Por Gabriela Bravo Chiappe desde Cannes
Las películas del director belga Lukas Dhont nunca parten con las manos vacías del Festival de Cannes: Girl se ganó la Cámara de Oro que premia a las óperas primas, Close, se fue con el Grand Prix y su última obra Coward, obtuvo el premio a la mejor interpretación masculina compartida entre los dos protagonistas, Emmanuel Macchia y Valentin Campagne.
Coward nos trae la historia de Pierre, un joven soldado belga de la Primera Guerra Mundial que se encuentra con Francis, un artista que crea espectáculos para divertir a las tropas y subirles la moral. Con la gran delicadeza que lo caracteriza, Lukas Dhont hace brotar desde el barro de las trincheras una historia de amor queer llena de ternura y dulzura.
Una cinta que viene a subvertir el género de las películas de guerra que han sido durante décadas un lugar privilegiado de la expresión de la masculinidad tóxica y de las consecuencias que esta acarrea.
Culturizarte pudo conversar con el Lukas Dhont sobre el proyecto más ambicioso que ha filmado el director.
En la película se muestra diferentes tipos de relaciones entre hombres: amistad, amor, camaradería ¿Cómo lograste construirlas?
Mirando la historia de verdad. Creo que cuando me encontré con las fotos en blanco y negro de todos estos jóvenes que estaban en la primera línea durante la Primera Guerra Mundial, creando estas piezas de teatro, sonriendo y estando ahí los unos para los otros, me sorprendí y me llamó la atención la ternura y la expresión emocional que vi en ellos y que yo no sabía nada de ello. Me enfrenté inmediatamente a la política de la memoria, porque solo hemos visto imágenes de brutalidad y de hombres siendo violentos en el campo de batalla. Esas son las imágenes de están en los archivos. Mostrar esa intimidad entre dos hombres es algo que no he creado. Lo he copiado de las imágenes que vi y de pedazos de diarios de vida que leí. Para darles un ejemplo, en un pasaje de uno de estos diarios de vida un joven describía que uno de sus compañeros se vestía como su madre y venía a darles un beso de buenas noches para que pudieran dormir. Para mí, ese tipo de masculinidad -que es todo lo contrario a la forma más patriarcal a la que estamos enfrentamos a menudo- es de la que debemos hablar hoy. Es algo increíblemente inspirador y me siento honrado de mostrarlo.
El cine refleja lo que está sucediendo en el mundo. Estamos viendo muchas películas abordar las guerras. ¿Por qué crees que es importante contar estas historias desde diferentes perspectivas?
Tengo que ser muy honesto porque no sé si lo describiría como una película de guerra, pero definitivamente tuve una relación muy difícil con este género, porque siento que es un género en el que la destrucción es una forma de entretenimiento. Cuando encontré esas fotos que describí, y cuando vi a estos hombres con esas faldas hechas de sacos de arena, joyas hechas de casquillos de balas y vestidos hechos de paracaídas, pensé que era increíblemente moderno y también me dio un poco de rabia que esas imágenes hayan sido guardadas y olvidadas. Lo más increíble es que estos actores, estos hombres que se vestían con ropa de mujer y actuaban de mujeres, eran celebrados por sus compañeros. No eran excluidos ni discriminados, eran admirados. Eso es algo increíblemente importante para recordar que, a veces, el pasado no ha sido tan violento como el presente. Si miramos con atención, encontraremos modernidad en el pasado. Para mí esa fue la chispa que me incentivó a hacer Coward dentro de este género de películas.
Continuando con el aspecto histórico del filme, este no siente como un elemento ornamental, sino que es bastante contextual. Me preguntaba si te interesaba este escenario histórico para mostrar estas relaciones humanas en su esencia.
Lo que realmente me interesó en la historia es que, en la Primera Guerra Mundial, específicamente en este conflicto, y en guerras anteriores, ha habido personas que han intentado resistir y decir no a la violencia que los rodeaba y lo único que recibieron fue una enorme cantidad violencia. Solo para hablar del contexto belga, por ejemplo, de los hombres que intentaron desertar, 15 fueron asesinados, algunos fueron detenidos, y alrededor de 165 desaparecieron y nadie los volvió a ver. Y eso, por supuesto, enciende la imaginación ¿cómo vivieron estas vidas en las sombras? ¿cómo formaron sus vidas estos hombres? No podían volver a sus ciudades natales, no podían volver con sus familias, la vergüenza hubiera sido demasiado grande. Tuvieron que vivir una vida completamente nueva fuera de sus casas. Tuvieron que encontrar un hogar en otro lugar. Esa parte de la historia es increíble y hace que mi deseo como artista sea más fuerte, porque siento que tengo la posibilidad de mostrar personajes de una manera diferente a como siempre los hemos percibido. Por lo general, un personaje que intenta escapar de la guerra, es parte de una subtrama o no es visto como un acto de valentía. Entonces, para mí, es una manera de usar el pasado para crear personajes del presente.
Tienes que hacer una reconstrucción histórica, pero al mismo tiempo tienes que hacer un trabajo muy sutil con los actores y sus emociones. ¿Qué fue más difícil para ti, la reconstrucción histórica o el trabajo con los actores?
Creo que la parte más difícil fue la combinación de esas dos cosas. Fue asegurar que la construcción histórica estuviera ahí, lo que demandó mucho trabajo a mi increíble equipo. Tuvimos un diseñador de producción que revisó muchas imágenes de ese periodo. Reconstruimos los barrios exactamente como eran en esa época. Usamos las letras de las canciones, de los espectáculos de esa época. Queríamos ser muy respetuosos con eso, pero en ese mundo no quería perder la intimidad con la que filmábamos. No quería perder la inmersividad que tienen mis otras películas. No quería perderme en la construcción de la producción. Ese es un tema que hemos discutido mucho con nuestro equipo. Constantemente encontrar formas de mantener la cámara conectada a un personaje y que todos esos elementos estén ahí, pero que sean más cuestiones secundarias que el centro de la atención. Para mí la parte más desafiante es mantener esa intimidad en ese escenario.
Uno de los personajes de tu película dice “estamos bailando mientras la gente está muriendo”. En estos momentos existen muchos conflictos en el mundo donde la gente está muriendo mientras nosotros estamos en el Festival de Cannes ¿Esa frase te resuena a ti también en esta circunstancia?
Esa es una buena pregunta. Siento que hay escenas que ponen el foco en esta frase, por ejemplo; la escena en el hospital en la que tienes a todos estos hombres en camillas, que están heridos mental o físicamente y un grupo de artistas viene para cantar todas estas letras sobre no estar devastados, sonriendo y asegurándose de que esos sentimientos sean reprimidos. Para responder a tu pregunta de si siento que estoy bailando mientras se desarrolla una guerra, sí, un poco, en realidad. Siento que estoy mostrando este filme sabiendo que en otras partes del mundo la gente no tiene el privilegio ni la oportunidad de ver nada. Pero, por ejemplo, el video de un pianista ucraniano que estaba tocando mientras las bombas caían afuera, me conmovió mucho y fue una inspiración para mí. Es que, en los momentos más oscuros, en momentos en los que hay tanta destrucción alrededor de nosotros, la gente siempre ha buscado formas de sobrevivir y estar viva a través del arte. Y aunque no estoy viviendo la dureza de esos lugares y mi trauma no es colectivo, sino mas bien personal, es lo que siempre he intentado hacer; usar el arte como una forma de continuar, de sobrevivir. No puedo decirte que no se siente absurdo los contrastes que existen en nuestro mundo. Sería muy hipocrática de no sentirlos. Pero siempre ha sido mi manera de sobrevivir, de crear.
El título, Coward (Cobarde) tiene un sentido de acusación y vergüenza. ¿Hasta qué punto este título fue una guía para la producción? ¿Siempre pensaste en usar ese título?
Sí, siempre. Hay una frase en un libro de una filósofa que admiro mucho, Joanna Bourke, que dice: “El miedo de ser llamados Cowards (Cobardes) ha enviado a muchos hombres a la muerte durante siglos”. Esa frase me sacudió porque siento que todavía resuena hoy.
En un programa de televisión durante las elecciones en Bélgica, un joven le preguntó a un político de derecha si el servicio militar volvería a ser obligatorio. Este político respondió preguntando: ¿No lucharías si tu país fuera atacado, no lucharías por Bélgica? Todos los jóvenes levantaron sus manos y afirmaron. Este joven, que claramente había preguntado desde el temor, se sintió obligado a levantar la mano porque había esta dinámica de grupo, este movimiento de grupo que lo empujó allí.
Cobarde siempre ha sido una etiqueta que tiene la capacidad de hacer daño durante mucho tiempo. Y lo que me interesaba era preguntar qué es ser valiente; ¿Es valiente luchar y proteger? ¿Es valiente expresar nuestros más profundos pensamientos? ¿Es valiente expresar nuestras sensaciones? Esa palabra ha sido mi guía, aunque siempre ha tenido una tremenda connotación para mí. Pero ha sido mi guía de por qué quería hacer este filme.
¿Qué te gustaría que esta película dejara como lección en el presente?
Lo que es genial de hacer películas es que no son necesariamente un comunicado. Simplemente puedo mostrar personajes que me gustan, que toman sus decisiones por las razones que se muestran en la película y que no dictan a nadie cómo deben llevar sus vidas. Espero que Pierre, Francis y todos los otros jóvenes de la película inspiren a las personas que la vean. Solo puedo decir lo que me inspiró cuando empezó este proyecto, y fue entender que cuando estamos rodeados de trauma hay formas de salir de ciertas situaciones. Incluso si es en nuestra imaginación, si no es físico, siempre hay maneras de escapar del mundo que nos rodea cuando lo necesitamos. Espero que Pierre sea un personaje que toma sus decisiones, aunque sean controversiales, que tome sus decisiones y exprese lo que siente. Pienso que es increíblemente inspirador. Si no, no habría hecho esta película.
En tu película el cuerpo juega un rol bastante importante, vemos a muchos soldados utilizando su cuerpo para transportar municiones, utilizándolo como herramienta de trabajo ¿Cómo percibes a los cuerpos de los humanos en esta situación tan histórica?
Creo que el trabajo y la resistencia física son una parte importante de la guerra. Para mí, cuando los soldados cargan los obuses, lo importante es la idea de que estos hombres han formado una cadena humana para continuar destruyendo el mundo que los rodea, incluso cuando ya todo está devastado. Creo que la máquina detrás de la guerra, la industria detrás de la guerra me intrigó porque es lo que sucede hasta el día de hoy. La guerra es una gran industria. Se trata de tener nuevas cargas, traer más metal para que todo pueda ser destruido, construir más tanques, construir más herramientas para destruir este mundo. En yuxtaposición, estos hombres encuentran formas de transformar ese material en algo muy hermoso: hacen joyas, convierten las balas en collares, con las cajas hacen un escenario. Esta yuxtaposición es importante porque también nos habla de la fatiga y el dolor del cuerpo. Estos personajes se supone que deben ayudarlos a encontrar una parte normal de sus vidas tras ser presionados constantemente. Entendiendo que el cuerpo también puede ser un lugar de descubrimiento y de placer, de fragilidad y de sensualidad.
Si bien esta película aborda una historia de amor, también hay un componente de deseo que se expresa.
Supongo que el deseo es crucial. Mantener nuestros deseos vivos como seres humanos es lo que nos da vida. El momento en que perdemos el deseo es un momento muy peligroso. Lo sorprendente para mí, en lo que concierne al tema queer, es que el deseo queer en esa época era algo que necesitaba expresarse en público completamente camuflado, completamente codificado. Necesitaba existir oculto a plena vista y a menudo el secreto ha sido tratado como algo conflictivo y difícil. Realmente quería tratar el secreto como algo increíblemente sexy, hay escenas sumamente sensuales. Los protagonistas están rodeados de otros hombres y, en cierta forma, tienen que esconderse, pero disfrutan el secreto que están compartiendo. Hay una enorme contradicción en esta historia y en esa época ya que cuando dos hombres estaban enamorados, ese amor era tácito, silencioso, un tabú. Sin embargo, la guerra fue el lugar que les permitió a estos hombres encontrarse, fue lo que les dio esa oportunidad. Para mí es una contradicción extraña debido a que la guerra es un lugar muy violento. Es tan absurdo que estos hombres que querían amarse en ese momento, crearan un espacio para experimentar ese amor, sabiendo que en el momento en que la guerra terminara tendrían que volver a sus vidas y necesitarían mucho coraje para hacerlo perdurar. Esos testimonios queer fueron una gran inspiración para mí porque me hicieron pensar, cuántos de estos 165 hombres que desaparecieron entre el fuego y la oscuridad, fueron historias queer, cuántas historias de amor queer han sucedido bajo los ojos de muchos sin que nadie supiera.
Quiero preguntarte sobre una de las escenas más cautivadoras de Coward, que es cuando vemos a este grupo de hombres con banderas en las manos entonar cánticos para arengarlos, casi como en un partido de fútbol ¿Puedes contarnos acerca de la escena?
Esto está en los archivos. En el ejército británico, durante la guerra, esas actuaciones eran aún más grandes que en Bélgica porque la teatralidad para los británicos siempre ha sido mucho más viva. Hay testimonios que hablan de una escena que se presentó en un cráter y encontré que era realmente el lugar donde todos los temas del filme se unían. Es la tierra que ha sido destruida, este cráter, es un lugar bombardeado y en medio de eso, estos actores intentan crear algo, traer vida, cantar y hacer música, mientras la violencia continúa. De alguna manera, intentan exagerar, ser más fuertes que esa violencia. Entonces, cuando leí eso, sabía inmediatamente que esa era una escena en la que trabajaríamos. La canción que se canta en ese cráter es una de nuestras canciones originales que fue escrita por Laura Cahen, una cantante francesa junto con nuestro compositor Valentin Hadjadj, con quien he trabajado en los dos últimos filmes. Han escrito una canción porque lo importante para nosotros es que si el arte en la primera parte de la película es un lugar para soñar, para ser otro o para evadirse, este arte es más instrumentalizado en la segunda parte de la película, se convierte en una herramienta para transmitir mensajes patrióticos. Si escuchan o leen las letras de esa canción, verán que ayuda a perpetuar este lenguaje estereotípico, pero a través de una canción pop, y así se transmitieron muchos esos mensajes. La canción Les Boches C’est des Rats (Los alemanes son como ratas) es una canción real de ese tiempo que fue sumamente popular entre los soldados. Y es una manera ideal de expandir el odio, porque es un texto pop, es fácil, y en la música y el arte, esos mensajes también circularon. Esto nos habla de los diferentes niveles del arte. El arte no es solo un lugar de escape y de sensualidad. Es también un lugar que puede ser tremendamente peligroso.
¿Cómo ves tu desarrollo desde Girl hasta esta Coward? ¿Ha cambiado tu punto de vista, no solo como cineasta, sino también como persona?
No lo sé. Hay que preguntarle a mi hermano si he cambiado. Trato de hacer cosas con mucho amor por el mundo y por la gente que me rodea. Trato de no pensar en términos antagónicos. Lo he intentado desde el principio. Trato de hacer cosas nuevas. No quiero quedarme estancado, sino moverme y transformarme. Espero haber cambiado, no lo sé. Quizás sea más fácil para otras personas verlo que para mí mismo. Siempre estoy en el proceso de crear, intentando sobrepasar mis límites.
Fuiste presidente de la Queer Palm en el Festival de Cannes ¿Qué tan importante es apoyar a los jóvenes creadores?
Es increíblemente importante para mí. Al igual que lo he visto con los poetas queer que existían pero que no podían sobresalir, sé que no siempre es fácil en este mundo, que también es una industria, tener proyectos en los que los contenidos queer estén en primera línea. Quiero estar allí para apoyarlos y admirarlos. Fui muy afortunado de poder ver algunos de los proyectos y que me enriquecieron enormemente, porque son de diferentes partes del mundo, como Chile, España y muchos otros países. Tienen diferentes perspectivas sobre el mundo en el que vivimos y me permiten ver los temas queer desde una óptica diferente. Personalmente, me llevó mucho tiempo decir que era queer, por lo que siento como un acto de resistencia ahora usar activamente esa etiqueta y permitir que me la pongan. Por eso, es muy importante no rechazar proyectos que tienen ese activismo tan presente en lo que hacen. Me encanta el equipo detrás de Queer Palm, creo que son increíblemente cinéfilos y saben lo que están haciendo. Y sí, sólo quiero apoyarlos.
Ficha técnica
Título: Coward
Género: Drama
País: Bélgica
Año: 2026
Duración: 120 minutos
Director: Lukas Dhont
Elenco: Emmanuel Macchia, Valentin Campagne, Jonas Wertz
Festival de Cannes / Competencia Oficial
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