Crítica de serie “Upload”: Capitalismo más allá de la muerte


Por Valentina Gilabert

Nathan Brown acaba de tener un accidente de tránsito. Está grave, sin embargo, responder a una pregunta parece más urgente que cualquier operación para salvarle la vida. ¿A qué cielo quiere ir? Su única opción es Lake View, el hotel cinco estrellas que su adinerada novia ofrece pagarle. Acepta dubitativo y lo hace sin el mayor entusiasmo porque sabe que desde ese minuto se encuentra en deuda con ella. El cuerpo de Nathan muere, ―con un cuantioso gasto de por medio― pero su consciencia sigue despierta. “Este es el primero del resto de tus días en la eternidad”, es la frase que le da la bienvenida cuando se encuentra en el más allá. La voz que le habla es su ángel asignado para ayudarlo y acompañarlo en esta aventura post mortem donde la conciencia humana es digitalizada y subida a un paraíso virtual. Su nombre es Nora y es una especie de operadora de servicio al cliente en el cielo. Un cielo que no sale gratis, todo lo contrario. Que es un lujo comparado a la vida y la muerte en la tierra.

Upload, estrenada en mayo pasado a través de Amazon Prime, es una de las últimas series de Greg Daniels, creador de los exitosos mockumentaries Parks and Recreation y The Office. No es su único trabajo porque este año también se tomó el streaming, de la mano de Netflix, con Space Force, una comedia espacial que tiene a Steve Carell como rol protagónico y también creador de la serie. Buenas noticias para unos y malas para otros. Upload ha tenido una positiva recepción de la crítica especializada, en parte por la visión que propone del futuro, pero también por la evidente sátira que hace a la sociedad ultra capitalista en la que vivimos. Space Force no tuvo la misma suerte, recibiendo una crítica más dura que la trató de descuidada e incluso de vulgar. Más allá de los diferentes resultados, siempre será bueno tener a Greg Daniels haciendo de las suyas.

Lo primero que llama la atención de Upload es su parecido con The Good Place, serie creada por Michael Schur ―uno de los escritores que compartía cuadrilla con Daniels como showrunners―, que desarrolla su trama en torno a un grupo de personas que, tras morir, y bajo una serie de evaluaciones que ellos mismos desconocen, terminan su vida en el “buen lugar”, un paraíso de ensueño y personalizado. Sin embargo, y a pesar de que exista un cruce entre ambas series en lo que se refiere a la vida después de la muerte, lo enfrentan de distinta manera. Lo primero, y más obvio, es que en Upload el más allá es creado por el hombre, completamente artificial, mientras que en el segundo caso es divino, ultraterrenal. Por otro lado, ambas series abordan cuestiones filosóficas. Mientras que en la serie de Schur la reflexión gira constantemente en torno a la pregunta filosófica de qué significa ser buena persona, lo último de Daniels desarrolla desde los primeros capítulos la ya clásica idea del pienso, luego existo. “Eso es consciencia y por eso tenemos el negocio de la conservación”, le dice Nora cuando Nathan sufre una de sus tantas crisis. Ella le pide estar consciente de sí, un punto clave para el desarrollo de la serie.

La diferencia entre ambos universos hace que Upload se perciba más honesta y cercana, porque todo lo que allí ocurre puede ser posible, no como en el mundo celestial y de fantasía que propone The Good Place. Upload, por el contrario, no parece tan lejano a la realidad. La historia transcurre en Nueva York y Los Ángeles del 2032, bastante parecidos visualmente, solo que con una cuota importante de avance tecnológico y evidentes consecuencias del excesivo consumo de recursos limitados. Basta ver cómo sufren o disfrutan los personajes con una buena presión de agua en la ducha, dejando en evidencia que el agua es un bien escaso y de lujo ―algo que evidentemente da para pensar, porque incluso en la actualidad son muchas las familias que no tienen acceso o tienen un acceso limitado al agua―. Lo que tampoco se aleja tanto de la realidad es la polarización de clases sociales en un mundo donde los que menos tienen se deben conformar con consumir comida de impresoras 3D mientras que quienes más tienen pueden disfrutar de la comida de verdad; también en el transporte y el desarrollo de avanzados vehículos inteligentes demasiado ostentosos que solo algunos consiguen comprar; incluso lo está en la muerte, porque hay diferencias sustanciales en el cielo al que puedes ir o acceder al morir. En ese universo de ficción, como en el nuestro, las oportunidades, la felicidad y la dignidad están a la orden del dinero.

En Lake View, el lujoso hotel celestial al que accede Nathan, todo tiene un costo. Lo que comes, lo que vistes, las actividades con las que esperas pasar el rato, y si en algún momento no puedes pagar o agotaste la mayoría de tus fondos, la solución es fácil, al menos para ellos. Enviarte a sobrevivir lo que te quede de eternidad en un sótano gris y vacío con apenas dos gigas de uso permitido, algo que, en esas condiciones, apenas alcanza para respirar. Un mundo donde seguir con vida o no, al igual que hoy, también tiene un precio.

No podemos dejar de hablar de los actores que se adjudicaron los roles de Nathan y Nora, Robbie Amell y Andy Allo respectivamente, quienes resultaron ser una grata sorpresa. Ninguno ha tenido grandes papeles en sus carreras. Allo cuenta con apariciones discretas en cine y televisión, mientras que Amell tuvo un protagónico en la serie The Tomorrow People. Nada de otro mundo, al menos hasta ahora. En este caso cumple con el perfil de niño bueno de producción norteamericana y le otorga a Nathan, un hombre algo vanidoso y demasiado joven para morir, un lado sensible y autocrítico, lo que termina por generar un crush en Nora. Andy Allo, el gran descubrimiento de la serie, es un personaje muy fácil de querer. Una joven inteligente, con aires de rebeldía, que en el fondo es muy romántica ―prácticamente se sabe de memoria 50 first dates― y que a pesar de trabajar todo el tiempo ayudando a gente que acaba de morir, pareciera tener un tema con la muerte. Algo de miedo a enfrentar el momento en que los suyos mueran, algo de miedo a quedarse sola. Qué más humano que eso.

Esta primera temporada es de un humor ácido, rápido, pero sobre todo anticapitalista, lo que hace de esta serie imperdible y necesaria. También es atractiva porque más allá de la comedia y el trasfondo crítico de los temas que trabaja, muestra mucho interés en abordar la humanidad en todas sus acepciones, y eso la hace ambiciosa para su género. Es posible que a simple vista Upload no sea algo tan novedoso. Solo basta pensar en otras maravillosas series que hablan de la evolución tecnológica como Black Mirror o Westworld, sin embargo, es una serie que en el camino sorprende. No tanto por la trama ―que es de esperar sea mejor trabajada en una ya confirmada segunda temporada― sino por lo provocadora y sugerente que es. Logra ser muy crítica y liviana a la vez, y eso se agradece.

 

Título: Upload

Duración: 30 min

Temporada: Primera / 11 episodios

Año de estreno: 2020

País de origen: USA

Showrunner: Greg Daniels

Reparto principal: Andy Allo y Robibe Amell

Distribuidora: Amazon Prime

Fecha de estreno: 1 mayo

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