Por Álvaro Guerrero
Si uno dice que Kalkutún es una película eminentemente del género de thriller folk o terror folklórico, es porque el paisaje, abierto o muchas veces protegido entre las selvas chilotas, y algunos monstruos de la mitología del mismo archipiélago, pululan constante pero a la vez pausadamente entre y bajo la acción dramatizada por el arribo de un joven fiscal, enviado desde la capital para investigar y juzgar a los miembros de la organización, comprendida por el poder estatal como “pagana” y deudora de actos de magia oscura, de los brujos de la Recta Provincia, en el Chiloe de 1880. Los años de la guerra del Pacifico.
José Gonzales (Juan Carlos Maldonado), el fiscal, es recibido en Ancud por un gobernador que, en la piel de Bastian Bodenhoffer, se dedica a ensalzar la cultura racionalista científica, en contra de lo que podría entender como supersticiones hijas de la ignorancia local, de campesinos y Huilliches, en islas dominadas por la violencia. La llegada de Gonzales coincide con “rudas” detenciones efectuadas por el ejército de Chile a los supuestos miembros de la organización. Se abren varios arcos de personajes, presidentes de la tierra, guardianes, y hay un libro sagrado, el conocimiento dado a los huilliches por algún navegante europeo en el pasado. No es totalmente claro el porqué de que muchos campesinos ataquen a miembros de la Recta Provincia durante los juicios, y se sumen a las acusaciones duras del fiscal, que a pesar de su preferencia por la investigación pura, pide para todos ellos la pena capital. Lo que domina es más bien un extenso sistema, que de algún modo conecta lo que ocurre en el norte con el desarrollo de las campañas militares en el Perú y Bolivia, con la necesidad de controlar encapsulando lo “salvaje” de zonas más aisladas del territorio nacional. Una cruz, una bandera, una sola “alma”. A esa violencia prepotente del ejército chileno le faltan poquísimos años para lo que será la “pacificación” de la Araucanía.
El cine de Olguín va de lleno, esta vez amortizado por lo tupido de la selva fría chilota y sus oscuridades naturales, al tema de la transformación corporal del hombre a bestia. Ahí, a nivel cinematográfico, asoma el sub género de hombres lobos, del cine de terror de medianoche, pero esto es algo que también puede transformarse en una escena de “oscuridad” bajo la luz del día: la entrega de un libro a un misterioso agente de género indeterminado, junto a las aguas. Porque también hay mucho a plena luz del sol, o cielos cubiertos del sur, en esta historia de un hombre comenzando su carrera y enviado a un destino infernal, donde la justicia puede llegar a retorcer.
En los mejores momentos Kalkutún se desmadeja como una investigación, donde lo más monstruoso reside en el trato, en la culpa y la superioridad racional enviada desde Santiago, o moradora de una fachada de “civilización”. Hay escenas del fiscal junto a los cada vez más extraños, escasos, y encopetados miembros del gobierno local, y un aún más misterioso sirviente, que parece observar todo, donde parecen faltar a veces un corte o algo mas de desarrollo en cada situación. Pero es algo que se recupera y equilibra con cada acercamiento profesionalmente amistoso entre el doctor al principio escéptico (Nicolás Zárate) y el joven fiscal, cuando ya se empieza a desmadrar la perplejidad. A nivel de ritmo, se mantiene el criterio del suspenso y la tensión narrativa como primer motor: que todo desemboque en el juicio, el proceso oficial y otro que “corre” por debajo, en la jungla. El primer testimonio del proceso, en la voz de Daniel Antivilo, se revela muy potente al dar cuenta de la magnitud del peligro, de lo que se está jugando.
La puesta en escena es ahora concentrada, en planos diagonalmente apuntados en contrapicado desde los protagonistas. La distancia moral suficiente para sentir el peso de la historia, pero no como para idealizarlos o sobre temerlos. Se juegan la vida, son humanos.
A pesar de defectos en la edición de sonido en escenas previas, con altibajos en el volumen de la banda sonora entre plano y corte, llega a una potencia, nuevamente a pleno cielo abierto de día claro, que haciendo uso de aire, espacio en el cuadro, y de figuras representantes del estado chileno, muy cortantes en el espacio, altas, oscuras, humanas, y quizá monstruosas, alcanza una intensidad cargada y dramática que de cualquier forma profundiza lo gótico, el pop, la reconstrucción histórica y los efectos especiales, dejando en claro que no habrá justicia sino a muy largo plazo. Son dos horas y media que nunca aburren.
Ficha Técnica
Título: Kalkutún: Juicio a los Brujos
Director: Jorge Olguín
Guion: Jorge Olguín
Elenco: Juan Carlos Maldonado, Paulina Eguiluz, Luis Dubo, Bastian Bodenhoffer, Camila Oliva, Nicolás Zarate, Daniel Antivilo, Felipe Ríos
Fotografía: Oliver Shaw
Música: Anton Reisenegger
Género: Thriller, folk, horror
Estreno: 22 de octubre
Distribuidora: Cinecolor
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