Entrevista al actor argentino Gustavo “Peto” Menahem: “Creo que la pandemia nos puso muy cara a cara con lo ridículo”

 

Por Galia Bogolasky

Gustavo “Peto” Menahem es muy querido en el país vecino por su larga trayectoria. Ha participado en exitosas obras de teatro como La puerta de al lado, Le Prenom y Perfectos desconocidos. Condujo el programa de TV Padres e hijos, y es columnista del programa radial Metro y medio (Metro 95.1) desde 2007. En 2018 publicó su primera novela, La vida perfecta, y en 2010 escribió Manual de antiayuda.  En Televisión ha participado en numerosas series, como Alma pirata, Casi ángeles, Epitafios, Costumbres argentinas, Son amores, Kachorra, El sodero de mi vida, El Club de la Comedia, Primicias donde encarnó a Calito, personaje que le valió una nominación al Martín Fierro como Revelación.  En Teatro ha actuado en las obras Israfel, Juegos a la hora de la Siesta, Telarañas, Entre tu cuerpo desnudo y Furia de oro en el Páramo (ambos espectáculos de su coautoría), Rey Lear y La fierecilla domada, ambas de Shakespeare, Las tres hermanas de Chejov, Inodoro Pereyra de R. Fontanarrosa, La Boca lastimada, y La Fiaca. Además, se ha consagrado con Cómico, sus Stand-up en sus versiones 1,2,3 y 4 donde, además fue coautor de los espectáculos y autor de sus monólogos. En cine ha actuado en las películas Encarnación y Super (2007), Anita, de Marcos Carnevale (2009), Plumiferos de Daniel Defelipo (2010) y Juntos para siempre de Pablo Solarz (2010) 

Te conocí en las obras de The Cow Company, en 18 y Diablo y ahora estrenarás la tercera, que es Virus. Cuéntanos sobre esta obra y cómo surgió tu incorporación al elenco de The Cow Company.

Eso habría que preguntarle a la mente maquiavélica de Marcos Alvo (risas). Marcos se comunicó conmigo hace más de dos meses, para la primera obra, que fue 18. Nos conectamos mediante unos productores de aquí, él los conoce mucho y yo también, somos amigos y hemos trabajado mucho juntos. La verdad es que pegamos muy buena onda, a mí me resulta en lo profesional, muy admirable lo que hacen los chicos, la verdad es que me encanta lo que hacen. Estrenan una obra por semana, es algo increíble. En lo personal, los quise desde el primer día, sentí que éramos medio amigos desde el principio. Sentí esa conexión laboral, pero también emocional con ellos, ese lazo que después se fue reforzando un poquito por interés mutuo de cómo estábamos, las cosas que estaban pasando ahí, quería saber cómo estaban cuando tuvimos noticias de Chile que eran preocupantes, problemas de violencia. Yo enseguida me comuniqué con ellos, quise saber si estaban bien, un interés genuino porque me pareció gente de primera, un nivel humano extraordinario. Me gustó conocer a los actores. Lucho (Gnecco) me parece increíble, a él ya lo conocía de películas.

Pegué también muy buena onda con Marcos (Alvo). Con Marcos me sucede una cosa muy particular; él tiene un libro editado que es la historia de su abuela (Mi abuela estuvo en Auschwitz) y a mí me sorprendió para bien. Me dio muchas ganas de leer el libro solamente porque me gusta mucho leer libros y porque me gusta la gente que los escribe y porque, más o menos por la misma época, yo también había editado una novela y quería que cada uno lea la novela del otro. Pero cuando Marcos me manda el link de una reseña muy buena de su libro, me quedé pasmado para bien, porque él cuenta la historia de su abuela y cómo su abuela se salvó del campo de concentración de Auschwitz, y cómo fue el traslado desde su Salónica natal, y mi abuelo es de Salónica. Y toda la familia de mi abuelo, eran seis hermanos y se salvó junto al mayor, pero el resto de la familia murió en Auschwitz. Eso sí lo sabemos y mi familia, que está siempre buscando esa historia, recién con Marcos encontramos ese eslabón perdido. Fue la historia desde Salónica hasta Auschwitz, porque nadie sobrevivió a ese viaje. Me dejó alucinado, fue una conexión muy fuerte que sentimos. Y Rafa (Gumucio) me cae súper, Jackie (Alvo) también, es el que menos conozco, pero me encanta. Tengo ganas de trabajar con ellos más, así que muy contento.

Me parece bárbaro que, en la segunda obra, que fue Diablo, Thiago estaba en México, Rafa estaba en Manhattan, yo estaba aquí en Buenos Aires y los demás estaban en Santiago e hicimos una obra de teatro, es genial.

Me pareció sumamente conmovedor lo del final de las funciones con la gente, estaba chocho, estaba fascinado con eso, el amor con el que la gente les hablaba más a los chicos, que los conocen. Había una persona que estaba particularmente contento porque dijo: “Estoy alucinado, tengo en el mismo Zoom, en la misma obra a Peto y a Rafa”, era uno muy fan de Rafa, del programa que hacía y también muy fanático de lo que yo hago en la radio, y yo no lo podía creer, no sabía ni siquiera que se escuchaba en otros países, así que eso me emocionó mucho.

Ha sido un proceso súper interesante el que ha generado The Cow Company con estas obras semanales, Rafa escribiendo todas las semanas una obra nueva y tú fuiste el primer actor extranjero convocado. ¿Ha habido en Buenos Aires algún tipo de formato de este tipo en el que hayas trabajado?

Si lo hubo, yo no participé. Solamente participé hace un par de semanas de una obra, un auto teatro, era al aire libre y la gente fue con los autos, como auto cine, pero para ver teatro y eso sí se pasó por streaming. Participé también de otro streaming que hicimos con la gente del complejo La Plaza, que es justamente la gente que Marcos conoce. Éramos varios actores desde casa cantando canciones que nos gustaban, tocando. Todo eso era a beneficio de la Casa del Teatro, donde van nuestros actores  cuando ya están viejitos. De eso participé y hoy justamente me llamaron para otra obra que se hará por streaming, pero no he participado mucho. Sí se hicieron algunas obras por Zoom, como está haciendo The Cow, pero yo no participé en ellas. Sí hice una película, todo desde casa, fue raro eso, pero estuvo bueno.

¿Qué me puedes adelantar de la obra Virus, que se trata del Coronavirus y que se estrena hoy viernes?

Tengo mucho miedo de contarte y de spoilearte. La verdad es que es una idea de Rafa, viste esa cabeza que tiene Rafa tan creativa, tan loca, y él lo junta en un Zoom con la gripe, el VIH y al Coronavirus. Ya verás para qué, te puedo decir que el Coronavirus los cita a los otros dos que tienen más experiencia.

¿Cómo es para ti el proceso de ensayo en este formato online?

No podría hablar de cómo es el formato más allá de esta experiencia, porque no tengo otra. Son tan relajados los chicos, es tan fácil trabajar con ellos la verdad. Me sentí parte enseguida, por ahí estoy exagerando, pero ellos tienen, para mí, dos condiciones con las que yo me identifico mucho: son relajados y muy profesionales, y se toman el trabajo con alegría igual que yo. Es como si siempre estuviésemos pensando qué se supone que es lo que más nos gusta hacer, no vamos a tener caras largas, por qué vamos a pelear, por qué va a haber ego, para qué, no vale la pena. Es todo muy divertido y todos colaboramos, todos somos muy respetuosos y abiertos a lo que el otro tiene para decir y muy participativos. En ese sentido creo que Lucho imprime mucho eso y Marcos. Rafa es un escritor absolutamente abierto a todas las sugerencias. Primero yo creo, que por sapiencia, por inteligencia profesional y emocional, y segundo porque es muy difícil escribir 30 obras, una obra por semana. Está bueno recibir las apreciaciones de los demás, es muy necesario, en ese sentido es muy inteligente Rafa.

¿Cómo ha sido para ti hacer stand up? ¿Cómo ha sido el trabajo durante la pandemia, has podido seguir creando, te has inspirado para nuevas rutinas?

Durante diez años hice monólogos y hace como cinco años que no hago más. No quise hacer más y me llamaron mucho para hacer trabajos y yo todo el tiempo decía que no, aunque eran trabajos bien pagados. Me aburrí de hacer monólogos. Yo siempre fui actor, siempre hice obras de teatro, cuando hacía stand up y monólogos también hacía obras paralelamente y en un momento sentí, después de diez años, que me estaba aburriendo de estar solo en el escenario, a mí me gusta actuar con gente. Por otro lado, había cierta honestidad, sentía que no tenía más nada para decir y es muy importante para mí estar en el escenario y sostener la parada en el escenario con un motivo, que no sea vanidad. Entonces, cuando no tienes nada parecido, le voy a dejar el lugar a otros autores. Lo que me pasó en la pandemia fue que, por un lado, por una cuestión de trabajo, volví a hacer monólogos pero también porque la pandemia me volvió a activar ese link, esa parte de la cabeza que funcionaba para monólogos, se volvió a activar con la pandemia. Yo me pregunté por qué, debe ser porque bajé la producción y porque estoy más tranquilo y atento a lo que pasa. Pero también creo que la pandemia nos puso muy cara a cara con lo ridículo, con la cantidad de cosas ridículas con las que vivimos cotidianamente y naturalizamos. Exactamente de eso habla el stand up, esa es la misión del stand up, poner sobre la mesa lo ridículo y lo cruel que naturalizamos cotidianamente, para mí. Y ahora lo teníamos todo el tiempo a la vista y fue bastante orgánico volver, no es que haya vuelto del todo, lo estoy pensando todavía pero ya volví a hacer monólogos por Zoom y esas cosas.

Y con respecto a tu primera pregunta, sí, el grupo nuestro de Cómico, si bien no fuimos uno de los pioneros de stand up, no fuimos los primeros, hubo alguna gente antes, sí creo que hemos sido los responsables de la gran ola de stand up que vino después. Fuimos como los primeros que hicimos que el stand up sea por un lado masivo y nosotros estábamos en un teatro súper bueno y súper comercial en el trasnoche. Estábamos con un pie a cada lado, un pie en lo comercial y un pie siempre en el borde.

¿Cómo se viene el nuevo escenario para los teatros en Argentina? ¿Se van a abrir pronto? ¿Cómo ha sido la respuesta del Gobierno para ayudar al mundo cultural allá? Porque históricamente han valorado mucho más la cultura, el teatro y el trabajo artístico que acá en Chile.

Es complicado el tema, yo creo que no se valora como se debe valorar. Dentro de poco creo que va a haber una movida, que no es una manifestación, es casi una performance artística muy cuidada y tranquila. Nace desde la cabeza de un director, de alguna gente que empezó a ver que esta frase: “El teatro es lo último que va a volver”, se empezaba a instalar y no estaba bueno que se instale. Entonces, por un lado, tenemos a directores y productores muy importantes, sobre todo productores que se están juntando todo el tiempo con el Gobierno nacional y con el Gobierno de la ciudad para crear protocolos para que el teatro vuelva. No estoy al tanto de las últimas novedades, pero creo yo que el teatro va a volver dentro de poco con protocolos, al 25 % o 30 %. Y con otros protocolos, que no se puede usar aire acondicionado o que puede ser al aire libre, algo así. Pero, por otro lado, está esta movida que van a hacer, no hay que dejar que se instale esto, no es lo último que va a volver, no necesariamente. Yo no soy de los que cree que el arte es el valor superior del mundo, pero sí es verdad que es muy necesario, en esta época salvó a mucha gente de la locura también, eso es muy importante. Debería ser tenido muy en cuenta, de una manera muy especial, no porque lo haga yo, pero de una manera muy especial. A mí me gustaría que se llegue a una solución más rápida, pero también entiendo que es complicado y que debe ser difícil tomar esas decisiones. Pero allá en Chile se está trabajando mucho más, allá se filma, acá recién ahora se está empezando.

Volviendo al tema de tu libro que mencionaste antes, La vida perfecta ¿De qué se trata? ¿Cómo ha sido escribir? 

La vida perfecta es el segundo libro que yo edité. De escribir, he escrito siempre, en los monólogos también, es como una condición del stand up escribir tu propio monólogo. Antes también he coqueteado no con ser guionista, en un momento lo pensé, pero sí trabajaba como ayudando en guiones, pero los guiones no son lo mío, pero desde siempre escribí. El primer libro fue en el 2011 y es El manual Anti ayuda, que es como la versión libro de lo que hago en la radio siempre. Es un curso de anti ayuda, es un libro de humor y sobre la propuesta de la Editorial Planeta de hacer otro libro yo fui muy convencido, muy seguro de mi mismo a la reunión porque pensé que me iban a ofrecer El manual de ayuda 2, porque el 1 había ido muy bien.

A mí no me interesaba, entonces fui muy tranquilo, muy canchero, muy porteño a decir que no y en la reunión me dijeron: “Queremos que hagas otro libro, si te interesa. Lo segundo es que no nos interesa El Manual de Anti ayuda 2“. Y ahí ya no supe más que hacer, toda mi estrategia se había esfumado, entonces dije: “¿Qué querés?” y me dijeron: “Lo que vos quieras”, y frente a tremendo gesto de nobleza y de honestidad, yo no podía menos que ser honesto entonces le dije: “bueno déjame pensarlo” porque yo no quiero editar por editar, yo amo los libros demasiado como para hacer uno por hacerlo porque son una parte muy importante de mi vida, entonces dije: “Dame unos días, dame una semana, si a mí se me ocurre una idea que yo sienta que es lo suficientemente buena y honesta como para sostener todo un año o dos escribiendo y que quiera compartirla con la gente, que sea digna de ser editada, vengo y te digo”.

Se me ocurrió esta idea, tuvimos la reunión y me dijeron: “vamos, nos gusta” y me puse a escribirlo. Un delirio porque yo jamás me imaginé que iba a escribir una novela, nunca se me había ocurrido, yo siempre escribí canciones para cuando tenía una banda, o poemas o cuentos u obras de teatro o monólogos, y esta idea que tuve. Yo creo mucho que las ideas te pasan el formato. Esta idea claramente no entraba en un cuento o, por lo menos, desde los límites de mi percepción y sensibilidad no lo podía hacer, tenía que ser una novela. Así que lo hice, sufrí un montón, me angustié un montón, porque nunca hice ningún taller literario, solamente leí, y de la nada ponerme a escribir una novela no sabía cómo, no sabía qué hacer. Finalmente lo fui descubriendo, pidiendo ayuda, llamé a un escritor que se llama Luis Mey para que me guiara un poco porque él hace talleres. Yo soy muy mal estudiante, no tengo disciplina, soy un desastre. Pero con Luis nos hicimos muy amigos, entonces, nos juntábamos una vez por mes, yo le contaba por donde iba, lo que tenía, me iba guiando y sobre todo me dio confianza, me develó el gran secreto o me dijo qué era exactamente lo que yo estaba haciendo muy mal y por eso no avanzaba, pretendía sentarme a escribir el borrador final en vez de el primero. Así no se puede avanzar, estaba tres horas con cada párrafo porque lo corregía y lo corregía y me decía: “No, no, adelante”. Si tu vieras los primeros borradores de los escritores que admirás, no sabés lo que son, porque es así, así se escribe, se avanza, haces otro borrador y después volvés, paso a paso. Entonces, así lo conseguí.

Es la historia de dos hermanos gemelos que hace muchos años que están resentidos y se odian a la distancia y no se ven y cuenta el momento en que las circunstancias hacen que se vuelvan a juntar. Descubrir por qué se odian tanto y si es que es verdad que se odian tanto, de dónde viene ese odio y qué hacen con eso.

¿No es comedia? 

No es comedia para nada. La primera sorpresa que tuve con el libro es que lo pude hacer, la segunda fue que tuvo muy buena aceptación, no lo podía creer, al borde de una emoción enorme. La gente que lo leyó, me devolvía cosas fantásticas y los periodistas también, me decían que les había gustado tanto. Algunos me conocían, otros no, me conocían como actor, pero no personalmente. Les había gustado tanto que se permitían decirme la verdad: “Lo leí con este prejuicio”, diciendo: “¿Y este boludo? Ahora se pone a escribir una novela”, no daba dos pesos. De hecho, gente de la literatura, que fui aprendiendo y conociendo después me dijeron la verdad. Otro amigo mío con el que estábamos estrenando una obra los dos, Gonzalo Heredia, un actor muy conocido acá, los dos editamos nuestra primera novela el mismo día, al mismo tiempo. Y una amiga de él, que hace reseñas literarias le dijo: “Ustedes dos empiezan con menos 10, no empiezan en cero, hay mucho prejuicio porque son actores, el actor de comedia o el galán de tele”. La primera sorpresa fue editarlo, la segunda fue la buena aceptación y la tercera, que es lo que te quiero contar es que me sorprendía mucho que la gente me decía que era muy oscuro, pero muy gracioso. Y yo no lo escribí con esa intención. Se ve que hay maneras mías de pensar y de expresarme que para los demás son graciosas, aún si no me lo propongo, entonces, es un libro muy gracioso, puede llegar a dar carcajadas a ratos, y a la vez es una historia un poco oscura, con ribetes oscuros y bastante emocional también. Me gustaría que la leas y me digas.

La comedia ha sido un gran tema en tu carrera, siempre has trabajado principalmente en teatro en humor, comedia, con los stands up, en la radio, en todas ocupas el humor. ¿Qué es lo que te atrae del humor? ¿Por qué ese género? 

Me cuesta encontrar cosas para tomarme en serio. Yo lo intento, pero no lo encuentro, es como una deformidad en mi mirada, pero todo el tiempo lo primero que veo es el sin sentido, es casi lo primero que veo todo el tiempo, no sé por qué será, no tengo idea. Hay una tradición de comedia acá en Argentina muy grande. También yo creo que tiene que ver con las cosas que me nutrieron desde chico. En ese sentido le estoy muy agradecido a mi papá que me presentó desde muy chiquito a Jerry Lewis, a Danny Kaye a los Hermanos Marx, y aluciné con eso. Los italianos a los que él adoraba y yo también. Se quedaron como mis ídolos, Gassman, Mastroianni, y todos esos locos, con los cuales me identifico mucho porque pueden pasar de la comedia al drama así, sin que sea algo diferente que yo creo eso en realidad. Son circunstancias nada más, el mismo hecho en una circunstancia dramática y en otra es cómico. Por otro lado creo que me parece haber descubierto a los Beatles muy temprano también, hizo que, más allá de la música, ese humor de ellos también me fascina, esa manera de no tomarse nada en serio.

Virus

Elenco: Catalina Martin, Luis Gnecco y Gustavo “Peto” Menahem.

Dramaturgia: Rafael Gumucio

Producción: Marcos Alvo

 

Coordenadas

6 de noviembre 21 horas

$3500 las primeras 100 entradas

$4500 entrada general

Tickets en www.cow.cl  

 

 

 

 

 

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