Por Pilar Jiménez
La divulgación científica desde hace algunos años está viviendo su momento de gloria. Las redes sociales, películas, series y podcasts han logrado que el interés popular trascienda la curiosidad superficial, adquiriendo profundidad y enriqueciéndose. En este escenario, Ciencia de florecer (Penguin Random House) se suma a la vitrina dispuesta para los amantes de las plantas, pero con una propuesta que va mucho más allá de lo meramente decorativo.
Este libro —hermoso, bien redactado y con una propuesta visual impecable— funciona como una guía de aprendizaje y cuidados prácticos. Sin embargo, su mayor virtud reside en el equilibrio. Tal como lo refieren sus tres autoras (las biólogas Carolina Fernández y Karen Campos, junto a la enfermera Macarena Navia), este libro es un viaje. Es una travesía de conocimiento profundo que transita entre el rigor científico, la calidez amorosa y el valor de la anécdota.
La estructura de la obra se organiza en cinco capítulos que actúan como una hoja de ruta para quienes desean dejar atrás el estigma de ser un “PlantKiller”. El inicio es ambicioso y necesario: plantea la pregunta fundamental ¿qué significa ser planta?.
A diferencia de otros manuales que se limitan a dar instrucciones de riego, aquí se ofrece una explicación detallada de la fisiología vegetal. Con el apoyo de gráficos didácticos y un desglose de la estructura química de los organismos, las autoras logran que conceptos complejos —como la fotosíntesis o la diferencia de percepción lumínica entre el ojo humano y la hoja— se vuelvan accesibles. Entender que una planta es un ser plástico que se adapta a su entorno es el primer paso para dejar de tratarlas como meros objetos decorativos.
El libro avanza de manera orgánica, casi como si el lector fuera una gota de agua recorriendo el sistema vascular de una planta. Aborda con maestría la «trinidad» del cuidado: luz, sustrato y riego. Es especialmente valiosa la sección dedicada al sustrato, ese gran olvidado, donde se explica con claridad por qué no toda «tierra» es igual y cómo la aireación es tan vital como el agua misma.
Pero no todo es tecnicismo. Ciencia de florecer está salpicado de anécdotas históricas y datos curiosos que entretienen y contextualizan nuestra relación con el reino vegetal. Desde historias sobre exploradores botánicos hasta el origen de nombres comunes, el texto logra que la botánica se sienta como una parte viva de nuestra cultura y no solo como una rama de la biología.
Mención aparte merece la propuesta estética. Las fotografías espectaculares no solo embellecen las páginas, sino que funcionan como una herramienta pedagógica visual. Ayudan al lector a identificar estados, carencias y la belleza intrínseca de los procesos biológicos que ocurren en el macetero de nuestra sala de estar.
Ciencia de florecer parece ser una pieza indispensable para la biblioteca botánica de quienes aman las plantas. Logra democratizar el conocimiento científico sin perder la ternura, recordándonos que cuidar una planta es, en última instancia, un ejercicio de paciencia, observación y, sobre todo, amor. Es la invitación perfecta para quienes buscan que sus hogares florezcan, no por suerte, sino por comprensión.
Ficha técnica
Título: Ciencia del florecer. De PlantKiller a PlantLover
Autoras: Karen Campos Vera, Carolina Fernández Tardón y Macarena Navia Castro
Editorial: Grijalbo
Grupo Editorial: Penguin Random House
Año: 2025
Páginas: 320
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