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martes, septiembre 27, 2022

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Crítica Literaria “Mambo”: La inocencia frente al terror

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Por Jaime Ahumada Ruiz

Sobre todo en el campo, la creencia en los duendes se mantiene arraigada y sigue bastante presente. Pequeños seres que merodean las zonas más rurales, metiéndose a las casas y sus patios para visitar un mundo que en realidad no sabemos si entienden o si les interesa entender. Mueven cosas de lugar, las esconden, se llevan algunas y en ocasiones dejan otras. Si se tiene suerte quizás se dejan ver, aunque no suele ser lo usual; su existencia no se afirma a través de su imagen, sino de su trabajo, de esos pequeños, a veces casi imperceptibles movimientos que solemos tomar como maldades o travesuras. Aunque no los veamos —inclusive, aunque no creamos en ellos— están allí, moviéndose, trabajando, afectando nuestro mundo desde los espacios de este que colindan con el suyo, permanentemente.

En Mambo (Montacerdos, 2022), Alejandra Moffat nos introduce en dos mundos que, tal como el de los duendes, escapan de la luz pública para moverse silenciosos entre lo que no se ve. El primero es el de Ana, cuya verdadera identidad es Anaconda, pastelera de los insectos y animales del bosque y ferviente investigadora de la vida de los duendes, que pasa sus días jugando en su casa en el bosque junto a su hermana Julia. El segundo mundo, que en cierta forma enmarca al de Anaconda, es el de sus padres, dos adultos amorosos cuyo nombre real no puede decirse bajo ninguna circunstancia, a quienes persigue un águila de lentes oscuros y capa gris, que manda a todos los militares y policías. Así, mientras Anaconda y Julia juegan, ellos viven una vida de visitas recurrentes, sobres bajo la puerta, mapas, pasos contados, conversaciones en el baño y muchos cigarros.

La historia, narrada en todo momento por Ana, en primera persona, se estructura en tres capítulos delimitados por las casas en las que la familia se hospeda. Estos cambios no implican únicamente un movimiento espacial, sino también el crecimiento y transformación tanto de Ana como de Julia, así como distintos periodos sociopolíticos de la dictadura en Chile. La interacción de las niñas con personas distintas a sus padres, en cantidad y calidad, también es una muestra del paso del tiempo en ellas y en el país, simultáneamente. A medida que se acerca el fin de la dictadura, se encuentran cada vez más próximas a la ciudad, y son cada vez más personas con las que pueden hablar, aunque el resguardo por su identidad, y sobre todo por las sensaciones y emociones que esta protege, se mantiene en alto hasta el final.

La infancia, a través de este monologismo de Ana, se plantea como un espacio de vulnerabilidad protegido, en parte, por su propia inocencia; mientras el terror inunda la vida de sus padres, empapando y marcado cada movimiento y decisión, estos paralelamente se preocupaban por que dicha emoción, no inundara también la vida de sus hijas. Se presenta esta doble contingencia en donde ellos viven de forma clandestina frente a la dictadura, al mismo tiempo que buscan hacer clandestina esta —o la mayor parte posible— para sus hijas. Sin embargo, así como las niñas investigan a los duendes e intentan domesticar animales, juegan a investigar la vida oculta de sus padres y a domesticar su itinerario para así también poder develar y entender sus cambios de ánimo y los misterios de su vida en general. De esa manera, poco a poco los duendes que acechan su hogar en el bosque se transforman en militares guiados por ese águila terrible, acechando sus vidas.

Así como lo hace Nona Fernández en su increíble Space Invaders (Alquimia, 2013), en Mambo Moffat es capaz de retratar la dictadura a través de los ojos en crecimiento de una niña a través de una narración fantástica. La diferencia, sin embargo, está en la forma en la que esta se presenta en la vida de sus protagonistas. Moffat nos presenta la clandestinidad como un elemento clave, expresada también a través de la infancia; la protagonista no narra directamente las dificultades ni los ideales de su hermana, sus padres, o cualquier otro personaje, ella cuenta lo que le parece relevante de cada día, y desde esa narración y pensamiento mágico y disperso de niña se comienza a dibujar un mapa que excede los límites del papel de quien dibuja. Es la infancia, aquel momento en donde no se es realmente visto, en donde aún no se posee el poder de tener una palabra válida, quien desde los intersticios de los hechos los revela desde su sensibilidad y esencia.

Mambo da cuenta de cómo el tiempo se encarga de ir trizando cual jarrón a la inocencia y ternura propia de la niñez, abriéndola a una realidad que no se detiene en ningún momento, del mismo modo en que se fue resquebrajando el poderoso silencio que mantenía los horrores de la dictadura ocultos, silencio sobre el cuál sostenía su poder y que aún se mantiene pero que pudo derrumbarse en gran medida. Moffat hace convivir la ternura e inocencia con el miedo y el horror, hace que la infancia resista el terror de lo dictatorial, rescatando la identidad colectiva y sus lazos, que pese a los cambios se hacen fortaleza frente a la muerte, la pasividad y sobre todo el olvido, dibujando memorias desde lo callado, lo dicho entre líneas y lo querido, de aquello que resiste el paso del tiempo, los tormentos y a cualquier águila.

FICHA TÉCNICA.

Título: Mambo

País: Chile

Autora: Alejandra Moffat

Año de publicación: 2022.

Género: Narrativa.

Editorial: Montacerdos.

Páginas: 173

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