Crítica de teatro “Flores de papel”: Fracturar las convicciones

Por Patricio Zulantay

Romper nuestras más profundas creencias para enfrentar la “crisis de la otredad”, ese dilema que sigue tan presente en nuestras sociedades: la incapacidad de relacionarnos con el otro sin prejuicios, estigmas o jerarquías de poder. De eso habla Flores de papel, el texto más emblemático del dramaturgo chileno Egon Wolff que, a 100 años de su nacimiento, regresa a escena bajo la dirección de Francisco Krebs y las actuaciones de Camila Hirane y Felipe Zepeda.

Sobre el escenario, se cruzan dos mundos opuestos: el de Eva, una mujer soltera, de vida privilegiada, y la de Beto, el Merluza, un mendigo con carencias materiales pero de aguda conciencia social. «Un amor entre dos agotamientos», menciona el Merluza en medio de la obra, refiriéndose a esta relación que, en un comienzo, parece construirse desde una tierna incomodidad, pero que luego avanza hacia una inquietante amenaza.

Flores de papel es una invitación a ver la fractura de una casa burguesa y la destrucción de la identidad de su dueña, una mujer solitaria que ve en un mendigo la posibilidad de saciar sus propias carencias. El público se encuentra con un amor que no logra llegar a puerto por la incapacidad de ambos de abandonar sus propias convicciones. Porque frente a los deseos de Eva, Beto reacciona con desconfianza frente al pensamiento burgués de esta mujer. “En otras palabras, usted tiene sus fantasías y yo mi realidad”, enfatiza el Merluza.

Wolff manifestaba en 2013 el pensamiento detrás de su obra: “Este país está como está porque la gente que tiene dinero no depone sus actitudes, viven sometidos a la jaula de su yo permanente” (Revista Universitaria, 2013).

Las escenas avanzan a lo largo de la obra y las flores de papel construidas por Beto comienzan a llenar el espacio. Estos elementos adquieren un simbolismo radical al contraponerse con el “lujo”, la «clase» y el «estilo» del living de Eva. Son pedazos de diario: desechos para la cultura dominante. Al mismo tiempo, un material que sirve como discurso de resistencia. El papel comienza a tomarse la casa: las paredes, el suelo, la mesa, los sillones. De pronto, sin darnos cuenta, ese espacio de privilegio comienza a reconfigurar su identidad.

El Merluza, a través de su posicionamiento de clase, no solo legitima al papel como herramienta de crítica social, sino que también le sirve como excusa político-poética para desmantelar a la élite. Un cuestionamiento que no es nuevo dentro de la obra de Wolff, quien utilizó al teatro como forma de analizar y cuestionar las condiciones éticas y morales de la clase alta santiaguina. Una de sus estrategias fue la incorporación del “desposeído” en sus obras. En este caso, bajo la notable interpretación de Felipe Zepeda, quien ha trabajado en la construcción del sujeto marginal con gran compromiso social en este y en otros trabajos escénicos. A través de su atrapante actuación, logra combinar humor, drama, ternura y violencia durante toda la obra, estrategia que le permite noquear al público, y en particular a Eva, destruyendo su cordura y estatus psicosocial.

Pareciera pesimista pensar que el retorno de esta obra viene a enfrentar un problema que no ha cambiado con los años: esa incapacidad de ser dominados por el individualismo, las apariencias y las frívolas ansias capitalistas de acumulación material. En palabras de Wolff, “el dinero y la riqueza desvirtúan a los seres y los llenan de necesidades falsas; los hace revestirse de una vida disfrazada. La consecuencia de esa ceguera es el malestar actual de la sociedad” (Revista Universitaria, 2013).

En este sentido, la belleza y relevancia de esta obra no solo radica en la magistral composición dramatúrgica y en el ojo crítico de Wolff, sino también en la posibilidad de pensar el teatro como flores de papel que se adhieren a las paredes de nuestro pensamiento, transformando nuestros principios vitales y fracturando nuestras convicciones. Una invitación a renunciar a las posturas de superioridad y al simplista discurso de la tolerancia como forma de conectar con la diferencia.

Ficha Técnica

Título: Flores de Papel

Dramaturgia: Egon Wolff

Dirección: Francisco Krebs

Elenco: Camila Hirane y Felipe Zepeda

Diseño integral: Pablo de la Fuente

Composición musical: Alejandro Miranda

Diseño audiovisual: Ximena Sánchez

Asistencia técnica: Fernanda Letelier

Pasantía dirección: Emilia Contreras

Producción de vestuario: Nicole Salgado

Realización escenográfica: Taller José Rojo

Asistencia diseño: Spike Blanch

Pasantía diseño: Sofía Cavieres

Operador de sonido: Diego Salgado

Tramoyas figurantes: Joaquín Nieto y Eloy Valdivia

Producción general: Sofía Paine

Producción ejecutiva: Carolina Araya

Una producción Universidad Finis Terrae 2026: Escuela de Teatro, Facultad de Artes | Teatro Finis Terrae, Vicerrectoría de Vinculación, Extensión y Comunicaciones | Dirección de Creación Artística, Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística e Innovación.

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, Línea de Apoyo a Teatros Universitarios, convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Coordenadas
Del 11 de junio al 05 de julio
Jueves y viernes 20:00 horas
Sábado y domingo 19:00 horas
Teatro Finis Terrae (Pocuro 1935, Providencia, Santiago de Chile).

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