IN-EDIT 21 Crítica de cine “Para vivir: El implacable tiempo de Pablo Milanés”: Ternura sobre rigor

Por Victoria Bustos Arancibia

El documental Para vivir: El implacable tiempo de Pablo Milanés, presentado en la edición 21 del festival IN-EDIT, intenta principalmente captar algo de la magia del icónico cantautor cubano antes que falleciera. Dirigido por Fabien Pisani, hijo adoptivo de Milanés, la película se guía por una mirada sensible y tímida, develando cómo fue que el artista marcó tanto la música como la política y la cultura internacional, tocando los corazones de millones.

Desde su inicio, en la cinta se confiesan las intenciones de su realizador de simplemente hacer una película, para él, para Pablo, aunque no sepa cómo la va a terminar ni cómo va a resultar. Esa humildad distingue completamente el tono del producto final, a través del cual amigos, ex novias y colegas de Milanés —incluye testimonios de figuras como Joan Manuel Serrat, Chico Buarque, Harry Belafonte y Fito Páez— relatan cómo era, cómo fue compartir con él, y tantas acciones que lo identificaron como un músico preocupado por más que sólo componer y tocar. Aquellos testimonios se van entrelazando con el recuento de memoria que el propio Pablo Milanés hace de su historia, mientras se encuentra radicado en España, tratándose un cáncer, en sus últimos años.

Es interesante que, a pesar que el director contó con el privilegio y limitación de tener una relación padre e hijo con la estrella, se nota que prefiere alejarse de lo estrictamente íntimo entre ellos o la familia. Opta por una narrativa donde todos los elementos y relaciones interpersonales de Pablo aguardan la misma importancia, todas las personas que lo acompañaron alguna vez son una canción o una estrofa en la melodía de su vida.

Pablo Milanés no sólo tuvo un implacable tiempo en la Tierra sino que también fue uno altamente activo, una biografía que podría tomar horas y horas de contar. Por ello, aquí se decide hacer más bien una pincelada, constituida a partir de los comentarios casi anecdóticos de momentos como cuando Pablo, apenas un infante, descubre un camino como cantante, o su desarrollo como joven armonizador de la música tradicional cubana y el filin, luego la Nueva Trova Cubana, la Revolución Cubana, con toda la resistencia y contradicciones que significó, hasta esos complejos finales años en Madrid.

Como reportaje de una vida artística y política, plena y productiva, el documental se queda algo corto. La narración carece de marcas de tiempo que puedan facilitar la visualización de una audiencia desconocedora, y se revela imposible una mayor profundidad de análisis en los sucesos retratados, prefiriendo cantidad más que calidad en el tratamiento y elección de los periodos relatados, resultando en que esa pincelada rápida sea superficial y un poco confusa, sobre todo para quienes podrían estar interesados en aprender quién era el hombre detrás de tantas hermosas líricas.

Sin embargo, las entrevistas a contemporáneos de Milanés demuestran un valioso intento de reflexión, incluso de reivindicación del legado del artista, quien fuera un símbolo de esperanza internacional, en los tiempos más turbulentos política y culturalmente de las Américas. Por otro lado, una temática invaluable de la experiencia es la mirada panorámica de sus vínculos románticos, porque como bien se deja en claro en el documental, para Pablo Milanés el amor, las relaciones de pareja y la paternidad fueron tan importantes como todos los otros aspectos de la vida humana. Fabien Pisani da fe y cuenta de ello, de un hombre que además de cantar, escribir y protestar buscaba la unión y el cariño constante como fuentes de motivación para vivir y crear.

En términos de metraje, los cortes de Milanés viviendo en Europa por temas médicos, son el corazón del largometraje. Es en estos momentos íntimos y finales de su vida, en que la gracia de la mirada afectuosa de su hijo adoptivo cobra relevancia. En esas imágenes radica el argumento de una estrella que fue firme con sus ideas y arte hasta el final, y que, aún en el autoexilio, frente a los prejuicios de traición y críticas de compatriotas se mantenía enamorado de su país y la música.

La obra claramente no escapa de la carga de la subjetividad de quien la realiza, algo que puede ser tanto una fortaleza en algunos puntos, como también un obstáculo para alcanzar un montaje e investigación más implacables. Mientras que a Pablo Milanés se le declara un artista riguroso, quien lo retrata en esta película se decanta por un acercamiento más tierno, sensible, humanizador pero imperfecto e incompleto. Una visión íntima que de alguna manera está aportando al léxico de su dimensión emocional y política, y como tal no faltarán espectadores que resuenen con el documental, y recuerden en consecuencia a Pablo Milanés con admiración.

Ficha técnica

Título original: “Para vivir: El implacable tiempo de Pablo Milanés”

Dirección: Fabien Pisani

Guion: Fabien Pisani

Fotografía: Juan Carlos Alom, Luis Montalvo, Ernesto Pardo, Fabien Pisani

Montaje: Armando Croda, Clementina Mantellini

Música: Paté de Fua

Producción: 100 Machetes 100 Alas, Cacerola Films, Viento del Norte Cine

Reparto: Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Harry Belafonte

País: México (en coproducción con España y Estados Unidos)

Año: 2025

Duración: 106 minutos

Género: Documental musical; Biográfico

Premio Festival en IN-EDIT 21, 2025.

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