Crítica de cine “Un sueño extraordinario”: La magia del trayecto


Por Paula Frederick


Mirar la tierra desde lejos. Conocer el espacio, esa dimensión que aunque podemos observarla todas las noches y de cierta forma nos es familiar, sigue siendo un misterio, un terreno inabarcable y desconocido. Ese es el sueño del protagonista de Un sueño extraordinario, el ingeniero Angus (Richard Dreyfuss) quien a los 75 años todavía fantasea con transformarse en astronauta y mira las estrellas esperando respuestas, o tal vez buscando alguna señal de su esposa, de quien día a día llora su partida. Es un hombre reservado, que vive su quimera de manera bastante solitaria, acompañado solo por un escudero fiel, que está convencido de que Angus aún puede ganarle a los molinos de viento y convertirse en un héroe: su nieto Barney (Richie Lawrence).

De cierta forma, Angus se siente como una estrella lejana cuya luz es solo una ilusión, que poco a poco se va apagando y que vive de los destellos del pasado. Su hija parece pensar lo mismo, por lo que decide llevarlo a una casa de reposo, preocupada por su estado de salud y su capacidad de ser independiente. Con desgano, Angus se deja llevar por las decisiones de quienes lo rodean, siguiendo el flujo casi instintivo de la existencia que le queda por delante. Y como si fuera una dimensión paralela, la ilusión de una vida donde se transforma en astronauta y logra su sueño de salir del planeta se vuelve, paradójicamente, su único cable a tierra. Hasta que un buen día, la suerte de Angus parece cambiar, cuando un millonario filántropo ofrece a través de un concurso televisivo la posibilidad de viajar al espacio, en el primer vuelo comercial de la historia.

¿Existen sueños extraordinarios? ¿O ya por el hecho de ser sueños, anhelos profundos, tienen una característica fuera de lo común? Darse la licencia de soñar en grande es algo que nos transmiten desde niños en la literatura, el cine, en los slogans publicitarios… y es precisamente ese imaginario colectivo el que toma la directora Shelagh McLeod en su primer largometraje, para alcanzar una cierta empatía y retratar la vida de un hombre común como algo extraordinario. Y para lograr un éxito fuera de lo común, tener como protagonista a un actor de la altura de Richard Dreyfuss es ya un gran paso. Es él quien sostiene la película en sus matices, contención y capacidad de transmitir emociones con gestos mínimos, frente a una historia y guion que aunque tiene destellos de genialidad, a ratos amenaza con volverse demasiado melosa y predecible, al borde de caer en la categoría de la “típica película gringa”. El mismo Dreyfuss que ya había emprendido quimeras y misiones imposibles en la pantalla grande protagonizando películas como Tiburón y Encuentros cercanos del tercer tipo, siempre con temple y un rostro impenetrable pero cálido, a estas alturas parte del imaginario clásico del cine norteamericano.

Los momentos extraordinarios del filme, esos que invitan a salir de la zona de confort y soñar en grande, son precisamente los instantes efímeros, de espera e incertidumbre. Los que se alejan de las misiones espaciales y las ideas grandilocuentes, para acercarse a lo íntimo, al plano de la reflexión humana que aunque nazca de la frustración y los deseos no cumplidos, siempre vuelve a encontrar su brillo. Mientras Barney graba a su abuelo y le pregunta por qué quiere ir al espacio, encuentra respuestas que van mucho más allá de la Vía Láctea o las ganas de ponerse un traje de astronauta. Las reflexiones de Angus sobre sí mismo, sus  capacidades y sus propias limitaciones,  que logra confesar solo delante de una cámara, se transforman así en el espíritu de la película, en ese hilo imperceptible pero firme que mantiene el interés y que hace que todo valga la pena. Que instalan la magia de un sueño no en el destino final, sino en el trayecto.

Título original: Astronaut
Dirección: Shelagh McLeod
Guion: Shelagh McLeod
Música: Virginia Kilbertus
Fotografía: Scott McClellan
Reparto: Richard Dreyfuss, Lyriq Bent, Colm Feore, Krista Bridges, Art Hindle, Richie Lawrence, Graham Greene, Jennifer Phipps, Joan Gregson, Mimi Kuzyk, Karen LeBlanc, Colin Mochrie, Lori Hallier, Paulino Nunes, Shelagh McLeod, Maria Ricossa, Mike Taylor, Chris Gleason, Judy Marshak, Alex Hatz, Rhona Shekter, Anthony Bekenn, Sandra Beech
Productora: Buck Films, Eggplant Pictures (Productor: Lyriq Bent, Richard Dreyfuss)
Año: 2019
Duración: 91 min.
País: Canadá

Distribución: BF Distribution

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