La aclamada obra de Luis Barrales regresa a los escenarios bajo la dirección de Melchor Pino, en una temporada que se extenderá entre el 11 de julio y el 8 de agosto en el Teatro UC, reabriendo un debate que, a más de quince años de su estreno, sigue plenamente vigente: la crisis de la educación pública, la desigualdad y la violencia escolar.
Hay obras que resisten el paso del tiempo porque hablan de conflictos universales. Otras, porque la realidad insiste en volver sobre ellas. La mala clase, una de las piezas más relevantes de la dramaturgia chilena contemporánea, pertenece a ambas categorías. Escrita por Luis Barrales y estrenada originalmente en 2009, la obra regresa en una nueva puesta en escena dirigida por Melchor Pino y encabezada por la reconocida actriz Catalina Saavedra, quien interpreta a la profesora enfrentada a cuatro estudiantes dispuestos a todo con tal de conseguir su licencia de enseñanza media.
Inspirada libremente en Querida Elena Sergueievna, de Ludmila Razumóvskaya, la historia transcurre durante la antesala de una ceremonia de graduación. No todos los alumnos podrán egresar y, ante esa amenaza, cuatro jóvenes deciden confrontar a su profesora buscando una salida desesperada. Lo que comienza como una negociación deriva en un intenso enfrentamiento donde afloran las profundas desigualdades sociales, las fracturas del sistema educativo y las distintas formas de entender el futuro.
Con un lenguaje que combina la crudeza de la violencia cotidiana con momentos de gran belleza poética, Barrales construye una obra que, lejos de perder vigencia, hoy dialoga con temas tan presentes como la violencia escolar, la precarización de la educación pública y las brechas de oportunidades.
Para la actriz Catalina Saavedra, el valor de la obra radica precisamente en esa capacidad de seguir dialogando con el presente. «La mala clase tiene un valor en sí misma por ser, a estas alturas, un clásico moderno de la dramaturgia chilena. El texto de Luis Barrales no pasa de moda con sus temas, entendiendo que la precarización de la educación pública chilena no avanza. Sobre todo, en términos de igualdad y calidad», afirma la intérprete, quien agrega que la obra «tiene un mensaje muy lindo y esperanzador para todos los ‘pingüinos’ y profesores, a quienes siempre se les imposibilita la esperanza y el futuro».
Para el director Melchor Pino —quien junto con Estudio Pecera ha estrenado las obras Mute y Happy Dying—, esta nueva versión propone una lectura especialmente pertinente para el Chile actual. «La obra instala discursos que ayudan a entender las distintas aristas de la violencia escolar. Da cuenta de dinámicas que explican las causas y consecuencias de estos sucesos que vemos hoy en día», señala.
Pino profundiza además en uno de los ejes centrales del montaje: la distancia entre generaciones. «Me interesa la diferencia generacional en relación con una responsabilidad social. Mientras la profesora mantiene una perspectiva de pensar lo colectivo y un proyecto de país, los alumnos quieren salvarse por su cuenta. Cuando se ponen de acuerdo es solo por el bien individual, no por el espacio ni la escuela pública», señala.
El director, perteneciente a una nueva generación de creadores teatrales, reconoce que asumir este montaje representa un importante desafío artístico y una oportunidad de abrir espacios para nuevas voces dentro de la escena nacional. Al mismo tiempo, destaca el impacto que espera generar especialmente en las funciones para establecimientos educacionales. «La obra ha sido un buen cachetazo para mi generación, demostrando que el sueño con el otro y para el otro aún tiene harta esperanza. Estoy especialmente entusiasmado por las funciones escolares; es ahí donde el proyecto empieza a tener sentido más allá de la exposición de los temas».
Con una duración de 60 minutos y recomendada para mayores de 14 años, La mala clase invita a reflexionar sobre las tensiones que atraviesan la educación chilena y confirma por qué es considerada uno de los clásicos imprescindibles del teatro chileno reciente. Se estará presentando de jueves a sábados a las 19:30 horas, en la Sala Eugenio Dittborn, del Teatro UC. Además, el 1 de agosto se realizará una función con audio descripción e intérpretes de Lengua de Señas Chilena. Entradas en este link.
Ficha artística
Dramaturgia: Luis Barrales
Dirección: Melchor Pino
Asistente de dirección: José Miguel Agurto
Elenco: Catalina Saavedra, Javiera Cayupán, Aníbal Gutiérrez, David Crovari y Felipe Corrales.
Diseño de escenografía y vestuario: Isidora Páez
Diseño de iluminación: Gloria Allendes
Composición y diseño sonoro: Ignacio Herrera
Producción: Teatro UC
Temporada
11 de julio al 8 de agosto de 2026
Jueves, viernes y sábados, 19:30 horas.
Sala Eugenio Dittborn, Teatro UC.
Duración: 60 minutos.
Edad recomendada: Mayores de 14 años.
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