Entrevista al actor de “El Quinto Paso” Francisco Melo: «Uno se va sorprendiendo de los grandes temas que plantea la obra»

Por Galia Bogolasky

Entrevistamos al protagonista de El Quinto Paso, la más reciente y personal obra del dramaturgo norirlandés David Ireland. Dirigida por Jesús Urqueta, la pieza enfrenta a dos hombres en un crudo ejercicio de honestidad dentro de un programa de rehabilitación. Dos hombres están sentados frente a frente. Un café se enfría mientras intentan decirse la verdad. Así comienza El Quinto paso (The Fifth step), la última obra del dramaturgo norirlandés David Ireland.

James (Francisco Melo), veterano de Alcohólicos Anónimos, accede a acompañar a Luka (Felipe Rojas), un recién llegado que intenta mantenerse sobrio. Entre ambos se activa el llamado “Quinto paso” del programa: admitir ante otro la naturaleza exacta de los propios errores. Durante noventa minutos, sin pausas ni distracciones, ambos se ven envueltos en un ejercicio de redención que pronto se tuerce. La conversación se vuelve incómoda. La confianza entre ambos se tensiona. Y surge una certeza inquietante: la verdad no siempre libera.

Esto fue lo que el reconocido actor chileno nos contó sobre esta obra que lo trajo de vuelta a los escenarios.

Cuéntame sobre El Quinto Paso, ¿Cómo fue que llegaste a esta obra, fue una convocatoria que te hizo Jesús Urqueta, fue el Teatro Zoco, te interesó el texto en particular? ¿Cómo fue llegar a interpretar este personaje, en esta obra tan importante?

Ayer lo hablaba con Pablo Halpern, las cosas se van dando, hace rato me había bajado de los escenarios, como cuatro años, porque tenía ganas de detenerme y porque los proyectos que me aparecían no me llenaban por completo. Primero me llama Jesús, tuve la experiencia con Jesús muy buena, trabajando con él en La Verdad, y fue encantador trabajar con Jesús. Me dice: “tengo una muy buena obra que lo hace Zoco”. Zoco, por otro lado, había intentado un par de veces, pero no habíamos conseguido, dije, léela, elegía y honestamente la obra me encantó, sentí que había un material muy bueno y le pregunté quién era el partner y me dijo: “Zoco está conversando con Felipe Rojas”, y dije: “Me parece una combinación perfecta”. Yo con Felipe, si bien lo conozco solamente de la tele, hemos tenido alguna incursión y a mí me encanta la energía que él tiene.  Se confirma él y vamos, listo. Ahí afinamos todos los detalles, las fechas, empezamos a trabajar, y creo que estamos todos súper de acuerdo, fue un trabajo muy bonito, desde la obra, desde la invitación, desde el proceso de ensayo, de las ganas de hacerlo, de escudriñar, de trabajar con los originales para definir claramente cuáles eran las palabras. Partimos en febrero (los dos primeros de febrero, paramos tres semanas, porque Jesús tenía un viaje programado de antes) en esas tres semanas con Felipe nos propusimos aprendernos la obra, para iniciar los ensayos en marzo con la obra aprendida, cosa que fue muy bueno, y siempre se dice: “A texto aprendido no hay cómico malo” y es evidente. El trabajo con un texto aprendido es mucho más fructífero, así que de todo ese viaje ahora estaba dando el resultado cuando apareció el público, y cuentas qué es lo que sucede, a mí me encanta.

Este texto es de David Ireland, es una obra muy contemporánea, con un texto muy intenso, interesante, como decías, me imagino que fue un gran trabajo aprendérselo, porque es una obra larga, con mucho texto, no da respiro y mucha intensidad, cada uno de estos diálogos. Se nota que cada una estas conversaciones que tienen los dos protagonistas, es muy relevante, me imagino que no había como sacar nada, es mucha información. Cuéntame ¿Cómo fue ese proceso de ensayo, aprenderse el texto, y de involucrarte? pensando que no estabas haciendo tanto teatro últimamente ¿Cómo ha sido ese proceso de ensayo, aprenderse un texto tan intenso y contundente como este?

Creo que porque el texto está muy bien, está muy buena la introducción de Pablo, y también nosotros fuimos súper exigentes con nosotros mismos, si habían algunas dudas, ir al original,  descubrir cuál era la mejor palabra, porque el trabajo de Pablo Schwarz fue muy bueno, pero en el ensayo uno puede afinar y decir, quizás puede ¿Cuál es el original?, ¿Qué dice? y en ese sentido fue súper minucioso, eso creo que ayudó mucho a que el proceso de aprendizaje fuera más amable, porque hay una muy buena lógica.

Yo creo que el autor fue notable en relación a construir una historia que tiene cinco escenas, así como cinco pasos, pero con un pimponeo argumental muy potente, con mucho contenido y con mucha lógica. Ha pasado al ir a defender la obra en la radio, para que no quede solamente en el tema del alcoholismo. En rigor, me gusta esta imagen de esta instancia como voyerista, donde el espectador es partícipe de un espacio como confesional que también se plantea la obra. Entonces, todos esos temas que maneja, todos los lugares donde transita están tan bien escritos, que no fue tan complejo. Sí, honestamente, la escena 1, 2 y 3 fueron más fácil, la 4 y la 5, las dos últimas, cuando ya la caja de Pandora se abrió, y empiezan a surgir las verdaderas verdades, valga la redundancia, ahí era más complejo, porque ahí cada día es distinto. Si bien tenemos el texto, hay un espacio que Jesús lo plantea, como de que no necesariamente hay que ir a la textualidad exacta de lo que dice el texto, sino que también hacer caso a lo que sucede en cada una de las funciones, donde hay un desborde escénico, actoral y emocional, que es bastante potente. Pero todo ese viaje, con el tiempo, como te digo, no me fue tan difícil, me fue mucho más difícil si lo hago comparativamente con el anterior, que era La Clausura del Amor que hicimos con Alfredo (Castro) y con Daniela (Llorente), esa fue una pequeña tortura, porque es un monólogo, eran dos grandes monólogos, aquí no, aquí es un diálogo, por último, uno está apoyado con el otro. Entonces, no es tan agobiante la memorización, y como te digo, la inteligencia del texto, los temas que se plantean, la claridad del viaje, no hicieron tan compleja la memorización.

Sobre el tema que aborda la obra, dos hombres que son alcohólicos y que uno es el padrino del otro, en este proceso de rehabilitación y de pasar por todos estos pasos de la rehabilitación, en esta dinámica de sponsor, como típico concepto gringo, con el que va en el proceso de rehabilitarse. Es interesante esa dinámica, la diferencia de edad, de generación, de que uno ya está en el proceso de que ya está rehabilitado, entendiendo que sigue enfermo, y el otro está entrando a este proceso de darse cuenta de que tiene este problema. Esa dinámica entre los hombres es bastante interesante. ¿Cómo lo ves tú sobre la temática que aborda la obra, desde el tema del alcoholismo mismo hasta el tema de las relaciones entre hombres que se ayudan, se apoyan?

Yo creo que es una de las cosas que más también me ha encantado ir descubriendo paso a paso y comparativamente hablando, somos dos hombres que tenemos, que nos interesamos, tanto Felipe, como yo, en rigor, estamos en el casting adecuado, en una discusión entre dos hombres, en donde uno también se plantea hasta cuándo uno es capaz de decir la verdad. A diferencia de las mujeres, les es más fácil una confesión entre amigas que los hombres, incluso en los chat, alguien decía, uno sabe cuándo el otro no está diciendo completamente la verdad, hay mucho más pudor, hay mucha más vergüenza, hay muchas más mentiras piadosas, el prefiero mentir para no tener la obligación o el peligro de decir realmente la verdad. Tiene que ver con una generación que también se plantea en la obra, cuando el personaje que interpreto yo, mi generación creció con una idea distinta de lo que es el sexo, hay una discusión con respecto a eso, que tiene que ver con el pudor, que tiene que ver con la libertad, que tiene que ver con hablar las cosas libremente, y en ese sentido también ha sido tremendamente enriquecedor el planteamiento personal que nos genera a ambos, como actores y es bueno sentir, ahora que está el público, cómo el público va enganchando, porque uno lo siente. Tiene que ver con las reacciones, con el pudor que le dan algunas de los temas que tratamos, o cómo los tratamos, o cómo el público engancha o solidariza con uno o con otro personaje en relación a cómo se plantean ciertas situaciones. En ese sentido también ha sido tremendamente desafiante e interesante el hecho de estar abordando el tema de la masculinidad, el tema de la paternidad, el tema de la relación de pareja, del sexo, de la confianza, de la verdad, el tema de la necesidad del otro, que es muy bonito, porque la obra también plantea estos dos seres, en rigor solos, que se necesitan y a ratos es peligroso que se necesiten, pero al fin y al cabo también lo tienen. El tema de la religión, otro temazo, de cómo plantearse hoy en día el tema de la creencia, de en qué creer, o el poder también que le da al otro. Todo el tema de ahora estoy poniendo límites, que dice el personaje de Felipe al final, que tiene que ver hasta cuándo somos capaces nosotros, con la edad que tenemos, siendo hombres, de poner realmente límites, de la peligrosidad de las relaciones que uno genera. Por eso, cada día, incluso cuando la estamos haciendo, uno se va sorprendiendo de los temas, de los grandes temas que plantea la obra, que van mucho más allá del alcoholismo, mucho más allá de este quinto paso, de los doce pasos de sanación. Y en rigor también es interesante, a mí me ha hecho plantearme, el hecho de que si uno lee de qué trata cada uno de los pasos, también tiene que ver con una pequeña introspección personal, más allá de querer o no querer dejar algún tipo de adicción, sino que también planteárselo en la vida, este viaje o esta invitación a recorrer este camino.

El Teatro Zoco ha tenido una línea editorial súper marcada, con obras internacionales, contemporáneas, de temas transversales, pero uno de los temas que se ha repetido, es el tema de la mentira y la verdad. Cómo se aborda la mentira, tanto en las relaciones de pareja, en las relaciones familiares, y cómo va saliendo la verdad, cómo se encubre la verdad. Ese ha sido el denominador común que estas obras abordan. Primera vez que lo veo desde el tema de dos hombres, que no son familiares, no son amigos, no son compañeros de trabajo, sino que están en esta dinámica muy compleja, alguien que está ayudando a salir de la adicción a otro. ¿Cómo ves tú este tema de la mentira en este contexto? Siendo que uno podría pensar que es un tema relevante para la curatoría de Pablo Halpern

Sí, qué interesante, yo no me había dado cuenta, pero también me hace reflexionar en torno al tema de la verdad, o de las verdades a media, o decir mentiras, forma parte de nuestra cultura o del engaño, del constante engaño en el que estamos transitando a todo nivel. Personalmente, casi cuando uno recibe un WhatsApp y miente, constantemente uno está poniéndose a prueba en relación con qué tan honesto realmente puedo ser o la típica pregunta, me encantaría poder ser honesto y decir realmente lo que quiero, realmente lo que siento. Por otro lado, en el tema de las noticias o el tema de la política, uno reconoce que el tema de la mentira o el tema de no decir la verdad o de estas verdades a medias, o de la estrategia de no decirlo todo, forma parte de nuestro cotidiano. El mismo tema de las redes,  uno sabe que esta maravilla de que todos son felices, muestran una vida maravillosa, que no es verdad. Uno trata de transmitirle eso especialmente a los adolescentes, o a los más jóvenes, que no lo crean, porque hasta a nosotros de repente nos genera cierto nivel de envidia, lo que el otro no me está contando, pero en rigor no es cierto lo que me está contando. Eso es un poco lo que plantea la obra en un momento cuando le dice: “¿Tú crees que la vida de los otros es mucho mejor de lo que realmente es?” así que no es así, o el pasto del vecino es más verde, toda esta discusión que también se plantea. Dramáticamente hablando, el tema de la mentira o la verdad, que la obra anterior con Jesús era la verdad, que tenía que ver con eso, básicamente, con un gran mentiroso, forma parte, quizás no solamente de la curatoría de Pablo Halpern, sino que tiene que ver esencialmente  con un reflejo de donde estamos nosotros transitando hoy en día, en una situación o en una sociedad, donde sabemos que básicamente nos mentimos constantemente, y eso es bastante, el solo hecho de decirlo me parece un poco aterrador.

La obra tiene que ver con estos procesos de rehabilitación de los cinco pasos. Es una obra que se ha adaptado aquí, y este tema del alcoholismo, es un tema universal, pero este proceso de rehabilitación está pensado más en un formato gringo podría decirse, en estos lugares de alcohólicos anónimos, los AA. No sé si en Chile funciona así el sistema ¿Pudiste investigar un poco? ¿O te aferraste al texto original?

El texto original es bonito, porque no plantea dónde están. En la puesta de escena tiene que tomar la decisión de dónde están, y nosotros tomamos la decisión de hacerlo en el lugar que ya pasó la reunión, o pronto va a iniciarse, en el lugar de donde se realizan las reuniones, porque no se plantea, puede ser un restaurante, porque en rigor, no están en las sesiones de los alcohólicos anónimos. Nosotros quisimos escarbar en relación lo que pasa con alcohólicos anónimos en Chile, y  yo personalmente me sorprendí al darme cuenta que constantemente hay reuniones en que se invitan según dónde vives, según la comuna, horarios, formas, en donde se invita, como tienes cierto nivel de anonimato, tampoco debes ser muy expuesto, pero la invitación a acercarte a un grupo donde tú te sientas seguro para poder conversar con respecto al tema de la rehabilitación está aquí y se replica en todas partes del mundo. El tema de los doce pasos, que viene del año treinta, hasta el día de hoy sigue vigente incluso en Chile. Nosotros no hicimos ninguna conexión y tampoco un acercamiento de ellos, no hemos sabido. Creo un poco por respeto y porque la obra va mucho más allá de lo que quiere decir No pretende ser un especial sobre el alcoholismo, ni mucho menos. Creo que no dista mucho, para nada. Culturalmente hablando, también es notable el vínculo nacional con el alcohol. Felipe contaba que alguna vez invitó a un amigo argentino para el dieciocho y no podía creer cómo nosotros como cultura nos relacionamos con el copete, distinto a los argentinos, que están al lado. El tema del alcohol también está súper presente, todos tenemos el tío, el amigo, el hermano, que se pasa de copa en la fiesta y te echa a perder, se le apaga la tele, y cada uno se vincula con el alcohol de forma distinta, pero el tema del alcoholismo está presente y de otras adicciones también.

Cuéntame sobre esta relación entre estos dos hombres, cómo se van apoyando y colaborando, parte en una relación de respeto, de confianza, después pasa a ser una relación competitiva, de amor-odio, y tiene un clímax ahí bien intenso, y finalmente tiene un desenlace bastante interesante. ¿Cómo ves tú la relación entre, cómo se aborda el tema de la relación de los hombres? Pensando que no son ni amigos, ni son pareja, no son familiares, y esa dinámica de que uno es el aprendiz, y el otro el que lo ayuda, el apoyador, el compañero, el guía, el maestro.

Otro de los elementos que tiene que ver con eso, con lo que nos ha pasado conversando, tanto con  Daniela y Felipe con su pareja, es cuando ellas la vieron, en casos particulares, evidentemente en la confianza del hogar uno empieza a escarbar y preguntar, y por qué, y hay cosas que la obra no resuelve. Yo puedo tomar una opción, pero no necesariamente se resuelve así in situ, lo digo porque, porque tiene que ver con este viaje de estos dos seres humanos en que se van, tú lo hiciste el relato muy bien, en relación a cuáles son cada una de las etapas de este conocimiento previo, en que apenas se conocen. Pero después se van involucrando de forma distinta y empiezan a aparecer ciertas capas que tienen que ver, no solamente con dos desconocidos tratando de generar cuáles son los códigos principales, después se asoma algo de homosexualidad, hay un gusto, no se entiende bien, si puede existir algún tipo de atracción homosexual. Después está el tema de la paternidad, cómo se vinculan  padre e hijo, donde el hijo incluso al personaje que interpreto yo, se le sale un par de veces el hecho de tratarlo de hijo, el otro también reacciona con respecto a eso, el tema del poder de la autoridad, quién tiene el poder, quién manda, quién controla, quién guía, ese también hay una suerte de trasvasije en relación a cuáles son. Tiene un dinamismo el hecho de esta relación entre dos hombres que va cambiando según va avanzando la obra, también la hace a ratos muy identificatoria, en relación a cómo uno se vincula. Cómo me vínculo con Felipe Rojas, cómo me vínculo con Jesús o con mis hijos, son distintos. Creo que la obra también hace un juego interesante en relación a que te presenta distintas formas de relación entre dos hombres, que se va complejizando, se va profundizando, yo no sé si a propósito, pero también puede ser un viaje personal en relación a cómo se pueden llegar a relacionar dos hombres en la vida. En el caso de los hijos, cómo yo me relaciono con mi hijo cuando tenía cinco años y ahora que tiene treinta cómo me trata él, ahora me reta o me critica, que es distinto a lo que pasaba, había cierta admiración o yo con el mío que tiene 94 años, que está aquí todavía, vivito y coleando. Todo eso también juega la obra siento yo, muy sutil o inteligentemente.

¿Cómo fue tu experiencia ahora de actuar en teatro, de volver siendo que tú estás en muchos formatos? Estás en televisión, en cine y ahora todo el tema de las redes sociales ¿Cómo ves este camino que se te viene al futuro? ¿Quieres hacer más teatro? ¿Cuándo regresas a esto, fue como un nuevo impulso para seguir en el teatro?

Ahora me ha hecho cuestionarme varias cosas. Primero, siempre cuando me preguntaban qué prefería el teatro, el cine, la televisión, yo siempre respondía actuar. Actuar es el que sigue teniendo cierta validez, esa instancia mágica y única, hay un placer que es un poco adictivo cuando la cosa sucede. Pero el teatro, lo que pasa es que me he reencontrado, en la potencia del teatro con respecto a la experiencia. La experiencia teatral es incomparable a ninguna de las otras, porque el público está presente y es una experiencia única. Cada día, cada función es distinta, cada público es distinto, cada día Felipe y yo estamos distintos, funcionan cosas. Esa experiencia, es el desafío que teníamos, que no solamente es hacer una buena obra, sino que de verdad a la gente le sucedieran cosas, en mayor o menor grado, dependiendo de cada una de las historias. Esa experiencia, uno la siente como respira el público con uno, eso es realmente encantador.

Por otro lado, qué va a pasar más adelante, yo siento que esta vara me quedó muy alta en relación con el proceso, desde ese llamado telefónico de Jesús, hasta hoy día que estamos en funciones, está duro. Yo no sé si me atreva por ahora a embarcar un nuevo proyecto, siento que lo que se logró con esta obra ha sido realmente placentero, agradable y potente, que no es fácil que suceda. Es de los procesos artísticos que he vivido que más me llenan de alegría, más me han llenado. Entonces, no está fácil. Por ahora no tengo ninguna obra en cartelera, estoy aquí tranquilo, la televisión va a aparecer pronto, sigo con las redes, ahora lo más probable que quizás aparezca una serie, pero tranquilo, ahí vamos viendo de a poco.

Ficha Técnica

Título: El Quinto Paso

Dirección: Jesús Urqueta

Traducción: Pablo Schwarz

Elenco: Francisco Melo, Felipe Rojas

Diseño integral: César Erazo

Realización de escenografía: Fernando Quiroga

Música y diseño sonoro: Luciano Vásquez

Asistencia de dirección: Francisca Ortiz

Maquillaje y peinado: Margarita Nilo

Coreografías: Gonzalo Beltrán

Fotografías: Daniel Corvillón

Coordenadas

Fechas: 15 de mayo al 21 de junio.
Lugar: Teatro Zoco (Av. La Dehesa 1500, Lo Barnechea).
Horario: Jueves a sábado 19:30 hrs | domingo – 18:00 hrs

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