Crítica literaria “Solo”: Cuando el confinamiento es existencial

 

Por Ana Catalina Castillo

“Clara murió”. Ese es el primer golpe que la novela de Marcelo Vera, Solo, propina al lector. Pero es un golpe que no esconde traición, porque establece en la frase inaugural el tono del relato y avisa que lo que sigue será duro. El narrador protagonista ha perdido a su pareja y, conforme vaya viviendo su duelo, se convertirá en una especie de estratega en la batalla contra el olvido que deviene en su objetivo perentorio, en lo único que le permite mantener algo de equlibrio en medio del dolor más profundo.

Accedemos al mundo interno del personaje, a su agonía, gracias al acierto narrativo en que el dolor, lo único cierto que le queda, se mezcla con los mundos ficticios de la televisión que lo acompaña y lo adormece, a través de las imágenes de los dibujos animados que, como fantasmas, son testigos de su soledad. Porque el protagonista está solo y nada de lo que le rodea tiene ya sentido. Es lo que ocurre ante una pérdida: el camino andado resulta inútil, ridículo y hasta burlesco.

Ese simulacro de compañía se va alternando con los otros simulacros que le permitirán al protagonista librar una batalla paralela: la que debe dar contra los que quieren acompañarlo o consolarlo de algún modo. En ese sentido, la novela de Marcelo Vera explora de manera brutal una de las dimensiones del duelo que, cuando obedece más que nada al protocolo social, puede resultar odiosa. Pues ¿de qué otra forma calificar el esfuerzo por condolerse con otro y a la vez recordarle que la vida sigue? ¿No minimiza acaso lo que siente?

Justamente para huir de esas pretensiones del resto es que este hombre que ha quedado solo prefiere estar confinado a su sentimiento y al espacio y los objetos que aún le hablan de su pareja muerta. La narración, entonces, avanza al compás del dolor y el vacío del personaje y recrudece con los llamados de la realidad que no quiere habitar. Y ahora los golpes que la novela nos va dando se dirigen al negocio en torno a la muerte, que parece no tener límites imaginables, asunto que podemos corroborar con un simple paseo por el buscador de preferencia. 

Solo se lee con rapidez y eso no tiene que ver con sus 95 páginas. Hay decisiones narrativas que son osadas, como esa suerte de inventario del que no puedo adelantar más, pero que es uno de los retratos más vívidos que he leído últimamente. Su prosa ágil, no exenta de un particular humor, consigue una atmósfera que es capaz de atrapar al lector hasta mucho después de haber terminado de leer la novela. Eso ocurre porque su extensión resulta completamente opuesta al caudal de humanidad que la obra del autor rosarino contiene.

Publicada en Argentina en 2018, La Pollera Ediciones ha hecho posible, con esta nueva edición de impecable factura, que los lectores que amamos las historias mínimas pudiéramos conocer esta novela que nos presenta una historia tan única como universal.

Título: Solo

Autor: Marcelo Vera

Año de publicación: 2020

Páginas: 95

Editorial: La Pollera

 

 

 

 

 

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