Crítica literaria “El ataque de las cabras”: Aceptar el no-saber

Por Ignacia Pezoa

Una piensa que cuando sea adulta va a entender todo, a encontrarse y dejar de estar tan confundida. O que al menos se va a acostumbrar a la turbulencia del mundo. La respuesta de Laura Chivite es que no.

Laura Chivite debutó el 2022 con Gente que ríe, un libro de cuentos que fue galardonado con Premio Ojo Crítico de Narrativa y el Premio a la Promoción del Talento Artístico de Navarra. Inmediatamente llamó la atención por su pluma y en 2025 publicó El ataque de las cabras, su primera novela, un coming-of-age atravesado por la fantasía, el humor y el desencanto.

Tras diez años sin verse, la protagonista – cuyo nombre no conocemos – se encuentra en una cafetería con su tía, la Tía Lidia. Ahí empieza la reconstrucción de la vida que compartieron desde la adolescencia hasta la temprana adultez de la protagonista, atravesada por las siempre complicadas relaciones familiares.

La Tía Lidia es un personaje central y crucial. Es una mujer punk que encarna la figura de “la tía que vive con su amiga” y que se convierte, durante un tiempo de formación, en el modelo a seguir de la protagonista. Su función en la novela es doble. A través de los relatos de “La cabra insolente” – una historia con finales múltiples sobre una cabra (literalmente) con tanta rabia como sensibilidad artística – marca los tres hitos temporales del libro. Al mismo tiempo, demuestra que la idealización de una persona, en este caso de una figura materna no convencional, conduce a la inevitable decepción.

Esta idea no es fatalista. Al contrario. El desencanto es lo que tiene que pasar. Una siempre imagina que al llegar a cierta edad se le van a revelar todas las respuestas, pero no es así. Conviviendo y conversando con otras adultas “más adultas” es cuando se asoma la verdad: nadie sabe bien lo que está pasando, ni mucho menos lo que va a pasar. Abrazar este no-saber, este muchas veces absurdo, es parte fundamental de crecer.

La prosa es muy inteligente, no solo porque destaca por su humor, sino por la manera en que elige elementos fantásticos para explicar el universo de esta historia. En vez de hablar directamente de arrebatos o de soledad – pero con el cuidado suficiente para no omitirlos –, Chivite prefiere la metáfora. La Tía Lidia padece de telequinesis melancólica y revienta objetos contra la pared cuando se desborda. Por su lado, el tío Fermín se convirtió en vampiro después de la muerte de su padre y pasa las noches en bares oscuros o deambulando solo por las calles de la ciudad.

Un detalle que me gustó mucho es que a lo largo de la historia hay una atmósfera que está completamente conectada con el clima. En los primeros años de la protagonista, cuando es una adolescente enojada, se puede sentir ese aire cálido y cargado de electricidad que advierte una tormenta. Esto es una constante alerta de que algo malo va a pasar. Sin embargo, al final de la historia – sin hacer spoilers – caminar bajo la lluvia o tener la ropa mojada ya no es motivo de desagrado, sino de calma.

El ataque de las cabras nos recuerda lo importante que es hablar entre mujeres. No solo entre las amigas y las parejas. Muchas veces para entendernos a nosotras mismas hay que entender a nuestra madre; y para entender a nuestra madre hay que entender a nuestra abuela. Todo es más profundo de lo que se ve y Chivite lo explica a la perfección en esta reconstrucción de una historia.

Ficha técnica

Título: El ataque de las cabras

Autora: Laura Chivite

Editorial: Penguin Random House

Año: 2025

Páginas: 192

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