Crítica de cine “Chicuarotes”: Desgracias de ayer y hoy

 

Por Karina Solórzano

A comienzos de la década del 50 en México se realizaron numerosos dramas sobre los contrastes económicos y sociales del país. La má famosa fue la trilogía protagonizada por Pedro Infante: Nosotros los pobres (1948), Ustedes los ricos (1948) y Pepe el Toro (1953). El hilo argumental era la desgracia que acaecía sobre los protagonistas y su resolución esperanzadora. Si el cine de aquella época pretendía ser una especie de fábula moral de lo que sucedía en México en esos días, cierto cine contemporáneo pretende “reflejar” una realidad social explorando los temas ligados a la pobreza.

Tal es el caso del segundo largometraje de Gael García Bernal Chicuarotes (gentilicio de los habitantes de San Gregorio Atlapulco en Xochimilco, Ciudad de México). La película cuenta la historia de dos jóvenes amigos, Cagalera (Benny Emmanuel) y Moloteco (Gabriel Carbajal), quienes vestidos de payasitos cuentan chistes a bordo de autobuses en la Ciudad.

Desesperados ante las nulas ganancias, Cagalera se entusiasma cuando un conocido le comenta la posibilidad de trabajar como electricista. Conseguir el dinero hará que los amigos tomen decisiones éticamente cuestionables. Así, Chicuarotes busca reflejar una serie de desgracias que van desde la falta de oportunidades, la violencia intrafamiliar y de género, la corrupción, etc., pero en su pretendido reflejo de una realidad, como obra de ficción el guion presenta algunas inconsistencias.

Los personajes de Chicuarotes no tienen tregua en esta sucesión de desgracias. Aunque la película busca explorar problemas sociales que casi no tienen representación en el cine mexicano de la última década (en la que prevalece la comedia sobre otro cualquier otro género) resultan subtramas inconclusas y poco desarrolladas.

Para García Bernal, en el México actual, ese “rincón cerca del cielo”, el resquicio de esperanza de las películas con Pedro Infante no existe. O al menos ya no es un espacio físico. Lo que hay es un profundo desencanto y una violencia permanente acechando en todo el trato humano, hay violencia por parte de la autoridad policial, de los padres e incluso entre la pareja romántica.

Sin embargo, el personaje del Moloteco, en su “inocencia”, contrasta con la abyección de la trama. Al respecto hay una escena bastante interesante sobre unos ajolotes (un anfibio mexicano en peligro de extinción) en una pecera. En una entrevista García Bernal, siguiendo al antropólogo Roger Bartra, comparaba la idea del “mexicano” con este animalito que “vive una adolescencia perenne porque no termina de evolucionar” . En el caso de la historia de los jóvenes de Xochimilco, según García Bernal, esto se traduciría en la búsqueda infructuosa por salir de la pobreza. Queda la pregunta si en esta “adolescencia perenne” que se describe hay alguna otra manera para los ajolotes de salir de la pecera o están condenados a morir en ella.

 

FICHA TÉCNICA

Título: Chicuarotes
Una producción de: La Corriente del Golfo, Cinematográfica Amaranto
En coproducción con: Televisa y Pulse Films
Película beneficiada con el Estímulo Fiscal EFICINE Pro   ducción 189
País: México
Duración: 95 minutos
Año: 2019

Dirección: Gael García Bernal
Guión: Augusto Mendoza

 

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