Crítica de teatro “Miedo”: Terrores demasiado virtuales

Por Jorge Letelier

En tiempos en que el mapping logra sorprendentes complejidades visuales, y que Teatro Cinema consiguió extremar las posibilidades entre virtualidad y teatralidad, ¿es original la puesta en escena que propone Miedo, del español Albert Pla?

Si hacemos caso a la promoción del espectáculo, que afirma que se trata de tecnologías vanguardistas en un espectáculo multimedia, la respuesta parece ser que no. De hecho, la proyección de visuales en Miedo no ofrece una novedad especial, y Pla la utiliza en un ejercicio de sincronía estándar, en que no tiene la pasmosa exactitud de movimiento como en Historia de amor, de Teatro Cinema, por ejemplo. 

Su particularidad parecer estar en esa singular mezcla de ingenio visual (y virtual) y relato infantil en que se ampara Miedo. Un poco a la manera de un libro de cuentos macabro, Pla va narrando la ancestral construcción simbólica de temores a las que se enfrenta una persona desde que comienza a socializar en la más temprana edad. Los dibujos, animaciones y movimientos, diseñados por el colectivo de artes visuales Mondongo, son efectivos para crear esa sensación de incerteza constante que producen la enumeración de los miedos en boca del actor y músico español. Las innumerables citas al arte, la sensación de perspectiva que se genera y el humor visual son los puntos altos en que los artistas tras la proyección pueden dar rienda suelta a su trabajo pictórico. 

Apoyarse en la tecnología disponible, como base casi total de un espectáculo, tiene el riesgo de que esta cambia con rapidez periódica donde lo que pensaste en un momento al otro ya está obsoleto. Y eso queda en mayor evidencia cuando no hay un discurso lo suficientemente atractivo, o sólido, para impactar a través de la puesta en escena. En el caso de Miedo, la propuesta busca generar esa potencia desde el efecto emocional al situar el sentimiento homónimo como la guía del relato, pero al quedarse permanentemente en la lógica del relato infantil y naif, la novedad se acaba rápidamente, más aún cuando las letras de las canciones insisten reiteradamente en la misma idea.

Pla, cantautor de origen, parece orientar el relato a la manera de una opera pop, haciendo avanzar los distintos estados de ánimo y su propia performance desde las canciones como eje motor. Si bien musicalmente hay coherencia pese a las redundancias, la propia figura del protagonista es extraña, como una especie de bufón desaliñado jugando permanentemente a infantilizarse y, por lo mismo, la idea de provocación o irreverencia se diluye.

Miedo es un espectáculo muy disfrutable en cuanto la música se nutre de una idea visual en continua mutación. Pero cuando el discurso o esta idea de los terrores que acompañan a las personas durante toda su vida se hace tan amable, termina siendo como un cuento de hadas a lo Tim Burton, algo tan macabro como inocente.

Obra: Miedo

Idea original: Albert Pla
Diseño de arte: Mondogo
Música y canciones: Albert Pla y Raül “Refree”
Visuales: Nueveojos
Espacio sonoro: Judit Farrés
Dirección: Pepe Miravete

Funciones en Teatro Nescafé de las Artes hasta el domingo 26 de mayo, a las 20:30 horas.

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