Crítica de cine “María Callas, en sus propias palabras”: Intimidad en primera persona

 

Por Constanza Flores

El corazón de María Callas dejó de latir el 16 de septiembre de 1977 mientras se encontraba en su departamento de París. A los 53 años, el corazón de la intérprete de ópera más importante del siglo XX ya no pudo sentir más. Porque la intensidad fue una constante a lo largo de la vida de la diva y es lo que logra transmitir el documental María by Callas: in her own words (2017), que llegó a la cartelera nacional como María Callas, en sus propias palabras.

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MARIA CALLAS WITH PHOTOGRAPHERS
VARIOUS – 1968

El director Tom Volf, reconocido fotógrafo francés, reunió a lo largo de cinco años material inédito para este, su primer largometraje. Así, recopiló cartas escritas por ella junto con fotografías familiares y distintos registros artísticos y periodísticos. Con ellos consiguió hacer hablar a la propia “Divina” sobre los pasajes más íntimos de su vida. Todos los acontecimientos son hilvanados por la voz de la propia Callas y por la de la actriz Fanny Ardant, quien se hace cargo del relato epistolar. De este modo, quedan fuera los recursos del documental clásico como el narrador en off, entrevistas a cámara y explicaciones en tercera persona.

“Hay dos personas dentro de mí. Me gustaría ser María, pero está la Callas, de quien debo estar a la altura. Así que lidio con ambas, tanto como puedo”, dice la intérprete a David Frost en una desconocida entrevista de la BBC, de 1970, que sirve para articular el documental. Las respuestas al periodista británico acompañarán la narración a lo largo de las dos horas que dura el metraje, ensayando una guía que permite organizar los episodios más decisivos de la vida de la diva y la gran cantidad de material que sorprende al espectador.

Su título en inglés, María by Callas, da cuenta del problema central que dividió a la cantante griega nacida en Nueva York. Forzada por su estricta madre a perseverar en su carrera musical desde temprana edad, la Callas creció tanto que casi no le dejó espacio a María. A esa María que podría haber construido la familia que siempre soñó. “El destino me llevó a tener esta carrera y no pude salir. Fui forzada a regresar frecuentemente, primero por mi madre, después por mi marido. Lo hubiera dejado con placer. Pero el destino es el destino”, confesó a Frost en otro arranque de dolorosa sinceridad. En dos ocasiones a lo largo del documental María Callas dice que lo más importante para una mujer es tener hijos, revelando con esa frase su tragedia más personal.

En función de la dualidad que escinde a la artista, el director empieza a desplegar los sucesos que la marcaron. Habla del rigor con el que fue criada y educada, y de cómo debió mentir y aumentar su edad para ser aceptada en el conservatorio en Grecia. Incluso podemos asistir a una entrevista de su maestra Elvira de Hidalgo, artífice del renacimiento del bel canto con tan prodigiosa estudiante, quien asegura jamás haber tenido una pupila tan talentosa y dedicada.

Tom Volf nos muestra, también, cómo el amor le fue esquivo. En un comienzo, con su separación del empresario Giovanni Battista Meneghini, un celoso amante de la ópera veintisiete años mayor que ella. Luego, por su tortuosa relación con el griego Aristóteles Onassis, quien la dejó, devastada, para casarse con Jacqueline Kennedy. Tras su fracaso, el magnate volvió a ella silbando como hacían los jóvenes griegos al cortejar a las muchachas. “Me dijo que su matrimonio era un error y lo acepté de nuevo”, dijo Callas.

El realizador consigue retratar el fervor que despertaba la artista. Filas eternas para conseguir una entrada, personas durmiendo en la calle para asistir a su reencuentro en el Metropolitan de Nueva York, después de años de ausencia. “Cada frase, cada tiempo de la partitura tiene un sentido para la señora Callas”, comenta un fan deslumbrado. El público la amaba y el espectador, al ver la emoción que provocaba, comprende la magnitud del fenómeno.

Porque María Callas fue una de las primeras celebridades globales, aclamada en escenarios de toda América y Europa. Por ser dueña absoluta de su instrumento vocal, pero también por la compleja relación que estableció con los paparazzi. La fama de temperamental que le adjudicaron algunos medios, sobre todo después de cancelar una presentación tras el primer acto, donde asistía el presidente de Italia, fue un obstáculo que debió sortear hasta el fin de su carrera.

María Callas, en sus propias palabras es un proyecto artístico ambicioso que consigue abordar con éxito todas las esferas: de su protagonista no solo conocemos lo público y lo privado, sus claroscuros, sino que también la vemos lucirse en lo artístico, porque incluye interpretaciones extensas y otras performances, como la presentación en París del aria Casta Diva, de la ópera Norma, de Vincenzo Bellini, y la memorable interpretación de la Habanera de Bizet en el Covent Garden. Pero esas intervenciones son más que un despliegue de talento y acercan a la vida de la propia María a la de las heroínas dramáticas que encarnó en la ópera.

“Su canto en la película no está relacionado estrictamente con la música o su carrera, sino que define todo un subtexto narrativo. Lo que ella piensa está presente en las letras que está cantando. Lo que pasa en su propia vida se refleja en la música. Esa es la relación más directa entre María y Callas”, explicó el propio Tom Volf en una entrevista con Página 12.

La película ganó el Master of Art Film Festival en 2018 en la categoría mejor documental de música y danza. Es un tributo majestuoso en términos de recopilación de archivo y un ingenioso ejercicio de montaje que reconstruye con fluidez una vida con base en fragmentos hasta ahora dispersos. Si hay algo que extrañar, sobre todo para quienes no están tan familiarizados con la ópera ni con los triunfos y tropiezos de María Callas, es el contexto, ese que con sus propias palabras no puede aportar. Un espectador lego habría agradecido algunas marcas temporales y espaciales, lo que habría sido un aporte en términos de información. Sin embargo, la adición de estos datos habría contravenido la premisa estilística que se esboza en el título. Los amantes de la intérprete y del género lírico que pueden prescindir de esto disfrutarán cada uno de los 114 minutos que dura el documental.

Funciones en cine Hoyts, Cine Arte Normandie y el Biógrafo.
Dirección: Tom Volf
Año: 2017
Duración: 114 minutos

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