Por Ignacio Morales
Concepción vuelve a mirar hacia el océano con una nueva edición del Festival Internacional de Cine del Mar. El certamen gratuito exhibirá 21 producciones de 13 países, seleccionadas entre más de 1.300 postulaciones internacionales. La programación contempla funciones, actividades especiales y una ceremonia de premiación en el Teatro Biobío, además del estreno en Chile de Ocean, narrado por David Attenborough.
En la antesala del evento, conversamos con Bárbara Leniz Genta, directora de Programación y Educación del festival, sobre los criterios curatoriales de esta edición, el poder del cine para generar conciencia ambiental, los desafíos del financiamiento cultural y el potencial de Concepción como ciudad creativa y científica.
¿Cuáles fueron los principales criterios de programación para esta edición? ¿Qué enfoque quisieron darle al festival este año?
Lo primero que hay que decir es que somos un festival internacional, y eso significa que esta selección surge de una convocatoria abierta a producciones de distintas partes del mundo. Este año recibimos más de 1.300 postulaciones a través de plataformas especializadas, y de ahí quedaron 21 películas seleccionadas.
Fue un proceso largo, de cerca de tres meses de curatoría. En una primera etapa, lo esencial es que las obras dialoguen con el mar. Luego evaluamos aspectos cinematográficos: calidad de imagen, sonido, propuesta narrativa, fecha de estreno y otros criterios técnicos establecidos en las bases. Pero también es importante aclarar algo: no nos cerramos a una sola línea temática. Entendemos el festival como un espacio de libre expresión artística. No seleccionamos películas por “decir lo correcto”, sino por la fuerza y calidad de sus propuestas.
¿Qué destacarías de la selección final?
La mayoría de las producciones son documentales, pero cada una aborda el océano desde perspectivas muy distintas. Y eso es lo más interesante del festival: mostrar que nuestra relación con el mar no pasa únicamente por la ciencia. De hecho, muchas de las películas se enfocan en lo humano, en lo social, en las emociones que nacen del vínculo con el territorio costero. Hay historias de comunidades, de activismo, de memoria, de belleza y también de conflicto. El público se conecta con el océano desde otros lugares, más íntimos y sensibles.
Desde tu experiencia, ¿cómo impacta el cine en la conversación sobre conservación y conciencia ambiental?
Estoy convencida de que para cuidar el planeta no basta con entregar información técnica o científica. Puedes mostrar cifras, estudios, papers, estadísticas… pero si eso no toca algo profundo en las personas, difícilmente va a generar un cambio real. El cine sí tiene esa capacidad. Puede conmover, incomodar, despertar preguntas, provocar empatía. Cuando una persona ve en pantalla el sufrimiento de una especie, el esfuerzo de una comunidad o la crudeza de una crisis ambiental, algo se mueve internamente. Y cuando eso ocurre, es mucho más probable que aparezcan cambios en los hábitos, en la forma de consumir, en la relación con la naturaleza. El cine tiene un poder enorme para transformar desde adentro.
¿Esta edición viene especialmente intensa en ese sentido?
Sí, hay películas muy potentes. Yo trabajo hace años en divulgación científica y en temas ligados al océano, por lo tanto muchas de estas problemáticas me son familiares. Aun así, hubo obras de esta selección que me hicieron llorar. No necesariamente desde la angustia, sino desde el impacto emocional que provocan. Hay trabajos realmente conmovedores. Y eso habla de la fuerza narrativa que tienen.
Hoy existe mayor acceso a documentales por streaming. ¿Qué valor conserva un festival presencial?
Muchísimo. Aunque una película esté disponible en internet, verla en una sala de cine con otras personas sigue siendo una experiencia completamente distinta. En una función colectiva no solo observas la película: también percibes cómo reacciona el resto, compartes silencios, emociones, incomodidades, risas o tensión. Eso enriquece la experiencia. Incluso los jurados, que reciben las películas con anticipación para evaluarlas, muchas veces vuelven a verlas durante el festival porque entienden que el encuentro con el público cambia la percepción de una obra.
Otro tema inevitable es el financiamiento cultural. ¿Cómo ves el escenario actual para sostener festivales como este?
Falta mucho por avanzar. Cada año ha sido un desafío sacar adelante el festival y, en general, no existe financiamiento suficiente para este tipo de iniciativas. Esperamos que las autoridades comprendan cada vez más el valor que tienen estos espacios para la comunidad: no solo como acceso a cultura gratuita, sino también por el impacto formativo, social y territorial que generan. Asegurar la continuidad de los festivales debería ser una prioridad, porque son proyectos que construyen identidad y fortalecen el ecosistema cultural.
También hay una dimensión estratégica para la ciudad.
Totalmente. Este no es solo un festival de cine: también es una vitrina internacional para Concepción. Nuestra ciudad ya tiene una identidad cultural muy potente, pero además posee un desarrollo científico de primer nivel, especialmente en ciencias del mar. Ahí hay una combinación única: cultura y conocimiento. El festival reúne esas dos fuerzas. Y si seguimos creciendo, puede transformarse en una plataforma muy importante para posicionar a Concepción en el mundo.
¿Qué rol puede jugar el mundo privado y las alianzas estratégicas?
Es fundamental sumar socios y colaboradores que vean el potencial del festival. No siempre se trata solo de grandes aportes económicos; muchas veces también se colabora con redes, difusión, gestión o nuevas oportunidades. Este año, por ejemplo, hemos fortalecido vínculos con otras organizaciones y actores ligados al océano y al audiovisual. Eso también permite proyectar el crecimiento del festival. La idea es que más instituciones sientan este evento como algo compartido, una plataforma abierta donde distintos sectores pueden participar.
¿Habrá instancias de encuentro con realizadores en esta edición?
La mayoría de las producciones seleccionadas son extranjeras, por lo que no será posible contar presencialmente con sus directores. Sin embargo, sí tendremos actividades especiales muy valiosas. Una de ellas será la presencia de Matías Ameglio, integrante del jurado y realizador de El mar de lobos, película premiada en la edición anterior. Su documental será exhibido el viernes a las 18:00 horas y posteriormente se realizará un conversatorio moderado por Pancho Toro, director de BioBioCine.
Coordenadas
Festival del Cine del Mar 2026
23 al 25 de abril
Entrada liberada
www.marcinefest.cl
Concepción, Chile
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