Por Juan Marín
O riso e a faca constituye, sin lugar a dudas, la gran revelación de esta edición de FIDOCS. Ya había captado la atención desde su estreno en Cannes, dentro de la sección Un Certain Regard, donde Cleo Diára obtuvo el premio a Mejor Actriz. No obstante, su visionado resulta una experiencia singular, absorbente y por momentos alucinatoria.
La película, dirigida por Pedro Pinho (su quinto largometraje) confirma la relevancia del cineasta dentro del panorama contemporáneo portugués. Pinho se ha distinguido por su aproximación a problemáticas sociales y políticas, articulando un lenguaje híbrido entre la ficción y el documental. Su obra más reconocida, A Fábrica de Nada, una tragicomedia musical y política sobre un grupo de trabajadores que ocupa su fábrica para impedir su desmantelamiento, lo situó definitivamente en el mapa internacional. Con O riso e a faca, retoma la dimensión política, pero desde un prisma más complejo, amplio y profundamente matizado.
El filme sigue a Sérgio, un ingeniero ambiental portugués que viaja a Guinea-Bisáu (antigua colonia de Portugal) para trabajar en un proyecto de una ONG. Su misión consiste en elaborar un informe sobre el impacto ambiental de una carretera proyectada entre el desierto y la selva. Una vez allí, Sérgio queda atrapado en una relación íntima, pero asimétrica, con dos habitantes locales: Diara y Gui.
Con sus tres horas y treinta y un minutos, la película se impone como un desafío: es exigente, densa, abrumadora, pero también hipnótica. Su extensión, lejos de ser un capricho, se integra en la lógica expansiva del relato, que combina ficción, observación documental y una mirada antropológica que explora un vasto conjunto de temas, todos ellos significativos, aunque a veces su ambición parezca desbordar los límites de lo narrable.
Se trata de un cine efusivo que adopta la forma de una road movie desértica, un viaje de extravío en otro continente. En su estética árida y contemplativa se perciben ecos de Walkabout de Nicolas Roeg. A la vez, despliega un discurso ensayístico intelectual, pero también cotidiano y sutil sobre los vestigios del neocolonialismo y las heridas aún abiertas en un continente devastado por siglos de saqueo, explotación y violencia.
La película aborda, con una franqueza incómoda y mediante diálogos incisivos, cuestiones tan diversas como la suciedad inherente al origen del dinero, la imposibilidad de que exista capital verdaderamente limpio y el privilegio moral de poder rechazarlo. Uno de los momentos más reveladores es la conversación de Sérgio con una trabajadora sexual, donde emergen distintas formas de explotación presentes en África: laboral, corporal, territorial y mineral. Asimismo, el filme traza un retrato descarnado del paternalismo de cierta ayuda humanitaria, representada por un progresismo blanco cuya pretendida superioridad moral se derrumba al ser examinada de cerca, revelando una condescendencia que perpetúa dinámicas neocoloniales en lugar de fomentar autonomía y desarrollo genuino.
Pinho introduce también un aspecto poco representado del continente: su dimensión queer. Las escenas de fiestas con personas trans y travestis, filmadas con una vitalidad y libertad sorprendentes, contrarrestan el imaginario que reduce la experiencia queer africana únicamente a la persecución legal o la criminalización. Entre las secuencias más memorables destaca un trío rodado con audacia formal y una belleza gráfica excepcional, quizás superior en riesgo estético a muchas escenas célebres del cine contemporáneo que abordan prácticas sexuales similares.
El resultado es un filme casi sensorial, que alterna pasajes dinámicos con momentos pausados, reflexiones triviales con ideas de enorme calado. Una película total, poderosa y magnética: una odisea que conduce a los intersticios más profundos del trauma colonial, muestra cómo sus sombras continúan operando en pleno siglo XXI, acompañadas por la persistente y profundamente falsa superioridad moral del “salvador blanco”, encarnado con solidez por un notable Sérgio Coragem.
A ello se suma una banda sonora extraordinaria, que recorre distintos géneros de la música africana y enriquece la inmersión perceptual. En lo que va del año, no encuentro una obra que pueda compararse con esta. Ver O riso e a faca en pantalla grande fue un privilegio. Una road movie sobre la experiencia bisexual en las entrañas del neocolonialismo africano. Simplemente brillante.
Ficha técnica
Título original: O riso e a faca
Dirección: Pedro Pinho
Reparto: Sérgio Coragem, Cleo Diára, Jonathan Guilherme
País: Portugal
Año: 2025
Duración: 211 min
Vista en FIDOCS 29
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