IN-EDIT 21 Crítica de cine “Calambre: En la cancha se ven los gallos”: 30 años de rap, conciencia y amistad

Por Sebastián Fuenzalida

La historia del hip hop chileno siempre tendrá entre sus primeras páginas a Calambre, trío formado en Santiago en 1994 y de prestigio indiscutido entre quienes conocen la verdadera columna vertebral del rap nacional. Calambre: En la cancha se ven los gallos, dirigido por Aldo Guerrero y Jorge Collao, busca hacer justicia y retratar la trayectoria de un grupo fundamental de nuestra escena underground. Acompaña a sus integrantes en el desafiante viaje de regresar a los escenarios para celebrar 30 años de recorrido. El resultado es un documental íntimo, honesto y divertido, que entrelaza amistad, pasión, crítica, resiliencia y memoria barrial.

En la primera parte del documental vemos a Epicentro, M5D y William C reencontrándose tras varios años de inactividad. El primer ensayo es una mezcla de entusiasmo y torpeza, debido a la falta de continuidad en la música. La cámara observa de cerca, sin intervenir, capturando la emoción palpable y también la tensión de un momento de quiebre cuando Epicentro se molesta por las interrupciones y correcciones en la práctica. Es un instante incómodo, casi doméstico, que delata lo complejo de recomponer una dinámica creativa luego de años separados. La cinta lo muestra sin dramatizar, para luego dejarlo en pausa y retroceder a los orígenes del grupo.

Ahí empieza un viaje que se siente cálido y cercano. El filme repasa los inicios de Calambre en 1994, cuando William C y M5D rapeaban luego del colegio en escenarios improvisados armados únicamente con el gusto por el hip hop. La llegada de Epicentro en 1997 al grupo, un MC de gran habilidad, métrica, carisma magnético y flow inconfundible, terminó de moldear la identidad del trío. A través de entrevistas, paneos suaves y abundante material de archivo, la película reconstruye cómo estos tres jóvenes encontraron en el rap una herramienta para narrar sus vidas y denunciar injusticias sociales.

Uno de los momentos iniciales es la aparición de un coleccionista que exhibe, como pequeñas reliquias, sus cassettes de Calambre. Funciona como ejemplificación de que la banda abrió puertas, acompañó adolescencias, formó raperos y definió un sonido que marcó a una generación entera del rap local.

El documental también se detiene en las personalidades del grupo. Epicentro, siempre carismático, recibe un énfasis especial; lo vemos caminar por el paradero 31 de Gran Avenida en escenas en blanco y negro que pareciesen videoclips, reforzando la idea de la importancia de la calle en la cultura del hip hop. William C, energético y espontáneo, es el corazón emocional del trío. M5D, más tranquilo y reflexivo, aparece como la mente detrás de las bases y como quien más siente el paso del tiempo cuando habla del desafío de reconectar después de tantos años.

Los directores trabajan el relato con grabaciones caseras, registros de conciertos, videoclips antiguos y conversaciones íntimas que permiten dimensionar el crecimiento artístico sin olvidar el origen humilde de Calambre. Lo notable es que, pese al paso de los años, hay algo que permanece intacto que es la convicción detrás de cada letra. Calambre siempre ha rapeado sobre conciencia social, desencanto, identidad callejera y memoria del barrio, nunca han necesitado disfrazar sus temas para encajar en una industria que tampoco les ofrecía demasiado.

Hacia el tramo final, la narrativa vuelve al presente. Tras el traspié inicial, Epicentro se ausenta momentáneamente de los ensayos, mientras William C y M5D incorporan nuevos músicos para montar un show con banda en vivo que refresca el sonido y les imprime una energía orgánica distinta. El proceso se siente esperanzador, como si este regreso fuese también una oportunidad de reinventarse. Los ensayos, ahora más ordenados y pulidos, preparan el terreno para lo que será su gran noche de reunión.

El clímax llega con el concierto de reunión en Sala Metrónomo, presentado en 2023 para celebrar tres décadas de carrera, y cuando Epicentro vuelve finalmente a escena, reafirmando que “Calambre es un grupo de tres”, si falta uno no es Calambre. El documental captura no solo el show, sino el ritual previo, los abrazos nerviosos, respiraciones profundas, sonrisas tímidas, lágrimas y una emoción que es imposible disimular. Es una escena de reconciliación artística y humana, donde 30 años se condensan en unos minutos electrizantes.

Calambre: En la cancha se ven los gallos es un homenaje merecidísimo a uno de los grupos más influyentes del rap chileno. Un documental que comprende la importancia de la memoria colectiva y del archivo, que se propone hacerle justicia a una trayectoria y rescatar el espíritu de un movimiento.

Ficha técnica

Nombre: Calambre: En la cancha se ven los gallos 

Dirección: Aldo Guerrero y Jorge Collao

Año: 2024

Duración: 105 min

País: Chile

Género: Documental, Música

Festival IN-EDIT 21

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