Crítica de serie “Little Fires Everywhere”: El racismo en llamas

 

Por Galia Bogolasky

En tiempos cuando el racismo está en su peak, debido al asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd por un policía, y las posteriores protestas alrededor de todo Estados Unidos con la consigna “Black Lives Matter”, Little Fires Everywhere resuena como una serie actual, contingente, y muy realista.

La serie es la adaptación de la novela del mismo nombre de la escritora Celeste Ng, quien relata la historia ambientada en 1997, sobre dos mujeres, de orígenes muy distintos que, al conocerse, sus vidas, y las de sus hijos, cambian para siempre. Es protagonizada y producida por Reese Witherspoon y Kerry Washington, cuenta con ocho episodios y está disponible en Amazon Prime.

La historia comienza con el incendio de la casa de Elena Richardson (Reese Witherspoon) una mujer que aparenta tener una vida perfecta, una familia perfecta, pero que todo se cae a pedazos al desencadenarse una serie de eventos que llevan a la destrucción total de su casa. Luego retrocedemos unos meses y la historia comienza cuando Mia Warren (Kerry Washington), una mujer afroamericana, llega a vivir a Shaker, un pueblo acomodado en Ohio, con su hija adolescente Pearl, y arriendan la casa de propiedad de Elena.

Desde ese momento Elena trata de hacerse amiga de Mia, le ofrece ayuda, e incluso le ofrece trabajo como empleada en su casa. Mia se convierte en su causa, su proyecto de beneficencia. Mia es una artista que está acostumbrada a moverse continuamente de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, casi viviendo arriba del auto. La condición es un tanto precaria, por lo que trabaja en un restaurant chino mientras no está dedicada a su pega de artista.

Elena la ve como una pobre mujer que necesita ayuda, y le ofrece trabajar en su casa, pero también hay algo en Mia que la intriga, le produce curiosidad, y tiene una necesidad enorme de conocerla y descubrir quién es, qué esconde, cuál es su historia. Entonces más que un sentido de empatía, lo que a Elena le pasa es que está intrigada con esta mujer, y tiene una necesidad imperiosa por salir de su vida monótona y cree que Mia la sacará de ese estado.

Elena es una periodista que trabaja media jornada en el diario local, tiene cuatro hijos adolescentes, y un marido abogado (Joshua Jackson) con el que tienen sexo programado. Ella trata de mantener las apariencias y su imagen es lo que más le importa. Siempre tiene que estar impecable, tiene que organizar todas las obras benéficas, y ser la amiga perfecta. Hasta que la irrupción de Mia en su vida hace que este castillo de naipes se desparrame. Ella es una controladora, que tiene que saberlo todo y hacerse cargo de todo, pero Mia hace que se salga de su zona de confort y provoque que salga lo peor de si misma.

Una mujer blanca con una familia “perfecta” no puede soportar que la mujer negra con una vida “imperfecta” sea mejor que ella, y eso es lo que finalmente hace que la saque de sus casillas y haga lo imposible por descubrir qué hay detrás de esta mujer que, al parecer es lo más cercana a la perfección, pero de manera natural, no impuesta.

Pearl (Lexi Underwood) es la hija de Mia, es la perfecta adolescente, que se porta bien, que es inteligente, estudia y apaña a su mamá en todas sus locuras y estilo de vida nómade. Cuando conoce a Moody, y luego se empieza a hacer amiga de Lexie e Izzy, y se enamora de Trip, los hijos de Elena, se empieza a insertar cada vez más en esta aparentemente familia “perfecta”. Todo lo contrario a lo que ella está acostumbrada. Mientras tanto Izzy, que es la hija rebelde de la familia Richardson, se empieza a acercar a Mia, sobre todo por la conexión en temas valóricos, de género y artísticos. Entonces estas hijas adolescentes se empiezan a refugiar en la madre que es lo opuesto a la que tienen y eso genera incluso más rivalidades entre estas mujeres.

Mientras Elena y Mia comparten el amor incondicional a sus hijos, son madres muy distintas. Mia es libre y cría a su hija con total independencia, y Elena sólo quiere controlarlos, y quiere que sus hijos sean exitosos, que entren a la mejor universidad y sean “perfectos”.

De a poco vamos viendo cómo las relaciones dentro de cada una de estas familias se empiezan a complicar, salen a relucir secretos, y la vida a la que estaban acostumbrados se empieza a desplomar. Nada es lo que parece y cuando las cosas se empiezan a salir de control, se quedan sin recursos y pierden la capacidad de manejar la situación.

El guion de Liz Tigelaar funciona muy bien, ya que logra contar la historia de estas dos mujeres, con sus diferencias y similitudes, logrando tener a una protagonista que no es la típica “buena” y a una antagonista que no es la típica “villana”, sino que ambos personajes son creados con capas, con desarrollo, con elementos que son necesarios para mostrar su lado más humano, pero también incorporando estereotipos que suelen usarse en producciones norteamericanas, de la mujer privilegiada, blanca y conservadora; versus la mujer pobre, afroamericana, liberal. Lo interesante es que en esta historia la mujer pobre es inteligente, y su pasado, que se devela de a poco, no es lo esperado, y el pasado de la mujer privilegiada tampoco es el que podríamos haber imaginado. Eso es lo interesante de este guion, la manera de contrastar las historias y ponerlas en paralelo al mismo tiempo, generando el choque, pero también incorporando elementos de humanidad y realismo a los personajes.

En esta serie el tema racial es clave, ya que genera el conflicto en una familia que aparenta no tener problemas de discriminación racial, pero que en el fondo es la típica familia blanca conservadora que no puede disimular su desprecio hacia personas por razones raciales, así como también surge el tema en el colegio al que van los hijos de Elena y Mia, que se supone que es “integrador”, pero que es pura imagen ya que constantemente discriminan a los alumnos por temas raciales.

Reese Witherspoon (Big Little Lies) y Kerry Washington (Scandal) se lucen en estos personajes de mujeres fuertes, que viven mintiendo y aparentando una historia que se crearon y que es su protección frente al mundo real. En ambas, las historias se enfrentan de manera diferente, pero las une el deseo de ser las mejores madres y personas para sus familias, para sus hijos. Reese Witherspoon repite un personaje que ha hecho en otras ocasiones, pero agrega elementos interesantes a su interpretación, un giro al estereotipo, con ciertos detalles, ciertos gestos. Kerry Washington se desprende totalmente de su icónico personaje de Scandal, logrando una actuación soberbia, interpretando de manera magistral un personaje complejo, que tiene muchas capas, de manera lúcida y conmovedora.

Little Fires Everywhere tiene un tono muy parecido a Big Little Lies, una miniserie que también fue producida por su protagonista en ambas producciones, Reese Witherspoon, y tiene una premisa parecida; mujeres en un mundo de apariencias, pero rodeadas de mentiras y con un oscuro secreto que hacen lo posible por no revelar. A pesar de que esa serie fue alabada por la crítica y tuvo una segunda temporada, que no se esperaba ya que la historia original de la novela no continuaba, en Little Fires Everywhere, vemos una producción desarrollada con muchos detalles que la hacen alcanzar un nivel artístico y audiovisual superior.

La serie está muy bien construida, la dirección es precisa, logra intercalar a la perfección estas historias paralelas, las dos madres con sus respectivos hijos e historias, cómo se van uniendo y separando. Además, logra insertar los flashbacks de manera notable; en cada capítulo comienzan con una historia de flashback, y además inserta eventos puntuales que retratan el pasado que ayuda a contar la historia completa del personaje de manera impecable, con actores muy parecidos a los protagonistas cuando jóvenes, incluyendo gestos y miradas, con actuaciones muy bien logradas.

Otro gran elemento que utiliza la serie son secuencias con covers de canciones reconocidas, de la cultura pop, pero en una nueva versión, mostrando a los personajes con primeros planos, con planos detalles, con pequeños símbolos que funcionan de manera muy delicada, que hablan por si solos, sin necesidad de incorporar diálogos. La premisa “una imagen vale más que mil palabras” se aplica a la perfección en esta serie, que tiene un sentido estético exquisito.

Little Fires Everywhere es una serie que abarca temas relevantes hoy en día, como la discriminación racial, los primeros amores, temas de género, sexualidad, la amistad, las apariencias, y la maternidad. Esta serie se hace cargo de temáticas potentes, actuales, a pesar de que está ambientada en 1997, pero suena más contingente que ninguna otra serie estrenada en el último tiempo.

Finalmente, lo que plantea el primer capítulo, sobre quién será la persona que causó el incendio, pasa a segundo plano y lo que importa es el mensaje que queda de fondo, que es realmente potente. Todo lo que queda es más importante que lo evidente.

 Género: drama

Basado en: Little Fires Everywhere de Celeste Ng

Realizada por: Liz Tigelaar

Elenco: Reese Witherspoon, Kerry Washington, Joshua Jackson, Rosemarie DeWitt, Jade Pettyjohn, Lexi Underwood, Megan Stott, Gavin Lewis, Jordan Elsass

País: Estados Unidos

Capítulos: ocho

Producción ejecutiva: Lynn Shelton, Liz Tigelaar, Kerry Washington, Pilar Savone, Reese Witherspoon, Lauren Neustadter

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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