Entrevista a Josefa Araos y June García: “Vuelve Lulú a hablar de autoestima y amor propio”

Por Fernanda Martínez Leal

Las autoras de Tan Linda y tan solita, Lulú quiere ser presidenta y Lulú dice basta se preparan para lanzar a fines de septiembre el tercer libro de la saga infantil que le dio vida a Lulú. Las escritoras cuentan sobre sus experiencias en el mundo de la literatura y de la pequeña niña de nueve años protagonista de aventuras y problemáticas clásicas de su edad, que dialoga con temas como la participación política, democracia, migración, bullying y pronto sobre autoestima y amor propio.

Las escritoras feministas Josefa Araos (21) y June García (22) se hicieron amigas a comienzos de 2016 por un grupo de WhatsApp, antes de entrar a estudiar Derecho en la Universidad de Chile. Josefa, oriunda de Chimbarongo, desde 2015 sube videos a su canal de Youtube hablando sobre libros. Esto le generó los contactos necesarios para invitar a su amiga June, feminista, militante y hoy estudiante de Periodismo, a escribir uno. Hoy, tres años después, ya han escrito tres libros y van por su cuarta publicación a fines de septiembre.

Motivadas por hablar sobre feminismo, su primera obra Tan linda y tan solita, publicado en agosto del 2017, apuntaba a un público adolescente. Sin embargo, y pese al éxito que tuvieron, en conjunto con su editora decidieron seguir escribiendo, pero para un público más infantil, en un terreno poco explorado y donde el impacto a sus lectores podía ser mayor.

“Faltaba material feminista para niños y niñas, pero nosotras no queríamos hablar solo de feminismo, sino que queríamos hablar desde el feminismo, pero de participación política, de democracia, de derechos humanos, del bullying y de muchas otras cosas”, cuenta Josefa Araos. “Y tener un personaje como Lulú, era el puente perfecto para que las niñas y los niños se sintieran identificados con el personaje y entendieran problemáticas que son muy complejas y que en general no se aterriza para ellos”, declara.

Así nació Lulú, la protagonista de una saga que busca hablar de temas contingentes e importantes desde la visión de una niña de nueve años que se equivoca, pero que genera empatía y cuestiona las violencias desde el espacio donde habita.

“De todo lo que hablamos son injusticias que vemos en la sociedad actual. Los niños y las niñas son super conscientes de estas arbitrariedades, pero el mundo no les da espacio ni voz para que ellos puedan hacer cosas al respecto. Nosotras queríamos decirles a esos niños que lo que piensan es relevante, que las cosas que hacen sí afectan, que ellos sí tienen un impacto en su mundo, en su curso, en su colegio, en sus hogares”, explica June García.

“Se piensa que los niños y las niñas son personas de tercera categoría, que no tienen ni opinión, ni derecho a pensar”, agrega Josefa. “No se les entiende como seres pensantes y Lulú es, de alguna forma, la voz de todos esos niños y niñas. Nosotras tratamos de poner un personaje que sí se equivoca, pero que genera empatía porque creemos que todas estas violencias, que muchas veces se ejercen entre ellos, son porque las replican de otros espacios y planeamos darles el espacio para que se las cuestionen. Que digan pucha yo sí me he estado equivocando, sí le he hecho daño a otras personas, qué puedo hacer yo, como niña de nueve años, para cambiar las cosas” agrega.

Aparte de estudiar, escribir y ser activistas, las dos jóvenes feministas tienen una presencia importante en redes sociales, donde exponen parte de su vida, pensamientos y actividades. En ese espacio se refleja el reconocimiento que han tenido sus libros entre niños, niñas, madres, padres y profesores, quienes incluso han incluido sus textos en las lecturas obligatorias anuales.

¿Cómo ha sido la experiencia de entrar al mundo de la literatura chilena?

Josefa Araos: Ha habido cosas muy buenas y también otras cosas malas.

June García: Es un mundo muy ambiguo porque hoy ya no existe esa figura del escritor que se dedica a puro escribir. Conocemos escritores que son profesores, escritores periodistas. Hemos conocido gente bacán y ha sido muy enriquecedor y es chistoso porque somos chicas y la gente como que no nos toma tan enserio. Llegamos y dicen: “Ah, ¿ustedes son las escritoras?” y es como pucha, sí.

Josefa Araos: Cuando se dan cuenta de que somos cabras nos empiezan a tratar como menos que a otros autores. En la editorial siempre nos han tratado igual que a todos, somos igual a cualquier otro ahí. Pero nos pasa, por ejemplo, que en ciertas ferias del libro nos pagan menos, nos tratan peor, aunque nosotras llenemos la feria y estemos horas firmando, siempre vamos a ser las niñitas que escriben, como si fuera un juego.

Porque son jóvenes y mujeres.

June García: De todas maneras. Si fuéramos jóvenes y hombres nos pasaría menos. Igual la gente nos tira flores, nos dicen que somos super secas, super jóvenes y bacán. Pero, claro, se toman ciertas libertades que con otros autores no, con los que nosotros decimos nicagando le hacen esto a Baradit, a Hernán Rivera Letelier.

Josefa Araos: Y tenemos que ser excepcionalmente buenas para que nos tomen enserio. Tenemos que ser super secas, super ventas, lindas, llegar a mucha gente, nos tiene que ir la raja en la universidad, vernos bien siempre y siempre hablar super, super bien y todo lo correcto, porque no tenemos espacio para equivocarnos. Nos ha costado tanto estar acá que de verdad no tenemos espacio para equivocarnos.

¿Cómo cambió su vida desde que empezaron a escribir y a publicar?

Josefa Araos: Justo cuando publiqué me vine a vivir a Santiago, entré a la universidad y fueron muchos cambios. He tenido que volverme una persona mucho más seria. Madurar muy rápido. Firmé por primera vez a las 18 años, altiro tuve que empezar a ser adulta, una persona que trabaja y con muchas responsabilidades y no tengo el espacio para no asumirlo. Nos tocó crecer de golpe.

June García: Yo me cambié de carrera por los libros. Si yo no hubiera publicado libros, no me hubiese salido de derecho. Me habría dado mucho susto estudiar Periodismo porque es una carrera muy inestable, pero por los libros sentía que tenía como un colchón. Cuando estaba en mi crisis de Derecho, que literalmente fue siempre, dije “ya, en 5 años podría terminar derecho o sacar una carrera que sí me interesa y ya, le doy”, pero si no hubiese pasado lo de los libros me habría tenido que quedar sufriendo en Derecho.

Vi en sus redes sociales que ya terminaron de escribir un nuevo libro de Lulú que saldrá a fines de septiembre, ¿pueden adelantar algo?

Josefa Araos: Lo único que podemos decir es que vuelve Lulú a hablar sobre autoestima y amor propio. El resto de la trama no podemos adelantarlo porque es muy reciente. Lulú con sus aventuras de siempre no se va a transformar en una Lulú densa, pero siguen siendo los problemas de una niña de nueve años, que se cuestiona las cosas y que siempre busca el bien común de sus compañeros.

¿Qué esperan de Lulú?

June García: Para que un libro sea una saga, por lo menos tiene que tener cinco libros, y eso los tendremos o al menos eso es lo que está en los planes y de ahí, cuántos libros después de eso, vamos a ir viendo cómo les va. A lo mejor Lulú cumple un ciclo, tampoco queremos ser como esas series que se alargan estúpidamente, que son vacías y chatas. En el fondo nuestros libros nacen de lo que pasa en el mundo, si de repente hay una crisis nuclear, vamos a escribir de eso.

¿Cómo se lleva el activismo a través de la literatura infantil?

Josefa Araos: Ser activista en el ojo público es difícil porque la gente te exige mucho. A nosotras nos exigen ser activistas de todas las causas del mundo al mismo tiempo y uno no puede ser activista de todo al mismo tiempo, prioricemos. A veces uno no cree en todas las causas del mundo, tampoco. Tienes que ser ultra consecuente y eso es estresante.

June García: Es un espacio de activismo implícito, porque nosotras lo podríamos ver como activismo, pero los papás que compran los libros no se imaginan que están llenos de rollos y significados y eso da lo mismo, si lo leen o no de esa forma. Pero creo que   es interesante porque el activismo difícilmente se lleva los niños y niñas. O sea, la gente que está metida en rollos llevan a sus hijos a las marchas y es eso. Pero en general los niños y niñas son super poco tomados en cuenta.

Josefa Araos: No se les entiende como sujetos políticos. Ahora hay muchas niñas chicas que son feministas, que leen Lulú y la miran como un personaje excepcional, ellas también son Lulú. Y todos los niños y las niñas son también activistas y tienen voces. Es difícil porque igual es una carga grande para nosotras, de alguna manera estar formando mini activistas a través de los libros, siempre tenemos que pensar muy bien las cosas antes de hacerlas o decirlas.

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