Crítica de cine documental “Love & Bananas”: Los elefantes asiáticos le dan color al planeta Tierra

 

Por Miguel Borzutzky W.

Los elefantes tienen gran importancia dentro del ecosistema porque ayudan a mantener los bosques a través de la dispersión de semillas, ya que luego de alimentarse de frutos y plantas, vierten estas a varios kilómetros de distancia, regenerando zonas deforestadas. Son animales que se cuidan entre ellos y prueba de eso es que al morir alguno, los cubren con hojas a manera de despedida.

Es conmovedor e inquietante que mucha gente ignore lo que estos maravillosos animales aportan al ecosistema y a la vida en el planeta. En el sudeste asiático, por ejemplo, se encuentran en claro peligro de extinción, y fue esta inquietud la que motivó a la actriz estadounidense, Ashley Michael Bell, a hacer algo al respecto y ayudar a despertar consciencia en el mundo sobre el abuso al que estas criaturas están expuestas a diario. Por eso Bell produjo, dirigió y protagonizó el documental Love & Bananas en el año 2018.

Bell se preocupó de exhibir y denunciar la explotación que reciben los elefantes asiáticos por parte de la industria de la madera, en aquella parte del planeta en donde utilizan a los elefantes como transporte de carga.

Esta práctica de explotación también se ve en la industria turística en países como Camboya, Laos, Tailandia, India y otras naciones del sudeste asiático en dónde los elefantes son sometidos desde que son crías, siendo separados de sus madres lo que les genera gran estrés, ya que son encadenados para poder entrenarlos y así convertirse en animales de transporte de turistas.

Asimismo, existe una peligrosa industria del turismo salvaje que tiene a los elefantes como protagonistas de funciones de acrobacia y actividades de monta. Para ser parte de estas atracciones, los animales son aislados de sus grupos sociales, mal alimentados y sometidos a un entrenamiento violento, a base de castigos, para su domesticación.

Existen amenazas como la destrucción y fragmentación del hábitat ocasionada por el aumento de poblaciones humanas y la transformación de bosques para el cultivo y construcción de carreteras. También, un importante desafío que se debe resolver es el conflicto entre los elefantes y los humanos, y como consecuencia de esto muchos elefantes son envenenados cuando entran a zonas de cultivo.

Es por eso que en 2017 Ashley Bell tomó contacto con Lek Chailert, una conservacionista tailandesa fundadora de la institución sin fines de lucro Save Elephant Foundation con sede en Tailandia y le expresó su interés en realizar un documental sobre la realidad que enfrentan los elefantes asiáticos en ese continente.

Chailert es conocida a nivel mundial por haber recibido grandes reconocimientos por la protección de estos animales e incluso fue invitada en 2010, por la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, a visitar la Casa Blanca para recibir un agradecimiento por su trabajo protegiendo a estas especies.

La misión de Lek es generar un efecto en el mundo, su historia y su voz han impactado positivamente en el bienestar y conservación de los animales. Ha extendido al mundo su deseo de salvar a los elefantes y crear consciencia de la relevancia de estos gigantes maravillosos

El documental nos habla de Ashley Bell que, junto a un equipo de protectores de elefantes, liderado por Chailert, se embarcan en una misión audaz a más de 720 kilómetros a través de Tailandia para salvar y liberar de un santuario a Noi Na, una elefanta de 70 años parcialmente ciega. A través de su historia, la producción expone las condiciones a las que cada elefante asiático es sometido.

El documental es conmovedor y realmente saca lágrimas por lo humano del trabajo de Bell. La fotografía es asombrosa a cargo de Roddy Tabatai con planos que van de la mano con los distintos parajes que parten con el documental filmado desde un helicóptero, donde enfocan a Noi Nai y a otros elefantes que están en cautiverio, y completamente heridos producto del abuso al que son sometidos.

El viaje tuvo una duración de 23 horas y en un largo de 720 kilómetros hasta llegar al Parque Nacional de Elefantes que dirige Chailert en la localidad Chiang Mai en Tailandia. Sin embargo, en medio del viaje Noi Na sufre de insolación por el fuerte sol, recuperándose posteriormente. Es impresionante el cambio de ánimo que muestra la elefanta sólo un par de horas después de que la asisten, donde el mojan el lomo y la cubren con una colcha para mantenerla fría.

La edición a cargo de John Michael McCarthy logra realmente un montaje que funciona por la interacción de los humanos con Noi Na y después con el resto de la manada. En el parque viven 45 elefantes que están lesionados por diversas causas: unos debido a minas de guerra, otros por el abuso del mercado negro del turismo en el sudeste asiático, y muchas otras razones más que hacen que el documental transmita el realismo impresionante que conmueve por la interacción que existe entre Ashley y Lek con estos preciosos gigantes.

La música compuesta por Ian y Sofía Hultquist es efectivamente la adecuada para la trama del documental. La melodía parte con un tono de desesperanza cuando a Noi Na intentan subirla en el camión, la música fúnebre que había al principio comienza a cambiar de entonación hacia algo más esperanzador y relajante una vez que ya se encuentran en pleno viaje.

El guion escrito por Ashley Michael Bell, Mike McCarthy y Fernanda Rossi es notable. Lo destacable es la narración fuera de cámara que realiza Bell, que le brinda al espectador la sensación de cercanía con la elefanta al describir cada movimiento que ella realiza.

Asimismo, el testimonio que relata Lek Chailert acerca de su experiencia como conservacionista de estos animales es muy conmovedor. Su relato gatilla una gran impotencia en el espectador, porque genera el deseo de poder estar presente y ayudar a esas hermosas criaturas que han pasado por tanto sufrimiento y abuso.

La dirección también cayó en manos de su actriz principal y no se queda atrás. Este es un documental con tintes no sólo de denuncia, sino también de sentimientos muy profundos por la responsabilidad que nos cabe como seres humanos de cuidar de cada ser vivo de este planeta. Bell muestra mucha pasión por los elefantes, y se grafica claramente en las últimas escenas del documental por cómo la actriz interactúa con la elefanta. Es vibrante observar cómo lágrimas de emoción corren por las mejillas de Bell porque ella sabe que, tras 70 años de abusos, Noi Na por fin es libre.

No obstante, para cerrar Bell le hace una pregunta a Lek y ésta es la siguiente: “¿Cómo sería el planeta sin los elefantes?”. A lo que Chailert respondió: “Mi vida estaría vacía sin ellos, porque estos maravillosos animales son el color del planeta”.

Finalmente, algunas de las recomendaciones que los productores de Love & Bananas dieron para ayudar a proteger a esta especie son: no comprar ningún tipo de productos que vengan de estos animales como los colmillos de marfil, o zapatos de la piel de los elefantes, no asistir a eventos deportivos en donde los maltraten, evitar ir a zoológicos, circos y evitar montarlos con fines turísticos, porque las personas involucradas en estos negocios son del mercado negro y lucran del sufrimiento de estas espectaculares criaturas.

 

Título: Love & Bananas

Duración: 87 minutos

Fecha de estreno en Chile: 27 de junio de 2020

Género: documental dramático/denuncia

Idioma: inglés, tailandés

Directora: Ashley Bell

Productores: Ashley Bell, Mike McCarthy, Ross M. Dinerstein

Música: Sofia Hultquist, Ian Hultquist

Guión: Ashley Bell, Mike McCarthy y Fernanda Rossi

Elenco: Ashley Bell, Lek Chailert y Noi Na

Distribuidora: National Geographic

Estreno: Por National Geographic el sábado 27 de junio a las 22:00 horas,

 

 

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