Crítica de cine “Harley Queen”: El cine como forma de existencia

Por Ana Catalina Castillo

No es un error. La última película de Carolina Adriazola y José Luis Sepúlveda se titula Harley Queen. Su protagonista habita en Bajos de Mena y no en Gotham como la villana de DC, Harley Quinn. Se llama Carolina Flores y si la presentáramos como en los típicos perfiles de las redes sociales, diríamos que es madre, stripper e investigadora de fenómenos paranormales. ¿Por qué este documental gira en torno a ella? Según lo han explicado los directores,  porque “no siempre se conoce a una heroína”.

La película comienza con una sesión de fotos a cargo de un amigo de la protagonista, un particular nazi chileno, que mantiene un altar con una imagen de Buda y canta bachatas al son de un yembé que él mismo percute. Pronto entenderemos que es su socio en una incipiente productora, junto a Melany, una estudiante de enseñanza media que sueña con ser carabinera. Pero esta es solo una parte del entorno de la protagonista, cuyo alter ego en el baile del tubo es justamente Harley Quinn.

Con la cámara fisgona que ya habíamos visto en Il siciliano (2018), película que seguía a Juan Carlos Avatte (el de las famosas pelucas), hasta en sus actividades más íntimas, esta vez las tomas muestran no solo el mundo privado de Carolina Flores, sino que se detienen también en su cuerpo, el que alcanza diversas connotaciones. Es tanto instrumento de trabajo como arma de resistencia en las marchas feministas; es el capital para el logro de sus sueños y el portador de narrativas vitales, tanto por sus tatuajes como por las marcas internas que se nos revelarán de forma brutal para entender más cabalmente al personaje.

Lejos del cliché de la mujer valiente, esforzada, que lucha por salir adelante y que parece tener siempre una cuota de mansedumbre, esta mujer, que se desenvuelve en un espacio tan familiar como adverso, puede parecer avasalladora. No es un personaje endulcorado, ni menos simple, y luce lleno de energía y vida, aunque está signado por la muerte. Esa que acecha y se manifiesta en espíritus que ella trata de identificar, la misma que persigue hasta a sus mascotas. Por eso es un personaje impactante en su desparpajo, pero coherente en la persecución de sus metas.

Ya desde los tiempos de Mitómana (2009) José Luis Sepúlveda afirmaba que su cine es antirreaccionario y que en su películas no veremos el Chile aburguesado. No obstante, tampoco parece acomodarle que se diga que el suyo sea un cine marginal o poco representativo. Y eso último lleva a una reflexión interesante con respecto a cuál es el país que queremos ver en la pantalla grande.

Adriazola y Sepúlveda no visibilizan minorías; al contrario. De un modo que les resulta natural, muestran personajes que representan a una zona grande del país, de la que nos permiten conocer un fragmento y quedarnos tal vez con la sensación amarga aunque certera de que si aceptamos el viaje que comienza y termina en Harley Queen con el travelling de cámara, al compás de una intrigante melodía a base de sintetizador, algo habrá cambiado en nosotros cuando caigan los créditos. Creemos, sin embargo,  que no hay en la dupla de realizadores una intención de hacer espectáculo con la pobreza, sino que se busca mostrar la cotidianidad, los objetivos y las problemáticas de personas en lugares reales, que no todos conocen o querrían conocer.

Según lo han manifestado en recientes entrevistas, para Adriazola y Sepúlveda el cine es su manera de vivir, por lo que sus personajes e historias surgen de los espacios que ambos habitan y que, innegablemente, observan con agudeza. Por lo mismo, no es cine para pasar el rato; tampoco para entretenerse si eso implica evadirse mientras dura la cinta. Es la extensión de su forma de ser y estar en el mundo. Y en un país donde algunas autoridades reconocen haberse sorprendido, a propósito de los movimientos sociales que comenzaron hace ya un año, con la magnitud de la pobreza y desigualdad en Chile, paradojalmente, es el lenguaje cinematográfico, gracias a películas como Harley Queen el que aporta la incomodidad necesaria para no perder la conexión con la realidad.

Título: Harley Queen

Año: 2019

Realización: Carolina Adriazola y 

Duración: 100 minutos

Mitómana Producciones

Disponible en Centro Arte Alameda TV

 

 

 

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