FESTIVAL DE CINE LAS CONDES Crítica de cine “Les musiciens”: La armonía humana más allá de la partitura

Por Nicolás Carvajal

Se dice a menudo que una de las experiencias interpersonales más potentes y reveladoras que existen es el acto de tocar música con otra persona. No se trata simplemente de ejecutar notas en el tiempo correcto, sino de desarrollar un fiato único, esa conexión invisible y casi telepática que obliga a los intérpretes a salir de su propio ego para aprender a ver, sentir y escuchar al otro. Es en ese espacio compartido donde el «yo» se disuelve para que el «nosotros» emerja, permitiendo que el todo sea finalmente mayor que la suma de sus partes. Esta premisa es el corazón que late bajo la superficie de Les musiciens (Los músicos), una excelente comedia dramática dirigida por Grégory Magne.

La película nos sitúa ante un desafío logístico y humano que parece imposible: la reunión de cuatro instrumentos Stradivarius para un concierto único y excepcional. Para llevar a cabo esta hazaña, Astrid (interpretada con nervio y vulnerabilidad por Valérie Donzelli) convoca a un grupo de virtuosos que, si bien brillan con luz propia en su individualidad, son incapaces de funcionar como un colectivo. El conflicto se hace patente desde el primer compás: sus egos, inseguridades y heridas personales saturan el ambiente, impidiendo que la música fluya. Es aquí donde la narrativa de Magne brilla con inteligencia, construyendo una historia que no solo nos habla de música clásica, sino que utiliza el cuarteto de cuerdas como una metáfora perfecta de la sociedad. La película atrapa inmediatamente al espectador, arrastrándolo dentro de una dinámica de grupo disfuncional que busca desesperadamente la afinación, no solo de sus valiosos instrumentos, sino de sus propias vidas.

Para quienes siguen la trayectoria de Grégory Magne, esta obra se siente como una evolución natural de su «cine de los sentidos». Si en Les Parfums (2020) exploró el sentido del olfato, aquí se sumerge de lleno en el oído. Desde un punto de vista técnico, la dirección sonora de la película es impecable y se convierte, sin lugar a dudas, en un personaje más de la trama. El diseño de sonido no se limita a reproducir música de alta fidelidad; narra la evolución dramática del grupo. Asistimos a primeros ensayos donde el audio refleja el caos y la falta de escucha: un sonido desordenado, hiriente y carente de cohesión, donde cada instrumento parece luchar por imponerse sobre el resto. Sin embargo, a medida que el cuarteto se va armando, organizando y conociendo, el sonido se transforma ante nuestros oídos. Se vuelve cada vez más armonioso, presentando volúmenes equilibrados y texturas ricas que contrastan radicalmente con la sonoridad más caótica de los primeros encuentros. Esta progresión auditiva es un acierto cinematográfico que eleva la experiencia, permitiéndonos derechamente «oír» el crecimiento de los personajes.

El ensemble cast funciona con una química notable, logrando un equilibrio difícil entre la comedia ligera y el drama introspectivo. Una de las grandes virtudes de la cinta es la precisión con que se interpretan las escenas musicales. A diferencia de lo que suele ocurrir en varias producciones audiovisuales, donde la ejecución de instrumentos por parte de actores resulta a menudo artificial o poco convincente, en Les musiciens hay una autenticidad palpable. Magne tomó la arriesgada decisión de mezclar actores profesionales con músicos reales (como la chelista Marie Vialle o los violinistas Emma Ravier y Daniel Garlitsky), y el resultado es fascinante. Se logra apreciar el esfuerzo corporal de la ejecución y proyecta un nivel de naturalidad que ayuda sumamente a la inmersión del espectador.

Dentro de este elenco coral, es necesario destacar la actuación de Frédéric Pierrot en su rol como el compositor Charlie Beaumont. Pierrot, con su presencia tranquila y melancólica, destaca conmovedoramente, convirtiéndose en el corazón moral de la película. Su personaje no llega para imponer autoridad, sino para enseñarles a respirar juntos, aportando una humanidad que equilibra el virtuosismo técnico y a veces arrogante de sus compañeros, especialmente el del primer violín interpretado por Mathieu Spinosi. Es a través de Charlie que la película articula su tesis más bella: la música, al igual que la convivencia, no se trata de quién toca más fuerte o más rápido, sino de cómo nos movemos juntos, como una bandada de estorninos que cambia de dirección sin chocar, guiados por una intuición común.

En definitiva, Les musiciens es una película muy humana que trasciende el nicho de la música de cámara para volverse universal. Es una obra luminosa que nos invita a reflexionar sobre la diplomacia de las relaciones humanas y la vital importancia de saber cuándo ceder el protagonismo individual en pos de una armonía colectiva. En tiempos de ruido y polarización, Grégory Magne nos regala una historia sobre el difícil pero gratificante arte de escuchar.

Ficha técnica

Título original: Les musiciens

Dirección: Grégory Magne

Guión: Grégory Magne

Reparto: Valérie Donzelli, Frédéric Pierrot, Mathieu Spinosi, Daniel Garlitsky, Marie Vialle

País: Francia

Año: 2025

Duración: 102 minutos

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