Por Paula Arenas
Entrevistamos a Eduardo Luna, director de la compañía Lafamiliateatro, en el marco del Ciclo de Trayectoria que la agrupación presentó en el Centro Cultural Matucana 100 durante el mes de junio. Esta retrospectiva celebra más de dos décadas de trabajo de la compañía y reúne tres de sus montajes más representativos: Levitas, Painecur y Mauro, obras que abordan problemáticas sociales, políticas y territoriales que continúan resonando en la actualidad.
El Ciclo de Trayectoria surge tras la obtención del Fondo de Trayectoria para compañías de artes escénicas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, reconocimiento que pone en valor los más de 20 años de creación, gestión cultural y trabajo territorial de Lafamiliateatro. A través de esta retrospectiva, la compañía revisita parte de su repertorio, proyectando un teatro que invita a reflexionar sobre la memoria, la justicia, las relaciones de poder y los conflictos sociales contemporáneos.
En este ciclo, Levitas explora las dinámicas de silenciamiento, discriminación e invisibilización que viven un grupo de mujeres dentro de una iglesia evangélica pentecostal. Painecur revisita el histórico caso del sacrificio ritual ocurrido en Lago Budi tras el terremoto de 1960, cuestionando los prejuicios culturales y los límites de la justicia. Por su parte, Mauro aborda las consecuencias humanas, sociales y medioambientales derivadas de la construcción del tranque de relaves más grande de Latinoamérica, poniendo en escena la resistencia de una comunidad frente al abandono.
Esto fue lo que Eduardo Luna nos contó sobre el Ciclo de Trayectoria de Lafamiliateatro, el significado de revisitar estas obras y la vigencia de los temas que atraviesan cada uno de estos montajes.
¿Qué significa para Lafamiliateatro recibir recientemente el Fondo de Trayectoria para compañías de artes escénicas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio?
Es súper importante, nosotros mismos fuimos una de las agrupaciones de artes escénicas que, de la administración anterior, del Ministerio de las Culturas, abogamos porque las compañías tuvieran un recurso basal, entendiendo que ya después de 20 años tienen un trabajo consolidado. Hay una idea de no competir con agrupaciones que tienen menor edad, porque hay que recurrir a distintos fondos y eso merma la capacidad de gestión de la compañía, incluso, en algún momento nos tocó participar de reuniones de consulta donde se nos enseñó cómo debe diseñarse un fondo de trayectoria, así que, cuando apareció la convocatoria estábamos muy contentos de poder tener esta posibilidad. El primer año no pudimos acceder al fondo. En la segunda versión lo logramos realizar. Incluye una serie de líneas de trabajo, circulaciones internacionales, circulación nacional. Esto nos va a permitir desarrollar un archivo de la memoria de la compañía, con otras líneas de trabajo, no netamente teatral, sino que también explorar otro lenguaje, como en nuestro caso, vamos a desarrollar durante este año una residencia en el bosque del MIM para desarrollar una experiencia sonora que va a incluir dramaturgia, pero también va a incluir nuevas tecnologías, como son para el desarrollo de un recorrido sonoro. También nos permite esto, que es lo que acabamos de vivir, la reposición de obras que han sido relevantes dentro de la trayectoria de la compañía. Entonces, es un beneficio tremendo para las compañías de artes escénicas. Un fondo así permite la sustentabilidad durante dos años, permite profesionalizar los equipos de trabajo, otorgarle dignidad también a esos equipos de trabajo a través de la contratación y también, lo que genera, es una fuente laboral para muchos otros servicios que no son netamente sólo la compañía, sino que, servicios asociados al desarrollo de las distintas líneas de trabajo. Es un reconocimiento importante el tesón que han tenido las compañías de artes escénicas durante tanto tiempo de sostenerse a pesar de las precariedades que se experimentan en el sector.
Relacionado al Ciclo de Trayectoria, donde presentaron tres obras, Levitas, Painecur y Mauro. ¿De dónde viene la idea de Levitas? y ¿Cómo se acercaron a esa comunidad religiosa?
Levitas surge como una inquietud de Pali Pavez, que es la dramaturga de la obra, a propósito de su propia experiencia en la Iglesia evangélica, porque ella es evangélica desde los nueve años. Sigue profesando una fe evangélica, si bien en el último tiempo no se ha congregado en una entidad particular, pero ella sigue siendo evangélica. Hay una serie de situaciones que experimentó durante su experiencia en distintas iglesias. A partir de eso surge la idea de construir una obra. Luego de la idea, la metodología de la compañía es siempre desarrollar su trabajo a partir de una investigación profunda. Entonces nos relacionamos principalmente con la Fundación Vasti, que es una fundación precisamente de ayuda o de sustento para mujeres que vivieron violencia en contextos eclesiales, y ellos fueron como una especie de entidad importante porque nos proporcionó un corpus teórico para iniciar la investigación. Luego de eso, Pali fue configurando la anécdota, los personajes y el mundo que se iba a plantear. Este mundo del coro evangélico, entendiendo que el coro es un espacio donde se ejerce mucho poder. Es uno de los espacios más importantes de participación dentro de la Iglesia evangélica, y por lo mismo, por esas ganas de acceder a ese espacio, es que precisamente se ejerce mucha violencia. Entonces, luego de eso, hubo también una investigación de campo en distintas iglesias y con distintas personas que calzaban con el diseño de los personajes que creó Pali, como la hija de Pastor y el director de coro, como también distintas mujeres que habían experimentado violencia en espacios eclesiales, viniendo de distintas realidades socioculturales. Así surge Levitas, con un proceso importante de investigación y con distintos tipos de iglesias también. Nosotros, en el momento de la creación, estábamos viviendo en San Bernardo, que demográficamente es la Región Metropolitana que tiene mayor presencia evangélica. Hicimos un recorrido desde esta idea de la cartografía social, recorrimos muchos territorios donde había muchas iglesias en pequeños territorios para ir entendiendo también la lógica de la infraestructura y entonces pensar qué tipo de iglesia era. También dentro de ese mundo hay una territorialidad que establece Pali, que es súper importante, esta idea de que sea San Bernardo el territorio en el que sucede la obra, el tipo de iglesia pequeña.
¿Cómo fue la recepción del público con esta obra en específico?
Fue súper bonito. Sentíamos que se le hacía un poco de justicia a la obra, porque tuvimos en el año 2023 una experiencia de censura en la comuna Nueva Imperial, con una circulación y una gira financiada por el Ministerio de las Culturas. Y así todo, en Nueva Imperial decidieron censurar la obra cuando incluso ya había iniciado la gira, y eso determinó varias cosas, más allá de que efectivamente tuviéramos apoyo de parte del Ministerio en ese momento, también se unieron dentro de los apoyos el Ministerio de Justicia, a través de la Subsecretaría de Derechos Humanos y el Ministerio de la Mujer. Pero sucedió algo bien complejo, y es que a muchas otras comunas pareciera que fuera peligrosa para el ámbito político. Existía esta idea de que, en distintas comunas donde había interés de programar Levitas, había una concejala o un concejal perteneciente a la Iglesia evangélica o a un partido político de ultraderecha. Empezó a generarse como una especie de estigma sobre la obra, y eso generó una baja programación. Entonces volver a una temporada dentro del marco del Ciclo con Levitas, y con el marco de público que tuvo y tiene en todas las funciones, fue hacerle justicia a la obra, ya que habíamos hecho mucho esfuerzo por quitar ese estigma, porque no es una obra que genere un prejuicio con la cultura evangélica, al contrario, releva la cultura evangélica. Es una obra que tiene mucha fe y lo que hace, en definitiva, es cuestionar ciertas prácticas o estructuras de poder que existen en las iglesias. Además, tampoco Levitas intenta generalizar sobre lo evangélico, sino que apela a distintas experiencias que nosotros mismos vamos viendo en la prensa y que en regiones ha demostrado que existen abusos en distintos espacios eclesiales. Así que fue muy bonito eso para nosotros. Fue volver a revivir una obra que sentimos que está absolutamente vigente y que merece tener un espacio de circulación mucho más amplio de lo que ha tenido hasta el momento.
Relacionado a la obra Painecur, ¿Cómo se gestó esta idea?
Painecur surge en el año 2015 como idea de conocer el caso del sacrificio humano mapuche en el año 60. Uno tiene en el imaginario que el sacrificio humano es una práctica azteca, inca, maya, etc., pero no está dentro de nosotros la idea de que en la cultura mapuche también existe el sacrificio humano. Entonces, vimos de manera muy fortuita, un texto de 1912 que se llamaba Cómo se comportan los indios en las catástrofes naturales, un texto chileno, en que aparece que el sacrificio humano es una práctica ancestral mapuche. Después de conocer ese texto, nos dedicamos a hacer un rastreo de materiales sobre esto y aparece el caso del 60, sobre todo un paper de Sonia Montesinos, antropóloga que es premio nacional de antropología, que habla sobre este caso. De ahí vino toda una investigación también en el territorio. Esto ocurrió en Puerto Saavedra, en una comunidad pequeñita que se llama Collileufu. También nos dimos cuenta de que habían otras investigaciones, sobre todo antropológicas, también de un antropólogo estadounidense que se llama Patrick Kearn, que estuvo en los años 80 investigando el caso, de hecho estuvo con la machi, y crea un texto que se llama The Highest Altar, el altar más alto, donde reproduce las entrevistas que desarrolló en el territorio y con la misma machi en esos años. Así que, lo que hicimos nosotros fue actualizar esos datos, generar una investigación con distintos agentes relevantes para el territorio, agentes mapuches, abogados, y de ahí surgió la idea. Generar una obra a partir de esto, no centrada solo en el sacrificio humano, sino que también que cuestionara el ámbito legal chileno o la estructura legal chilena desde la constitución, entendiendo que Chile es el único país latinoamericano que en su constitución ni siquiera nombra a su pueblo originario, por lo tanto están a merced de una situación de desprotección legal importante, a pesar de que tenemos suscritos tratados internacionales sobre protección de usanza y costumbres indígenas, como el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Pero no opera en Chile, porque dice precisamente que el convenio no puede contradecir al derecho positivo del país que lo suscribe, y como en Chile no dice nada, no opera este convenio. Ya lo vimos también en el caso de la machi Francisca Linconao, lo vimos en el caso de Celestino Córdoba, y así, hay una serie de investigaciones sobre cómo no opera el convenio 169 en Chile. Entonces nos importaba, por un lado, relevar una cultura mapuche que pareciera que no es entendida en Chile, y por otro lado, hablar de la desprotección legal en la que se constituye el pueblo mapuche, y por lo tanto, desde ahí viene la idea de construirla desde el ámbito del derecho, estableciendo la anécdota en estos estudiantes de derecho que tienen que debatir sobre este caso, para que aparezcan las preguntas que nosotros creemos que surgen desde el mismo Chile, no solo desde los indígenas, sino que desde Chile, y también con un componente espiritual que creíamos importante, que apareciera la cosmovisión mapuche desde lo más profundo, y por eso aparece también en la construcción de la obra, la machi, y a partir de ella, esta visión que pareciera que no logramos comprender en su totalidad bien.
¿Qué era lo más importante para ustedes transmitir a la gente que ha visto esta obra y cómo ha ido evolucionando esa recepción del público?
En 2015 parte la investigación y se estrenó a fines del 2017. Creo que siempre la recepción del público es como si hubiese sido el mismo día del estreno, tanto Levitas, Painecur y Mauro son obras que están súper vigentes. Volvemos siempre a un estado con un alto grado de protección sobre estas temáticas, entonces con Painecur particularmente, nos llevamos 5 años. De hecho, cuando estábamos en Matucana 100, durante la temporada hubo manifestación de representantes del pueblo Mapuche en Santiago, a partir de la militarización del Guaymaco y la conmemoración que lleva 5 años con policía militar en el territorio. Pasa algo importante para Painecur en todo el proceso, el fracaso del proceso constituyente, donde uno de los puntos más fuertes para rechazar fue precisamente la posibilidad de la plurinacionalidad, que fue súper denostada. Se le caricaturizó como una especie de desorden jurídico, territorial, administrativo, y eso genera volver al racismo que caracteriza a Chile sobre su pueblo original, entonces sigue siendo súper actual. Creo que, cuando nosotros estrenamos, un poquito después pasó el asesinato a Camilo Catrillanca, y ahora, en el estado en el que estamos, se está experimentando situaciones similares. Hay también una fuerte criminalización del Mapuche, y también un juego mediático, donde cualquier situación se les trata como terrorismo, cuando también hay una fuerte provocación, hay un uso de los recursos naturales desmedidos. Es como si volviéramos a reflexionar sobre algo que está muy vigente.
Respecto a Mauro, ¿Cuál fue la motivación para presentar esta obra dentro del Ciclo de Trayectoria, una obra que está relacionada con el daño ambiental?
Mauro es la obra más difícil en términos de circulación que hemos tenido, porque, si bien no solo denuncia la situación que se está viviendo en Coquimbo con el tranque relave, sino que además todas las consecuencias que trajo después de la construcción. También pone el foco en cuáles son la corrupciones en la que viven los territorios que están donde se ha aceptado la mega industria en Chile, en distintas zonas de sacrificio ¿Cómo entonces operan las organizaciones locales de defensa?, ¿Dónde aparecen también los egos, los intereses individuales, la lucha colectiva?, ¿Cuáles son las contradicciones que viven esas organizaciones? Si bien apunta a estos espectros, la obra se instala como en una zona gris para ambos lados. La motivación tiene que ver con volver a posicionar una obra que fue difícil de movilizar, porque en Chile gran parte de los espacios culturales, festivales, son precisamente financiados por mineras, entonces era una suerte de justicia con esa obra Mauro, que reabrió los teatros después de la pandemia en Santiago, y luego de eso se difundió mucho a partir de la apertura. La obra que abre los teatros, pero la temática quedaba muy invisibilizada en los medios de comunicación. Ahora tenemos la posibilidad de empezar a instalarlos en el marco de lo que corresponde el contenido que tiene la obra, y pensando en la administración que estamos, donde también había una caricaturización de los humedales, ya hay convenios firmados sobre la explotación de tierras raras en Penco, y se viene probablemente una situación de barbarie estatal sobre nuestros recursos naturales. Creemos que es una obra que también acude en un momento justo, lamentablemente creo por eso Mauro es tan importante para nosotros.
Logramos una súper alta convocatoria ahora con Mauro en términos de programación en los espacios o festivales. Hay festivales que no necesariamente hay un malestar nuestro al respecto, cada instancia debe financiarse con los recursos que tenga conveniente. No es que nosotros hagamos un juicio sobre distintos festivales o espacios que se financian por las mineras, porque además las mineras, por el daño que provocan en los distintos territorios, por supuesto que tienen una responsabilidad social-empresarial, tienen que devolver recursos para el beneficio de los distintos territorios. Pero, le sucede a estos mismos festivales y espacios que poner una obra que está discutiendo sobre el impacto que genera a nivel cultural, humano, de salud de la gente que vive en esos territorios, les complica poner esta obra. Entonces creo que la visibilidad que tuvo Mauro ahora fue muy bonita como se dio, y ahí es importante relevar el compromiso que tuvo Matucana 100 con el poner esta obra, a pesar de lo complejo que puede llegar a ser en términos temáticos, pero con la valentía de lo que podría pasar en términos de discusión social.
Como el Ciclo de Trayectoria finalizó, tanto Levitas, que habla sobre la identidad eclesiástica, Painecur, que trata sobre el impactante caso de sacrificio ceremonial de un niño mapuche, y Mauro que aborda el daño medioambiental ¿Qué emociones les dejó el ciclo?
Es súper bonito, porque nosotros, de hecho, somos muy asiduos a desarrollar nuestro trabajo en distintos territorios, no nos enfocarnos solamente en la Región Metropolitana. Nos esforzamos mucho por salir de la región, o incluso de trabajar por las periferias de la Región Metropolitana. El último espacio más visible dentro de la región lo tuvimos cuando cumplimos 20 años, en el año 2024, y nos preocupamos de establecer giras por las periferias a nivel nacional. Fuimos a Arica, Magallanes y ahora sentíamos que era súper necesario volver a un espacio del circuito convencional teatral. Y la respuesta fue maravillosa, tuvimos un marco de público tremendo, esto nos habla de que hay un interés por reflexionar sobre las temáticas que tratamos dentro de las obras y también por seguir el trabajo de la compañía, eso es un capital tremendo que tenemos para abordar las próximas acciones que vamos a tener el próximo año, como el estreno de una nueva obra y reposición de una obra aún más antigua que la que presentamos ahora, así que es de mucha dicha todo lo que sucedió. También el interés de los medios de comunicación, fue súper importante para nosotros, estuvimos muy presentes durante todo el mes en distintos medios de comunicación, incluso de televisión. Entonces creemos que también es muy bonito como se va articulando finalmente una red entre los públicos.
¿Cómo ha sido la evolución a través de los años de estas obras y cómo han trabajado la puesta en escena?
Painecur tiene nueve años, ha tenido cambios de elenco. Mauro también tuvo un cambio de elenco y Levitas también. Eso nos permite poder hacer una revisión o una profundización de ciertos elementos de la puesta en escena. Si bien Levitas y Mauro no han sufrido cambios en su puesta en escena, sí en cómo lo abordamos en términos actorales a propósito de estos cambios de elenco. Creo que eso es lo bonito también, que te da estas posibilidades modificando pequeños detalles para que crezcan las obras. En el caso de Painecur, por ejemplo, la obra partió con una escenografía X, y la obra ha girado tanto que ha tenido una evolución también en su puesta en escena. Hemos simplificado ciertos elementos para que tenga esta posibilidad de girar más fácil y nos hemos ido enamorando de una versión distinta en términos escenográficos. Por ejemplo, en la medida en que tú tienes una compañía donde las obras van teniendo vida, uno tiene la posibilidad de ir revisando, de profundizar en distintos elementos de la puesta en escena. Eso tiene que ver sobre todo con la posibilidad de que las obras sigan vivas. Ese tránsito durante los años, te va otorgando también una madurez para ir trabajando la obra. Sentimos siempre que las obras no están acabadas, que pueden seguir mejorando en la medida que van creciendo con el tiempo.
Entendiendo lo que quiere transmitir cada obra, Lafamiliateatro de ahora en adelante, ¿Qué expectativas tienen y qué proyectos piensan a futuro seguir trabajando?
Creemos que estamos en un Estado donde hacer memoria es fundamental. Incluso en términos de educación tenemos, la reducción de horas de historia, ya no tenemos filosofía, y ya no tenemos educación cívica. Entonces, la posibilidad de generar pensamiento crítico en nuestra sociedad hoy día ya no está dado por el sistema educacional. Probablemente esa mochila sí la vamos a tener que ir tomando otros agentes, como las artes escénicas. Y por lo mismo, creemos que hacer memoria es fundamental para generar un teatro popular, en el sentido de que se puedan comprender las distintas temáticas que se tratan en un escenario para públicos mucho más amplios. Queremos seguir en esa línea, vamos a continuar con un teatro popular, que lo entienda tal como decía Andrés Pérez: “Quien más sabe, quien menos sabe, lo pueda comprender”, pueda acceder. Y contando historias de nuestra memoria reciente chilena.
El próximo año, en abril en Matucana 100, vamos a estrenar una obra que se llama Chacarillas, que es sobre el acto de Chacarillas del año 77, donde la dictadura genera un acto público y televisado. Además, establece el proyecto de gobierno de la dictadura, que están en la memoria, o que uno piensa que la constitución del 80 es el hito fundacional del Estado en el que vivimos hoy en día, y probablemente vamos a discutirlo con esta obra. El proyecto de gobierno, incluso en lo que estamos hoy día, tiene un hito de fundación que es el acto de Chacarillas, donde se habla del proyecto de esta democracia protegida y donde asistieron 77 jóvenes líderes de la época, así que sobre eso va a tratar la nueva obra y también en esta línea de rescate de memoria reciente chilena.
Ficha técnica
Título: Levitas
Dramaturgia: Paly Pávez
Dirección: Eduardo Luna y Alexis Moreno Venegas
Dirección musical: Alexis Moreno Venegas
Elenco: Carolina Castro Faúndez, Ximena Zenteno, Pamela Lizama Aguilar y Paly Pávez
Diseño escénico: Karla Rodríguez Salamanca
Música original y diseño sonoro: Francisco Moreira Herrera – Vñvm
Realización audiovisual: Eva Vera Cuadra
Dirección de arte audiovisual: Javiera Severino
Casting pieza audiovisual: Emilia Pávez
Voz en off pieza audiovisual: Norma Ortiz
Diseño gráfico: Javiera Severino
Realización escenográfica: Francisco Vera
Título: Painecur
Dramaturgia y dirección: Eduardo Luna
Asistente de dirección: Nicole Morales
Elenco: Pamela Lizama, Alexis Moreno Venegas, Felipe Lagos, Felipe Zambrano
Diseño escenográfico y de iluminación: Javiera Severino y Karla Rodríguez
Composición musical: Daniel Cartes
Diseño sonoro: Franco Peñaloza
Diseño y producción audiovisual: Pelochuzo Producciones
Asesoría dramatúrgica y diseño gráfico: Javier Alvarado
Preparación actoral: Daniela Venegas
Realización escenográfica: Gian Reginato
Título: Mauro
Dramaturgia y dirección: Eduardo Luna
Asistente de dirección: Nicole Morales
Elenco: Pamela Lizama, Alexis Moreno Venegas, Felipe Lagos, Felipe Zambrano
Diseño escenográfico y de iluminación: Javiera Severino y Karla Rodríguez
Composición musical: Daniel Cartes
Diseño sonoro: Franco Peñaloza
Diseño y producción audiovisual: Pelochuzo Producciones
Asesoría dramatúrgica y diseño gráfico: Javier Alvarado
Preparación actoral: Daniela Venegas
Realización escenográfica: Gian Reginato
Coordenadas:
Del 11 al 28 de junio en Centro Cultural Matucana 100, Jueves y viernes, a las 19:00 horas, sábado y domingos 18:00 horas.
Entradas: Ticketplus.cl
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