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martes, diciembre 6, 2022

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Entrevista a la actriz de «En toda alma hay una marca oscura que es necesario ocultar» María Paz Grandjean: “Esta obra tiene un efecto inolvidable en las personas”

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Por Galia Bogolasky

Entrevistamos a la protagonista de En toda alma hay una marca oscura que es necesario ocultar, una obra coral, tectónica, friccionada, cíclica, como olas que cabalgan hacia la costa. Sus protagonistas, vecinos de un pueblo costero, narran fragmentos de una catástrofe, réplicas especulativas sobre cómo las fuerzas de la naturaleza transforman los proyectos sociales y políticos del alcalde del pueblo.

La obra es el resultado de una investigación escénica ganadora de la Ibsen Scope Grant, que exploró la presencia de fuerzas no humanas en la obra Los pilares de la sociedad de Henrik Ibsen. La obra vuelca su mirada hacia aquellos elementos y agencias cuya existencia no han sido más que telones de fondo en los proyectos sociales, económicos y políticos.

Esto fue lo que actriz nos contó.

¿Cómo fue que llegaste a participar de este montaje?

Nicolás Espinoza me llamó. Yo no lo conocía, sabía de él por supuesto, porque tiene una trayectoria, y nos habíamos encontrado por aquí y por allá, más que nada en eventos, una vez en el asunto de unas evaluaciones para la curatoría del GAM, por ahí lo empecé a conocer. Por supuesto conocía su trabajo y era muy admirado. De repente me llamó y lo encontré super bacan y le dije al tiro que si.

Es muy interesante la propuesta de esta obra porque es una especie de monólogos, a pesar de que no están solos en escena los tres actores. Cada uno tiene monólogos potentes y largos ¿Cómo fue para ti esa experiencia teatral de interpretar esta obra en ese formato?

Yo igual había visto, un trabajo que estaba haciendo otro compañero de la católica y del colectivo zoológico en el GAM que se llamaba Mirar, que el texto también es de Juan Pablo Troncoso. Entonces yo igual quise ver eso, porque quería indagar cómo habían resuelto el tema del texto porque me fui dando cuenta que Juan Pablo Troncoso tenía una forma textual un poco dura y difícil para los actores. Creo que es muy bonita en términos literarios en primera instancia, pero resolverlo actoralmente es complejo, y de asumirlo también actoralmente es muy complejo, justamente porque tiene literatura. Es muy literario en el sentido de que no tiene avances de acción, la acción dramática no ocurre como estamos acostumbrados, sino que es una reiteración, una dada de vuelta, una suerte de espiral, no es una línea. Eso creo yo que fue lo que tendía a pensar que iba a ser difícil, y no me equivoqué, era super difícil, porque son grandes pedazos de textos, por así decirlo. Aprenderlos es muy complejo debido a la reiteración, las pequeñas diferencias que tienen frases con frases. Tampoco es asumible completamente, desde la perspectiva actoral básica que un personaje, tampoco es asumible de ahí. Tiene que abordarse desde varios puntos y por suerte el director, Nicolás es bien capo para dirigir eso justamente. Hasta que de repente agarra un sentido en el cuerpo de uno, porque finalmente uno lo tiene que encarnar, no solamente decir.

Sobre el proceso creativo y la construcción en base a las temáticas que aborda la obra que tiene que ver con las fricciones y los desastres naturales en un entorno costero ¿Cómo fuiste desarrollando la trama en base a estos temas que aborda la obra?

Fue una búsqueda bien intensa porque, en primera instancia, nos reuníamos a trabajar sobre nada, por así decirlo, basado en la obra Los pilares de la sociedad de Ibsen, que en el fondo dan cuenta de que el bien en realidad nadie lo posee, el hacer bien las cosas. Ibsen es alguien que pone en la naturaleza o en la fuerza de la naturaleza, muy presente en el drama humano para dar cuenta justamente que el drama natural es bastante más que el drama humane. Entonces hubo harta inquietud, búsqueda, investigación, acercamiento teórico hacia lo que podía ser el mundo de las cosas, al momento de que es el mundo el que domina las cosas y uno como hombre, mujer, persone, se sale del centro de la existencia actual y empieza a ser quizás, una cosa más. Esa investigación fue super interesante. También la encontré super bien abordada y dirigida por Nicolás y el mismo Juan Pablo (Troncoso) en la medida de que nos iban orientando hacía donde mirar. Cada vez a mí me hizo mucho más sentido todo lo que iba surgiendo en término teóricos. A la vez fuimos investigando con los actores, sobre referencias de chilenos, entre sobrevivientes, de ambulantes, después de las catástrofes más grandes que estamos habituados, pero las conocemos todes.

La obra aborda los desastres naturales y nos lleva al tiro a nuestra memoria el tsunami, o los terremotos y los diversos desastres naturales que hemos tenido en Chile. Pero se hace una especie de metáfora sobre los desastres sociales, políticos y todo lo que está pasando en Chile ¿Qué te parece eso?

A mí me pareció muy interesante como dramaturgo y director, y el fantástico diseño de Catalina Devia y Pablo Mois, más la música de Federico Palma, con la asistencia de Daniel Marabolí, que como siempre sonoramente resuelve todo tan maravillosamente. El tema de la integración del desastre natural con el desastre social, me pareció super estimulante, como lo fueron mezclando sin ningún límite, sin decir: «esto es humano, esto es de la naturaleza». Fue bonito como se me fueron integrando esas dos temáticas en el cuerpo, ¿Qué es una ola que inunda tu casa? ¿Qué es un estallido social? ¿Qué destruye tu aire? o ¿Qué es una violación permanente a tus derechos humanos? y tú haciéndote el que está acostumbrado, que eres violada permanentemente, como mujer o tu madre que tiene o tuvo una jubilación miserable. Haciéndose los lesos, igual que acá «no si el mar está ahí, pero…». En el fondo la violación ocurre permanentemente y el abuso de la naturaleza, ante nuestra pobre y minúscula mirada, es bonita, esa suerte de metáfora que se van cruzando. A mí me interesó eso.

A ti te pasó algo terrible durante el estallido, que recibiste un balín en el ojo y me imagino que fue super traumático, ¿Cómo te has sentido respecto a eso y cómo te has ido recuperando? ¿Lo has ido incorporando en tu proceso, como actriz?

Ha sido bastante duro porque, a mí me dispararon, no un balín, a mí se me disparó el mismo 18 de octubre, un poco antes de las 8 de la noche a las afueras del GAM, porque yo salí del GAM, donde trabajaba, caminé buscando movilización. Unos guanacos tiraron agua a la gente que estaba ahí, yo me piqué, le grito a Carabineros. Todo esto sin manifestaciones, sin ninguna cosa, con autos pasando lleno de niños. El carabinero ya tenía la autorización para disparar, lo que comprueba que no fueron autorizados para disparar ni en saqueos, ni en manifestaciones, sino que dispararon a quienes quisieron y como quisieron. Prueba de eso soy yo, que soy el caso índice, el primer caso de disparo donde, entre el tránsito, carabineros para con su manito izquierda los buses y autos que iban pasando porque le molestó que la única mujer en la zona le gritara. Me disparó en la cara, me disparó al ojo, un arma «super sock”, un arma prohibida antidisturbios que se dispara a 30 metros mínimo de cualquier humano y al suelo. Él me disparó a menos de 15 metros, a menos de la mitad de la distancia permitida, al ojo. Providencialmente yo giré la cabeza, porque tú sabes que cuando alguien te apunta, yo pensé: «no puedo creer que me apunte a la cabeza». Una cosa es ser tonto, otra cosa es ser cocainómano probablemente, pero otra cosa es dispararle a alguien en la cabeza porque te cae mal. Como me apuntó, giré la cabeza en el mismo momento que él me apunto, la bala me quemó la cara y me fisuró la mandíbula, me dejó sorda, deforme, etc. Eso fue lo que yo viví, lo triste es corroborar y confirmar, por video, no por opinión, sino que, por hecho, que la orden de disparar estaba dada desde ese punto de vista. Me hubiera encantado que fuera cierto que es hacía los ladrones, a los saqueadores, pero yo era una mujer sola parada en la vereda que recibió un disparo de un Carabinero consumidor de mucho Mentholatum probablemente, como los Carabineros que consumen mucho en los que trabajan ahí.

Luego me fui recuperando de eso lentamente, muy lentamente. Todavía tengo secuelas físicas super graves y dolorosas. Pero me voy asumiendo, también voy asumiendo que mi comunidad es la de los supervivientes, mucho más que la comunidad teatral en ese sentido. A propósito del evento es mucho más esa es mi comunidad, al teatro no le importa, el teatro está preocupado de «¡Mi Fondart!». Están como en esa, mucho más no pasó con el teatro. Lo tengo que ir asumiendo, porque uno queda como un sujeto con contenido político quiera o no quiera, por ser sobreviviente de violaciones de derechos humanos.

¿Sientes que estos contenidos te pueden liberar de este dolor? ¿Esta obra te ayuda en este proceso de sanación?

No sé si el teatro es exactamente terapéutico. A mí la ficción me salva mucho, la ficción siempre es finalmente un lugar de desarrollo de hartas cosas, donde uno puede elaborar y procesar hartas cosas. Pero la verdad, no lo siento como un espacio exclusivamente terapéutico. Siento que como soy una actriz que tiene ese contenido político ineludiblemente, que es la de ser víctima y sobreviviente, es obvio que, bajo mi cuerpo, mi voz, algo sucede hacia afuera, independiente de que el público sepa o no sepa lo que me pasó. Me imagino que igual hay una suerte de transmisión, que es ineludible. Pero yo mediante el teatro no trabajo el traumo, eso no lo hago ahí, lo hago a la antigua, a la psiquiatra, la terapeuta y todo eso.

¿Qué le podrías decir a la gente para invitarla a ver la obra? 

Queda solamente este fin de semana, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, de miércoles a sábado a las 20:00 y el domingo a las 19:00 en Matucana 100. Yo los invitaría porque me he dado cuenta, justamente por la reacción del público, que es una gran experiencia. No es una experiencia clásica teatral, pero sí es una experiencia estética fuerte y también es teatral, entonces me voy dando cuenta que tiene un efecto bien inolvidable en las personas. Invito a la gente a participar de esto, que es esta experiencia sensorial y teatral sobre el desastre natural y social en el que estamos.

Ficha Artística

Título: En toda alma hay una marca oscura que es necesario ocultar

Director: Nicolás Espinoza

Dramaturgo: Juan Pablo Troncoso

Elenco: María Paz Grandjean, Veronica Medel, Rafael Contreras

Diseño Integral: Catalina Devia

Diseño Audiovisual: Pablo Mois

Universo Sonoro: Federico Palma

Producción: Coté Duran

Asistente de Producción: Lynda Mebtouche

Asesoría Teórica: CIGIDEN

Diseño Sonoro: Daniel Marabolí

Comunicaciones: Fogata Cultura

Fotografías: Daniel Corvillón

Diseño Gráfico: Javier Pañella.

 

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