Crítica de teatro “Magnificat”: El poder de la voz

Por Ana Catalina Castillo

Asistimos a la función virtual de Magnificat, la premiada obra de la directora polaca Marta Górnicka, que trajo este año Santiago a Mil. Estrenada en su país en 2011, se ha presentado desde entonces en distintas partes del mundo. La compañía, The Chorus of Woman, está compuesta por 25 actrices de diversas edades que, recuperando la tradición del coro griego, llenan el despejado escenario haciendo un recorrido por todas las exigencias y tareas que se le han impuesto a la mujer a lo largo de la historia en la sociedad patriarcal, las que se han hecho aún más pesadas por el parámetro inalcanzable establecido por la iglesia católica: María, ejemplo máximo de virtud y sumisión.

Por lo mismo, la esencia de la obra radica en la protesta coral. Górnicka une las voces de las mujeres para manifestarse polifónicamente, denunciando los constructos sociales que no están solo en la liturgia, pues alcanzan hasta las tradiciones culinarias y los subtextos publicitarios.

Para cumplir su objetivo, Magnificat pone en relieve la voz y el cuerpo. La voz, como instrumento eficaz para hablar, susurrar, gritar, cantar, gemir, con tal de comunicar el mensaje; todas estas son las posibilidades que explora la directora y que impactan por los efectos que logran. El cuerpo funciona como volumen que tiene presencia escénica y que se exige en términos físicos para caminar, arrastrarse o correr por el escenario en una coreografía tanto certera como bella, que exacerba el discurso dramático e interpela al público. Cabe destacar en este aspecto la universalidad de la propuesta de Marta Górnicka, pues aunque surge de la realidad de una Polonia católica donde “los ateos son la mayoría cristianos y aunque no son creyentes son practicantes”, como se canta en la obra, alcanza con naturalidad otros entornos y culturas.

Górnicka ha manifestado en entrevistas que por medio de su teatro coral busca tratar a las palabras como la música, cambiar el lenguaje por la voz y hacerlo explotar desde dentro. Y vaya que lo consigue. Si en las tragedias griegas el coro aportaba reflexión y brindaba la posibilidad de darle voz al pueblo, el teatro de The Chorus of Woman sublima el reclamo lícito, que busca instalar a la mujer en libertad lejos de las estructuras dominantes, ofreciendo un espectáculo potente, estéticamente sobrecogedor. A la fuerza y urgencia del mensaje suma el talento no solo en lo actoral, sino también en la calidad vocal. Magnificat transita así de cántico canónico a pieza teatral que pone en el centro una voz colectiva que no se acallará tan fácilmente.

Título: Magnificat

Elenco: The Chorus of Woman   

Dramaturgia y dirección: Marta Górnicka

País: Polonia

Duración: 50 minutos

Dónde verla: santiagoamil.cl hasta el 24 de enero

 

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