Entrevista el director de “Abandono” Javier Lorca: «La obra es como una metáfora»

Por Paloma Fuentes

Tras un proceso de investigación en torno a un sumario universitario de 1975, la compañía Resumen de Noticias Teatro llega a escena con Abandono, una obra de teatro documental que reconstruye la historia de un estudiante de actuación sancionado por abandonar una función. El montaje toma este episodio, conservado en el Archivo Bello de la Universidad de Chile, para preguntarse qué hay detrás de un hecho que, a primera vista, parece tan sencillo como que alguien decidió irse.

La obra presenta a dos actrices y un actor que reconstruyen las huellas de este episodio a partir de los documentos y de las versiones que rodean el caso. A medida que avanzan en la investigación, el montaje tensiona la relación entre pasado y presente, explorando qué significa representar una historia que ocurrió en 1975 desde la mirada de quienes viven en 2026. Así, Abandono no busca únicamente reconstruir lo ocurrido, sino también preguntarse por las condiciones que llevaron a ese estudiante a abandonar la función y por aquello que el archivo no alcanza a contar.

Culturizarte conversó con Javier Lorca, director de Abandono, para conocer cómo fue el proceso de llevar a escena un sumario universitario ocurrido en 1975 y abordar, desde el teatro documental, las relaciones entre memoria, pasado y presente.

Respecto a la historia que eligieron de este chico que fue sancionado en 1975. ¿Qué fue lo que te llamó la atención de esta historia específicamente y por qué quisieron llevarla al teatro?

Este documento se encuentra en la Casa Central de la Universidad de Chile y está en el Archivo Bello. El año 2024 yo hice una visita en la que me muestran este archivo y lo que inmediatamente me llama la atención es la manera en que dicen que el alumno es sancionado, porque no se le acusa de abandonar una función, de abandonar las dependencias del teatro, ni de abandonar la obra, sino que se ocupan palabras muy rimbombantes en ese sentido para decir que básicamente se había ido, cosa que no es muy rara en el teatro, no es extraño que alguien abandone una función. De hecho, algo interesante de eso era que había un caso donde pasaba todo lo contrario, que es este conocidísimo caso del actor Parada, que luego de enterarse del homicidio de su hijo —su hijo es uno de los tres profesores asesinados— el padre sigue actuando luego de enterarse de la noticia. Entonces uno podría decir que aquí pasa todo lo contrario, pero de cierta manera, no es todo lo contrario si uno se pone a analizar el contexto en el que sucede este abandono y que, además, tiene un sinfín de datos que lo vuelven aún más interesante. Porque hay contradicciones internas dentro del sumario. Algunos dicen que estaba borracho, otros dicen que estaba sufriendo un estado depresivo, que estaba tomando pastillas. Posteriormente investigo un poco más de este caso. Hablo con gente que pudo haber vivido esa situación y, en efecto, la vivieron, sabían mucho más. Algunos entregaban versiones diversas. Eso es lo interesante también de un caso que está documentado, pero que al mismo tiempo sigue manteniendo voces que pueden seguirlo alimentando y entender el contexto en el que se da. Yo creo que eso fue lo que más me interesó.

¿Cómo fue el acceso al archivo y cómo surgió la obra?

Yo estudié actuación en la Chile y en uno de los cursos una profesora nos llevó al Archivo Bello porque quería que durante ese curso trabajáramos con los archivos. Entonces el acceso fue relativamente fácil en una primera instancia. Luego, cuando quisimos volver a tomar esa idea, se volvió un poco más complejo porque ya éramos personas naturales y no íbamos de parte de un curso de la universidad. Entonces ahí se volvió un poco más complejo y tuvimos que hacer los trámites por transparencia para poder tener el sumario. Entonces, en ese sentido, fue un poco más complejo. El ejercicio surge en el 2024, primero como un ejercicio. Uno podría llamarlo una performance, porque era solamente yo en escena y era un ejercicio mucho más corto, que se repetía varias veces, pero era un ejercicio que tenía un inicio y un fin, de siete minutos. Ese ejercicio sirve como un antecedente para lo que posteriormente se hace. La postulación al festival se hace pensando en que era una obra bastante contingente respecto a los lineamientos del Festival Víctor Jara, tenía memoria, derechos humanos; un enlace concreto con el espacio en el que se iba presentando. Era un exestudiante, un sumario que se había hecho dentro de la universidad. Entonces, cuando postulamos este proyecto, teníamos harta fe de que podía quedar seleccionado y así fue, afortunadamente.

Para llevarlo a escena era un ejercicio de harta improvisación por parte de los intérpretes. De hecho, la gran mayoría del texto surge de escenas que ellos hicieron durante los ensayos. No es que en este proceso primero haya aparecido el texto y que yo, como director, tomé ese texto y fui montando las escenas. De hecho, las escenas estaban, de cierta manera, ensayadas por ellos y luego íbamos viendo. Lo que hace finalmente la dramaturga es ir ordenando todo lo que apareció en los ensayos y sistematizar, además de ponerle de su propio imaginario.

Entonces, ¿fue un proceso colaborativo tuyo, de la dramaturga y de los intérpretes?

Claro, fue más colaborativo en ese sentido. Desde la dirección se propuso también siempre así. Yo les dije a las intérpretes y al intérprete, en este caso, que el proceso tenía que surgir sí o sí desde lo actoral y que, en ese sentido, uno puede dirigir cuando finalmente hay una propuesta clara desde allá. Muchas veces decíamos que esta obra no sería esta obra si no es por las personas que están en la escena. Seguramente podríamos tener la misma investigación y todo, pero podría haber sido otra obra si fuera por ellos, porque muchas veces eran ellos haciendo cosas que harían en su vida diaria y eso fue muy lindo también.

¿Por qué decidiste sacar nuevamente esta historia? ¿Cuál fue tu visión como director? 

Sí, desde mi mirada como director podría decirse que durante varios años tenía pensado la posibilidad de dirigir. Esta es mi primera obra dirigiendo completamente. Elegir este caso, que efectivamente está muy guardado y no es parte de la historia oficial, por decirlo de alguna manera, tenía que ver con eso. Todos conocemos los casos de los detenidos desaparecidos, de exiliados, que tienen una acción, más directa sobre las personas. Pero también existieron durante la dictadura casos específicos, creo que varios al interior de la universidad. No creo que este sea el único caso en que los mecanismos de la dictadura y del autoritarismo impidieran que mucha gente realizara sus proyectos de vida, que hay un impedimento claro de cómo finalmente la universidad termina expulsando a estudiantes con claros problemas de salud mental, de alcoholismo. Varias de las cosas son reales, las que se mencionan en el sumario y después yo pude ratificarlas.

Pero finalmente Abandono es como una metáfora. De hecho, hay una escena que surgió también de los ensayos y que para mí fue muy iluminador, porque es casi al final, cuando se pelean por quién se tiene que ir y finalmente terminan por echar a alguien. Para mí fue una luz, porque yo dije: no se fue, la echaron las condiciones en las que estaba viviendo. Entonces para mí eso fue muy iluminador y creo que yo estoy muy cansado de ver varios tipos de homenajes, un poco vacíos quizás. La universidad y la escuela de teatro suelen atender demasiado a caer en homenajes que se quedan muy en lo estético y no en lo de fondo.

La misma figura de Víctor Jara. Yo creo que hay un claro respaldo obviamente a que sea una figura que siga teniendo presencia en la universidad, pero muchas veces se olvida quién fue realmente en un sentido más amplio y no solamente el cantante o director de teatro, sino que él cantaba y producía teatro también en razón de una idea. Son las ideas las que se han ido perdiendo. Entonces eso también me llama mucho la atención. Yo creo que por eso es importante que haya un caso en el que no puedes decir los nombres. De cierta manera, el homenaje no es en base a la persona, sino a la situación. Y la situación transforma finalmente en humano y en carne las ideas. La idea de que finalmente él no decide irse, sino que de cierta manera las condiciones lo echan. Y eso puede ver su idea trasladada un poco a nuestra realidad.

¿Elegiste a los actores en base a lo que tenías pensado o tú los conoces de antes? ¿Cómo fue ese proceso?

Respecto al elenco, a las dos actrices, yo las conozco un poco más. Son mis amigas. A Jeremy, el actor, él sigue estudiando en la escuela, está en tercer año y yo lo vi actuar un par de veces dentro de la escuela y me pareció que eran las personas más adecuadas para la obra. En ese sentido, desde un principio sabía que necesitaba actores y actrices dispuestos a contar un poco de su vida, porque hay cosas de su vida también coladas ahí. La obra tenía que ver mucho también si se cerraba mucho a la gente de teatro o no, porque la obra es relataba a un suceso más del mundo artístico. La obra podía ser un poco más universal y lo intentamos. Ahí decidirá finalmente la gente que quizá no está tan inmersa dentro del mundo teatral o artístico si se logra o no abrir lo suficiente para que puedan entrar todas las personas finalmente a entender el trasfondo.

Con respecto a lo que decías de poner de cada uno, ¿Cómo enfrentaste este límite entre mostrar lo que ya estaba y tratar de agregar un poco más sin que se viviera ficticio? ¿Cómo completaste aspectos que el archivo no permite conocer? ¿Cómo fue ese proceso? ¿O el archivo te mostró todo lo necesario para armar la obra como tal?

No, de hecho, la obra presenta también ese dato que es muy importante: varias de estas cosas las estamos inventando. Varias veces antes, como en el mismo festival y en la inauguración, me pidieron dar unas palabras y yo dije algo así como que la obra no era museística, en un sentido de que no te cuenta todo. Si  quieres saber del sumario, mejor pídelo por transparencia y léelo ahí, porque la obra se inspira en el sumario, pero no cuenta de inicio a fin la historia de este y muchas veces tampoco te presenta datos tan claros. Hay una parte donde ellos relatan lo que le podría haber pasado al actor de haber salido corriendo, que dice: “Salí por la puerta a la derecha, un amigo mío”, y todo eso es falso. Porque luego, preguntando, me enteré que él había salido por la puerta atrás caminando, hay varias de esas cosas que finalmente, se inventan con un propósito también de poder ficcionar en torno al asunto. Porque si no se vuelve una obra de teatro que podría haber sido muy museística y que finalmente ellos fueran un medio para contar la historia de forma lineal, de inicio a fin, pero lo interesante era que la historia fuera del desde para contar también un poco de la historia de ellos en escena.

Creo que, sin ese dato, es difícil entenderla quizás, uno no va a ir a ver la historia tal y como es. Y es difícil hacer en el teatro la historia tal y como es porque, no tenemos todos los datos, quizás algunos datos llegan a destiempo y uno decía: entonces inventamos, o a veces incluso después, cuando leíamos el sumario, habían cosas que nos hacían más sentido. A propósito de esa parte en donde ellos relatan qué pasa cuando él sale de la sala y dicen: “Al lado mío, un amigo que había llegado tarde”. En el sumario varios mencionan que andaba con un amigo efectivamente. Entonces ahí uno igual dice: «Mira, no estamos tan locos». Pero no es lo mismo que él andaba con un amigo, a que un amigo llegó tarde, eso nosotros inventamos. Pero aún hay ciertas conexiones y ciertas inferencias que uno puede llegar a hacer.

Con respecto al tema de las fechas, cuando dicen que alguien nació en 2003 o cuando mencionan 1975 y 2026 ¿Cuál es la concordancia entre esas fechas? ¿A qué se debe ese juego de la fecha o de tratar de mencionarla? ¿Es un mensaje por la situación política actual?

Sí, qué bueno que se entiende como un mensaje, es un mensaje que tiene que ver también con lo que es una decisión. Primero tiene que ver con que en el sumario se mencionaba que este estudiante podría tener paranoia. La paranoia es como pasarse rollos de más. Obviamente que es mucho más, por decirlo de una manera simplificada. También es interesante ver que ellos entran en algún momento en cierta paranoia de pensar que 1975 se puede parecer a 2026. Finalmente es un mensaje, que tiene que ver con no traspasar esa historia, que en realidad es muy distinta a la que está sucediendo hoy día, pero podemos encontrar un correlato similar. Quizá el avance de la ultraderecha a nivel mundial, el retorno de los fascismos, una cierta desesperanza en torno al futuro. Pero también varias veces hacen el mismo juego con los años en los que ellos nacieron en 1975, porque también hay un juego con el ser actor o actriz y que esta historia puede decir harto respecto a cómo su desarrollo propio como actor y actriz y cómo también se va a seguir con el teatro ahora en el 2026.

¿En qué puede aportar el teatro documental a la manera en que una sociedad recuerda y revisa su pasado?

Yo venía cuestionándome que solamente hiciéramos teatro tipo homenaje. Me refiero a que eso se ve harto dentro de la universidad, incluso un poco también afuera. Se hacen obras tipo documental o tipo homenaje a ciertas personas importantes e influyentes dentro de la escena. Pero, a mi parecer, creo que se vuelve mucho más arriesgado y tiene un mayor impacto político cuando también se pregunta por cómo esa situación documentada puede ser traspasada al presente. Cómo no se queda solamente como historia, sino que cómo esa información crucial, importante, esas ideas, pueden alimentar también el pensamiento actual. Creo que eso es lo que intentamos y también hacer ciertas preguntas para pensar el mañana. Si nos quedamos simplemente en recortar, creo que el acto de memoria está bien, pero creo que hay que transformar esos actos de memoria en una memoria radical y que nos haga preguntarnos: ¿Qué tiene que ver eso con hoy? ¿Qué tiene que ver eso con lo que pueda pasar mañana?

¿Qué te gustaría que el público se preguntara después de ver Abandono?

Yo creo que me gustaría que se preguntara: qué fue el último que abandonaste y por qué lo tuviste de abandonar, quizás eso nos ayudaría a encontrar varias cosas en común. De hecho, conversando con gente, varias personas le atribuían eso al tiempo, al trabajo y quizás ahí podemos encontrar denominadores comunes que nos indiquen ciertas cosas. Hay varias similitudes en las razones de por qué la gente termina por abandonar las cosas.

¿Por qué crees que esta historia necesitaba ser contada hoy?

Primero porque el archivo y las historias de las personas que vivieron las consecuencias de una dictadura y que no están de la primera línea ni en la historia oficial, creo que también es importante revelarlas y porque podemos encontrar claves respecto a lo que está pasando hoy día. No me extrañaría que las universidades públicas fueran intervenidas de la misma manera en un futuro muy cercano, de cómo en ese tiempo sucedía, en que teníamos rectores y directores de escuelas que estaban muy cercanos a la dictadura, de hecho, hoy día las universidades públicas no tienen una democracia interna que permita cuidarnos de eso.

Antiguamente, antes del Golpe aquí en Chile, los rectores eran elegidos por la triestamentalidad, por funcionarios, por estudiantes y por los académicos. Hoy día sabemos que solamente es por los académicos. Por ende, puede ser en un futuro cercano, también porque está interesante en ese sentido: de conocer un poco más la historia. Intencionalmente metimos un poco de la historia del teatro chileno en una parte que no tenía mucho que ver, pero en esta paranoia uno termina por hacer links, terminamos contando la historia de la persona que escribió Orfeo y el Desodorante y que él tenía una conexión directa con toda la historia del teatro chileno. Hay un recorrido muy interesante.

¿Qué significa para ustedes representar un pasado que ustedes no vivieron?

Yo creo que está un poco a la vista, la conexión que uno hace, como entre el pasado y el hoy. 1975 se parece a 2026 no es meramente una frase como inventada, sino que tiene que ver también con un sentimiento de buscar comprender el presente en las claves del pasado y creo que es una cosa del ser humano querer saber su pasado para poder afrontar el futuro. Me parece que en la actualidad está mal visto mirar hacia atrás, no una manera de replicar, en ningún caso creo que podamos replicar la experiencia del pasado, pero de todas formas nos puede ayudar a comprender el presente y que además nos puede ayudar a preguntarnos: ¿Qué vamos a hacer mañana? Creo que hay una desesperanza, una falta de claridad, una falta de proyecto nacional que diga: “Vamos hacia allá”, eso en algún momento lo hubo y se desarmó.

Entonces hoy día me parece que estuviera aún más cerca del proceso de desarme que del proyecto hacia el futuro, pero para poder levantar ese proyecto hacia el futuro, de todas maneras hay que pasar por este periodo de desarme, afrontarlo e ir a buscar hacia el pasado también ciertas preguntas que nos ayuden a proyectar. Para nosotros no es nada extraño recurrir al pasado.

Ficha técnica:

Título: Abandono

Compañía: Resumen de Noticias Teatro

Dramaturgia: Camila Peña

Dirección: Javier Lorca

Intérpretes: Ignacia Alarcón, Antonia Venegas, Jeremi Cárdenas

Diseño Integral: Carla Alcántara y Amaranta González

Diseño Sonoro: Ignacio Vera

Producción: Catalina F. Arriagada Moris

Asistencia de Producción: Paula O. Briceño

COORDENADAS

3, 4 y 5 de septiembre de 2026 — 19:30 horas
Sala Agustín Siré DETUCH
Morandé 750, Santiago

Duración: 60 minutos / +14 años

Aporte voluntario desde $2.000

Viernes 4 de septiembre: función con intérprete de Lengua de Señas Chilena.

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