Por Juan Marín
El cine ecuatoriano suele ocupar un lugar más discreto dentro del panorama latinoamericano, especialmente si se lo compara con las cinematografías de Argentina, Brasil, Chile o Colombia. Incluso podría decirse que permanece más invisibilizado que el cine uruguayo, peruano o paraguayo. Más allá de una obra fundamental como Ratas, ratones y rateros (1999), de Sebastián Cordero, que marcó un antes y un después en la historia del cine ecuatoriano, poco ha logrado trascender internacionalmente. Hiedra, vuelve a posicionar a Ecuador dentro del mapa cinematográfico mundial.
Esta es la tercera película de Ana Cristina Barragán, después de Alba (2016) y La piel pulpo (2022). Con Hiedra, la directora consolida definitivamente su estilo visual y su presencia en los grandes festivales internacionales, obteniendo el premio a Mejor Guion en la sección Orizzonti del Festival de Venecia. Un hito histórico para el cine ecuatoriano: el primer gran reconocimiento de una producción del país en un festival de esa magnitud.
La película sigue la historia de Azucena, una mujer de 31 años que frecuenta un orfanato y comparte tiempo con los jóvenes que viven allí. Entre todos ellos, desarrolla una cercanía especial con Julio, un joven de 18 años que ha perdido parte importante de los recuerdos de su pasado. Ambos arrastran heridas profundas y experiencias dolorosas, pero encuentran en el otro, una conexión genuina que les permite comprenderse, acompañarse y sostenerse emocionalmente.
Hiedra es una película sensorial, poética y contemplativa, atravesada también por una profunda melancolía. Barragán construye un acercamiento introspectivo hacia conflictos emocionales difíciles de abordar, pero lo hace con una sensibilidad notable. La directora transforma el trauma y las heridas del pasado en una reflexión sobre la fragilidad humana, la identidad y la necesidad de afecto. El silencio, las miradas, los gestos y las conexiones íntimas se convierten en el motor emocional del relato, mientras la película también deja entrever tensiones vinculadas a la feminidad y a las brechas de clase presentes en Ecuador.
La cinta aborda temas complejos y tabúes como el incesto, el abuso sexual infantil, la maternidad prematura, el abandono familiar y estatal, y el racismo estructural. Sin embargo, Barragán evita el golpe sensacionalista y opta por una mirada humana. Su sensibilidad convierte esos conflictos en una experiencia incómoda pero también llena de belleza e inocencia. Sí, es una película extraña, pero esa rareza funciona como un delicado subtexto emocional que envuelve toda la obra.
El simbolismo de la hiedra resulta clave dentro de la película. Esta planta trepadora, conocida por crecer sobre superficies deterioradas o heridas, funciona como una metáfora directa de los protagonistas. Azucena y Julio también crecen desde el trauma, el abandono y las cicatrices emocionales. Así como la hiedra necesita aferrarse a algo externo para expandirse, ambos personajes buscan en el otro una forma de sostén emocional que les permita acompañarse.
La dirección de fotografía es deslumbrante. Los paisajes naturales están filmados con una precisión casi quirúrgica y una sensibilidad intensamente poética. A su vez, la ciudad de Quito aparece retratada a través de detalles sutiles y de una puesta en escena cargada de resonancias metafóricas. La película logra transmitir tanto la tristeza como el poder sanador de las conexiones humanas. Destaca especialmente la presencia del volcán Cotopaxi, cuya aparición se siente casi pictórica: majestuosa, imponente y visualmente hipnótica, reforzada además por un extraordinario trabajo cromático sobre el paisaje andino.
Una de las grandes sorpresas del cine latinoamericano del último año, que tuvo paso por FICViña y que recientemente se exhibió en FEMCINE dentro de la competencia internacional, donde obtuvo el premio a Mejor Película. Hiedra es una apuesta arriesgada y delicada, con ecos del cine francés, pero profundamente arraigada en Latinoamérica.
Ficha técnica
Título: Hiedra
Año: 2025
Duración: 98 min
País: Ecuador
Dirección: Ana Cristina Barragán
Reparto: Simone Bucio, Francis Eddú Lluminquinga, Dorothy Egas…
Vista en FEMCINE 16
![]()

