STGO A MIL Crítica de teatro “Cuando pases sobre mi tumba”: La muerte como decisión de vida

 

Por Galia Bogolasky

Sergio Blanco, dramaturgo uruguayo, ha montado varias obras en Chile, todas en el mismo tono y estilo (Tebas Land, Kassandra, El Bramido de Dusseldorf, entre otras) muy característico de él, que lo hace tan identificable. Su pluma es reconocible a distancia, y su estilo de montaje es muy particular, tanto estéticamente como dramatúrgicamente. Blanco ha tenido tanto éxito a nivel internacional que lo ha llevado a montar sus obras en los más grandes teatros del mundo.

En Cuando pases sobre mi tumba Blanco conmueve porque toca un tema que no es fácil, que es tomar la decisión de morir. Es un tema complejo, que no se ha visto mucho en teatro, excepto hace poco en la obra Aliento, protagonizada por Delfina Guzmán y dirigida por Álvaro Viguera, que se presentó en el GAM hace un par de meses.
La obra no sólo habla sobre la muerte como decisión de vida, sino que aborda temáticas muy ligadas cómo la eutanasia y la necrofilia.

Blanco se caracteriza por crear obras de autoficción, formato en el cual el dramaturgo viene trabajando desde hace un tiempo. Hace un par de años se presentó en el mismo Festival Santiago a Mil con El Bramido de Dusseldorf, una obra en el mismo formato, donde se mezcla el teatro documental –donde los personajes combinan interpretación con interpelación directa al público- con la incorporación de historias personales e interpretaciones directas de él mismo en escena, personificado por actores.

Esa mezcla entre ficción y realidad, y el tratamiento que le da a la puesta en escena, fusionando formatos en los relatos, y cambiando de primera a tercera persona constantemente es lo que distinguen su trabajo. Es un formato único, que genera una combinación perfecta entre momentos hilarantes y dramas profundos. Además, utiliza muchos elementos que ayudan a la progresión dramática, como proyectar gráficas en pantalla con la división de actos, y con intervenciones musicales, que hacen que la historia sea aún más viva, aún más presente.

Sergio Blanco tiene una capacidad de transmitir en escena sus propias emociones, haciendo que el teatro se contenga dentro de un formato documental y logrando que el límite entre ficción y realidad se vuelva una nebulosa.

En Cuando pases sobre mi tumba Blanco se sumerge en su historia, y en el acercamiento a su propia muerte. Es interpretado por Alfonso Tort, quien traspasa los pensamientos e ideas de Blanco en escena. Sergio Blanco decide que quiere morir y para eso recurre al suicidio asistido, en una clínica en Ginebra, Suiza. Él pide una consulta con el Dr. Godwin (Gustavo Saffores), quien le explica el procedimiento, el protocolo y los estándares de calidad, nunca vistos. La decisión de quitarse la vida no es fácil, por lo que el proceso, el acompañamiento y el trabajo previo al gran momento, es clave. Este proceso que la obra explica en detalle, a través de varias citas con el médico, es lo que a veces pareciera escrito muy desde la ficción, ya que es inverosímil, pero, por otro lado, Blanco demuestra constantemente a través de sus explicaciones, que hizo una gran investigación para llegar a este relato. El plan de Blanco es entregarle el cuerpo a un joven iraní necrófilo (Enzo Vogrincic) quien va a usar su cuerpo para satisfacer sus deseos con un cuerpo sin vida.

La obra explica la diferencia entre la eutanasia y el suicidio asistido, que pueden parecer lo mismo, pero la gran diferencia es que la eutanasia se ejecuta por razones médicas, debido a una enfermedad terminal y es asistido por un médico, mientras que el suicidio asistido es una decisión personal y no necesariamente médica, pero que requiere de ayuda para terminar con su vida.

El montaje plantea varias interrogantes, pero la más profunda y permanente es: ¿Por qué Sergio Blanco se quiere quitar la vida? A pesar de que el procedimiento está muy bien explicado, los pasos a seguir son relatados con mucho detalle, y la decisión de qué hacer con el cuerpo está clarísima, falta la pregunta más profunda: ¿Por qué? La obra se centra mucho más en la forma que en el fondo, en cómo funciona el procedimiento, más que en las razones del por qué se toma una decisión así.

Varios de los puntos altos de la obra son cuando los actores tocan música en vivo, al comienzo, y entre actos, generando la sensación de estar en un concierto y no en una obra. Esas fluctuaciones entre los distintos momentos de la obra tienen un ritmo interesante, y logran una fluidez que conecta al espectador de una manera muy intensa con el relato.

La puesta en escena es atractiva, moderna, digital, con proyecciones en la pantalla de fondo, videos y gráficas, que ayudan a crear una propuesta muy vanguardista y actual. A pesar de lo oscuro de la temática, la obra logra traspasar una sensación de fuerza, intensidad y mucha adrenalina.

Texto y dirección: Sergio Blanco
Intérpretes: Alfonso Tort, Gustavo Saffores y Enzo Vogrincic
Diseño de visuales: Miguel Grompone
Escenografía y luces: Laura Leifert y Sebastian Marrero
Vestuario: Laura Leifert
Diseño de sonido: Fernando Tato Castro
Preparación vocal: Pablo Routin
Preparación instrumental: Federico Zavadszky
Diseño gráfico: Augusto Giovanetti
Fotografía: Nairí Aharonián
Comunicación y prensa: Valeria Piana
Comunicación en redes sociales: Matías Pizzolanti
Asistencia de dirección: Felipe Ipar
Asistencia de producción: Danila Mazzarelli
Producción general y circulación: Matilde López Espasandín
Una producción de Marea Productora
Coproducción: Festival Internacional de Artes Escénicas de Uruguay; Festival Internacional de Buenos Aires y Teatro Solís
Presenta: Banco Itaú

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