Entrevista a los directores de “Infinita: paisajes de Gabriela” Edurne Rankin y Álvaro Morales: “Nuestro teatro es una poesía visual”

Por Dixon González

Infinita: paisajes de Gabriela Mistral es la nueva creación de La Llave Maestra, invita al público a sumergirse en el universo íntimo, poético y emocional de la Premio Nobel chilena. A través de teatro de objetos, danza, ilusionismo y un potente lenguaje visual, la compañía construye un recorrido por los poemas y la historia que marcaron la vida y obra de Gabriela Mistral.

La última entrega de la compañía (El carnaval de los animales, Pareidolia) es el resultado del proceso creativo de una residencia que durante el 2025 y 2026 desarrolló la compañía en GAM y que desembocó en un homenaje a la poeta y Premio Nobel de Literatura.

La pieza, dirigida a todo público (+10 años), mantiene el lenguaje escénico característico del grupo que ya cuenta con 16 años de trayectoria. En un relato sin texto, la imagen y la gestualidad van construyendo un mundo onírico por donde Gabriela Mistral viaja, emprendiendo una odisea hacia sus recuerdos y emociones.

El espectáculo transita así entre las distintas facetas de Mistral -niña, mujer, madre, pensadora, escritora y política- desde una mirada simbólica, que mezcla ilusionismo y magia, sumergiendo a los asistentes en una narración fantástica que lleva por distintos pasajes y fragmentos de su vida. La belleza, la ternura, la conexión con la naturaleza, el amor más allá de los estereotipos, alegrías, dolores y ausencias, son sensaciones que la poeta plasmó a través de su pluma y que esta vez se reflejan en el escenario con sensibilidad y delicadeza.

En conversación con Culturizarte, sus directores Edurne Rankin y Álvaro Morales profundizan en el proceso creativo detrás del montaje, los desafíos de representar a una figura tan emblemática de la cultura chilena y la forma en que la imaginación permite acercarse a la dimensión más humana de la poeta.

Respecto a la figura de Gabriela Mistral ¿cómo surge la decisión de explorar estos paisajes íntimos de la poeta para construir un relato de su vida?

Álvaro Morales: Cuando empezamos a ver cómo llevar a escena la vida y obra de Gabriela Mistral, dentro de nuestro lenguaje visual y sensorial, nos preguntamos cómo podían convivir ambos universos. Gabriela Mistral es un universo muy literario, de muchas letras y muchas palabras. Nuestra duda era cómo llevarlo a un espectáculo casi sin texto, y que el público por un momento pudiera vivir y sentir lo que nosotros sentíamos cuando leíamos su poesía. Para nosotros, Gabriela Mistral transmite un sinfín de sensaciones y emociones sobre la belleza de la vida, la espiritualidad, el sentido de la existencia, el dolor humano, la ternura y el amor. Hicimos un trabajo de investigación escénico donde tratábamos de llevar a imagen las sensaciones que nos producían sus poemas. Ese es el camino de investigación que La Llave Maestra lleva realizando durante 16 años. Es nuestra manera de traducir el mundo a imágenes físicas: el trabajo con los objetos, el juego con los cuerpos, con el espacio, el ilusionismo, el teatro de sombras y las diferentes técnicas escénicas. Nuestra idea era descubrir cómo todo este lenguaje podía hacer que el público sintiera que estaba dentro de un poema de Gabriela Mistral. Por eso también la obra son paisajes mistralianos. Más que contar una historia lineal o anécdotas de su vida, nuestro interés era hacer un viaje a las sensaciones que nos produce la poesía de Gabriela Mistral.

Edurne Rankin: Y a su lado más humano también. A mí me da la sensación de que en Chile se conoce a una Gabriela Mistral muy seria. Pero cuando uno lee su poesía, es otra Gabriela Mistral, muy de sentimiento, muy visceral. Cuando uno lee sus textos políticos o sus cartas, las epístolas, es una mujer muy humana. Eso queríamos poner y resaltar en escena.

¿Cómo encontraron el lenguaje visual para representar el mundo interior de Mistral?

ÁM: El fundamento de nuestro lenguaje es que todo elemento escénico tiene una capacidad evocadora de significados y de símbolos: el cuerpo, los objetos, las materialidades. Creemos que no es necesaria la palabra para llegar a conmover al público, ya sea para hacerlo reír, llorar, sentir o entender una historia. El gesto preverbal es algo universal. Hay ciertas emociones humanas que todos entendemos más allá de las culturas. Dentro de ese parámetro siempre buscamos cómo podemos transcribir una sensación, una emoción o una idea en imágenes sin la necesidad de palabras. Por ejemplo, en la escena donde aparece esa tela roja del centro del pecho, justo después de haber perdido a Yin Yin y vivir su luto, ella ya no puede más del dolor y este la sobrepasa. Esta tela ya no es una tela roja, es el dolor, la sangre, el sufrimiento y la tragedia que la inunda y la hace desaparecer. Todos esos son símbolos que el público va comprendiendo, no racionalmente, pero sí sensorialmente, sintiendo, pero no de una manera hermética, sino que igual lo va comprendiendo con el cuerpo. Siente por un segundo, empatiza con el dolor de Gabriela por la pérdida de un hijo y lo relaciona con sus propias pérdidas, con sus propios lutos. Son sugerencias poéticas que hacen que el espectador complete con su propia experiencia.

La obra incorpora muchos elementos naturales ¿Qué papel cumplen estos territorios dentro del escenario y la dramaturgia que ustedes quieren plantear?

ER: Creo que la naturaleza para Gabriela, si uno la lee, se da cuenta de que es muy importante. Gabriela nunca dejó de escribir sobre la naturaleza. En su poesía, los paisajes están presentes. En su vida siempre habla de que a pesar de que dejó Chile, su Valle del Elqui y su desierto están muy presentes. La naturaleza siempre está presente en la obra de Gabriela a un nivel en que ella dice: la naturaleza es Dios. Al ser una persona muy espiritual, para ella Dios es la naturaleza y la naturaleza está en Dios. Era imposible no meter elementos naturales, porque es intrínseco a Gabriela y a la vida misma. Vivimos en un entorno geográfico natural, aunque nos lo estemos echando encima últimamente, sobre el huemul, que es el ciervo de Chile. No solo es eso; en la obra de Gabriela es un personaje que aparece en varios escritos. En Poema de Chile aparecen un niño y un huemul que van atravesando todo el país. Hay un artículo político que nos encanta donde Gabriela hace una analogía con la idiosincrasia chilena y dice «menos cóndor, más huemul», que son los dos animales del escudo de Chile. Hace toda una analogía sobre la idiosincrasia chilena y lo que debería ser. En el tratamiento que se le da al huemul o al ciervo en otras culturas, siempre es un elemento muy espiritual.

ÁM: Es un guía espiritual, ayuda y lleva al personaje, en este caso a Gabriela, a transitar por sus recuerdos y su memoria, como un viaje iniciático.

ER: La mete en ella misma, de alguna manera, en sus recuerdos, en su obra, que es la naturaleza, al final. La naturaleza la hace volver a ella a su propia naturaleza, pero también al reino de Dios, en palabras mistralianas.

ÁM: Claro. Por eso era importante tener elementos naturales. Además, en La Llave Maestra, en todas nuestras obras, hay animales y una oda a la naturaleza. No somos los dueños de la naturaleza; es nuestro entorno del cual nacemos, y deberíamos cuidarlo mucho mejor. Para nosotros es importante como compañía, no solo que aparezca en la obra de Gabriela.

¿Qué descubrimientos surgieron durante su lectura de Gabriela Mistral sobre las facetas que ustedes querían recoger?

ER: El nombre de la obra sintetiza lo que nos encontramos al tratar de hacer a Gabriela: es «Infinita». Es una mujer que, por mucho que uno indague, busque, lea y sepa todas sus etapas, siempre te abre nuevas puertas y te muestra más allá. No terminas nunca de conocerla y abarcarla, porque abarcó muchísimo; habló de todo: ecología, feminismo, política, derechos humanos, maternidad, educación, ecología. En cada uno de esos aspectos habló con profundidad. El desafío más gigante era cómo abordarla, tuvimos que hacer una síntesis, lograr integrar un sinfín de elementos que hicieran que el espectador sintiera que estaba viendo a un ser humano en muchas de sus caras. No en todas, pero en muchas sí.

¿Hay aspectos que quizá les hubiera gustado abordar y no pudieron por este mismo sentimiento de tener tantos aspectos?

ÁM: Al final pasa algo mágico cuando uno crea. Ponemos todos los elementos sobre la mesa de lo que queremos hablar y vamos armando la dramaturgia, cogiendo los elementos que importan o que creemos que pueden ser más preponderantes. Cuando terminamos la obra, volvimos a abrir el cuaderno por las hojas donde escribimos los temas que queríamos abarcar, y nos dimos cuenta de que estaban todos, no faltaba ninguno. Quizás no todos estaban como el gran tema, pero sí aparecían en una segunda, tercera o cuarta capa. Al final, no sabemos cómo, se logró poner todos esos temas en el escenario. El tema de la maternidad ocupa un gran lugar, la pérdida también, pero nos dimos cuenta de que otros estaban presentes y le daban volumen y textura al conjunto final. Fue muy satisfactorio.

¿Cómo dialoga este lenguaje poético con la propia poesía de Gabriela Mistral?

ER: Creo que son primos hermanos. Lo que hace la poesía es ponerle palabras e imágenes a lo invisible, a lo innombrable. Cuando la racionalidad no alcanza a explicar ciertos fenómenos de la vida, que la ciencia trata de explicar, pero que hay cosas que son más allá de lo racionalmente comprensible, entramos en el territorio del arte y de la sugerencia. Justamente la poesía de Gabriela evoca muchas sensaciones y un imaginario muy grande que está en concordancia perfecta con La Llave Maestra, con nuestra idea de potenciar la imaginación. Hacemos que el público, cuando está en la butaca, esté activamente creando, completando y volando con estas imágenes. Toda esta oda a la imaginación, aparte de ayudarnos en la forma de contar la historia, es en sí misma un contenido. Queremos que el público imagine, que se reactive esa sensación que teníamos cuando éramos niños, donde todo era posible, donde el cuerpo se transformaba y los objetos eran animales, donde todo lo que nos rodea es una posibilidad poética. Ese es nuestro gran fundamento como compañía, y en ese sentido dialoga perfecto con la poesía. Por eso decimos que nuestro teatro es una poesía visual, no es una poesía textual, pero sí una de imagen.

¿Cómo se trabaja la figura de Gabriela Mistral para que llegue a distintas generaciones?

ER: Lo que quisimos hacer con Gabriela es sacarla de esa imagen de intelectual muy seria y quisimos hacerla humana, vulnerable. Que la vieran en sus momentos, porque todos los humanos tenemos momentos vulnerables, todos tenemos momentos de gracia y momentos más difíciles. Queríamos acercarla al espectador de esa manera. Ahora está convertida en una gran figura, la gran Gabriela Mistral, el gran Premio Nobel. Parece que cuando esas figuras se van alejando con los años, empiezan a deshumanizarse y a ser más acartonadas, más planas, a tener menos dimensiones que las que tiene un ser humano al que a lo largo de los años le pasan muchas cosas. Queríamos bajarla de donde está, ponerla en el suelo junto con los espectadores y decir que fue humana y le pasaron cosas que nos pasan a todos. Cuando ves a alguien muy humano y te puedes identificar, no importa la edad que tengas. Siempre va a haber algo donde te reflejas. Quizás una persona no ha tenido la pérdida de un hijo, pero sí ha tenido un duelo, entonces va a entender perfectamente lo que es el dolor. Así trabajamos la figura de Gabriela Mistral, de una manera no tan donde se le tiene, sino que para lo que nosotros era. Fue una mujer que vivió en un tiempo, una mujer alucinante, todo lo que escribió hace tanto tiempo todavía está muy vigente. Es una gran pensadora, una iluminada de su tiempo. Habló de la defensa de la infancia cuando todavía no se defendía, habló de educar para la paz. Si nos hubiésemos educado para la paz, quizás no estaríamos en este escenario mundial donde estamos ahora. Habló de ecología, feminismo, de los pueblos originarios. En Chile todavía no está en el lugar que tendría que estar, porque es una grande como pensadora, filósofa, mística y política. Entonces, yo creo que queríamos traer un poco a esta Gabriela y decir que ella fue todo esto, pero si algo fue antes que nada, es que fue una persona humana con una sensibilidad increíble y esa sensibilidad le llevó a poder hacer todas las cosas que hizo de la manera que las hizo.

ÁM: Nuestra búsqueda como compañía es hacer un teatro verdaderamente transversal, que lo puedan ver niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, y cada uno comprenderlo y disfrutarlo desde su experiencia de vida. Un niño se va a quedar con las imágenes, los trucos de magia y las atmósferas, y un adulto con otras capas, pero ambos van a sentir que la obra les conmovió, les entretuvo y les hizo viajar.

ER: Nos gusta que vayan los más jóvenes de la casa con sus padres o abuelos y vivan una experiencia que los dos puedan vivir a la vez, salir y comentar, que los una. No que uno acompañe al otro, sino que sea algo para ambos.

ÁM: Es como cuando vas a la naturaleza: si vas a un bosque, a un río o a la playa, ambos van a disfrutar. El niño va a jugar, hacer un castillo de arena, y el adulto va a disfrutar el sol sintiendo el viento, pero ambos tendrán una experiencia rica. Esa es nuestra idea del teatro, que sea una experiencia para todos.

¿Pueden dejar a la gente invitada a ver la obra, por favor?

ER: Queremos invitar a las espectadoras, a los espectadores y a la familia a que puedan venir a GAM esta semana y la siguiente. Estaremos hasta el 5 de julio, los sábados con doble función a las 16:00 y a las 18:30, y los domingos a las 16:00.

ÁM: Invitarlos a que vengan a dejarse sorprender, conmoverse y viajar hacia un universo onírico, lleno de poesía y de magia, con una puesta en escena que no se ve mucho en Chile, donde van a poder redescubrir y reenamorarse de una gran poeta chilena como fue Gabriela Mistral.

Ficha técnica

Título: Infinita: paisajes de Gabriela

Dirección y dramaturgia: Edurne Rankin, Álvaro Morales

Elenco: Edurne Rankin, Marcela Burgos, Magdalena Lecaros, Juan Pablo Neira, José Sáenz de Urtury

Diseño escenográfico: La Llave Maestra

Realización escenográfica: Gabriela González, La Llave Maestra

Composición musical: Gorka Pastor

Arreglos musicales («La Pajita»): Simón González

Voz: Tita Iacobelli

Voz en off: Laura Pizarro

Diseño de muñecos: Edurne Rankin, Dante

Realización de muñecos: Dante

Máscaras: Gabriela González

Diseño de vestuario: Edurne Rankin

Realización de vestuario: Javiera Labbe, Sergio Aravena

Pelucas: Carla Casali

Diseño de iluminación: Álvaro Morales

Coordenadas

Funciones del 20 de junio al 5 de julio de 2026

Horarios: sábados a las 16:00 y 18:30 horas | domingos a las 16:00 horas

Entradas disponibles en GAM

Precios: $11.000 general

Personas mayores, personas cuidadoras y personas con discapacidad: $7.700

Estudiantes e infancias (edad escolar): $6.900

Sala A2 (Edificio A, piso 1), Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM)

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