FESTIVAL DE CANNES Entrevista a la directora de “Viva”, Aina Clotet: “Queríamos contar una historia de liberación”

Por Gabriela Bravo Chiappe desde Cannes

Este fue un muy buen año en el Festival de Cannes para el cine español, se habló mucho sobre las tres películas en competencia oficial, sin embargo, en la Semana de la Crítica hubo otra cinta de una directora española que brilló con luz propia: Viva de Aina Clotet.

Recompensada con el premio a la revelación de la Semana de la Crítica, Aina Clotet no solo dirige, sino que también protagoniza esta comedia dramática que nos revela la historia de Nora, una mujer que está en la cuarentena y que acaba de recuperarse de un cáncer de mamas.

Tras vivir esta fuerte experiencia, Nora cambiará radicalmente su forma de relacionarse con los otros, explorando su sexualidad y replanteándose la manera de enfrentar su vida laboral. Viva es una comedia dramática que pone el foco en las problemáticas de las mujeres llamadas millenials, que se encuentran entre dos aguas: jóvenes para renunciar a los placeres de la vida, demasiado adultas para vivir de manera inconsciente como lo hacen los jóvenes estudiantes.

En exclusiva, Culturizarte pudo conversar con la directora y protagonista de la divertida Viva, de Aina Clotet.

Durante mucho tiempo el deseo femenino ha sido visto desde los ojos masculinos. Para ti, ¿por qué es importante mostrar este deseo desde una mirada femenina?

Creo que la idea de la película no nace nunca de querer mostrar la mirada femenina, sino que es intrínseca. Es nuestra mirada, mi mirada, la mirada de Valentina (Viso), con la que después escribo el guion. Es una historia que necesita mostrar el deseo y ya es hora de que nosotras empecemos a contar desde nuestro punto de vista las historias.

Cuando queremos contar esta historia que habla sobre el miedo y las dependencias de las relaciones amorosas, y cómo liberarse de esto mirando de cara tu propio miedo y enfrentándote, queríamos plantear un viaje de búsqueda de la propia fortaleza; la historia de una mujer que necesita soltar ciertas estructuras para encontrar su propia estructura interna, como un viaje de crecimiento. El deseo formaba parte muy importante de esto, porque el deseo de Nora, en este caso, es la respuesta a su miedo profundo. Tiene tanto miedo que el deseo es lo que la hace sentir viva, lo que la hace sentir presente.

Aparte, tiene un cuerpo con una huella emocional que le ha quedado por el miedo de haber tenido esta enfermedad, y una huella física que le ha dejado en el cuerpo. Nos parecía muy interesante poder mostrar este cuerpo y ver cómo se reapropia del deseo, y ver cómo es deseada, cómo es querida, cómo es amada, con todo. Siento que hay que reivindicar los cuerpos no normativos, que tienen toda la capacidad de ser amados y deseados.

Pero en ese sentido, justamente, encuentro que esta película habla de su cuerpo, pero no es el tema principal. Digamos que a Nora le toma un par de segundos deshacerse de esto, cuando en otras películas es el centro donde gravita la trama. ¿Cómo construiste eso?

Realmente la historia que queríamos contar no era esta; esto forma parte. Queríamos contar una historia de liberación y de estas dos fuerzas: su miedo profundo versus sus dependencias en el amor, y cómo le cuesta soltar eso, precisamente porque tiene mucho miedo a estar sola. Nora tiene que aprender a estar sola, tiene que aprender a enfrentar la impermanencia. La consecuencia que le ha dejado la enfermedad es importante, pero no era donde queríamos poner el foco. Queríamos poner el foco en todo su viaje de crecimiento y de búsqueda de un balance emocional mayor.

En ese sentido, me gustaría saber de dónde nace la película y cuánto de Aina hay en Nora, porque se siente que hay mucha verdad.

Hay mucho de mí en esta película, pero es ficción al final. Hay mucho de mí y de Valentina Viso, que también coescribe, y de nuestra generación también, de nuestras amigas. Nace de querer explorar mis propios miedos, de explorar lo que más me inquieta, de querer entenderme y comprender por qué a veces nos hemos enganchado demasiado a ciertas relaciones de amor, cómo nos cuesta soltar ciertos vínculos y por qué hay tanto miedo. Son temas de hace más años, pero siento que el miedo a la muerte es algo que hay que enfrentar alguna vez en la vida de una manera fuerte, porque parece que vivimos de espalda a eso, y estamos de paso aquí.

Ser conscientes de esto es importante, y también me interesaba hacer una película que hablara de estos dos temas opuestos que en el fondo creo que dialogan mucho; hasta que uno no aprende a estar bien consigo mismo, no puede querer bien. Nora, de alguna manera, tiene mucho apego porque quiere que la salven las parejas. El amor romántico de pareja no puede ser tu flotador, sino que tú tienes que estar bien para, a partir de ahí, poder querer con generosidad. Creo que Nora llega un momento en que se da cuenta de que está queriendo desde un lugar de ansiedad.

Esta forma que tú tienes de abordar este cambio de una persona a través de un proceso de enfrentar la muerte puede resonar con mucha gente. Las personas que se enfrentan a un cáncer y lo vencen no son las mismas al final del proceso, tienen un gran cambio que a veces sus seres cercanos no lo pueden comprender.

Cuando a todos nos pasan cosas graves en la vida, uno reestructura su escala de valores y piensa si la vida que tiene es la que quiere o no. Nora acaba de pasar por algo que realmente la ha sacudido y, de una manera muy visceral, se empieza a cuestionar si las estructuras que tenía son las que quiere o no. Entonces, se lanza a vivir de una manera muy feroz, pero muy apasionada porque es lo que desea, y por el camino aprende que tiene que enfrentarse a su miedo. Por el camino ya ha conseguido reapropiarse de muchas cosas.

Una de las cosas que me llama la atención es el clima. El calor juega un rol importante en esta película, parece que aplastará a sus personajes. ¿Por qué decides someterlo a este calor intenso, casi que los derrite?

Nos parecía súper interesante ponerle un marco a la película que ayudará a entender al personaje y que le aportara un diálogo. De alguna manera, es una mujer en búsqueda de agua, que tiene mucha sed de vida, en un marco de calor y sequía extrema en la que falta esa agua. Ella pone la salud mental en primer lugar buscando un balance emocional, e investiga científicamente cómo alargar la vida de las células, tiene mucho miedo y busca contrarrestar las fuerzas. En Cataluña habíamos vivido una sequía extrema y al final era como subir el volumen a la realidad; nos parecía muy interesante también como marco.

Esta es una comedia que podríamos llamar de una mujer millennial, de alrededor 40 años, con los problemas específicos de esa edad ¿Qué te parece a ti esta mirada sobre mujeres de este rango de edad?

Creo que siempre es importante reírse de uno mismo a cualquier edad; es saludable, sano y necesario. Yo no entiendo la vida sin humor y deseo que haya muchos más retratos de mujeres de 40 hacia arriba. Siento que faltan muchos retratos de mujeres de 50, de 60, de 70, que nos hablen de nosotras, que somos poliédricas, nos pasan muchas cosas, somos humanas, nos equivocamos y tenemos muchos deseos. A los 40 te sientes muy joven, pero hay gente que considera que no; creo que hay que reescribirnos contando nuestras propias historias.

Con respecto también a la mujer, en el Festival de Cannes, en ciertas competencias no hay mucha representación femenina. El lugar de la mujer en el cine lo han ido ganando realmente con mucho esfuerzo. ¿Cómo te sientes tú en esta industria, pero también en este arte que ha sido tanto tiempo contado por los hombres?

Creo que es súper necesario que las mujeres ocupemos el lugar de la dirección y del guion para contar las historias desde nuestra mirada. Siento que es muy importante que las instituciones de los países apoyen a las mujeres para poder dirigir, de modo que rápidamente se pueda subsanar esta diferencia gracias a cuotas o a ayudas encaminadas a ello.

Me siento súper afortunada de formar parte de una generación en la que se nos ha dado esta oportunidad. Las generaciones anteriores de mujeres que querían dirigir lo tenían mucho más complicado, al menos en mi país, en Cataluña y en España. Ahora siento que tenemos más facilidad, que se nos ha animado y que gracias a esto están saliendo directoras maravillosas que para mí han sido referentes y que me han impulsado. Es súper importante generar referentes para que las siguientes generaciones dirijan y cuenten historias, porque a través del arte nos contamos, nos cuestionamos, nos hacemos preguntas, crecemos y desarrollamos espíritu crítico.

¿Tú ves mucha diferencia como actriz entre tus rodajes, siendo dirigida por otras personas, y tú como directora? ¿Has visto una diferencia o un cambio en cómo se dirige?

Sí. Siento que hay algo muy bonito en las nuevas direcciones, que no creo que solo sea femenino, aunque creo que las mujeres lo han implementado. También lo hacen hombres, es parte de la nueva tendencia de dirección: crear equipos más horizontales y validar la duda. La duda es buena, uno no tiene que tener siempre las cosas súper claras y puede trabajar desde esa duda que es súper enriquecedora. Para mí fue muy importante entender que había posibilidad de duda en un rodaje para atreverme a rodar. Me costó dar el paso a la dirección porque pensaba que, al ser una persona que duda y que a veces no tiene siempre las cosas súper claras, no podría. Luego te das cuenta de que sí sabes lo que quieres. Entender que se puede dirigir desde muchos lugares, desde un espacio tranquilo y cooperativo, fue clave. También lo he vivido como actriz con otros directores, por eso digo que no creo que sea una cosa solo femenina, pero sí siento que hay una nueva ola de cómo se dirige que es súper bonita.

No quiero hacer spoiler pero hay una escena de sexo que se podría convertir en una escena de culto. Las escenas de sexo siempre nos son presentadas como tórridas, sensuales, sexy, pero aquí decidiste mostrar algo muy íntimo, cuando el sexo no sale bien y hacemos cosas que nos pueden avergonzar ¿Cómo se te ocurrió una cosa así?

Estábamos con Valentina buscando la manera de llevar al personaje al límite. Nora tenía una lucha muy grande entre su cuerpo y su cabeza, y hay un momento en el que ella se está forzando a sí misma. En la escena de la manguera con el agua junto a Tom ya se ve: ella quiere jugar con Tom, pero en el momento en que él le ofrece un lenguaje un poco más sexual, ella pierde el deseo porque se han convertido más en hermanos, en familia, estas cosas pasan. Ha perdido el deseo, no sabe cómo salir de ahí y se está forzando mentalmente. Buscando cómo expresarlo, salió la idea loca de: «¿y si de golpe en la relación vomita?». Pensamos que eso no lo haríamos, pero nos quedamos mirando y dijimos: «sí, eso lo haremos». Lo haremos porque esa es la manera de contar realmente que se está llevando al límite.

Desde el primer momento supimos que era una escena peligrosa porque tenía un tono muy complicado; podías irte muy rápido al drama, porque es muy dramático lo que sucede y Nora se lo pasa muy mal. Nos parecía muy gráfico y necesario contar que muchas veces uno se queda en un lugar en el que no desea estar, lo cual es muy complicado, intentando querer a todos los personajes. Fue una escena que cuando se nos ocurrió la tuvimos muy clara y fue muy complicada de rodar.

Ficha técnica

Título: Viva

Género: Comedia dramática

País: España

Año: 2026

Duración: 112 minutos

Director: Aina Clotet

Elenco: Aina Clotet, Naby Dakhli, Marc Soler

Festival de Cannes / Semana de la Crítica

 

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