- Las tres exposiciones estarán en exhibición hasta el 29 de septiembre.
- Plan de Gestión financiado por el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, Convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
A 216 años de la independecia de México, Centro Cultural Bosque Nativo presenta “México y Chile: 195 años de hermandad” obra que llega de la mano de la Embajada de México en Chile y que destaca la relación entre Chile y México durante 195 años, con documentos y fotografías históricas que acreditan dicho vínculo. Esta relación se estrecha también gracias a las otras dos exposiciones que se exhiben hasta el 29 de septiembre: por un lado “Ensayos en Hilo” de la artista mexicana Rosalba Torres y “Breve Historia del Muralismo Mexicano”.
“Esta exposicion retrata los 195 años de relación entre México y Chile y la idea es poder difundir la historia de los dos países pero también acercar a nuestra comunidad mexicana que se encuentra de este lado en de la región de Los Lagos. Esperamos que con esta puedan conocer un poquito más de México”, dice Laura Moreno, embajadora de México en Chile.
Plan de Gestión financiado por el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, Convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
“México y Chile: 195 años de hermandad” propone un viaje visual y reflexivo a través de una cuidada selección de fotografías históricas y documentos epistolares. Lejos de ser una fría cronología de la diplomacia formal, esta colección es el testimonio sensible de una relación bidireccional que ha sabido desafiar la distancia geográfica para encontrarse en la trinchera del apoyo mutuo, la solidaridad ante la adversidad y el intercambio cultural permanente. “Estar lejos de la patria agudiza la sensibilidad; al encontrarnos fuera de nuestro país, las raíces culturales se sienten con mayor fuerza y el orgullo de pertenencia se profundiza. Por ello, tejer lazos de colaboración con la Embajada de México y hacer posible este proyecto ha sido un ejercicio de reconexión y profunda gratitud”, dice Elena Montiel, gestora cultural mexicana y Directora de Arte del Centro Cultural Bosque Nativo.
Esta exposición está dedicada con todo el corazón a la comunidad mexicana: a todas y todos los que estamos lejos de su tierra y que, a través de estas paredes, puedan reecontrarse con un pedazo vivo de su historia. De igual manera, está dedicada a las chilenas y chilenos que sienten una conexión genuina, un cariño de hermandad y una histórica solidaridad con México.
“Ensayos en Hilo”, de la artista mexicana Rosalba Torres, por otra parte, se presenta como una metáfora impecable de este entretejido cultural. Su propuesta trasciende la noción del textil como mero ornamento para situarlo en el terreno de la arquitectura espacial y la memoria afectiva. En sus manos, el hilo abandona el plano bidimensional para convertirse en cuerpo, volumen e intervención estructural. «Trabajo con técnicas textiles heredadas para llevarlas fuera de su lugar habitual. Bordar, tejer o envolver dejan de ser acciones aplicadas a una superficie y se convierten en maneras de construir volumen, intervenir el embarrilado y transformar el hilo en cuerpo”, explica la artista. “Me interesa la insistencia del detalle: la repetición minuciosa, la acumulación y el ornamento como parte de la estructura, no como decoración. Hay en eso una cercanía con la artesanía mexicana, con su intensidad material y su lenguaje profundamente elaborado, pero trasladada a formas que buscan ocupar el espacio desde una sensibilidad contemporánea”.
A través del trabajo de Rosalba Torres, presenciamos la materialización de un entramado histórico, personal y sensible. Cada fibra tensada representa los lazos indestructibles entre dos naciones; cada nudo, la perseverancia de la memoria; y cada escala desplazada, el espacio fértil que habita quien crea desde el amor y la pertenencia bicultural.
Celebrar casi dos siglos de fraternidad diplomática a través del arte textil contemporáneo es recordar que las naciones se construyen con historia, pero se consolidan con los hilos invisibles —y aquí visibles— de la creación, la empatía y la vida compartida.
La última muestra sobre la historia del muralismo mexicano no es un capítulo aislado dentro de la historia del arte; es la manifestación de una cosmovisión viva que entiende el espacio ceremonial y público como un lienzo dinámico de resistencia, pedagogía y soberanía. Desde las entrañas de la selva maya en Bonampak hasta las intervenciones contemporáneas que redefinen las periferias urbanas del siglo XXI, la tradición pictórica monumental sostiene un diálogo ininterrumpido a lo largo de más de doce siglos.
Esta propuesta curatorial aborda la maestría técnica y la integración arquitectónica del género, evidenciando cómo el muro se transformó en la herramienta pedagógica por excelencia para la alfabetización visual y la construcción de memoria colectiva.
Los muros no solo articulan volumen y pigmento; actúan como aulas abiertas donde el aprendizaje social se consolida a través de la contemplación y la vivencia cotidiana del espacio público.
Las tres instalaciones estarán en exhibición hasta el 29 de septiembre en Centro Cultural Bosque Nativo, ubicado en Vicente Pérez Rosales 1309, Puerto Varas.
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