Crítica de teatro «Un tranvía llamado deseo»: La relevancia de un clásico

Por Galia Bogolasky

La nueva versión de Un tranvía llamado deseo en el Teatro Municipal de Las Condes no llega a desempolvar un clásico: llega a tensarlo. Y eso, tratándose de Tennessee Williams, es exactamente lo que se necesita para que su obra siga respirando en 2026.

Bajo la dirección de Andreina Olivari, esta puesta en escena nos trae un clásico, que sigue resonando fuerte hoy en día, por su temática que siempre impacta; la violencia contra la mujer, la misoginia, el machismo y la lucha de clases. La directora opta por una lectura emocionalmente directa, casi incómoda. La adaptación de Pablo Manzi no traiciona el espíritu original, pero sí lo afila: los diálogos son vertiginosos, las pausas más densas y el subtexto, más evidente. El autor presenta una disección de las relaciones de poder que resuena con inquietante actualidad.

El corazón de la obra sigue siendo el choque entre Blanche y Stanley, y en ese campo de batalla actoral, Paola Gianini ofrece una Blanche DuBois muy bien lograda, desplegando una interpretación lúcida y vibrante. Su interpretación esquiva el cliché de la mujer quebrada para construir una figura que lucha activamente por sostener su ficción.

En contraparte, Gabriel Urzúa compone un Stanley Kowalski que representa a un personaje duro, que tenemos en nuestro inconsciente colectivo como un hombre grande, bruto, pero su figura menos tosca nos aleja de esa imagen, menos intimidante que la imagen del personaje original. Al igual que su presencia escénica, su tono está más contemporáneo que el resto del elenco, con un lenguaje más “chilenizado”, lo que nos hace pensar que su interpretación desequilibra el montaje, que está en lugar más clásico, con el uso del castellano neutro. A pesar de que es un gran actor, en esta obra se puede observar que está en otro registro.

Dayana Amigo sobresale con una actuación sólida, destacando en el tono del drama, al que no estamos acostumbrados a verla. Su interpretación destaca como el personaje bisagra en la trama, siendo la hermana de la protagonista, y la esposa del antagonista. Su registro cumple con creces. Guilherme Sepúlveda tiene un personaje secundario, pero importante, donde resalta en una escena en particular, en el clímax de la historia como el enamorado de Blanche. Katalina Sánchez y Carlos Donoso tienen pocas escenas, como una pareja de amigos de los protagonistas, donde cumplen con precisión, sin embargo, nos hubiese gustado verlos un poco más en escena, ya que son muy buenos actores.

Uno de los mayores aciertos de la puesta en escena es la incorporación de música en vivo inspirada en Miles Davis, bajo la dirección de Camilo Salinas. La banda funciona como un personaje más: subraya la tensión, respira con los actores y, en ciertos pasajes, incluso anticipa el colapso emocional de Blanche. El resultado es una atmósfera envolvente que oscila entre lo sensual y lo opresivo.

La escenografía, con ambientación de la época, mucho mobiliario, con un concepto bastante apegado al concepto original, realista y funcional permite que la intensidad recaiga en los espacios. Sin embargo, el enorme escenario del Teatro Municipal de Las Condes no se aprovecha del todo, ya que la mayor parte de la historia transcurre en el departamento de los protagonistas, que ocupa un pequeño espacio en la esquina derecha inferior del escenario, no usando el resto del espacio durante gran parte del desarrollo de la obra. El espacio de la banda es mucho más grande y sus intervenciones son mucho menores.

Esta versión de Un tranvía llamado deseo funciona como un montaje de gran nivel, donde este clásico texto de Tennessee Williams, dirigido por Andreina Olivari, impacta, interpela y, por momentos, deja al espectador sin un lugar cómodo desde donde observar. En tiempos donde la fragilidad humana está tan presente, esta puesta en escena nos recuerda que la obra de Williams sigue siendo, ante todo, una batalla donde el deseo, la violencia y la ilusión chocan sin tregua. Este clásico revive de manera relevante y arriesgada, logrando un tremendo montaje.

Ficha técnica

Título: Un tranvía llamado deseo

Dirección: Andreina Olivari

Dirección Musical: Camilo Salinas

Adaptación: Pablo Manzi

Diseño Escenografía: Daniela Fresard

Diseño Vestuario: Natalia Rodríguez

Diseño de Iluminación, Visuales y Sonoro: Alex Wargon

Sonidista: Ricardo Inzunza

Jefa Técnica: Francisca Inda

Producción: Matías Morales

Elenco: Paola Giannini, Gabriel Urzúa, Dayana Amigo, Carlos Donoso, Guilherme Sepúlveda, Katalina Sánchez

Coordenadas

Fechas: Del 9 al 26 de abril.

Horarios: Jueves, viernes y sábados a las 19:30 horas; domingos a las 18:30 horas.

Duración: 105 minutos (sin intermedio).

Calificación: Recomendada para mayores de 16 años.

Entradas ya a la venta en la boletería del Teatro Municipal de Las Condes, ubicada en Av. Apoquindo 3300 y en el sitio web www.tmlascondes.cl. Descuentos disponibles con Tarjeta Vecino Las Condes (stock limitado).

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