Crítica de cine “Los Fuertes”: Viajar al sur, amar y bailar

 

Por Valentina Gilabert

“¿De dónde saliste tú?” pregunta Lucas entre risas, después de un improvisado beso. “De acá po”, le responde Antonio, como si fuera necesario generar otra sonrisa en ese genuino y perfecto momento.

Lucas es un joven arquitecto que viaja al sur de Chile para visitar a su hermana antes de irse a estudiar al extranjero. En ese lugar conoce a Antonio, quien trabaja en un barco de pesca local. Sus vidas se cruzan y se enamoran. Esta una historia de amor cualquiera. Eso es lo bello y auténtico de la película.

Los fuertes es el primer largometraje de Omar Zúñiga, productor y director chileno máster en Fine Arts en el Graduate Film Program de NYU, quien antes ya había trabajado dirigiendo a James Franco y Zach Braff en un segmento de la película The Color of Time (2012) y participado como productor ejecutivo de Tarde Para Morir Joven (2018) de la directora Dominga Sotomayor. Sin embargo, lo que marcó un precedente para la realización de su ópera prima fue San Cristóbal, pieza por la que se adjudicó el Teddy Award a mejor cortometraje en Berlinale 2015, y en la que brinda una primera pincelada de la relación entre Lucas y Antonio, contando ya desde ese entonces con los actores Samuel González y Antonio Altamirano para la interpretación de los personajes.

Después de su paso por el Festival de Cine de Valdivia en 2019 y el Göteborg Film Festival en Suecia a comienzos de este año, Los fuertes llegó a Chile en un contexto poco amigable debido el inicio de la crisis sanitaria y social que aún no da término, lo que significó que mucha gente se quedara sin poder ver la película. Por esta razón, se decidió repensar la distribución, estrenándola el pasado 19 de marzo por la plataforma pagada VOD LosFuertes.cl, con el fin de llegar a más personas y a todos los rincones del país.

Años atrás, pensar el cine gay implicaba dolor. Ya sea porque los personajes sienten un amor prohibido, como bien retrata el director taiwanés Ang Lee en Brokeback Mountain o, sin ir más lejos, porque son violentamente atacados como ocurre con el adolescente protagonista de Nunca vas a estar solo, película dirigida por el músico chileno Álex Anwandter. Hoy la escena audiovisual parece mostrar un panorama diferente de la mano de relaciones homosexuales romantizadas, y vaya que es importante ver esa cara de la moneda. No porque la violencia, la discriminación y la homofobia no existan, sino porque también es necesario y justo hablar del amor.

En Los fuertes el amor lo es todo y la homosexualidad es tratada con naturalidad. Si bien, existen algunos vestigios de ese Chile que aún no sabe cómo lidiar con una relación entre dos personas del mismo sexo, lo cierto es que esa parte de la historia pasa a segundo plano. Lo amoroso prima ante cualquier otro relato. Sin prejuicios, sin limitaciones, porque eso es lo que el director ha venido a contarnos. El romance entre dos hombres, sin más. Un viaje a través de la pasión y el encuentro de dos mundos diferentes.

Lucas y Antonio se conocen porque así tenía que ser y conectan desde el primer momento en que sus miradas se cruzan. La primera vez que se ven no ocurre mucho, solo se dedican a bajar troncos de leña de una camioneta, pero aun así la tensión se siente todo el tiempo. Cuando se encuentran en un quiosco luego de una reanimación histórica en uno de los fuertes de Valdivia y compran sopaipillas o cuando caminan junto a la costa y Antonio le muestra a Lucas la pequeña isla en la que creció. Lo está en su primer beso, en sus coqueteos en público y en su espacio de intimidad. Porque la química entre ambos es innegable, y también lo es la buena actuación de quienes protagonizan esta historia.

Samuel González y Antonio Altamirano están impecables, como si los personajes hubieran sido hechos para ellos. Samuel, quien interpreta a Lucas, es capaz de mostrar un lado más sensible, tímido e incluso a momentos desconfiado, como si sus temores estuvieran a flor de piel. Lucas se perfila como el gay al que le ha costado salir del closet, que es incomprendido por sus padres, que no le gusta despertar al lado de otra persona y que pareciera estar escapando en esta incesante búsqueda de un lugar mejor. Samuel, quien ya ha interpretado a personajes gay en el pasado, logra algo diferente esta vez. Un trabajo mucho más honesto y lejos de los estereotipos. Porque, de nuevo, aquí lo importante no es su homosexualidad. Es el amor y cómo decide vivirlo.

Antonio, interpretado por Antonio Altamirano, da cuenta de una cara más libre del amor y lo hace admirablemente, porque su cariño, su deseo y su dolor traspasan la pantalla. Y es que su historia parece más aterrizada a la realidad chilena. En parte porque encuentra en Lucas la posibilidad de madurar en una relación amorosa y la vive como tal, pero también porque lucha por esas ambiciones personales que tienen que ver con su herencia familiar. Como cuidar de su abuela, ser hijo de pescador y no querer abandonar la tierra en que su padre murió o aspirar a tener su propia lancha. Por eso es tan determinante la llegada de Lucas a su vida porque, más allá de todo, lo cambia. Y eso es lo hermoso de esta historia, que queda de manifiesto lo revolucionario que es el amor.

Además de las bellas interpretaciones, Los fuertes tiene algo que todo fanático de lo natural puede agradecer. La película regala unas vistas que son de ensueño. Te logra trasladar a ese acogedor escenario que es el sur de Chile. Los planos panorámicos permiten ver su inmensidad, su color, y en cada paneo viajamos con los protagonistas, como si estuviéramos allí, respirando el mismo aire. Paisajes que también están enmarcados en los sonidos del mar, las gaviotas, la tormenta que se avecina, la delicada lluvia que es parte del escenario. Lo es también el mundo pesquero. Trabajos de madrugada, redes de pesca, gorros chilotes, botas de agua. La fotografía de una realidad que no a todo el mundo le interesa ver, o siquiera plasmar, pero a la que el director le regala tiempo y dedicación. No solo vemos a los pescadores trabajar, también somos testigos de sus momentos de ocio, de encuentro y, como no, de amor y desamor.

“Pero acá está lleno de ríos, quédate acá mejor” le dice Antonio cuando Lucas le cuenta que tiene pasajes para irse a Canadá. Como si en su discurso Antonio creyera que solo basta el paisaje para convencerlo de que tire sus planes por la borda. Porque cuando se ama, también se proyecta, y en este caso Lucas y Antonio no han podido sino cuestionar su propio futuro y el de la persona que está a su lado. Es entonces que sufrimos con los personajes porque, así como ellos se fueron enamorando entre bailes, sexo y risas, como espectadores nos enamoramos también. De su complicidad, de la forma en que viven el amor, algo que hace impagable y sobrecogedora esta película. Porque Omar Zúñiga logró algo que vale agradecer desde el primer al último segundo: hablar desde el corazón.

Título: Los fuertes

Género: drama, romance

País: Chile

Año: 2019

Duración: 99 minutos

Director: Omar Zúñiga

Elenco: Samuel González, Antonio Altamirano, Marcela Salinas, Rafael Contreras

Producción: Cinestación, Terranova Producciones

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