Crítica de teatro «Luna 1939»: La resistencia histórica de los archivos

Por Marisol Aguila

La revista como archivo, objeto de memoria y patrimonio material está al centro del homenaje que hace el Colectivo Mákina Dos dirigido por Patricio Pimienta en la obra de teatro documental Luna 1939 (en Teatro Mori), a los ocho artistas republicanos refugiados en la Embajada de Chile en España durante la guerra civil española que crearon la revista cultural Luna, convencidos de que «el arte siempre debe triunfar».

La expresión artística y literaria como resistencia ante el avance de los fascismos en Europa y la dictadura de Franco en 1939 como corolario de la cruenta guerra civil española (una suerte de horroroso “ensayo” de la segunda guerra mundial que vendría después), quedó plasmada en las 30 ediciones de la revista cultural que realizaron durante 18 meses de encierro los intelectuales refugiados, varios de los cuales escaparon en el Winnipeg y vivieron su exilio en nuestro país y en México.

Los tomos fueron rescatados por el diplomático chileno Germán Vergara Donoso, enviados a nuestro país, perdidos durante cincuenta años, encontrados en bóvedas de la Universidad de Chile en los noventa y digitalizados en 2024, en un gesto histórico en que la persistencia en el tiempo de los propios archivos aparecen como testimonio de la resistencia de quienes los escribieron en medio del horror de la guerra.

Como una forma de resolver la enorme cantidad de información histórica y de contexto, los dramaturgos Amalá Saint Pierre y Francisco Paco López (que también son parte del elenco junto a Orlando Alfaro y Julio Toloza) resolvieron que la obra fuera “teatro dentro del teatro”, revelando en escena el proceso investigativo y las decisiones escénicas. Es así que, como antecedente histórico para el público, cuatro actores analizan datos, años, personajes (ejercicio por momentos abrumador, pero necesario) y debaten la mejor forma de montar la historia de la revista cultural Luna, con toques de humor (la insistencia de uno de ellos de contar la historia con acento “españolao”, por ejemplo) y en el tiempo actual.

Durante frenéticos ochenta minutos, los tres actores y una actriz escenifican distintos pasajes basados en el contenido de la considerada «la primera revista cultural del exilio español», con momentos de épica militar en el marco de una cruenta guerra civil, así como otros profundamente emotivos y simbólicos. Uno de los más sentidos es El diálogo de las madres, en que una figura tapada por un velo le dice a otra igualmente caracterizada que quizás su hijo enfundó su arma contra el suyo o también pudo haber sido al revés, enfatizando el desgarro de una guerra civil entre ciudadanos de la misma España.

«Yo tenía una Patria de cielo azul y altas montañas» de los Versos del refugiado (Nunca seré apátrida) del escritor cubano José Lezama -publicado y analizado en uno de los números de revista Luna-, es declamado en escena como reflejo del dolor de una guerra que dejó 500 mil muertos entre bandos opuestos de una misma nacionalidad y la antesala de los cuarenta años de la dictadura franquista.

En plena guerra civil, los integrantes de lo que llamaron La República de las Letras, El club de noctámbulos o Noctambulandia editaron la revista semanalmente en forma clandestina, de manera artesanal y de noche con escritos e ilustraciones de Antonio Aparicio, Edmundo Barbero o Antonio Lezama, como una forma de vivir el duelo por la pérdida de España. Incluían cuentos, poemas, fragmentos de obras teatrales, ensayos, reseñas, artículos de opinión que no tenían más lectores que ellos mismos, pero que 85 años después están a disposición del público de todo el mundo, gracias a la digitalización de los ejemplares que sobrevivieron y cruzaron el Atlántico hasta llegar a Chile.

“Luna con la sangre escrita de tantos ejecutados, hermanos nunca olvidados, sangre que en nosotros grita”, es parte del poema que abre el primer número y que explica el nombre de la revista -y de la obra- mecanografiada por ambos lados de las páginas, que a lo largo de sus ediciones contó con ilustraciones que fueron dibujadas y pintadas a mano por el artista Santiago Ontañón. El número 19 de la revista Luna fue dedicado a Chile durante el primer aniversario del asilo de los intelectuales republicanos en su embajada en Madrid, en agradecimiento a la labor humanitaria del cuerpo diplomático. Incluyó un artículo sobre Pablo Neruda y la portada fue dedicada al entonces Presidente Pedro Aguirre Cerda, “un pedagogo austero que rige los destinos de nuestra segunda patria”.

Ficha técnica

Título: Luna 1939

Obra de: Colectivo Mákina Dos

Dirección: Patricio Pimienta

Dramaturgia: Amalá Saint-Pierre y Francisco Paco López

Asistente de dirección y producción artística: Catalina Bazán Cáceres

Diseño de luces: Nicolás Zapata

Diseño audiovisual: Diego Montecinos

Diseño escenográfico y de vestuario: Nicoletta Fuentealba

Música original: Orlando Alfaro

Dirección vocal y arreglo músical: Diego Belmar

Creación coreográfica: María Fernanda García

Diseño gráfico e ilustración: Pablo de la Fuente

Realización escenográfica: Tommy López

Prensa: Claudia Palominos

Coproducción: Fondo de Artes Escénicas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y Centro Cultural de España

Duración: 70 minutos

Edad recomendada: +12 años

Elenco: Amalá Saint-Pierre, Julio Toloza, Orlando Alfaro, Francisco Paco López

Coordenadas

Temporada: 9 de julio al 1° de agosto.

Funciones y horarios: jueves, viernes y sábados 20hrs.

Teatro Mori

Dónde: Constitución 183, Bellavista.

Entradas Ticketmaster.

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