Columna de Opinión: Olivia de Havilland, deja un vacío en muchos de los que aman el cine clásico

 

Por Miguel Borzutzky W.

Hollywood está de luto. Olivia de Havilland, la última estrella del cuarteto protagónico de Gone with the wind ―compuesto también por Clarke Gable, Vivien Leigh y Leslie Howard falleció el pasado sábado 25 de julio en su casa de París, Francia, por causas naturales a los 104 años.

De Havilland ganó dos Oscar por sus actuaciones como Mejor Actriz Principal en el filme estadounidense To Each His Own (1946) y por The Heiress (1949). En la primera película de Havilland encarnó a Josephine Norris, una joven mujer que tiene un hijo fuera del matrimonio y que debe renunciar a él. Este filme fue dirigido por Mitchell Leisen y escrito por Charles Brackett and Jacques Théry.

En segundo Oscar que recibió Olivia fue por The Heiress (1949) en donde interpretó a Catherine Sloper, una inocente jovencita que se enamora de un apuesto galán llamado Morris Townsend, interpretado por Montgomery Clift, a pesar de tener objeciones de parte de su abusivo padre, quién sospechaba que este hombre podía ser un cazafortunas. The Heiress fue dirigida por el célebre director estadounidense William Wyler y la película está basada en la novela homónima de Henry James, Washington Square.

La partida de Olivia de Havilland deja un vacío en muchos de los que aman el cine clásico porque era una de sus últimas grandes exponentes.  Deja la vara alta por la dedicación al oficio de la actuación y, también, por defender los principios de los actores, debido a los abusos que cometían los grandes estudios cinematográficos de Hollywood.

De Havilland marcó un hito en la industria cinematográfica al ser una de las primeras actrices que llevó a juicio a su estudio, Warner Bros., en 1943, para liberarse de los aspectos más abusivos de su contrato.

En las décadas del 30, 40 y 50 funcionaba el conocido “sistema de las estrellas” en el que los grandes estudios les sacaban brillo a sus estrellas con el propósito de controlar al máximo los aspectos del trabajo y vida personal de los actores. Hay que destacar que las querellas presentadas por de Havilland fueron admitidas y sellaron un precedente para las futuras generaciones de actores. No hay que olvidar que en la película Judy (2019), protagonizada por la ganadora del Oscar Renée Zellweger, grafica exactamente lo que sucedía en esos años con las actrices, al existir un fuerte patriarcado de grandes estudios como Warner Bros. y Paramount Pictures, entre otros.

Olivia de Havilland nació en Tokio, Japón, al igual que su hermana Joan Fontaine, quien también era actriz. Entre ambas siempre existió una rivalidad. Ambas eran hijas del abogado británico Walter de Havilland y su madre, Lilian Rusel, también era actriz. Para desgracia de sus hijas, el matrimonio entre ellos no funcionó. Entonces, ambas hermanas viajaron con su madre a California, en donde Lilian se casó con un tal Fontaine. Lo divertido es que el debut de ambas hermanas fue en 1935 y sus carreras se desarrollaron de manera similar. Sin embargo, Olivia tuvo mucho más éxito.

Olivia conquistó más nominaciones que su hermana a la codiciada estatuilla dorada. La primera fue como actriz secundaria por Gone with the Wind, en plena Segunda Guerra Mundial para la ceremonia celebrada en 1940. La segunda nominación, pero como protagonista fue por el filme Hold Back The Dawn (1941), otra gran película de Mitchell Leisen, y también estuvo nominada por la The Snake Pit (1948).

Olivia De Havilland trascendió al tiempo con su talento, belleza y glamour. No fue una actriz que le interesara mucho el mundo de las celebridades, más bien era silenciosa y celosa de su vida privada. Se le consideró una dama y lo fue hasta el final de sus días. Su legado es imperecedero y aquellos que son amantes del cine clásico no pueden dejar de ver sus grandes actuaciones en películas célebres como: Gone with the wind, Hold Back The Down, The Heiress y The Snake Pit entre muchas otras.

 

 

 

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