Columna de Opinión Charla de Edith Eger, autora de “La bailarina de Auschwitz”

Por Miguel Borzutzky W.

La psicóloga de origen judeo-húngaro, nacionalizada estadounidense, en una videoconferencia, vía Zoom, organizada por B´nai B´rith Chile, el Círculo Israelita de Santiago y el Museo Interactivo Judío de Chile, charló con más de cuatrocientos participantes y dijo que se encuentra a punto de lanzar su segunda novela llamada The Gift (en junio próximo en el Reino Unido y en septiembre en Estados Unidos). En la conferencia se refirió a su experiencia en Auschwitz. Y luego habló de su vida profesional en Estados Unidos como psicóloga y discípula del célebre neuropsiquiatra austríaco Víktor Frankl. 

Eger comenzó la charla refiriéndose a la pérdida de sus padres. “En Auschwitz estaba en la fila y un señor vestido de blanco (era el Dr. Joseph Mengele, también conocido como el Ángel de la Muerte de Auschwitz) me pregunta cuál es la relación que tenía con la persona que estaba junto a mí. En ese instante dudé y dije que era mi madre. Muchas veces cuando cierro los ojos tras ese hecho, no me lo logro perdonar pues pude haber mentido y dicho otra cosa. Yo seguía a mi madre hacia las duchas, sin embargo, un guardia me siguió y me sacó de la fila y me dijo: pronto podrás ver a tu madre una vez que salga de las duchas. Después de tantos años me digo que Dios tiene un plan para todos nosotros y por algo yo tenía que sobrevivir”, sostuvo.

Edith contó que Méngele la llamó una noche, pues él la había visto bailar y quería ver sus contornos y luego de que ella paró de bailar, el sádico médico nazi le dio un pedazo de pan: “Al darme ese trozo de pan me dije que aquí no cabía el pensar en mí, sino pensar en los demás y que es la única forma de poder sobrevivir. Entonces me dirigí a las literas y compartí el pan con mi hermana y mis compañeras, pues pensé que la única forma de sobrevivir sería permaneciendo unidas, preocupándonos las unas por las otras”, agregó.

La escritora explicó que en estas circunstancias, desde un punto de vista psicológico, el estrés es positivo y negativo: “El estrés diario es positivo porque sabes que tiene una dirección, una flecha, un camino hacia dónde te tienes que dirigir, te queda claro tu destino. En cambio, el estrés negativo, como el que viví en Auschwitz era terrible, porque no se tenía certeza de lo que iba a suceder, incluso cuando ibas a las duchas no sabías si saldría agua o gas Zyclon B. No sabías si llegarías viva al final del día”, agregó.

Edith junto a su hermana Magda salieron de Auschwitz en la Marcha de la Muerte y de alguna forma se desviaron y terminaron arriba de un tren. De repente cayeron en los bosques de Austria y luego fueron atrapadas por los nazis de nuevo y terminaron en el campo de Mauthausen, en el norte de dicho país europeo: “Ahí yo me escondí entre los cadáveres para sobrevivir, hasta que la infantería del Ejército de Estados Unidos, n.° 71 entró y me rescató, yo me encontraba casi agonizando con neumonía y fiebre tifoidea”.

Después de la guerra

La psicóloga conoció a su esposo Béla Eger, un partisano que se percató de su notable inteligencia. “Bela me compró salame húngaro y queso suizo y así me conquistó. De alguna manera, me hizo recordar a mi madre, quien me dijo que no importaba lo que sucediera, lo que vale es lo que guardas en tu cabeza. Luego hubo otro hecho en mi vida que me impactó. Ese hecho se produjo con el nacimiento de una de mis nietas. El pediatra predijo que la guagua podría convertirse en una bailarina y así sucedió. Yo ahí lloré porque me percaté de que, al comprar un vestido, que era para hacer feliz a mi nieta para que ella fuera a su baile, yo nunca tuve un baile debido a la guerra. Pero mi nieta si tuvo esa oportunidad. Creo que soy para ella, y para muchas personas, y lo digo humildemente, una guía. A la conclusión a la que llegué fue que ya tengo noventa y dos años y les digo que nunca debemos huir de las tragedias, sino  enfrentarlas”, narró Edith.

“Cuando se me ocurrió que debía volver a Auschwitz, mi hermana me dijo que era una “idiota”. Sin embargo, yo sabía que tenía que hacerlo porque debía cruzar la redención y cerrar un capítulo en mi vida y decirme a mí misma que era capaz de perdonarme, porque lo ocurrido no había sido culpa mía, sino que yo había sido una víctima más. Al final sentía lástima por los soldados nazis, porque ellos fueron los verdaderos prisioneros de un régimen tiránico, en cambio yo, siempre fui libre porque mi consciencia estaba limpia”.

Frankl

Edith contó que un conocido le había pasado el libro El hombre en busca de sentido escrito por el célebre neuropsiquiatra vienés de origen judío y también sobreviviente del Holocausto, Víktor Frankl: “Yo le mandé una carta y un día, varios meses más tarde, recibí una de respuesta de parte de él. Tuve el honor de conocerlo en persona en el estado de California y no soy más que una agradecida, porque Frankl es “eterno”, no pasa de moda, es como Shakespeare. Entonces, soy una agradecida de la vida por haber conocido gente como él y también porque yo he sido, como buena judía, una desafiante, no me conformo con golpear la puerta, porque si no me la abren veré la forma de ingresar, aunque sea por la ventana, tengo jutzpah (osadía en idish). También tuve la suerte de conocer al Dr. Martin Luther King Jr. en 1963 y me quedé con su mensaje de que hay que buscar todas las formas posibles para erradicar el odio”, comentó emocionada.

Mensaje

En una última pregunta que se le hizo a Edith sobre qué mensaje les daría a las nuevas generaciones por ser una sobreviviente del Holocausto: “Yo les diría a los padres de los niños de hoy, que deben escribir una constitución en cada hogar y aprender a decir que no a sus hijos primero, porque si no se convierte todo en una anarquía. No hay respeto por la autoridad o los mayores. No puede haber libertad sin responsabilidad”, dijo casi al cierre.

Novelas

Sorpresivamente, el pasado 18 de mayo, Bill Gates, el creador de Microsoft, incluyó en sus cinco libros más recomendados, la novela La bailarina de Auschwitz, y como anuncio  “The Gift” saldrá en el verano boreal a la venta en el Reino Unido, específicamente en junio y en septiembre se lanzará en los Estados Unidos.

 

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*