Entrevista a la actriz y directora  de La Compañera, Carla Romero: “Me gusta ver cómo el teatro puede ayudar y aportar a construir pedacitos de realidad”

 

Por Galia Bogolasky

Entrevistamos a la dramaturga y directora Carla Romero y a una de las protagonistas de la obra La Compañera Mariana Muñoz.  

La Compañera se centra en dos niñas que deben disertar en la escuela sobre un héroe de la patria. Una de ellas decide hacerlo sobre su madre: Cecilia Magni, la comandante Tamara, militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Lo familiar y lo íntimo se mezclan con la historia oficial en el montaje teatral de la Malamadre Teatro

La obra fue escrita en México por la dramaturga y directora chilena Carla Romero y la actriz argentina Laura Agorreca, en medio de una reflexión profunda acerca del rol histórico de las mujeres en los movimientos revolucionarios latinoamericanos y su omisión en los documentos de memoria que hoy se conocen

La Compañera propone un abordaje sensible que abre diálogos internos entre los espectadores, logrando atravesar la pantalla con una historia que tensa el hilo entre pasado y presente, invitando al público a imaginar otro futuro posible. Un ejercicio delicado de reconstrucción de la memoria desde lo más íntimo. Una mirada honesta, sensible y emotiva de una de las revolucionarias más enigmática de la historia política contemporánea de Chile, la comandante Tamara.  

Cuéntenme, Carla, ¿Cómo surgió esta idea de escribir esta historia? ¿Cómo elaboraron el texto con Laura? 

Carla: La idea surge desde algo muy simple, muy íntimo, que es que a mí la figura de Cecilia Magni siempre me ha llamado la atención desde muy chica. También lo que hace ella al dejar todos sus privilegios y tomar la lucha armada como una posibilidad. Eso siempre me ha llamado la atención porque yo soy súper cobarde, tengo mucho espíritu de lucha y de querer cambiar las cosas pero nunca me he atrevido a esa opción. Ella dice esta frase en una entrevista a un medio francés: “A lo que aspiro es a la tranquilidad, lo que yo creo es en el amor, pero en este momento no encuentro otro medio de defenderme, de luchar”. Entonces esa contradicción es lo que más me gatillaba la necesidad de hablar de ese tema y de meterme en ese tema. Cuando ya empiezo a investigar y me doy cuenta de la relación que ella tenía con su hija y el dolor que le causó tomar esa decisión, me llamó más la atención. También investigamos sobre otras guerrilleras, y algunas tomaban la decisión y dejaban las armas. Me imagino que todas tenían esa relación y contradicciones en relación a sus familias y a lo que ellas dejaban. Pero como las expresaba Cecilia era una manera que a mí me gatilló profundamente.

Le mencioné la idea a Laura y en una situación que nosotras estábamos en México, queriendo trabajar. Uno está en una sociedad que a veces lo que se les pide a las madres es demasiado, y teníamos que tomar esas decisiones o enfrentarnos a dejar deseos personales por nuestros hijos y eso nos hizo mucho sentido.

Mariana, ¿Cómo fue para ti interpretar a la hija de la comandante Tamara? Con la carga que tiene y lo súper profundo del personaje porque es esta hija abandonada por su madre que se va a la guerrilla, a la revolución y que es un personaje real, que existe. ¿Cómo lo investigaste? ¿Qué información tenías de ella?  

Mariana: Tuve la suerte de que el trabajo venía amparado por una investigación súper profunda que hicieron Carla y Laura, a la que me sumé rápidamente y me permitió partir de un punto base súper sólido. Pero luego el ejercicio más importante que hice fue tratar de igualar a este personaje a mí, a mi propia realidad porque no es tan lejana. Creo que a nivel etario, somos bastante parecidas, tal vez un poco menor, tenemos historias de vida más o menos parecidas. El ejercicio que hice fue de empatía, tratar de empatizar absolutamente con el personaje, con lo que había vivido, con la contradicción del amor y la admiración de su madre al mismo tiempo del dolor por el abandono, y relevar eso: la contradicción misma. Obviamente no iba a ser un personaje que está llevado solamente por el dolor y la rabia por el abandono, sino también un personaje que entendía también el abandono de la madre, porque en algún punto coincidía con los ideales de la madre. Basalmente ese fue el ejercicio que tratamos de hacer, todavía está en construcción, es algo que está hecho entorno a la ficción de la hija, no conocemos bien a la hija, tampoco hubo un ejercicio de entrevista, ni tampoco era el ánimo de Laura y Carla hacer un ejercicio absolutamente documental de la hija, sino más bien de las circunstancias o de la historia misma de la lucha armada del Frente donde Tamara se desenvolvía. Entonces el ejercicio con respecto a la hija fue de ficción, lo que ellas hicieron fue de imaginación y yo me sumé a esa imaginación aportando la mía sobre este personaje como si fuera una amiga mía a la que le estaba pasando esta historia, una amiga que también podía ser yo.

Carla: En el fondo la obra se construye ahí mismo y los personajes también, la idea mía y de Laura es crear más roles que personajes propiamente tal con nombre y apellido. La hija representa miles de hijas chilenas también. En ese sentido las palabras de Mariana, cuando dice: “Soy yo Mariana poniéndome, jugando, en ese lugar”, creo que es un ejercicio que nosotros hacemos en la obra. El jugar a ponernos a nosotros en varios de esos lugares.

Dices que el personaje es ficción, pero la obra tiene elementos de teatro documental, ¿Ustedes construyeron pensando en eso? ¿Incorporando la ficción pero en un teatro documental?

Carla: Sí, absolutamente. Los hechos históricos y políticos son verdaderos, nosotros manipulamos cierta información porque a mí me interesa dar eso…como que no se sepa, las cosas más íntimas sí son realidad o mentira. También proponer al espectador que por sí solo dé su opinión acerca de los hechos o saque esas conclusiones, proponer eso nos interesa. Sí, hay mucha estrategia en lo estético o en la construcción del texto de teatro documental, porque para mí personalmente es algo esencial. Me gusta esa promesa de verdad, me gusta ver que eso puede ser realidad y cómo el teatro puede ayudar y aportar a construir pedacitos de realidad que a veces los tenemos como oscuros, son partes de la historia que yo me quiero contar, son pedazos de historia que no tengo en mi biografía y me quiero contar y buscamos contarla de esta manera.

¿Esta obra estaba pensada para ser online? o ¿Se preparaba desde antes de la pandemia y la idea era que fuera presencial? 

Mariana: Carla quería hacerla presencial. Tiene diferentes etapas, primero fue una lectura dramatizada, que es un formato que cuando uno lo presenta al público, no le encanta. Uno dice: “Quedó como si fuera la obra, sólo que no nos sabemos el texto”. Carla quiso que hiciéramos el montaje de esa lectura dramatizada pero que tuviese las cosas buenas que encontramos de esa lectura dramatizada, que es estar un poco en tránsito de que la obra es o no es, como el juego que después se estructuró en el montaje final. Después vino la pandemia y seguimos ensayando pensando en el futuro hacerla presencial, que era cada vez más lejano y ahí pasó que los astros se alinearon e invitaron a Carla a hacerla online. Rápidamente ella con toda su rapidez profesional e intelectual, la inventó para que fuera en este formato.

¿Cuál fue el mayor desafío de hacerla online?

Mariana: Actoralmente, como la obra es súper pinponeada, es mucho diálogo y ese es un gran desafío para este formato, porque tiende a separar muy bien el interlocutor, como que ahora estoy hablando y tengo destacado el cuadradito amarillo (en Zoom), y ahí hay un pequeño delay donde puedes hablar y ahí se arma la conversación, pero esta obra es como una metralleta de diálogo. Para mí es el desafío más grande.

Clara: Sí, es la relación. Porque también es una obra que lo bueno que tiene es que esta pseudo presentación, porque todo es un ensayo de historia, un ensayo de hija, un ensayo de obra, y también es un ensayo de esta presentación que las niñas van a hacer sobre Cecilia Magni, y para eso la comunicación es fundamental. El desafío fue la comunicación entre las actrices y la comunicación hacia el espectador. Por estas funciones nos hemos dado cuenta que sí alcanza, que a pesar de todos nuestros temores, alcanza esa emocionalidad, esa intimidad que queríamos darle a una obra que puede ser súper política. Creo que es importante que miremos la política como algo doméstico que está inserto en todas las dimensiones de nuestra vida y creo que las chiquillas lo logran. Creo que lo logran muy bien porque además de ser buenas actrices, la Mariana es una directora maravillosa, Claudia estudió diseño, hizo televisión, tienen otros ámbitos que permitieron que lo trabajaran aquí también.

Eso fue súper bueno y además se conocen hace muchos años y yo ya estoy convencida de que es importante no solo ser buena actriz, sino tener esa opinión y esa relación como equipo. Creo que el que ellas se conozcan y que nosotras nos conozcamos hace tanto tiempo también facilitó el trabajo.

Las dos son actrices y directoras, yo había visto a Mariana más de directora que de actriz, y Carla también ha sido actriz. ¿Cómo es para ustedes estar en estos dos roles? ¿Qué rol prefieren, actriz o directora? ¿Pensaron en algún minuto que Mariana dirigiera y Carla actuara? 

Carla: No, para nada. Hay una versión mexicana montada, antes de la pandemia, no estaba totalmente terminada pero ya estaba montada casi entera, ahí yo la trabajé con Javiera Núñez y Laura presencial allá en México, estaba lista para ser estrenada en mayo, pero vino la pandemia y se retrasó. Siempre la intención era que yo la dirigiera porque en general finalmente muchas de las mujeres dramaturgas terminamos dirigiendo nuestras propias obras y es lo que he hecho y he empezado a hacer, no tengo tanta experiencia pero es lo que he empezado hacer y me interesa hacer.

Siempre pensé en Mariana, cuando se dio la oportunidad de hacerla aquí en Chile, nosotras somos muy amigas, la encuentro una excelente actriz, muy talentosa y tiene una sensibilidad que para mí era muy especial para este personaje, porque si bien justamente nosotros evitamos la observación de personaje, porque es un espacio íntimo de esa realidad, yo considero que Mariana tiene una sensibilidad que hace que uno empatice.

Mariana: Gracias Carla.

Carla: Con esos dolores, con esas contradicciones que a veces no necesariamente uno tiene por qué empatizar, entonces para mí es súper importante quién lo hace.

Mariana: A mí me pasó que yo antes era mucho más actriz que directora y de hecho nos conocimos con Carla en un contexto de ambas muy full actrices. Nos conocimos en el circo teatro haciendo La Negra Ester, qué más actrices que eso, actuando con maquillaje, cambios de vestuario, todo. Después cada una tomó distintos caminos en la actuación pero me pasó que hace seis años fui mamá, y no sé por qué es más fácil dirigir cuando uno es mamá que ser actriz, porque eres más dueña de los tiempos. En el fondo, si tú no puedes, no puede nadie más, si eres actriz y no puedes, te cambian, reemplazo. “No puede porque no tiene con quién dejar a la hija”, me pasó eso, entonces hace seis años que no actuaba y gracias a la Carla volví a las tablas y yo ya quería hace rato, pero uno se refugia en otros roles. El ejercicio ha sido súper bonito y además complementario con el otro. Igual uno actúa teniendo mucha conciencia de lo que está componiendo porque dirigiendo ningún caso porque eso me cargaría, pero sí teniendo mucha conciencia de lo que está componiendo y eso te lo da la experiencia en la dirección.

¿Cómo surgió el proyecto a través del Teatro UC?

Carla: En un momento nosotros nos ganamos un fondo de emergencia para hacer un radio teatro y eso nos impulsó a seguir, sobre todo los ensayos, vía Zoom, en profundizar en el texto y encontrar la sonoridad. En un momento veíamos que la situación de los teatros se ponía más compleja y todavía no tenemos certeza, para mí era importante hacerla en octubre. Nosotros teníamos comprometida una temporada en otro teatro y veíamos que no había mucha respuesta desde ese otro lugar, no por mala onda sino que simplemente porque es muy compleja la situación del espacio. Entonces la propusimos a varios espacios, el dinero era complicado, no había cómo producirla sino es por Zoom, que nos permitía ocupar nuestras cosas, más doméstica, se nos propusieron otras alternativas pero para nosotros el streaming y esas cosas son muy caras. Grabar una obra para que quede bien grabada es muy caro, necesitas cámaras buenas, sonido. Surgió de repente una llamada de Gabriela (Arancibia) que había leído el texto, que también había tenido noticias de la lectura cuando nosotros la hicimos y de la intención de la universidad de hacer una conmemoración en relación a octubre y tener una cartelera relacionada con lo que estaba pasando en el estallido y el país. Y la tomamos, porque además Gabriela fue mi profesora, fue mi ayudante, no hay persona más hermosa y más confiable que Gabriela. Nos dijo: “No sabemos cuándo vamos a volver” y dijimos: “Ya, démosle, en octubre”. Yo creo que hacerla en este formato es donde más hace sentido.

Si es que se abren los teatros en algún tiempo más o menos prudente, ¿La idea es montarla presencial?

Carla: Sí, queremos hacerla presencial y pienso que esta obra tiene esta posibilidad de que está escrita de tal forma que no es teatro de calle pero sí al aire libre, a nosotros nos sirve un espacio de 4×4 con unos micrófonos y estamos. Con las tremendas actrices no necesitamos mucho más y nos organizamos, se puede.

Después del estreno, en el conversatorio después de la función, fue bien bonito lo que pasó, fue una conversación súper interesante con la gente y se nota que fue bien recibida la obra. ¿Qué impresiones les quedó? ¿Cómo ha sido el recibimiento de la obra?

Mariana: La verdad es que no tengo ninguna noción. En verdad todavía no cacho, como estoy de actriz no alcanzo a darme cuenta. Al principio también me pasó con Preguntas Frecuentes, que uno tarda un poquito en ordenar las ideas para los conversatorios, como que ahora hablando contigo y hablando antes con otro medio, me doy cuenta que tengo un poco más ordenada la cabeza acerca de lo que hicimos. Lo que fue producir y el curso que estamos elaborando, no solo con la obra, sino que con la acción de hacer la obra hoy en día. No tengo mucha percepción la verdad, pero es porque estoy en el rol de actriz yo creo, uno está entregado más a la experiencia misma más que a la reflexión tan sobre caliente de lo que hizo.

Carla: Por lo menos todo lo que me ha llegado a mí ha sido súper bueno, hasta el momento ha salido solo una crítica muy buena y no sé si van a haber más. Recién ahora esta semana, ya tenemos esta (entrevista) contigo, después tenemos otra y así. Los espectadores, la audiencia, ha sido muy cariñosa la recepción. Por un lado hay dos directrices, está como el lado político, que es un ejercicio de memoria. Por otro, varias personas me han escrito sobre la reflexión de la relación madre e hija. Para mí es súper importante cuando Mariana dice: “¿No tienen nada que decirle a sus madres?”. Yo creo que todas tenemos una relación muy complejas con nuestras madres, para bien, para mal, da lo mismo, pero creo que es importante reflexionar para ser futuras madres, para ser mejores hijas, no sé. ¿Quién no tiene cosas que decirle a su mamá?

Una de las cosas que llama la atención de la historia de la Comandante Tamara es que haya abandonado a su hija por irse al Frente, a la guerrilla. Es interesante la postura que toma la obra de no juzgar sus decisiones, sino que la historia está contada a través de los hechos y las emociones de la hija sin juzgar a su mamá, sino que con el dolor.

Carla: Para mí tiene que ver con una reflexión generacional, y darse cuenta. Tiene que ver con el estallido, que hemos vivido años un poco enfermos. Yo viví en México mucho tiempo, estamos hablando de un lugar muy conflictivo y aún así me di cuenta que mi manera de ser estaba arraigada a la dictadura, estaban arraigados a una serie de prácticas normalizadas que no son sanas en una sociedad. Donde más puedo ir es hacia mi familia, decir bueno: “¿Qué relación armamos y cómo nos estructuramos?”, y ahí también vino esa reflexión y la pude compartir con Laura, porque Laura es argentina y también vivió una dictadura. Nosotras nos sentíamos como hablando desde el sur, con todo lo que se vive allá, pero para la gente es muy divertido como en Chile mirábamos como si aquí estuviera todo bien y en el resto de Latinoamérica fuera terrible. La verdad es que estando en otras partes del mundo te das cuenta que cargas con una serie de traumas, prácticas y cosas que te miran como: mmm, los chilenos. Al final, en varias cosas en las que yo participaba se reían de nosotros. Entonces eso nos hizo reflexionar y decir, lo que le pasa a la hija les pasa a todos. Es un dolor y una herida que no sabíamos hasta octubre cómo explotarlo, cómo hablarlo, cómo enfrentarlo.

Mariana: A mí me parece interesante la forma que tomó Laura con Carla este tema del abandono, la opción que tomaron de no quedarnos en el atado de faldas, pero hacer este doble ejercicio de abandono, del abandono de clases y de abandono de la maternidad. Entremedio de eso lo que hace es que se empodera el rol de la mujer para que tome las armas en un circuito dominado por los hombres hasta ese momento. Entonces esa mezcla genera un gran tema del qué hablar.

Carla: Sí, porque nadie le dice a los guerrilleros: “Oye, ¿Y tus hijos?”.

Mariana: Claro. Ahora en la pandemia igual es chistoso, ya ha corrido cualquier agua bajo el puente pero el tema de los trabajos normales son las mujeres, como no hay colegio, el tema de qué se hace con las mujeres que no pueden volver al trabajo porque como no hay colegios se supone que las mujeres cuiden a los hijos, eso es como tácito, muy raro.

Carla: O que lo que hacen los hijos es responsabilidad de las madres, lo mismo que pasó con Bachelet, lo que hizo su hijo la destruyó y la culpaban a ella de todo lo sucedido. Si fue su hijo, si el hijo de Piñera hace eso, o el hijo de cualquiera, de Lagos, creo que no hubiera tenido tanta injerencia. Pero como ella es la madre, ¿cómo no sabía? si es la madre.

Mariana: Claro, que cómo crió ella a su hijo que llegó a hacer esas cosas, después hablan de una mala presidenta que nos está criando a todos nosotros, una cosa así.       

En la serie danesa Borgen, se nota el cambio de la sociedad desarrollada con el rol de la madre y que el marido es el que se hace cargo de los hijos…

Mariana: Y en la casa de la Primera Dama no hay servicio doméstico.

Clara: Ya la terminé, lo que pasa después es súper interesante a nivel político. Cómo se ve enfrentada, a pesar de lo progresistas que en una situación súper específica, en la relación justamente madre e hija.

Es impresionante como hay que mirar hacia allá, una sociedad donde las mujeres empoderadas no se les juzgue. 

Mariana: Que no sea tema, a mí lo que me enrabia es que todavía sigamos hablando de esto, no lo puedo creer, para mí ya pasó y no ha pasado.

Es súper bonito que en la obra ustedes hayan sido un equipo de puras mujeres, creo que fue una visión y se nota esa voz.

Mariana: ¿Sabes qué? Está Guille, es la pareja de Carla, mirado desde afuera, encuentro que son una pareja que ha logrado un equilibrio súper hermoso en la distribución de las labores domésticas, de paternidad y maternidad, y también profesional. Logran un equilibrio súper interesante.

Carla: Sí, en ese sentido yo tengo una súper pareja.

Mariana: Tienen una súper linda relación, una súper interesante relación, una forma de mirar el mundo.

Carla: Siento que hemos vivido esa construcción súper paralelamente y que no quiere decir que no nos haya costado, es súper difícil. Pero sí hemos podido establecer ese equilibrio y es fuerte también como lo ven las otras personas, pienso yo a veces. Me acuerdo de cosas familiares, soy hija única y tengo bastante personalidad entonces a mi pobre papá sus hermanos siempre lo molestan.

Entendiendo que estamos modo pandemia y que las cosas culturales están un poco restringidas ¿Qué se viene para el futuro próximo de ustedes? Independiente o en conjunto

Carla: Por ahora lo presencial, hacer ese montaje, el radio teatro de la misma compañera y ahí yo creo estaríamos cerrando el año por mi parte.

Mariana: Espero que la obra tenga mucha proyección, vamos a estar en estas circunstancias un buen rato más, entonces creo que las obras se merecen tener una vida larga. Encuentro que lo más importante es eso, poder mantener la obra en cartelera, poder hacerla en diferentes instancias, poder activar diferentes públicos.

Carla: Hay que buscar estrategias y también el sentido de seguir haciéndola así en Zoom, grabarla por streaming, ir buscando los formatos de acuerdo a nuestra realidad y contexto. Para mí tiene mucho sentido el Zoom para poder llegar a esos lugares que efectivamente no se llega, por ejemplo, personas privadas de libertad.

Mariana: Sí, en general estamos acostumbrados a contar la historia desde lugares más cómodos y esta historia, que nos habla de un lugar más incómodo, me parece súper necesario que esté en los colegios.

 

Dirección: Carla Romero

Elenco: Mariana Muñoz y Claudia Cabezas

Diseño escénico: Belén Abarza

Diseño Sonoro: Guillermo Eisner.

Diseño gráfico: Loreto Martínez

Difusión: Lorena Alvarez

Producción: Francesca Ceccotti.

 

 

 

16 al 30 de octubre en la programación on line del Teatro UC Virtual

Teatro en vivo vía Zoom (teatrouc.cl).

Las funciones se llevarán a cabo los días viernes 16, sábado 17, viernes 23, sábado 24, jueves 29 y viernes 30 de octubre a las 20.30 horas.

Las entradas están a la venta en teatrouc.cly en Ticketplus tanto para ver la obra en Chile como en el extranjero y tienen un valor de $4.300 general, 2.300 Súper Jueves, $3.200 Club La Tercera. 

 

 

 

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