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viernes, mayo 14, 2021

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Crítica de cine “Never Rarely Sometimes Always”: Una gran lección sobre la importancia de decidir

 

Por Galia Bogolasky

Never Rarely Sometimes Always es una película dirigida por Eliza Hittman, protagonizada por Sidney Flanigan, quien interpeta a Autumn Callahan, una joven de 17 años que se enfrenta a un proceso durísimo al decidir hacerse un aborto.

La historia se sitúa en un barrio de clase media de Pennsylvania donde vive Autumn con sus padres y hermanos. Ella es una joven que tiene una vida típica de adolescente norteamericana; va al colegio, canta en sus tiempos libros y trabaja en un supermercado. Hasta que queda embarazada y decide hacerse un aborto. Como en ese Estado el límite de semanas permitido ya no es posible para ella, por lo avanzado de su embarazo, decide partir con su prima Skylar sin decirle a nadie, a Nueva York, un Estado donde existe una ley que permita un límite mayor de semanas para los abortos.

Never rarely sometimes always se estrenó el año pasado en el Festival de Sundance, donde ganó el Premio Especial Dramático, y luego pasó al Festival de Berlín, donde obtuvo el Gran Premio del Jurado (Oso de Plata).

Eliza Hittman logra retratar, en su tercer largometraje, una historia dura, una realidad difícil, con una sencillez y apreciación por los detalles, realmente única. Ella logra concentrar su atención en las miradas, en las emociones guardadas de la protagonista con pequeños gestos, momentos que hacen que sea una película profunda y conmovedora.

El título de la película Never rarely sometimes always se refiere a una escena en particular donde una doctora de la clínica abortiva le hace unas preguntas que son parte de un cuestionario a Autumn, que es relevante para determinar si la decisión que la joven está tomando fue tomada por ella, si la relación que la llevó a quedar embarazada fue abusiva, o si hay algo de lo que hay que preocuparse y derivar a especialistas. Algo que sucede muchas veces en estos casos, sobre todo cuando son adolescentes.

La película toma un punto de vista interesante, ya que la protagonista es una joven que tiene las cosas claras, que toma una decisión y va a hacer todo lo posible para llevarla a cabo, a pesar de tener que mentirle a sus padres, escaparse de la casa, pasar hambre, dormir en la estación de buses, y pasar por el duro proceso de someterse a un aborto. La historia muestra sutilmente cómo la violencia de género puede convertirse en un gatillante para tomar decisiones duras, pero que son propias, privadas, y respetadas en una sociedad donde existe el “pro choice” es decir, la libertad de decidir.

Hittman la narra la película de manera prolija, naturalista, como en bruto, mostrando el abandono, la soledad y la desprotección al que muchas jóvenes deben someterse al vivir experiencias tan dolorosas como ésta. La directora logra mostrar el proceso completo desde el embarazo hasta el aborto y la liberación que eso significa.

La interpretación de Sidney Flanigan, como Autumn, cautiva desde la primera escena, cuando canta y toca la guitarra en el escenario de su colegio una maravillosa canción, para luego tener que sufrir la humillación de las burlas de sus compañeros. Luego ella se pone firme y su mirada dura y seria, son capturadas de manera notable por Hittman, que desde la mirada de una directora mujer, con una sensibilidad especial, logra resaltar su dolor a través de pequeños detalles.

La película muestra una cierta atemporalidad en el relato, ya que está ambientada con colores más fríos, con una cierta opacidad, el vestuario pareciera ser de los años 70, y la maleta con la que viajan las primas, es como una protagonista más de la película, es antigua, no tiene ruedas y es enorme, lo que no tiene mucho sentido para un viaje que iba a ser de no más de una noche, en un comienzo. Lo que simboliza es un bulto que representa esa carga, el peso que está de más y que no sirve para nada. Es bastante elocuente y brutal.

Hittman filma cada escena de manera frontal, pero recurre a detalles para decir lo que los pocos diálogos no dicen. Cada plano tiene una intención, que ayuda a comprender y a empatizar con el dolor de la protagonista, a pesar de no ser un personaje muy querible debido a su personalidad tosca y ruda.

Esta bellísima película plantea la importancia de respetar las decisiones de mujeres, sobre todo de mujeres vulneradas, maltratadas, abusadas, tanto por hombres violentos y machistas, como por el estado que decide por ellas. Esta cinta es una gran lección sobre la importancia de decidir. Hittman logra contar con pocas palabras, una historia estremecedora que no necesita dar mayor explicación. En Never rarely sometimes always las imágenes hablan por si solas.

Título: Never rarely sometimes always
Dirección: Eliza Hittman
Producción: Adele Romanski, Sara Murphy
Guion: Eliza Hittman
Música: Julia Holter
Fotografía: Hélène Louvart
Montaje: Scott Cummings
Vestuario: Olga Mill
Protagonistas Sidney Flanigan, Talia Ryder, Théodore Pellerin, Ryan Eggold, Sharon Van Etten

Plataforma: HBO

 

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