Crítica de cine “Leviticus: Ritual de sangre”: El horror primitivo de la intolerancia

Por Trinidad Quinzacara

Este año se está consolidando con fuerza como un gran período para el cine de terror. Sin embargo, las propuestas más interesantes no vienen necesariamente de los grandes estudios norteamericanos, sino del cine independiente y, en el último tiempo, también de la cinematografía australiana. Esta industria ha ido ganando un terreno importante gracias a títulos como Háblame (2022) o Bring Her Back (2025) de los hermanos Philippou. En esta línea llega Leviticus: Ritual de sangre, la ópera prima del director Adrian Chiarella que, tras convertirse en una de las grandes revelaciones del Festival de Sundance, demuestra que el género todavía tiene mucho que decir cuando se aleja de las fórmulas gastadas.

La historia, calificada como una mezcla de coming of age melancólico y horror a menor escala, nos sitúa en un pueblo profundamente conservador y religioso. Allí, dos jóvenes interpretados por Joe Bird y Stacy Clausen viven un romance secreto. Tras ser descubiertos, son sometidos a un brutal ritual que desata una maldición: una entidad que los persigue y que toma la forma de aquello que más desean, es decir, el uno al otro.

Si bien en su premisa se pueden rastrear inspiraciones de clásicos modernos como It Follows (2014), el filme de Chiarella logra desmarcarse rápidamente de sus referentes gracias a su potente mensaje social. El título de la cinta hace referencia al Levítico, el libro bíblico utilizado históricamente para justificar discursos homofóbicos, por lo que el foco de la película se da a entender de inmediato. No estamos ante un terror gráfico o de efectos especiales estridentes, sino ante un drama de terror queer que aborda de frente la marginación, la culpa y la soledad que engendra el odio social. Aquí, el monstruo real no es solo la criatura que acecha en las sombras, sino el fundamentalismo de la comunidad que rodea a los protagonistas.

En el largometraje se destaca especialmente el talento de su elenco joven. Es fascinante ver la evolución actoral de Joe Bird. El actor que sorprendió con solo 14 años en Háblame, regresa a sus 19 años con un rol protagónico maduro, cargado de matices y de una emotividad desgarradora. La química y vulnerabilidad que comparte con Stacy Clausen dota a la película de un corazón trágico muy necesario. Asimismo, destaca la participación de Mia Wasikowska, quien aporta una notable dosis de tensión en su rol de madre.

Desde el punto de vista técnico, la construcción de la atmósfera es el aspecto más fuerte de la cinta. Aunque Chiarella toma matices del susto tradicional, como los jumpscares, prioriza un horror psicológico y ambiental, jugando mucho con los nervios del espectador.

La fotografía de Tyson Perkins aprovecha de manera notable los exteriores para retratar un pueblo australiano desolado. A través de planos abiertos la película transmite un frío constante y un aislamiento físico que dialoga con el estado de los personajes. Esta desolación visual se complementa con una paleta de colores muy bien definida: tonos grises, terrosos y pálidos que se alejan de la oscuridad literal para sumergirnos en un entorno inhóspito. Además, la banda sonora original de Jed Kurzel también suma de manera coherente a mantener esta atmósfera de tensión.

Aquí nada queda al azar. Cada elemento de la puesta en escena trabaja para potenciar un mensaje directo: sin caer en discursos literales, el filme expone con claridad cómo el prejuicio y el juicio social pueden afectar o destruir la autopercepción de las personas. El verdadero terror en esta historia está en los límites a los que pueden llegar las personas por intolerancia social, y en el daño que causa la falta de aceptación. El filme plantea que este dolor interno es devastador, aunque también deja una ventana de esperanza.

Leviticus: Ritual de sangre es una película rápida y al contar con ciertos momentos que invitan a la libre interpretación, podría dejar a parte del público con la sensación de que faltaron detalles por cerrar. Sin embargo, su resolución es sólida y deja un sabor amargo pero necesario. Es una obra valiosa para el cine de género actual, no solo por su trabajo técnico, sino por su capacidad para transformar un miedo tan abstracto como todo lo que abarca socialmente la homofobia en una fuerza física e ineludible. Una propuesta incómoda, atrapante y necesaria que consolida el gran momento del terror australiano.

Ficha técnica 

Título original: Leviticus 

Género: Terror

Duración: 88 min.

País: Australia

Dirección y Guion: Adrian Chiarella

Reparto: Joe Bird, Stacy Clausen, Mia Wasikowska, Jeremy Blewitt, Ewen Leslie, Davida McKenzie

Fotografía: Tyson Perkins

Música: Jed Kurzel

Distribuye: Cinetopia

Fecha de estreno en cines: 25 de junio 2026

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