Entrevista a creadores del Podcast “Prenderse Fuego, las voces de Pedro Lemebel” Trinidad Piriz y Pedro Bahamondes: “Es sumamente necesario que hoy Lemebel esté en la palestra”

Por Galia Bogolasky

Entrevistamos a los creados del Podcast Prenderse Fuego, las voces de Pedro Lemebel, Trinidad Piriz y Pedro Bahamondes. La serie sonora narra la obra, el legado y las múltiples facetas del escritor, artista visual y locutor, a través de sus relatos y testimonios.

El podcast, escrito por el periodista Pedro Bahamondes y dirigido por Trinidad Piriz, directora de Podium Podcast, incorpora testimonios de amigos y cercanos al artista. Una coproducción de Podium Podcast Chile y Centro Cultural GAM. El programa está disponible en Podium Podcast, Spotify GAM, YouTube y las principales plataformas de audio.

Esto fue lo que nos contaron de la serie sonora que pronto estrena su último capítulo

Pedro, tú escribiste el podcast y Trini lo dirigió. ¿Cómo fue el proceso? ¿Cómo surgió la idea? ¿Quién se lo propuso a quién?

Pedro Bahamondes: Este proyecto nació el año pasado, cuando se cumplían diez años de la muerte de Pedro (Lemebel). Éramos varios periodistas e investigadores con proyectos andando. Se publicaron biografías, entre ellas una oficial, encargada por la familia y la editorial, y otras como Loca fuerte, de Óscar Contardo, que era muy buena. Desde mi lugar como periodista independiente, quería contar una historia de Lemebel, que no sé si estábamos contando tanto en esta serie, pero que abrió una puerta a todo el mundo de Pedro. En algún momento lo conocí, cuando lo entrevisté en 2013, y ahí apareció, o reapareció, Constanza Farías, que me sonaba porque Pedro la mencionaba mucho. Era la persona con la que había trabajado durante el último tiempo de su vida y también quien lo había grabado cuando empezó a perder la voz. Ese era el elemento con el que Pedro estaba trabajando en ese momento. Ya no escribía tanto; eran sus presentaciones en vivo. Entonces, con Constanza, empezamos a conversar sobre este material, que ella tampoco había revisado hasta ese momento, diez años después de la muerte de Pedro.

Yo ya conocía a Trinidad Piriz. Me había acercado a Podium por un proyecto anterior que no resultó. Sentía que había algo hermanado con la historia de Jorge González y esa otra serie: un perfil muy completo, un retrato fresco de esos personajes, de esas voces populares. Lemebel entraba también como una figura fundamental y muy contemporánea, un lado B de esos años 80. Por un lado, estaban Los Prisioneros, que nacen de una escena muy under pero que saltan rápidamente; a Lemebel le costó un poco más entrar y lo hizo desde un lugar de incomodidad. Por todos lados nos resonaba. En un momento llegamos con Constanza Farías a su oficina a escuchar por primera vez esos audios de Pedro con la voz enferma, que escuchamos en el primer capítulo.

Trinidad Piriz: Fue hermoso y también impactante. Desde el laboratorio creativo que ha sido Podium este año, encuentro que la premisa para ir creando narrativas de ficción y de periodismo e investigación, ya sea armando perfiles o contando crímenes, es tener un material inédito y, además, un material que haga match con el medio, que es el sonido. Oír a Pedro Lemebel y escuchar esos registros que hizo Constanza durante el último tiempo eran evidentemente una joya, un material precioso. Nos invitaba a que Pedro volviera a hacer las casi 50 entrevistas que hizo, a volver a rodear al personaje, buscar los archivos, levantar todo el resto del material y hacer toda la investigación.

P.B: Hoy, y creo que desde hace mucho tiempo, es muy sabido que la oralidad era muy importante en la obra de Pedro Lemebel y, curiosamente, muy pocos habían rescatado esa veta. Había por ahí un libro de entrevistas que compilaba de alguna forma sus palabras, con extractos de entrevistas. Creo que este ejercicio era más o menos lo mismo, pero al escucharlo, obviamente, y contrastarlo con este material inédito que teníamos de esas voces finales de Pedro, aparecía algo distinto.

T.P: Claro. No es una sola voz. La gente habla de la voz enferma y de la voz sana, pero la voz siempre va cambiando y, dentro de la enfermedad, hay todo un mundo de voces que empiezan a aparecer.

P.B: Y curiosamente es una voz que se va afirmando también. Aparte de ser un susurro, un hilo de voz, se convierte en el canto de una roca, en algo que trona y resuena, que busca un espacio nuevo, un acomodo también. Es cierto que él ya tenía una prótesis adentro, que también lo ayudaba a sacar esta otra voz, pero que sonaba, paradójicamente, como una voz de hombre. Pedro se lo tomaba con mucho humor: hacer este juego de la loca versus esta voz de hombre, ronca.

T.P: Efectivamente, el medio auditivo recogió los registros de la enfermedad y, evidentemente, a él había que mirarlo todo de nuevo desde el sonido. Yo siento que el libro de Jovana Skarmeta con Marcelo Simonetti, Tu voz existe, también lo piensa desde el sonido. Aunque sea un texto escrito y un ejercicio literario, es lo más cercano. Entonces siento que Pedro tenía ganas de saltar al sonido y ese libro también nos ayuda desde el título en adelante. Nos abre esa puerta y dijimos: “Entonces hay que armar ni siquiera un podcast, porque yo ya no pienso así”. A veces los podcasts los llevo a lo conversacional, a gente con un micrófono hablando. Esto es una serie sonora, un documental sonoro narrativo, en su esencia narrativo. Se parece mucho más a una serie audiovisual en su tratamiento y en sus procesos. Todo su proceso de producción se parece mucho más a una serie: lo capitular, lo extenso, lo gigantesco que es. Es un material que va a tener casi ocho horas en total, es enorme.

P.B: A ratos es coral, como ese libro también, pero a ratos lo dejamos solo a él, al performer: leer, ensayar o tener esta intimidad entre esas poses de amigo. Siempre lo pensamos así, como que había una especie de procesión con Pedro. Se van acompañando a medida que él se va descubriendo como autor de nuevo. Ellos no están contando esa historia y eso genera un material documental que también repasa una parte importante de los últimos 60 años de la historia de Chile. No solamente de las disidencias sexuales o de la escena artística, sino también…

T.P: De la historia política.

P.B: De la historia política también, de la resistencia a la dictadura. Hay harto de esos mundos que habitó Lemebel, que fueron varios.

Pedro, ¿Cómo fuiste armando el guion en base al material que ibas recopilando? ¿Ibas escribiendo y luego incorporando el material? ¿Cómo fue ese proceso entre investigación, escritura y recopilación?

P.B: Yo nunca había escrito un guion y, en eso, fui súper honesto con la Trini desde el primer día. Nunca pensé, ni siquiera en la escuela, escribir un guion, ni audiovisual, ni de radio, nada. Pero siento que, por la pega que he hecho, porque escribo reportajes y hago crónica, pienso todo el tiempo en imágenes. Entonces, mientras investigaba esta serie, sabía que había ciertos hitos por los que teníamos que pasar. No solamente el Pedro del Zanjón de la Aguada, los mismos años 80 o la dictadura, sino también apariciones que después se convirtieron en piezas claves de su biografía: el beso de Joan Manuel Serrat, su paso por la radio. Hablo de la trivialidad, de la anécdota, pero también de lo fundamental. Después, yo creo que a pura intuición, esta obra fue apareciendo. Después de escuchar y reescuchar muchas veces los materiales, reafirmamos la idea que teníamos al inicio: compartir con la voz enferma y, desde ahí, hacernos la pregunta de dónde se construyó este autor y este personaje. Esa decisión se fue reafirmando a medida que escuchábamos y que crecía la lista de entrevistados, que pasó de diez a cincuenta y no me di cuenta cómo. Después, claramente, se convirtió en una especie de tortura, pero una tortura deliciosa también: activar la memoria de alguien, hacerlo vivir. La historia contada por personas que tú conociste, los amigos de Pedro, vuelve a ser una historia entretenida de oír, anecdótica y también reveladora. Redescubrir al amigo, no solamente al personaje que se convirtió en el ícono, es redescubrir a la persona con la que alguna vez te enfrascaste en algo bueno o en algo pésimo, pero revivirlo en toda su forma.

Trinidad, en tu caso, que ya habías trabajado en otros proyectos biográficos, como el de Jorge González, ¿qué te llamó especialmente la atención de Lemebel como personaje?

T.P: No me interesan los personajes porque sí. Tampoco me interesa Jorge González o Rey del Oro porque sí. Insisto: el material manda. El material que tengamos manda y luego la pregunta que nos hagamos con ese material. Esa es la forma de trabajar. Después viene la conformación del equipo, la búsqueda de una narradora o un narrador, cuál va a ser el viaje. Todo eso es parte del proceso creativo: todas las decisiones, desde por dónde partimos contando la historia hasta dónde se van metiendo los narradores y cuán coral es. Eso lo voy trabajando siempre con Luciano Correa, que es el diseñador sonoro. Esta obra nos encanta y suena así porque está llena de decisiones: desde las entrevistas, desde el guion, desde la narración y desde los elementos sonoros. Todo eso hace que la obra sea envolvente. Entonces, cuando nos llegaron las cintas de Jorge González, fue como: “¡Acá hay un material!”. Si no, nunca hubiéramos hecho una serie de Jorge González. Para eso yo digo que la audiencia puede encontrar un par de documentales en YouTube, leer algunas cosas, libros y armarse la historia. En ese caso está la importancia del material inédito. Si no tienes un material por dónde partir y redescubrir algo que además ya creemos que conocemos de memoria, no vale la pena abrirse esa puerta. A mí Jorge González me recordaba mucho a Lemebel, como me recuerda a Violeta Parra. Hay personajes que te empiezan a traer personajes y que cada obra trae las siguientes. Yo vengo del arte, entonces además creo en ese proceso. Esto lo hemos hablado muchas veces.

Aparece Constanza con Pedro, con estos registros, acá hay algo. Entonces Pedro Bahamondes y Pedro Lemebel empiezan a entrar en nosotros. Pedro ya llevaba muchos años trabajando e investigando sobre Lemebel. Tú llevas muchos años siguiendo su pista. Yo, en cambio, lo conocía, había leído cosas de él, pero no llevaba años estudiándolo. También me parece interesante que haya en el equipo gente que esté muy interesada en el personaje y otra que esté muy interesada en los modos y en los procesos creativos. Esa mixtura es la que me parece interesante. El personaje se ha vuelto fascinante. Ahora uno no sabe cómo sacárselo del cuerpo. Eso pasa con las obras. Después de un año, un año y medio de trabajo, el otro día hablábamos con Pedro: terminó de escribir la serie, terminamos de grabarla y también hay que dejar un proceso para que se vaya. La pregunta sobre la pérdida, sobre la pérdida de una voz, la construcción de una voz, cuántas voces tiene una persona, son las que gatillan el guion, la investigación y la decisión del foco. Porque si el foco es la voz o la construcción de las voces, evidentemente el punto de vista y el análisis son totalmente distintos a si digo: “Quiero cubrir una biografía completa de Pedro Lemebel”. Es muy distinto el foco. Entonces cada capítulo entra en un viaje de una o algunas voces, estructurado a partir de fenómenos como una identidad, pero también de manera fisiológica.

P.B: Y autoral también. Cuenta primero, que salta a la crónica por un manifiesto, cuando entra la subjetividad en su obra. Eso también es algo muy lindo, porque Lemebel introdujo eso en el periodismo. Yo estudié periodismo hace 20 años, cuando Lemebel trabajaba en las revistas independientes en los años 80, y la subjetividad estaba completamente fuera de toda lógica. Tú no te podías meter nunca en el relato. Nunca podrías introducir tu realidad. Eso es algo que Pedro le enseñó al medio. Llegó con una escuela distinta. Él escribía primero una prosa poética que fue mirando la realidad, y eso se convierte en periodismo narrativo. Entonces también está la evolución autoral. Es cómo él se encuentra a sí mismo y encuentra un acomodo para esa voz. Antes te decía esto de la prótesis: es exactamente lo mismo. Es sentir que ahí, como dice Lemebel, le encajó el traje de la Lady Di o encontró su registro indicado para poder decir lo que él quería y de la forma que él quería.

T.P. Ayer me quedé pensando en esto mismo sobre la voz, en esta persona performativa que era Lemebel. Cuando decide convertirse en Lemebel, va pasando por distintas escenas y las va transformando. Primero es profesor y transforma el aula; es performer y transforma el medio; es cronista, escribe y transforma el medio. Se va poniendo trajes o va agarrando voces.

P.B.: Capas, como decía él.

T.P: Capas. Ni siquiera sé cómo decirlo: capas, voces. Y luego —no voy aquí a decir el final—, con cuáles decide quedarse y cuáles va dejando. Porque también va por periodos, en cuáles modifica la escena, se retira y dónde finalmente queda su fidelidad, con qué voz llega hasta el final. Esas decisiones las descubrí haciendo el proyecto. Ayer llegué a una conclusión y creo que cada persona que oye el viaje se pregunta: ¿Dónde estaba su fidelidad? Todo eso también es muy interesante, porque cruzó muchos ámbitos de la esfera chilena. Es impresionante. Y es conocido como escritor. Hoy, para hacer el podcast, creo que esa no es la manera correcta de mirarlo. Eso lo fui aprendiendo a través de este proceso

¿Qué impresión les deja toda esta investigación? ¿Cómo creen que la gente lo ha recibido? ¿Sienten que ha cambiado su visión sobre él? ¿Cuál ha sido el feedback que han recibido?

T.P: Ha sido muy hermoso el feedback. Yo creo que son amorosos estos trabajos. Y aquí sí lo son, porque no tienen ninguna necesidad de confrontarse con el personaje o sacarle una papita. No es mediático y yo creo que, haciendo el trabajo sobre Jorge González, te das cuenta de que es una persona profundamente amada. Su gran enemigo, parte de sí mismo —que también le pasa a Pedro—, son los medios de comunicación. Él tiene un trato y una llegada y, en el fondo, es un ser profundamente amoroso. Acá tenemos otro tipo de personaje. Acá tenemos un personaje con altísimos niveles de oscuridad.

P.B: Jorge también.

T.P: Pienso que todos los artistas que alguna vez me han gustado, me gustan por esto. Pero lo bonito de estos ejercicios es que no quieren interpelar al personaje ni tampoco solamente hablar de él, de una época o de un contexto. Es realmente mapear un mundo. Y eso a las personas les produce una sensación de decir: “Me interpela mi mundo interior”, o “me interpela mi juventud”, “era mi grupo”, “eran mis amigos”. Mucha gente de la edad de Pedro, que son mayores que nosotros, entre los 50 y los 60, dicen: “Está sonando mi época”. Y eso produce un sentido de pertenencia que es muy lindo. Entonces llega porque, además, insisto, el medio sonoro es un medio delicado, muy íntimo. Uno escucha la música o los relatos con sus dos orejas y en sus espacios de intimidad. Entonces es como volver a escuchar un mundo y una época que, además, cada día desaparece. El ejercicio es entrar directo a tu sistema emocional.

P.B: Creo que también tiene que ver con comprender que Lemebel, de alguna forma, siempre reivindicó diferentes luchas sociales que hasta el día de hoy son fundamentales y que hoy más que nunca son fundamentales de arengar y sacar a la calle. Porque hay cosas que están sucediendo. No solamente está esta reivindicación proletaria de la clase trabajadora de la que Pedro venía, tampoco son solo las disidencias. Son todas al mismo tiempo: las feministas, los estudiantes y la lucha de los detenidos desaparecidos. Entonces, cuando uno se pregunta por qué Lemebel hoy, la respuesta es porque sigue tocando fibras nuestras. La historia siempre es cíclica y siempre estamos cayendo nuevamente, o tropezando con la misma piedra y pena, como decía Juan Radrigán. Nos hacen falta estas voces. Es sumamente necesario que hoy Lemebel esté en la palestra, porque cada uno de los discursos que he enumerado están ahí y siguen vibrando. Y necesitan de estas voces. Por eso Lemebel también es como una santa patrona ya, a esta altura. Aparece para el Estallido Social, es la reina del viral y le encantaría, porque su mensaje es efectivo, volviendo al tema de la voz. Él sabía que era efectivo, porque al final cada uno de estos cambios de registro… Lemebel hablaba bastante sobre la literatura. Pensar que era solamente un escritor o que solamente se dedicaba a escribir es reducirlo. Él diseccionaba la realidad, a veces con capacidades bien reducidas por el alcohol, después por la enfermedad o por la vorágine de la noche. Pero siempre encontraba la forma de que su cuerpo fuese un soporte: escribiendo, abriendo un escenario para decir algo y que ese algo permaneciera. Creo que ahí está el punto donde conecta con lo más profundo de este pueblo, que hoy día se ve de nuevo en entredicho, desmemoriado absolutamente, pasando por alto un montón de cosas que tienen que ver con la construcción de esta democracia y de este pueblo, finalmente.

T.P: Extraordinariamente consecuente, extraordinariamente resistente, extraordinariamente humano también. Yo creo que hoy día son cosas que no pueden dejar de ser humanas. A nosotros nos pasaba que se cumplen ciertos hitos: desde los museos, la retrospectiva, en el fondo siempre está, y en los virales también. Siempre está la posibilidad de convertirte en un meme, una chapita o una polera. Y era como la resistencia de tomarlo desde ahí. La resistencia de que efectivamente teníamos que sonar íntimos, entrar directamente a su humanidad, a su fragilidad. Solo a través de eso puedes ver cuánta fortaleza hay en esa persona. A través de entrar en su quiebre puedes ver de qué está hecho ese árbol. Qué miedo también habérselo encontrado. Todo el rato le decía a Pedro (Bahamondes): “Qué miedo”, porque todo el mundo tiene alguna historia con él. Eso también es interesante. Siempre es como: “Ah, yo lo conocí. Mira, una vez yo…”. Todo el mundo tiene una historia con él, porque es un género además. Es impresionante la cantidad de gente que carreteó con él.

Ficha técnica

Título: Prenderse Fuego, las voces de Pedro Lemebel

Guion: Pedro Bahamondes

Dirección: Trinidad Piriz

Archivo sonoro: Constanza Farías

Sonido: Luciano Correa

Producción: Centro GAM, Podium Podcast

Disponible en Podium Podcast, Spotify GAM, YouTube y las principales plataformas de audio.

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