Crítica de cine “All the bright places”: En busca de la propia luz

 

Por Paula Frederick

“No es más que un típico drama cliché adolescente”. En una escena de All the bright places de Brett Haley, ahora disponible en Netflix,  el protagonista describe así su vida al psicólogo de la secundaria donde estudia. Quizás esa frase pueda ser una sinopsis de la propia película, un presagio o una auto-ironía. Pero tal vez no haya nada mejor que un poco de drama adolescente, con ribetes de existencialismo, humor negro y una suerte de final feliz, para pasar esta cuarentena frente a la pantalla chica. Práctica que, a estas alturas, también se ha transformado en un cliché.

Basado en la novela del mismo nombre de la escritora norteamericana Jennifer Niven, la propuesta de Haley está hecha de buenas intenciones. Desde el inicio, deja clara la dirección que toma e instala el mood de lo que estamos por ver: el drama de la depresión adolescente, la incomprensión del entorno, y la alienación juvenil que a veces hace imposible conectarse con la realidad. Para contar la historia, sigue de cerca a dos adolescentes atormentados, pero con razones y formas de manifestarlo diferentes: la popular y lánguida Violet (Elle Fanning), quien acaba de perder a su única hermana en un accidente y Theodore (Justine Smith), catalogado como freak por sus compañeros, impredecible, solitario y excéntrico.

A partir de esa interacción, la película excava en los mecanismos psicológicos y el drama que muchos adolescentes encierran en su propia cotidianeidad, siempre con la exigencia de ser aceptados por sus pares, sin compartir lo que les pasa por miedo a no ser comprendidos. Mientas intenta profundizar en este “encierro” emocional, a través de planos cerrados y diálogos largos e intensos, la película lo contrasta con la dimensión exterior, busca catalizar esta clausura hacia afuera e instalar a Violet y Theodore al aire libre, como un elemento más del ambiente, donde recorren campos y caminos perdidos del estado de Indiana, observan la naturaleza y sus ciclos e intentan encontrar respuestas externas a lo que dentro de ellos ya no tiene sentido.

A través de la alteración de secuencias centradas en diálogos y en las acciones de los personajes, una especie de video clip de imágenes guiadas por sus voces y acciones, el director logra transmitir el concepto de la relatividad del tiempo: los momentos difíciles se perciben mucho más largos, en contraposición a aquellos tranquilos y felices, que parecen condensables a unos pocos minutos de montaje. El manejo de las emociones a través de la edición se hace cada vez más evidente, así como la elocuencia de las imágenes, que se vuelven nítidas, pulcras, casi pictóricas. Fotogramas que subrayan la idea de que afuera, de la cama, de esas cuatro paredes, de uno mismo, la vida sigue su curso y puede alcanzar todos los niveles de belleza imaginables. Así, la sincronía entre los protagonistas, ambos polos de un mismo fenómeno, también va acomodándose, creciendo, encontrando su curso natural. Y su lugar en el mundo.

Mientras el relato sigue adelante, la cámara de Brett Haley también parece soltarse junto con los personajes y encontrar su propia fluidez, adquiriendo un nuevo ritmo y sentido. Los encuadres se vuelven firmes y vívidos, los diálogos más sensatos, las actuaciones,  especialmente de Elle Fanning, la it girl del momento, más consistentes.

“Hay lugares luminosos incluso en los espacios más oscuros y si llegaras a no encontrarlo, tú puedes transformarte en ese lugar luminoso”. La conclusión a la que llega Violet en una de sus reflexiones tiene mucho ver con este ir hacia la luz, tanto dramática como narrativamente. Con la mutación del  “típico drama cliché adolescente” hacia una historia profunda, honesta, que no esconde sus sombras pero deja ver todo su brillo, que tiene la intensidad e inocencia de un adolescente que apenas empieza a descubrir el mundo, pero al mismo tiempo la promesa de poder convertirse en mucho más que un cliché.

Título: All the bright places
Dirección: Brett Haley
Reparto:   , Justine Smith
País: Estados Unidos
Año: 2017
Duración: 107 minutos

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