Entrevista al guionista y director de “Ella Es Cristina”, Gonzalo Maza: “Si la hubiera dirigido una mujer la hubieran tratado de feminazi. Quizás soy feminazi”.

 

Por Galia Bogolasky

Tuvimos la oportunidad de entrevistar al guionista ganador del Oscar por Una mujer fantástica cuando estuvo en Chile para el estreno de su primer largometraje Ella es Cristina, protagonizada por Mariana Derderian y Paloma Salas. Esto fue lo que nos contó.

¿Cómo surgió la idea de hacer esta película?

La película surgió de un montón observaciones que yo tenía del mundo de las mujeres que conocía, que estaban en sus treinta. Y de verlas, por un lado, tratando de hacer su vida y tratando de encontrar un lugar en el mundo. Y por el otro, teniendo mala suerte, a falta de otra palabra le decimos mala suerte, de las cosas que no resultaban, problemas de trabajo y de pareja, que las dejaban botadas. En fin, un montón de cosas que me empezaban a llamar la atención que era un patrón que se iba repitiendo. Por otro lado, una cierta complicidad femenina que me parecía super verdadera y real. Una especie de amistad femenina que era profunda y verdadera y que no era representada en las películas. Siempre las amistades femeninas se muestran como algo falso. Yo sé que había algo divertido en este dilema, como una torpeza generacional, como en esta adolescencia tardía. Y había rasgos de inmadurez. Había algo divertido ahí. Cómo tratar de hacer una historia con base en eso. Empecé a escribirla. Además, me llamaba mucho la atención la Mariana Derderián, porque encontraba que era una actriz completamente mirada en menos en el mundo chileno teatral y del cine, no la consideraban, porque era una actriz que había hecho teleseries. Yo encontraba que era muy luminosa y muy parecida al personaje que yo quería hacer, en el sentido de que transmitía una sensación de ingenuidad, pero al mismo tiempo como ira y de cierta melancolía. Hay algo super melancólico en ella, que no se ve rápidamente. Pero mirándola te das cuenta de que hay algo melancólico en ella. Además, me parecía que tenía algo super cinematográfico, era como una estrella de cine, super linda, con unos ojos gigantes. Entonces, me puse a escribirla para ella, y se lo dije. Ella estaba casada con un amigo mío, muy querido, y pertenecíamos al mismo círculo. Aunque su historia personal no tenía nada que ver con lo que estábamos viendo de la película. Por otro lado, me puse a trabajar y conocí a Paloma (Salas). En un momento pensé cómo hacer el guion con ella. Pero no era lo suyo, hacer guiones no era en ese momento algo que quería hacer. Pero hablamos harto y hablando con ella me di cuenta de que, en realidad, también podía ser una amiga y podía hacerla sobre eso. Así fue que partió todo. Básicamente, como una historia de dos amigas, pero centrada en la historia de Cristina.

Es interesante el hecho de que es una historia de amistad, pero la mayoría del tiempo no son amigas, están peleadas. Esa distancia es la que genera el peso de la amistad, finalmente.

Exactamente, porque se echan de menos y se reencuentran.

Además, terminar con esa carga de “es tan potente nuestra amistad que podemos estar juntas para siempre”, super romántico, desde el punto de vista de la amistad.

Exacto. Y ahí había otra idea que quería desarrollar, que era la idea de hacer una especie de comedia romántica sobre una amistad y en lugar de terminar con un matrimonio terminaba con un divorcio. Porque en el fondo las comedias románticas terminan siempre con declaraciones de amor. Terminar con una declaración de amor, pero en un divorcio, no en un matrimonio. Eso es lo que hace ella en esa declaración de amor. También, jugando el juego de esta sociedad que se espanta, ante todo.

¿La filmaron cuándo Mariana estaba embarazada de verdad?

Sí, toda la parte embarazada tiene que ver cuando ella estaba embarazada.

¿Y el rodaje fue interrumpido por mucho tiempo?

No, grabamos una parte. Lo que pasa es que nosotros hicimos un tráiler. Y yo no tenía la opción de hacer un tráiler, porque no tenía plata. Pero filmé la parte en que está embarazada, que son verdaderas y, después, filmé la parte en la que no está embarazada, cuando conseguí la plata. Entonces quedó establecida la cámara, el tipo de cámara, el formato, la visualidad.

¿Por qué decidiste hacerla en blanco y negro?

Por muchas razones. Una, es que siempre quise hacer una película y siempre quise hacer una película en blanco y negro, porque se asocia a un montón de películas que yo admiro, que a mí me gustan mucho y que son de personajes. Generalmente, el blanco y negro me permite ver mejor a los personajes. El blanco y negro es super bueno para los retratos. Al mismo tiempo tiene un tono nostálgico y melancólico, como si fuera del pasado, aunque ocurra actualmente, pero es como si ocurriera en el pasado. Y tiene algo, además, elegante y bonito, es super bonito. Había muchas razones para hacerlo. Se hace super poco, además. Creo que me producía una sensación de control que podía tener sobre la película, en el fondo nos olvidamos de lo que no tiene importancia y te centras en lo verdadero. Además, es irreal, porque la vida no es en blanco y negro, pero super real también, es más real todavía.

Me llamó la atención que fuera una película muy femenina, contada por un hombre ¿cómo lograste ese acercamiento con lo femenino? y ¿por qué decidiste retratar a los hombres de esa manera tan desagradable?

Yo no sé si los personajes son malas personas. Me interesaba hacer una película sobre personajes ciegos, que no se dieran cuenta de quienes son. En la ceguera de los personajes está la comedia, las comedias se tratan de personajes ciegos y les di el drama, que sirve para los dos. En el caso de ella era simple, ella no se da cuenta qué es lo que le pasa, la única que se da cuenta de lo que le pasa es su amiga. La amiga tampoco se da cuenta mucho de lo que pasa ella misma, también es engañada. Yo creo que las mujeres caen en muchas trampas que los hombres ponemos, pero nosotros no las ponemos con una mala intención. La sensación que yo tengo, es que nosotros vivimos en mundos irreales, somos super fantasistas, es decir, si yo te prometo algo, “Esto lo voy a arreglar, esto lo voy a hacer, no te preocupes” es una frase muy masculina y, después, no lo resuelves. Eso produce mucho estrés en las mujeres, porque, habitualmente, genera problemas que las mujeres no quieren que ocurran. Hay un voluntarismo masculino que cuando uno dice “no te preocupes” porque de verdad crees que lo vas a solucionar. De verdad o puede que no pase. Y cuando no pasa, que es un poco como la deuda del papá del personaje de Susana, cuando uno no cumple esas promesas produce mucho daño.

Creo que uno solo puede darse cuenta de eso cuando lo ve desde un punto de vista femenino. Cuando a un hombre le ocurren eso, el hombre reacciona violentamente, como, “¡Hasta cuando me hueveas con lo mismo, te dije que lo iba a hacer!”. Si tú resumes las peleas de hombres y mujeres del mundo, el 80 % sobre deben ser sobre eso, cosas que los hombres prometemos, que asumimos que vamos a hacer y que no somos capaces de cumplir. Porque tenemos una muy alta estima de nosotros mismos. Pensamos que somo super hombres. A mí me parece divertido. No creo que hay mala intención, creo que hay una ceguera. No creo que un hombre piensa que está mintiendo, no, verdaderamente piensa que lo va a hacer. Es genuino. A veces lo hacemos también. No es que nunca lo hacemos, pero muchas veces no. Tendemos a reducir y a quitarle importancia a esa estadística de las promesas que no cumplimos, solamente nos fijamos en las que sí cumplimos.

Qué increíble que lo tengas tan claro ¿cómo llegaste a esa revelación de un autodescubrimiento del problema masculino frente a los conflictos con las mujeres?

No lo sé, yo creo que, por lado, siempre hui del colegio de hombres, hui de las dinámicas masculinas, me aburren. Me parece que son super básicas, bien primitivas. Es como el chat del colegio de los papás que se mandan pornografía. Es básico. Hay una sensación de camaradería muy básica y si tú no eres parte de eso te hacen bullying o te tratan de todo. Antes era más fuerte. Los que vienen ahora ya no te dicen nada porque es incorrecto, pero te dicen macabeo, siempre hay un tipo de bullying. Yo creo que el machismo es una forma de egoísmo super fuerte. Y yo creo que estamos hartos del egoísmo. El mundo está super egoísta, está todo super poco empático. Vivimos en una época tan individualista que es super agresiva. Ese individualismo tiene muchas caras y una de las caras es el machismo, que es la más institucionalizada. Porque entre los hombres nos protegemos y entre los hombres armamos nuestras cosas. Ahora, con toda esta cosa de las mujeres tomando conciencia de su rol en el mundo y el #metoo y todo eso, los hombres están despavoridos, están asustados, hay mucho miedo. Hay mucho miedo de que alguien vaya a denunciar y que te cague la vida para siempre, de algo que hiciste hace cinco años y no te acuerdas. Caminan por la calle como si hubiese unas grietas que se van a abrir y van a caer por ahí. Una especie de revolución francesa, que van a correr las guillotinas, de los que están en el lugar del poder. No tengo una respuesta verdadera, pero me ha tocado verlo. Al momento de escribirlo, el mismo acto de hacer la película, para mí fue un acto de descubrimiento. No es que yo tenga todo ultra claro. La película para mí era mucho más naive, era mucho más comedia y, después, fui sacando la parte de comedia, sacándole el chiste, sacándole cosas. Había un drama profundo que yo no podía soslayar, era super injusto con el personaje, pasar por alto algo que era importante que estaba pasando con ello. La película tiene tres partes, y parte de una manera mucho más chistosa y luego se va poniendo más seria.

Me llamó la atención que hayas incorporado a Paloma Salas, que es conocida por ser standupera, ella es como el símbolo de la comedia actual. Pero, por otro lado, la historia es bien dramática ¿Cómo tomaste esa decisión?

Claro, yo nunca iba a hacer una comedia, pero me parecía interesante el aporte que ella podía hacer, sobre todo con la improvisación. Pero, también, apareció una actriz que estaba escondida y que nadie valoraba mucho, alguien que hablaba en serio y que no habla en broma todo el rato. Una de las cosas que más me cuesta cuando estoy con ella es que hable en serio. Al hacer un personaje estaba obligada a hablar en serio, a emocionarse, a llorar, a abrazar a su mamá. Yo creo que apareció algo que no teníamos en nuestros radares. Apareció una actriz. Ojalá siga actuando, porque encuentro que es una super buena actriz. No teniendo experiencia fue un super buen complemento, las dos caras de una misma medalla, estas dos amigas. Yo me he dado cuenta de que las mujeres, en general, son amigas de personas muy distintas a ellas. Sobre todo, cuando son amigas de chicas. La vida toma caminos distintos y cada una está en lugares muy distintos y son personas distintas, pero siguen siendo amigas. Eso me llama mucho la atención. Por eso quería que fueran super distintas, una rubia, otra morena, una más alta, otra más baja, una más hippie. Una es como para adentro y la otra tira todo para afuera. Había cosas que me parecían interesantes ahí.

¿Por qué decidiste marcar los tres actos?

No lo sé, yo creo que por estructura de guion. Lo bonito es que aprendí mucho haciendo guiones. Me fui a estudiar afuera un año, pero me quedé más. Escribí la película, la dirigí, todo muy intuitivamente, y después vino el rodaje, el montaje y estaba estudiando guion. Entonces, entré en dinámicas estructurales, estaba aplicando lo que estaba aprendiendo y, además, estaba aplicando lo que el mismo montaje me enseñó del guion, con Andrea Chignoli que es una montajista excepcional, aprendí mucho de ella. Ordené en mi cabeza estructuralmente los tres actos. También, cada acto, tiene tres actos, y dentro de cada escena hay tres actos. Entonces, había una sensación media geométrica que me parecía interesante desarrollar. Como había elipsis entre un momento y otro, me parecía que era relevante marcarlo.

Tú eres periodista y te dedicaste a la crítica de cine y después al guion. ¿Cuándo empezaste el guion fue natural?

Intuitivo.

¿Y después quisiste aprender más técnicamente?

Sí, como que aprendí guion trabajando con Sebastián (Lelio) que también es un director super intuitivo. Yo solo tengo palabras de agradecimiento para Sebastián, porque tiene una inteligencia excepcional, pero, además, trabajando juntos nos enseñamos mutuamente, siendo los dos muy cinéfilos, para decir dónde y cómo se podía contar una historia. De manera intuitiva, había reglas, había técnicas, había atajos que lo hacía todo mucho más fácil. Nos dimos una vuelta super larga, pero fue bueno porque, al mismo tiempo, no quedamos marcados por reglas, por un tipo de cine que se hace con base en reglas o estructuras sólidas, específicas o muy rígidas. Así que en ese sentido para mí fue super bueno venir del otro lado. Y una vez que lo aprendí sentí que tenía herramientas, como si me hubieran dado una caja de herramientas, las instrucciones de la capa que te hace volar. Encontré que fue un super buen proceso. Además, me fui a estudiar guiones en otro idioma, porque quiero escribir en inglés. Ya estoy escribiendo, ya hice una película y ahora voy a hacer otra.

¿Sabías inglés de antes o tuviste que empezar a aprender el idioma, además?

Nunca se termina de aprender un idioma, ni siquiera el español. Pero yo sabía inglés. Yo nunca tuve clases, cursos, ni estudié en un colegio inglés ni nada de eso. Aprendí viendo películas, probablemente, y leyendo. Y después, estudié un año en Estados Unidos. Pero luego, nada, de hecho, no tengo tan buena gramática. Ahora estoy tomando cursos para poder mejorar mi gramática, porque en el fondo siempre fue muy intuitiva. Ahora estoy organizándome más.

¿Tú sentías que era un paso natural del guion a la dirección?

Creo que era una inquietud natural, evidentemente. También, medirse a uno mismo. Me parece que había una herida, es como si fuera el lado oscuro de la luna. Tú tienes mucha claridad del territorio que conoces, pero había un capítulo que yo no conocía y que quería conocer, quería saber lo que significaba. Tiene cosas negativas, que es exponerse, porque cuando uno es guionista está en segunda línea y, por lo tanto, no te expones. En cambio, ponerte como director te expone a tus temas, a esto de dar entrevistas. Tienes que hacerte cargo de lo que hiciste, no puedes echarle la culpa a nadie. Lo que funciona es tu merito, y también, de todos, de un grupo de gente que te ayuda a hacerla. Pero, también, lo que no funciona es tu culpa. Entonces tienes que hacerte cargo de eso. En eso estoy.

Encuentro super valioso que hayas empezado con una película así, íntima. Con toda tú experiencia podrías haberte lanzado a una película más compleja.

Más grande, claro.

¿Cómo fue tu proceso de director a diferencia de tu proceso como guionista?

No sé, estoy recién aprendiendo, eso es lo que me pasa. Le tengo mucho respeto a lo que estoy haciendo y me siento un aprendiz, un guionista que hizo una película. Ya veremos si podré sentirme un director más adelante. Me demoré quince años en sentirme guionista. Antes me sentía un periodista que hacía guiones. Entonces, el tiempo va a decir y sí tengo más ganas de hacer más películas. Tengo un montón de ideas y cosas que quiero hacer. Creo que hay algo acá y estoy muy contento con la película, porque creo que hay algo que me puse como meta hacer y lo logré, por lo menos para mí, para mis estándares de lo que yo quería hacer. Entonces, por supuesto que las personas ven las películas de otra forma, y algunos les gustará más, a otros les gustará menos y eso es como la regla número uno del cine. Pero creo que eso no tiene ninguna relevancia, verdaderamente, para mí en este momento, tiene mucha más relevancia haberme propuesto hacer esta película, desarrollar estos personajes, hacerlo de esta forma, con estos actores, con estos colaboradores maravillosos. Siento que hay una mezcla de verdadero y elegante en lo que hice. Con eso estoy super pagado. En el fondo podríamos sentarnos a hablar de todas las cosas que no funcionan, que no gustan, y es chistoso, porque, esa es otra cosa que descubrí, que cuando uno es crítico se pone en una posición como “a mí no me vas a engañar, y yo me di cuenta de que tu película tiene todos estos problemas, problema uno, problema dos, problema tres”. Eso es uno cuando es crítico. Y uno cuando es director dice “lo sé perfectamente, lo sé mucho antes que tú y, además, te quedaste corto, tienes doscientas cincuenta otras cosas que no te diste cuenta de que no están funcionando”.

Entonces, el mayor crítico de un director es su mismo director, porque ha visto la película ciento ochenta veces, la ha revisado en todas las formas posibles, ha buscado caminos y hay soluciones y otras que no. Además, hay una cosa super linda, que el error no es un error, equivocarte no es una equivocación. Cuando yo era crítico tendía a establecer que había una manera correcta de hacer cine. Por lo tanto, hay una manera correcta de construir un personaje, una manera correcta de filmar una ciudad, una manera correcta de contar una historia, reglas. En realidad, el buen cine se cuela por las reglas. O sea, si tú haces una película solo con reglas no va a haber un buen cine. Hay algo fantasmagórico que aparece entre medio, que se cuela entremedio de eso y hay que dejarlo pasar. Hay que dejarlo pasar porque no sabes lo que es y es lo misterioso que hace que una película funcione o no. Desde la crítica esos fantasmas que se cuelan por ahí, habitualmente, son mirados con sospecha y, en realidad, no, uno está cediendo el paso a lo desconocido. Ahí yo dije “no, acá hay algo mucho más interesante que hacer crítica hoy, para mí”. Yo no me daba cuenta de eso cuando hacía crítica, o sea, uno intenta darse cuenta. Además, uno les da permiso a ciertos artistas para eso y a otros artistas no les da permiso. Hay una sensación, un juicio, pero de un juez que es como la jueza del final de mi película, que metafóricamente podría ser un crítico, que dice lo que está bien y lo que está mal, moralmente, no legalmente. Porque en el fondo un crítico siempre es un juez moral.

En el guion de Ella es Cristina se nota tu autoría ¿qué tanto hay de ti en el guion de La mujer fantástica?

Mi película es mucho más inmadura que La mujer fantástica. La mujer fantástica es una película super madura de un director que ya había hecho otras cuatro películas antes y llega en un estado de madurez distinto al mío. Yo estoy en una especie de adolescencia que te produce más simpatía, probablemente, porque la adolescencia y la infantilidad produce más simpatía. En realidad, la madurez no produce tanta simpatía. Yo siento que es una película mucho más elaborada y mucho más profesional que la que hice yo, porque lo es, porque la construcción es mucho más compleja, el personaje. A mí me encanta La mujer fantástica. Creo que es una película Hitchcokiana maravillosa. Desde la partida de Psicosis hasta la música, y la sospecha. Es como alguien que le da un ataque al corazón, como Hitchcock, pero está filmada como si fuera un asesinato. Yo soy un gran fanático de Hitchcock. Pero claramente es una película mucho más compleja y elaborada que la mía. Yo también juego al cachorro con mi película y siento que de alguna manera estoy tratando de generar algún tipo de simpatía hacia mi película usando todos los elementos que ocupé. Pero tenemos que tender a un cine más maduro. El mundo se dio cuenta, eso es lo interesante. Es difícil darte cuenta desde acá, pero el mundo se dio cuenta de que había algo super interesante ahí. No era una moda. Tendemos a sospechar, vivimos en Chile, todos sospechamos. La sospecha está antes que la curiosidad. Me parece que es super, Sebastián. Los guiones de Sebastián son el punto de partida. Siempre era hablar mucho, trabajar, trabajar, trabajar, como armando un cartridge, pegada la película dentro de él, ahora él puede hacer lo que quiera. Siempre pensé que era así. Todas las películas de él son muy de él. Yo fui un colaborador de Sebastián, un amigo y un colaborador. Yo no puedo atribuirme ninguna autoría por mi cuenta. Aunque trabajé con él, porque era muy de él. Es lógico que haya sido así y lo admiro por eso. Estoy ahí, evidentemente, pero como está ahí Sole Salfate, Benjamín Echazarreta, Estefanía Larraín y todos los que han colaborado en sus películas.

¿Hay alguna película que tú consideres que hay más autoría de tu parte que otra de las que has escrito, aparte de Ella es Cristina?

No, no creo. Hay una que le tengo más simpatía que otras. Me siento muy orgulloso de Gloria. Pero es por la simpatía que me produce el personaje de Pali (García) y porque es una actriz tan magnética y maravillosa que de solo verla me causa simpatía. Porque en el fondo, también, había un riesgo en las generaciones de nuestras madres, entonces había también algo de lo que queríamos hablar.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde el Oscar?

Ha habido evidentemente un cambio. No al punto de la fantasía que las personas pueden tener sobre el cambio que puede tener tú vida con un Oscar. Pero sí, la gente quiere trabajar contigo, juntarse contigo, tener reuniones, organizar proyectos. Yo me lo he tomado con harta calma. Estoy trabajando en tres películas simultáneamente.

¿En distintos países?

Son todas para filmarse en Londres, menos una. Hay una que ya hice y estoy en tres más. Una fuera de Londres y las otras son todas en Londres. Proyectos británicos nada. Es entretenido estar haciendo cosas, entretenido tener pega, entretenido estar colaborando con gente interesante. He tratado de no estresarme. Es super fácil cuando uno trabaja en guiones estresarse mucho, porque uno habitualmente toma mucho más de lo que puede hacer y, después, está agobiado por tener que cumplir y escribir es difícil. Pero no, creo que ha sido un buen cambio, lo he disfrutado y estoy super agradecido.

¿Puedes adelantar algo de alguno de estos proyectos?

En realidad, no me gusta hablar mucho de proyectos, porque son un proyecto, entonces es mentira. Todo es mentira hasta que es verdad. Es una mentira y en un momento va a ser verdad. Y todo es lento hasta que es rápido. No pasa nada, no pasa nada, no pasa nada y parte.

¿Y con Sebastián Lelio hay alguna opción de algo?

Estamos tomándonos unas vacaciones de haber trabajado trece años juntos. Sebastián está en otra también, es un director internacional. Yo estoy tratando de hacer mi carrera de director, entonces, estamos los dos super en otra. Pero seguimos en contacto. Ahora me dijo que iba a Londres, actuó en Ella es Cristina, quería estar en el estreno, pero no pudo. Estamos super en contacto y nos tenemos mucho cariño porque yo siento que aprendí mucho con él, siento haber tenido la mejor escuela posible que fue trabajar con él todo este tiempo. Yo creo que él también. Creo que colaboramos de una manera horizontal y transparente, que es bonita. Mi intención es que sí, pero tomándonos las cosas con calma.

¿Ella es Cristina va a ir a algún festival?

Está recién partiendo, porque, en el fondo, ya hicimos el camino contrario que se hace habitualmente, la estrenamos primero en Chile y después vamos a ver qué pasa afuera. Así que está en eso, estamos en ese proceso.

¿Tienes ganas, en algún futuro cercano, de volver a dirigir otra película?

Sí, absolutamente. Estoy escribiendo una película.

¿La vas a dirigir tú?

Sí. Y tengo como dos proyectos más. Así que sí, pero son todos proyectos.

¿Tú idea es quedarte en Londres?

Estoy haciendo un doctorado, una investigación de doctorado allá. Así que, técnicamente, tengo visa hasta el 2021.

¿De qué es el doctorado?

Estoy haciendo una investigación de cine, se llama Screenwriting Studies, que es un área que se abrió hace como diez años en el mundo de los estudios. Ha sido super interesante porque, además, no hay mucho hecho, sobre todo estudios de guion y como yo soy guionista hay m ucho aporte que uno puede hacer de acuerdo con su propia experiencia, entonces es bien interesante.

¿Cómo ves la reacción de la gente con Ella es Cristina?

Tengo harta curiosidad de escuchar la impresión de la gente. Si yo tuviera un poder secreto, me gustaría ir a todas las salas y ver la reacción de la gente y conversar con la gente a la salida. Esa curiosidad me da, sobre todo con mujeres de esa edad. Es una curiosidad natural.

Me gustó mucho que esta historia sobre mujeres haya sido dirigida por un hombre

Faltan mujeres haciendo cine. Me encantaría ver la versión femenina de esta película. Si la hubiera hecho una mujer la hubieran tratado de feminazi. Quizás soy feminazi.

Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 82 min.
Género: Drama | Comedia
Dirección: Gonzalo Maza
Producción: Salma Hayek, Siobhan Flynn, Carmen Luz Parot, Gonzalo Maza, Nicolás San Martín, Andrés Valdivia, Horacio Valdivia, Alejandro Wise
Guión: Gonzalo Maza
Fotografí:a Benjamín Echazarreta
Dirección de Arte: Limarí Ascui
Montaje: Andrea Chignoli
Música: Cristóbal Carvajal
Elenco: Mariana Derderian, Paloma Salas, Néstor Cantillana, Roberto Farías, Alejandro Goic, Claudia Celedón, Lucas Balmaceda, Daniela Castillo, Paola Lattus, Bernardo Quesney, Elsa Poblete

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