Por Anastassia Cordero
La primera vez que escuché algo acerca de Ángeles Mastretta, fue que “era como Isabel Allende, pero de México, los mismos temas para mujeres con un intento pobre de crítica social”. No sé si esa comparación sea buena o mala, pero con ese comentario solo crecieron mis ganas de leer a Mastretta. Después de todo, ¿No es habitual que a la obra literaria se le quite un poco de valor cuando es escrita por una mujer? ¿No existe un relato común respecto a la violencia que han vivido históricamente las mujeres latinas? ¿No será que existe una historia compartida en las maneras en las que el terror se ha colado en las políticas latinoamericanas? Así que emprendo esta aventura literaria con Arráncame la vida, la primera novela de Ángeles, que junto a otros siete títulos reconocidos de la aclamada autora mexicana, forma parte de la colección Biblioteca Ángeles Mastretta, presentada hace un par de semanas por editorial Planeta.
Publicada originalmente en 1985, esta novela permitió que el mundo conociera el contexto sociopolítico de un México posrevolucionario, y a la vez, dio paso a un universo literario que se dedica a poner en cuestionamiento las normas sociales de un mundo liderado por hombres, y lo hace a través de personajes femeninos fuertes y rebeldes, que se atreven a desafíar dichas normas y romper con el silencio histórico. En mi opinión, que esto suceda en la literatura, es el primer paso para que suceda en el mundo real, que poco se aleja de la ficción presentada por Mastretta.
Decido aventurarme en este viaje, con un nulo conocimiento de dicha época de México, con el comentario previo de la posible similitud con la narrativa de Isabel Allende, la cual he devorado en mis primeras experiencias como lectora. Para mi sorpresa, las conjeturas entre ambas autoras me resultan obvias, cualquier historia protagonizada por una mujer latinoamericana tiene algo en común: la dificultad propia de ser mujer en un mundo escrito, contado y dominado por hombres. Quizás a eso se refieren algunas personas al denominarlas como “historias para mujeres”, puede que para entender en profundidad la violencia vivida por los personajes femeninos de autoras como Allende o Mastretta, haya que ser mujer, ya que para nosotras esto no es solamente una ficción.
En Arráncame la vida, nos encontramos con Catalina Guzmán de Ascencio, una muchacha quinceañera de clase media, que quiere que le pasen cosas, por eso no ve mayor problema cuando Andrés Ascencio, un militar y político treintañero que aspira a ser presidente de México, la va a buscar a ella y a todo su familia para casarse con ella, en una ceremonia rápida que tenía previamente organizada con amigos de su confianza que le servirían de testigos. Catalina se va de su casa y debe aprender a cumplir con su labor de esposa, cocinar y mantener contento al macho, pero también debe aprender a ser cómplice de un militar sediento de poder y que no teme manchar sus manos de sangre con tal de obtener la ansiada presidencia de México. No conforme con eso, también debe convertirse en madre de varios hijos, a pesar de haber parido solo dos.
Al poco tiempo de haberse casado, Catalina entiende que está lejos de ser la única mujer de Andrés, y que lo que su marido aparenta en su carrera política es sólo una faceta que existe para las campañas, pero en vez de aceptarse a sí misma como una víctima de esta típica historia, decide pagar con la misma moneda, aprender a vivir de las apariencias y ser la mejor cómplice de esta historia que poco tenía que ver con el matrimonio de maravillas que ella soñaba. Catalina es la primera en notar las injusticias que pareciera, nadie quiere ver.
Con una narrativa simple y atrapante, aunque con ciertos tintes de crudeza, la historia avanza rápidamente entre amores, desconfianzas y traiciones, mostrando distintas batallas de poder que suceden en la política del período posrevolucionario de México, sin embargo, la mayor pugna de poder se encuentra en el matrimonio Ascencio Guzmán, donde Catalina es protagonista de una lucha feminista cotidiana, que si bien ella jamás la nombra como tal, desafía al patriarcado presente en todo México, que lo encabeza su propio marido, y se permite las mismas libertades masculinas; probando los límites del matrimonio, negándole sus infidelidades en la cara al general Ascencio, informándose sobre la sexualidad propia y mostrando públicamente su descontento con la maternidad, la cual ejerce de manera intermitente.
Me parece deprimente que, a más de treinta años de su publicación original, la valentía de Catalina siga siendo tan necesaria en nuestros tiempos, donde todavía existen muchos hombres como Andrés, dispuestos a lo que sea con tal de tener más y más poder, más y más mujeres, más y más negocios. Es por eso, que las lectoras seguimos necesitando a más y más Catalinas en nuestras lecturas y en nuestras vidas. Planeta ha acertado con esta nueva Biblioteca Ángeles Mastretta, y sin duda, Arráncame la vida ha sido un viaje de ida por el imaginario mexicano, que por supuesto tiene más similitudes que diferencias con la narrativa chilena, después de todo, Latinoamérica tiene un relato común mucho más allá del territorio, y el hecho de que siga catalogando a ciertas obras literarias -que casualmente han sido escritas por mujeres- como “temas para mujeres” solamente indica la necesidad de que sigamos hablando, escribiendo y leyendo de lo mismo, porque todavía falta mucho para que la historia de Catalina Ascencio sea solo una historia de ficción.
Ficha técnica:
Título: Arráncame la vida
Autor: Ángeles Mastretta
Año: 2026
Editorial: Planeta
Páginas: 301
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