Por Galia Bogolasky
La esperada película El Drama se presenta como una apuesta ambiciosa dentro del panorama cinematográfico reciente, protagonizada por Robert Pattinson y Zendaya, posicionándose como una de las cintas más provocadoras del año, abordando un tema contingente de manera muy particular.
Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson) parecen tener una relación perfecta, sin embargo, poco antes de casarse, una historia de la adolescencia de Emma es revelada, desestabilizando la relación. Lo que comienza como una comedia romántica tradicional se transforma rápidamente en una cinta intensa, con elementos de suspenso, incluso con atisbos de thriller.
La cinta deja muchas preguntas planteadas, acerca de la fortaleza de las relaciones, de la confianza en la pareja, la relevancia del pasado, los cambios que podemos experimentar, y sobre las verdades que no nos abandonan nunca. El drama pone en relieve la importancia de la honestidad en la pareja, y plantea la pregunta tan repetida pero real en este caso ¿Es el amor lo suficientemente fuerte?
El conflicto que desencadena la trama es un secreto que es revelado por Emma en una comida con amigos, donde cada uno cuenta lo peor que ha hecho en la vida. Esta escena aparece en el tráiler, pero la respuesta no se revelada. Esa escena lo es todo. Las expectativas que despierta la película en su planteamiento inicial, con el impactante gancho del tráiler dejó a muchos imaginando lo peor sobre la trama. Todo lo que se elucubró previo al estreno, funcionó muy bien como campaña promocional, pero esa sensación se desvanece al avanzar la trama y al conocer el gran secreto que en la cinta se conoce al comienzo. Las expectativas eran demasiado altas, y el secreto no era tan terrible como se esperaba.
El Drama aborda con honestidad y tensión emocional las complejidades de una relación de pareja que enfrenta a los personajes a la decisión más importante de sus vidas: casarse con una persona que aman pero que no conocen su pasado del todo. La cinta aborda una relación de pareja que se ve enfrentada a una verdad que lo cambia todo y los cambia a todos.
A través de una narrativa que mezcla lo íntimo con elementos oníricos, la película invita al espectador a cuestionar las certezas sobre el amor, la confianza y la percepción de la realidad. Con un tono de comedia romántica que se atreve a ir más allá, propone una reflexión sobre cuánto queremos saber realmente de las personas más cercanas, ofreciendo una mirada ingeniosa, oscuramente divertida e inesperadamente sincera sobre el amor en la era de la sobreexposición.
Desde sus primeros minutos, el filme construye una atmósfera densa y emocionalmente cargada, apoyada en una fotografía sobria que privilegia los tonos apagados y los encuadres cerrados. Esta elección estética refuerza la sensación de asfixia que atraviesan sus personajes, quienes parecen atrapados, no solo en sus circunstancias, sino también en sus propias contradicciones internas.
El guion, sin embargo, oscila entre momentos de gran lucidez y otros en los que cae en lugares comunes del drama contemporáneo. Cuando acierta, lo hace con diálogos contenidos y miradas que dicen más que las palabras; cuando falla, recurre a giros previsibles que debilitan la tensión narrativa. Esa irregularidad termina afectando el sentido real de la película.
En cuanto a las interpretaciones, el elenco sostiene con dignidad el peso emocional de la historia. Zendaya consolida una vez más su versatilidad actoral con un personaje profundo y desafiante. Pattinson interpreta a un personaje querible, y odiable al mismo tiempo. Los personajes secundarios interpretados por Alana Haim y Mamoudou Athie logran ser muy significativos y son los que empujan el conflicto constantemente, funcionando como recurso narrativo indispensable para el desarrollo de la trama.
La dirección de Kristoffer Borgli muestra una clara intención autoral, con decisiones formales que buscan imprimir identidad. Sin embargo, esa misma voluntad estilística a veces se impone sobre la narración, generando una cierta distancia con el espectador.
El Drama es, en definitiva, una película que apunta alto y que, aunque no siempre alcanza sus objetivos, ofrece momentos interesantes y muy particulares. Su valor reside más en la incomodidad que genera, en la originalidad de la trama y en la forma en que pasa de un género a otro, dejando la impresión de una cinta tan aterradora como romántica.
Ficha Técnica
Título: El Drama
Dirección: Kristoffer Borgli
Producción: Ari Aster, Lars Knudsen, Tyler Campellone
Productor Ejecutivo: Kristoffer Borgli
Guion: Kristoffer Borgli
Fotografía: Arseni Khachaturan
Elenco: Robert Pattinson, Zendaya, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates, Zöe Winters).
Productora: A24
Distribuidora: Diamond Films
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