Por Galia Bogolasky
¿Inocente o culpable? Paleta en mano, el público tendrá estas dos opciones para cambiar la historia en Veredicto, la obra con la que la Compañía Teatro La Puerta está celebrando 35 años de vida bajo la dirección de Luis Ureta (Los Monstruos, Edipo asesor, Plaga). El dilema es complejo: Sin tener autorización de sus superiores, el piloto militar Lars Koch, decide derribar un avión secuestrado con 164 pasajeros que iba directo a estrellarse contra un estadio repleto con 70 mil espectadores. ¿Es válido aplicar la lógica del mal menor cuando se trata de vidas humanas? Luego de argumentos a favor y en contra, y algunos datos que pueden cambiar toda la perspectiva, el público que oficia como jurado es quien decide el final del piloto, si es condenado o liberado, transformado cada función en una experiencia única.
Cerca de 2 mil personas ya han visto el montaje que tiene sus últimas funciones desde este jueves y hasta el domingo 7 de junio en Matucana 100 y que es protagonizada por un elenco de ocho intérpretes: Ana Reeves, Pablo Cerda, Bárbara Ruiz-Tagle, Sergio Piña, Macarena Silva, Víctor Montero, Francisca Celis y Maximiliano Barcazo. Las entradas ya están disponibles a la venta en Ticketplus.cl
Esto fue lo que el director nos contó acerca de Veredicto.
¿Cómo surgió la idea de montar esta obra con Teatro La Puerta? ¿Tú accediste a los derechos de la obra alemana? ¿Cómo llegaste a la obra?
La obra me llegó hace varios años dentro de un conjunto de obras traducidas al español, en el marco de la alianza que La Puerta ha tenido con el Instituto Chileno Alemán. Luego de revisar ese conjunto de obras, esta me pareció particularmente interesante para el momento que estaba viviendo la compañía, y que sigue viviendo ahora, en el sentido de que hemos hecho un ejercicio de análisis respecto de nuestro quehacer. Si bien es cierto hemos tenido obras que han logrado tener un impacto importante en nuestro medio, también es verdad que muchas de nuestras obras han sido de nicho y algunas de ellas muy experimentales, dejando quizás al margen “al gran público”. En ese sentido, nos interesó y nos sigue interesando mucho, en hacer una obra que prescindiera de exploraciones, o de experimentaciones en la dramaturgia o en la puesta en escena, y que se vinculara con un mensaje más llano y directo con lo que se percibe. Esta obra permitía aquello. Es una obra que plantea una única situación en un único espacio, con personajes claramente definidos, y tiene una relación con la estética realista de la que la puesta en escena se hace cargo.
Es una obra contemporánea, del 2015. Es un juicio en escena, y hay poco teatro sobre juicios. ¿Cómo fue pensar esta historia y llevar un juicio a escena?
Efectivamente, una de las virtudes que tiene el texto es que el público se encuentra con algo que ha visto, que reconoce, con códigos e incluso con ciertas características de personajes y eso hace que la conexión sea súper directa. Nos interesó la excelencia actoral, la calidad interpretativa para permitir vehicular los contenidos, y lo que más nos interesó es la posibilidad de que el espectador trabaje junto con nosotros sondeando en su imaginario, su historia personal, en sus referencias y sus códigos valóricos y éticos, y se sienta parte de una experiencia. De ahí este carácter relacional que involucra al espectador, citando a Rancière, emancipado, un espectador que co-construye la experiencia estética.
¿Cómo llegaste a este elenco, pensando que tienes a actrices y actores de gran trayectoria y también más jóvenes? ¿Cómo fue pensado cada uno de los personajes? Pablo Cerda había estado un poco fuera de las tablas y vuelve en esta obra.
En primer lugar, Sergio Piña que es un pilar de La Puerta. Con Sergio nos conocemos desde antes de la compañía, cuando yo era estudiante en la Universidad de Chile. Hicimos una obra Altazor junto a Rodrigo Marchetti, y desde el año 87 que pisamos escenarios juntos. Conversando con Sergio y observando las características de los personajes, fuimos invitando a cada uno de quienes hoy conforman el elenco.
Con Anita (Reeves) ya había trabajado en tres ocasiones antes, de manera muy expedita; siempre fue un tremendo aporte y ahora lo ratifica con su jueza. Con Macarena Silva hemos trabajado en numerosas oportunidades, ella es parte de La Puerta en un sentido amplio. Luego fuimos viendo quiénes podían sumarse, de acuerdo a sus características actorales, y ahí aparecieron Pablo (Cerda), Víctor Montero y Bárbara (Ruiz Tagle). Por otro lado, Francisca y Maximiliano Pascal fueron ex estudiantes míos de la Universidad Finis Terrae, así que, conociendo su talento y responsabilidad, integran esta savia nueva que alimenta esta obra transgeneracional.
Sobre el tema que aborda la obra. Sobre la decisión, de un militar que está en un juicio que toma una decisión de derribar un avión que van 164 personas, por salvar a 70 mil personas en un estadio. Se pone el tema moral y ético sobre el público que debe participar de la decisión final del juicio. ¿Cómo es para ti abordar este tema de las decisiones y ver el resultado en cada función, sabiendo que cada una tiene un final distinto?
Hemos tenido la fortuna de realizar varios conversatorios luego de las funciones y es muy enriquecedor escuchar al público, que es el verdadero protagonista de la obra. Entendemos que la obra, y la anécdota que el texto proporciona es un pretexto para relevar la conversación y que permite que nuestras divergencias valóricas puedan debatirse, comprenderse, entenderse y visibilizarse, en el entendido que el teatro hace algo muy mágico que es congregar a personas desconocidas y durante lo que dura la obra constituuir en una suerte de comunidad. Dea Loher, en su obra Inocencia, pregunta a través de un personaje: «¿Nosotros nos conocemos? ¿Acaso después podremos conocernos mejor?». Ese pequeño fragmento de la obra Inocencia está presente en nuestra reflexión, en nuestra iniciativa. Queremos conocernos mejor como parte de una comunidad en un diálogo horizontal.
¿Cómo ha sido para ti como director interpretar las reacciones de la gente a través de su participación activa? ¿Cómo influye en el resultado de la obra? ¿Ha habido algún momento en estos fines de semana que llevan en cartelera que haya sido más conflictivo o algún comentario que te haya impactado en los conversatorios?
Muchas personas que han manifestado por un lado la contradicción al verse invitadas, a pensarse a si mismos, a mirar sus propias convicciones, o supuestas convicciones. Hay parejas y matrimonios que votan diferente y desarrollan conversaciones muy interesantes luego de la obra. Hay gente que aplaude cuando su opción gana y otros que se manifiestan en contra. Ha habido una muy rica respuesta y muy variada, a veces templada y a veces exacerbada. Cuando eso ocurre, tenemos a nuestra jueza que llama al orden y les recuerda a los espectadores que son personajes, que jurados y que estamos dentro de un tribunal.
Te pido a dejarle una invitación a la gente a ver la obra.
La compañía La Puerta está celebrando 35 años de vida. En este momento tenemos en cartelera la obra Veredicto en Matucana 100. Es la última semana de funciones. El jueves la entrada está rebajada y las funciones son hasta este domingo 7 de junio a las 7 de la tarde todos los días. Todas y todos cordialmente invitados a Veredicto para que formen parte de una obra de teatro que les invita a pensar, a aentreteners, a opinar, debatir y a definir el final.
Ficha artística
Título: Veredicto
Dirección: Luis Ureta
Dramaturgia: Ferdinand von Schirach
Elenco: Ana Reeves, Sergio Piña, Pablo Cerda, Bárbara Ruiz-Tagle, Victor Montero, Macarena Silva, Maximiliano Pascal y Francisca Celis
Asistencia de dirección: Thais Zuñiga
Producción general: Camila Provoste Cid
Diseño escénico y de iluminación: Eduardo Cerón
Diseño de vestuario: Karin Ehrmann
Diseño gráfico: Javier Pañella
Encargada de prensa: Pedro Bahamondes y Denisse Espinoza
Redes sociales: Antonia Villarroel
Colaboradores: Espacio Checoslovaquia, Goethe Institut, UNIACC.
Coordenadas
4 al 7 de junio
Matucana 100 a las 19:00 horas.
Entradas entre $7.000 y $12.000.
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