spot_img
32.1 C
Santiago
martes, diciembre 6, 2022

últimos posts

Entrevista al director de “Memory” Héctor Morales: “La memoria es una puerta de salvación a nuestros conflictos”

- Esta publicidad ayuda a mantener este sitio -

Por Galia Bogolasky

Entrevistamos al director de la última puesta en pantalla que se presenta en CorpArtes. Protagonizada por 10 niños y niñas, cuenta también con la participación especial de las actrices Mane Swett, Marcela Salinas, María Elena Duvauchelle y Macarena Teke.

Memory es una obra audiovisual que cuenta la historia de Ema (Alessandra Mussuto), una chica que, después de meses de clases telemáticas, se reencuentra con sus amigos y compañeras de clase en un acto del colegio para presentar a la persona adulta que más admira: su abuela. En ese momento, queda en blanco y lo olvida todo. Memory es un juego por el que Ema deberá volver a sus recuerdos y, a medida que va avanzando por sus casillas, se encontrará con diversos elementos, juegos, bailes, canciones y música que la ayudarán a reconstruir su historia.

Cuéntanos sobre esta obra puesta en pantalla ¿Cómo surgió la idea de Memory?

Luego de lo que vivimos con Viña, que fue el proyecto anterior que desarrollé y presenté en CorpArtes, que fue muy bien evaluado por el público, por la crítica, ahí tuvimos unos reconocimientos, se abrió la posibilidad que yo pensara en algo para este año. Justo me tocaba viajar a Barcelona con Fuego, Fuego, que es la obra que hicimos con Manuela Infante allá. Estando allá me tocó vivir a distancia todo el proceso de fin de año que tuvimos; la primera y segunda vuelta, y todo lo que estaba pasando y lo que ha venido pasando. Es muy extraño, porque cuando uno está en Chile y lo está mirando desde acá, tiene un color y tiene una energía lo que está pasando y que es muy fuerte, pero cuando se ve desde afuera también cambia la óptica. Me empezó a pasar que sentía que todo lo que nos estaba dividiendo, tenía un punto en común y que, finalmente es el lugar que yo creo es donde los diálogos se encuentran, que es la memoria. Este último tiempo se ha hablado mucho de la memoria, pero yo creo que lo hablamos desde la adultez. Ahí se cruzó con una idea que tenía hace tiempo que era trabajar con un elenco infantil adolescente o preadolescente. Pensé que, en realidad, así como le habíamos entregado un proyecto teatral a través de la pantalla a la gente más adulta pensando en Viña, con la trilogía, dije: «quizás lo que quiero hacer tiene que ver con un público más infantil». Precisamente creo que es más efectivo que otres sigan hablando de la memoria, porque nosotros ya entendemos que la memoria tiene un rol en nuestra sociedad, que a nosotros nos enseña a enfrentarnos a las vicisitudes de la vida de una manera, pero que como sociedad nos fundamenta. Sobre ella estamos construyendo constantemente. Nunca nos vamos a poner de acuerdo, porque hay muchas versiones de las historias, pero al menos recordar lo que vivimos y colectivamente construir esa memoria colectiva, creo que hoy día, para mí, es una puerta de salvación a nuestros conflictos, nuestros desencuentros, al estado de las cosas a nivel mundial. Cuando recordamos lo que le hemos hecho durante las últimas décadas al planeta, es que nos ponemos en alerta para cambiar lo que ha ido pasando. Yo creo que los niños y niñas entendieron muy bien, desde el lugar en que estábamos, tratando de invitarlos a hablar de esto. Ellos empezaron a aportar muchísimo en el punto de vista que tenían de los temas, que íbamos tocando y hablando. El guion empezó a desarrollarse cuando estaba en Barcelona, mientras veía lo que estaba pasando, y lo continué una vez que llegué a Santiago, seguí trabajando y ahí vinieron todas las colaboraciones que son parte del equipo.

Es super interesante el equipo artístico que hay detrás de la obra. Tienes a Los Contadores Auditores, Cristián Carvajal, Alejandra Massardo, Elisa Eliash, etc, ¿Cómo fue reclutar al equipo para trabajar juntos en este proyecto?

Fue super bonito porque se dio muy fluidamente el camino. Estando desde allá, empecé a pensar al tiro que lo que había que hacer era replicar el mismo equipo que habíamos trabajado en Viña, que era la Ale Massardo en producción general y Cristián (Carvajal) en la producción ejecutiva. Entonces los llamé, les conté la historia. Ahí empecé a pensar en cómo era la historia y qué era lo que iba a ir necesitando. Lo primero que pensé es la protagonista y luego en qué historia íbamos a contar. Me puse a estudiar sobre la memoria y empecé a entender que había que encontrar un lenguaje particular para hablar de la memoria, porque si nosotros nos poníamos a hablar de la memoria porque sí, probablemente iba a ser una lata escuchar a unos personajes hablar de eso. Me pareció que era interesante que esto fuera una mezcla con videoclips, con música, con animación, con cine y teatro, pero literalmente la primera parte es muy cinematográfica. El recorrido es de un auto hasta que llega al teatro en su colegio, abre una puerta hacia al teatro y de ahí en adelante todo es teatro. Esa mezcla de lenguaje en la búsqueda, en la metodología de trabajo. Nosotros trabajamos como una obra de teatro durante 4 a 5 meses, para después entrar a una preproducción, como de cine, y después a un rodaje. Era super grande y había que cuidar mucho quienes fueran los que hicieran ese equipo. Entonces Cristián Carvajal fue una mano que hacía que esto avanzara mientras, yo con los Contadores, por un parte, hablábamos de vestuario, del espacio, con Fernando (Milagros) nos sentábamos a componer canciones, con Maca Teke y Kahled Darwich, que son los coachs de actuación, empezamos a hacer talleres para poder conocer niños que estuvieran cerca de los roles. Yo les pedí no hacer casting porque me parece que es muy traumático el hecho de ir a ponerse pruebas y quedar o no quedar. Fuimos a visitar escuelas y por ahí aparecían, después juntamos a cuatro un día y funcionaron bien. Después empezamos a leer los guiones de a poco, los guiones se alteraron según sus intereses también. Creo que el trabajo de la Yeimy en coreografía también ayudó muchísimo. Nos empezamos a dar cuenta que esta relación con el arte desde la música, desde el baile, desde la actuación, les permitía a ellos volver a relacionarse. Nosotros nos juntamos la primera vez presencial y eran diez chicas, chicos con mascarillas y con mucho miedo a tocarse, y con mucha inseguridad con sus cuerpos, porque, imagínate que tienen entre 11 y 14, los últimos dos años de su vida lo han vivido con clases online y con sus amigos con cumpleaños en pantalla entonces poner el teatro, la música, el baile a disposición, justamente lo que dice y donde están los personajes en la obra, a un acto de volver a encontrarse. Fue super maravilloso y muy interesante de ver como esos cuerpos iban cambiando, como se iban relacionando, como se empezaban a reír.

El casting es de lujo, sobre todo pensando que son adolescentes que logran una puesta en escena increíble ¿Cómo fue la búsqueda de un elenco tan talentoso?

Un pie forzado del guion super importante, era que estos personajes están en el día que les pidieron llevar al adulto que más admiran. Todos tienen a una especie de alter ego adulto que están en esta representación. Conversé que hartos hijos de amigas y amigos y con chicos que me venía encontrando y empecé a darme cuenta de que su adulto en general, son personas famosas, personas de la contingencia, «¿quién te gustaría ser cuando grande? Bad Bunny, a este trapero, a esta modelo, a este influencer». Teniendo ese panorama, nuestra protagonista se complica mucho cuando llega con su ídola, que es su abuela, y más encima que se le está olvidando todo, todo lo que ella podría haber hecho, además ya no vale nada. Pienso que ese es un acto también de ella muy honesto, de decirle a sus compañeros: «Yo no admiro a nadie famoso ni que hoy esté en la contingencia, admiro a mi abuela». Ahí se queda en blanco, cuando se pregunta «chuta, ¿estaré bien?» se complica por eso. Ahí hay también una mirada sobre una generación que está muy invadida por una cantidad de información desde los adultos que le entregan la música, lo que ven. Creo que uno es responsable de poder entregarle contenidos distintos a nuestros niños, a la gente que le interese, a los padres que le interese mostrarle a los niños y niñas materiales que hablen y reflexionen sobre otras cosas, es bueno que exista. El fin de semana, en las funciones me hablaban muchos padres que decían: «qué bueno poder conversar con mi hijo sobre esto, porque no sé cómo enfrentar que mi mamá tiene Alzheimer, no sé cómo decirle a mi hija que no la reconoce». La historia abre ese espacio y la posibilidad de meterse en esa conversación.

¿Cómo fue abordar esta temática de la memoria a nivel de guion y tratamiento para hacerla atractiva transversalmente para niños y adultos?

Me ayudó harto estudiar. Justo estaba en Barcelona y encontré un par de libros muy interesantes, que es cómo funciona la memoria a nivel general, y otro libro que tiene que ver con cómo funciona el cerebro en los adolescentes. Cuando yo empecé a desarrollar el guion sentía que tenía que echar mano a esa información porque no quería contarles una historia que a ellos no les interesara o que la dejaran de atender. Si te das cuenta en la estructura capitular, que tiene tres capítulos, están pensados para que cada uno dura 11 a 12 minutos, que es lo máximo que a esa edad puedes atender sin tener una pausa. Hay 11 minutos y pausa, anda por agua, mira por la ventana, sigamos viéndolo con el papá y la mamá, 11 minutos más, 12 minutos más. Que se haya desarrollado escenas, luego música, luego animaciones, ese intervalo de cambiar de lenguaje es parte de este estudio. Cuando llegué a Chile se sumó Matías Silva, que es asistente de dirección y estuvimos trabajando mucho en entender cómo funcionaba y relacionaba la memoria corporal, la memoria a corto plazo, la memoria de los sentidos. Cada rol tenía designado desarrollar está niño chef, que es el encargado de decirle: «Si tú te olvidas de algo, siempre en lo que pruebas en lo que hueles, va a estar la información de esos recuerdos, de esos momentos”. Por eso la tierra mojada te gatilla tal cosa, por eso comerte esto te recuerda esto otro. Fue super interesante porque nosotros desarrollamos el proyecto en el guion, a través de zoom, pero cuando lo teníamos que poner a prueba era cuando instaláramos en tablero y nos pusiéramos en la sala de ensayo a jugar como si eso fuera un gran Monopoly humano, en donde ella fuera avanzando. Ahí nos dimos cuenta de que funcionaba y que todos lo pasábamos bien y que iba a ser complejo rodarlo, porque íbamos a tener que estar un grupo de adultos persiguiendo a unos niños por un tablero, pero resultó y resultó super bien para nosotros habernos instalado en un colegio durante las vacaciones de invierno a desarrollar el rodaje.

Debido a esta mezcla de formato, al ser una obra propuesta en pantalla, ¿Para ti sigue siendo la base? ¿Sientes que es una película o una obra? 

Me encanta ese juego, porque a veces me juega muy a favor porque se abre la conversación. Pero a veces nos juega en contra, porque la gente llega al teatro esperando una obra de teatro en vivo y hay otra que llega sabiendo a lo que va. Escucho a las personas cuando van, y sí es una película, porque voy y veo como en el cine, en una pantalla, o en la casa la puedo ver en el computador o mi teléfono, pero para mí, ¿Por qué está tan vinculada al teatro? Porque de alguna manera, desarrollar el trabajo como se desarrolla en el teatro para mí es una gran diferencia. Una película es un autor o director que desarrolla una idea y luego va con el grupo y lo filma. A mí se me ocurre una idea, pero tengo que invitar a muchos para poder desarrollarla y ahí partimos el desarrollo en meses de trabajo, como se trabaja en el teatro. En vez de hacerla en vivo, las hacemos en vivo y las grabamos. Este espacio no funcionó como un set de televisión que grabábamos una esquinita acá, y montábamos esa parte. Efectivamente había un set que estaba todo funcionando, íbamos iluminando cada vez que el juego iba avanzando y eso se tuvo que sostener durante una semana de grabación. A mí me gusta esa discusión que se produce en que nadie sabe tanto cuánto de teatro es y cuánto de cine. Venimos haciendo eso, yo vengo haciendo eso desde El bot, cuando estábamos en pandemia y todo el mundo decía «esto no es teatro». Yo lo seguí buscando e investigando, luego hicimos tres: El delantal blanco, Las exiliadas y La gente como nosotros. Esta obra ya viene con mucha más mezcla de cine porque el trabajo de la Elisa Eliash fue super fundamental, yo le dije: «Tengo esta idea hay que filmarla, hagamos una película u obra de teatro». Ella se lanzó y armamos story y lo convertimos en el producto que es, en el resultado que es. Para mí desde afuera y no sé cómo se lee tanto desde el otro lado, pero desde adentro, es una obra de teatro que, en vez de estrenarla, pasa por un periodo de preproducción y luego se filma como película, es la mezcla. Yo creo que eso es lo que me pasa también, porqué me gusta tanto, porque yo he desarrollado muchos proyectos en teatro, pero también paralelamente he trabajado en audiovisual, entonces me gusta cruzar las dos cosas. No solamente a mí me mueve para investigarlo, sino que le da posibilidades que no tiene el teatro. Hoy día estamos realmente en una crisis cultural importante y se han reducido todos los canales de poder seguir ampliando la audiencia, es más difícil comunicar, es más difícil elegir y viajar. Yo creo que Memory me interesa por eso, porque hoy día se está mostrando en la pantalla de CorpArtes, pero desde la próxima semana va a estar disponible en la página web, para que se vea en todo Latinoamérica. Las personas me escriben mucho por redes sociales, como: «qué interesante, de qué se trata, quiero verla, pero vivo en Punta Arenas». Eso va a poder suceder desde la próxima semana y con el teatro pasa poco, uno se puede mover poco.

¿Has pensado convertirlo de frentón en una obra de teatro en puesta en escena o de frentón convertirlo en una película y extenderla?

El último tiempo he estado super abierto a que pasen todas las cosas que tienen que pasar. A mí me gusta mucho la historia, me gusta el grupo que se generó, el elenco son amigos ahora. Todo lo que pueda pasar con Memory yo feliz, feliz que se convierta en un libro, una película, en poleras. La gente el fin de semana llega muy contenta y se va muy contenta. Engancha muy bien porque la música, si bien están hablando de una cosa, que tu cuerpo pueda recordar de las capitales del mundo, suena atrás las bases que utilizamos para inspirarnos, Rosalía, Bad Bunny, traperos, raperos. Entonces con Feña (Fernando Milagros) tuvimos ese cuidado y esas ganas de que entretuviera.

En tu rol como director, ¿Cómo te sientes como director? ¿Te está gustando dirigir más que la actuación?

Siempre me ha gustado, pero yo creo que mucho tiene que ver en el último tiempo con la sobrevivencia. Siendo director puedo gestionar proyectos, siendo actor tengo que esperar que me llamen. Como han sido años difíciles post pandemia, estuvimos dos años sin actuar en el teatro. El tiempo se redujo, todos los proyectos que eran audiovisuales se tuvieron que retrasar, empezó a aparecer la necesidad de tener que gestionar proyectos y empujarlos. Me gusta mucho la autoría y la dirección, pero no me gusta tanto la producción. Por eso me pongo de este lado y me interesa y lo paso super bien. Ahora estoy dirigiendo a la Diana Sanz y al Guilherme Sepúlveda, en un texto de la Muestra de Dramaturgia y te juro que hace muchos años que no era tan feliz. Voy todos los días a las 10 am a la sala del teatro de la memoria en Bellavista y nos juntamos, tomamos té, leemos los textos empezamos a ensayar, encontramos las escenas y se nos hacen las 2 de la tarde y chao que esté bien, me veo caminando estudiando el texto para mañana y otras coas que tengo que hacer, pero me gusta mucho dirigir. Hace meses atrás estuve con La casa de los monstruos y lo pasé super bien actuando, pero también me pongo muy ansioso, son meses muy ansiosos; la letra, la memorización, el estreno, ir a la función. Cuando estoy en función casi vivo en torno de la función, me levanto, hago deporte me alimento bien, veo la hora, repaso el texto. Con suerte me puedo concentrar en un mail, ya son las 3 de la tarde, pero ¿Qué hago en el teatro desde las 4? es que ya no sé qué más hacer si tengo función. La dirección me tranquiliza, me relaja, que me tengo que ir caminando para pensar cómo vamos a enfrentar la escena, esa que nos lleva al final. Hoy día estábamos montando el final, por ejemplo, me fui escuchando la música digo «Podemos tomar este camino, le voy a decir a la Diana que haga esta cosa». Lo paso muy bien. Guilherme y Diana son dos monstruos.

¿Qué le podrías decir a la gente para invitarlos a ver la obra online?

Primero un abrazo para todo el equipo de Culturizarte, que siguen dando la pelea y tienen este espacio maravilloso que nos permite hablar de las cosas que hacemos. Para ustedes quienes nos están leyendo, decirles que Memory es un trabajo colectivo que ha tomado muchísimo tiempo de reflexión, de creación y que tiene un foco super interesante, que es los niños, niñas, niñes y preadolescentes. Este último tiempo han tenido que vivir cosas que probablemente ni a nosotros nos tocó vivir. Un planeta furioso, cambiante, con tiempos muy cambiantes, con encierros y cosas que cambian. Siento que Memory es un abrazo al respecto, es como no te sientas tan sola, tú también eres parte de otros que lo han pasado mal y se están cuestionando cosas y que tienen que volver a encontrarse y no saben cómo y están entrando a una edad compleja, como la adolescencia. Hay espacio para que pongan ahí sus inquietudes, y puedan hablar con la familia en torno a cosas que les preocupa; ¿Por qué mi abuelo reacciona así? ¿Por qué ha pasado esto en la familia? Creo que es un momento divertido que puede generar buenas conversaciones y creo que son necesarios en estos tiempos donde las cosas han estado más difíciles. Así que invitadas, invitados. Para nosotros es fundamental el apoyo del público que permite que los centros culturales y fundaciones también digan «mira vamos a apostar por esto» porque, sin duda, CorpArtes está apostando por un nuevo contenido y una búsqueda. No es llegar y ensayar en dos meses una obra, es un apoyo para poder investigar, trabajar y desarrollar un proyecto durante mucho tiempo. Si hay buena retribución y el público llega, esas cosas se pueden seguir haciendo, y eso es super importante para mí, para ustedes.

FICHA ARTÍSTICA

Título: Memory

Guion y Dirección General: Héctor Morales Bettancourt

Asistencia de Dirección: Matías Silva Valenzuela

Producción Ejecutiva: Cristián Carvajal Torrealba

Producción General: Alessandra Massardo Atencio

Desarrollo de Guion: Héctor Morales Bettancourt, Juan Andrés Rivera Manríquez y Matías Silva.

Producción Musical: Fernando Milagros Vera

Diseño integral: Los Contadores Auditores

Peluquería y Maquillaje: Carla Casali Escudero

Casting y Coach Actoral: Pájaro Azul

Coreografías y Dirección de Movimiento: Yeimy Navarro León y Valeria Carrasco Jara

Realización Audiovisual: La Forma Cine

Fotografías: Andrés Campos

Registro de Proceso: Alexandra Valenzuela Caroca

Diseño Gráfico: Javier Pañella González

Formato: Puesta en pantalla.

Edad: Público Familiar 7+ (Recomendada sobre 7 años)

Duración total: 35 minutos.

ELENCO MEMORY:

Alessandra Mussuto Doberti

Leftrarü Valdivia Castro

Thiago Pereira Preller

Alondra González Buccioni

Juana Peragallo Valladares

Olivia Vargas Fridman

Camilo Bugueño Espejo

Ema Valenzuela Carrasco

Lautaro Cantillana Teke

Luciano Layseca Bresky

Y la participación especial de:

Marcela Salinas Tapia

María Elena Duvauchelle

Macarena Teke Gómez

Mane Swett Urquieta

Latest Posts

Destacados

suscríbete

Suscríbete al newsletter para obtener la agenda cultural semanal