FESTIVAL DE CANNES Entrevista al director de “Che Guevara: The Last Companions”, Christophe Réveille: “Sin esos hombres no hubiese existido el Che Guevara”

Por Gabriela Bravo Chiappe desde Cannes

El Che Guevara es una figura que ha atravesado las generaciones, convirtiéndose en un ícono de la lucha revolucionaria. Muchas canciones, películas y documentales se han hecho en su honor; y su imagen se sigue usando en poleras y estampados. Todos conocen la suerte que corrió el Che en Bolivia: capturado y asesinado, su cuerpo exhibido y filmado para que todo ojo humano pudiera verlo. Sin embargo, pocos saben qué sucedió con los soldados que acompañaban al Che Guevara en sus últimos días.

Esta fue la misión que se dio el director francés Christophe Dimitri Réveille, quien decidió contar la increíble historia de los compañeros del Che Guevara en sus últimos días, que, si no fuera un documental, pensaríamos que es una historia escrita por Hollywood.

Seis hombres que deben iniciar una fuga por la selva perseguidos por el ejército boliviano, secundado por la CIA, vivirán una experiencia digna de una película de acción. Contada por sus propios protagonistas -y antagonistas- el documental hace uso de la animación para recrear partes de la historia y de esta manera, sumergir completamente al espectador en el relato.

Christophe Dimitri Réveille nos trae la historia de Pombo, Benigno, Urbano, Inti, Darío y ñato, los compañeros de armas del Che Guevara, quienes durante todo este tiempo han permanecido en la sombra.

Che Guevara: The Last Companions fue parte de la Selección Oficial del Festival de Cannes en la sección Funciones Especiales.

Culturizarte pudo hablar con el director Christophe Dimitri Réveille sobre su documental y nos adelantó que en su próximo trabajo participará la directora chilena Carmen Castillo.

¿Qué representa el Che Guevara para usted?

Depende, es una respuesta compleja. El impulso que él tenía, su visión, lo que lo llevó a cambiar el mundo, me parece que la gente que no lo comprende tiene un problema. Yo me siento privilegiado y no tengo porqué andar dando lecciones a los otros, pero me parece increíble ser tildado de izquierda cuando uno quiere compartir las cosas y tratar de hacer un mundo mejor.

La manera en que el Che trató de cambiar el mundo fue utilizando la violencia y es algo que me cuestiona porque yo tengo mucho miedo de mi propia violencia, pero al mismo tiempo, me di cuenta que incluso cuando se desea utilizar otros caminos como Salvador Allende, estos se terminan en Golpes de Estado o suicidio. En el mundo de hoy solo los que utilizan la violencia son escuchados y, al mismo tiempo, producen algo que no es posible validar, no se le puede imponer a los otros una forma de ver las cosas. Entonces no tengo una respuesta. Lo que me gustaría decir hoy es que hay gente que luchó por un ideal y que nada hubiese cambiado si ellos se hubiesen quedado tranquilos con sus privilegios.

¿Por qué eligió contar la historia de los acompañantes del Che?

Me encantan las biografías y la historia. Me di cuenta que cuando era joven, e incluso al comenzar este proyecto, podía decir fácilmente que tal persona era un traidor o un desgraciado, pero mientras más conocemos la historia macro a través de las pequeñas historias nos vamos dando cuenta que todo es muy complejo. En general lo que me interesa es la gente que hace las revoluciones pero que se queda en las sombras. Tiene que ver también con mi profesión ya que soy coach de actores, es decir, lo que me interesa es el proceso, la fabricación, las personas de las que nadie habla y, sin embargo, si esas personas no hubiesen estado, no habría revoluciones.

Me pareció increíble saber que hubo un grupo de hombres que lograron salir con vida cuando el Che fue asesinado. Su historia le dio un sentido a la mía, es por eso que hay todo un trabajo sobre la memoria a través de la animación porque yo tuve un shock en mi vida, mi memoria comenzó a fallar y tomé el mal camino: drogas, anorexia, etc. Cuando conocí la historia de estos hombres me dije: “Hay personas que han atravesado cosas peores que yo y tienen la fuerza de continuar para que otros no tengan que soportar lo que ellos soportaron”. Su historia tuvo un eco en mí y pensé que era interesante poder contarla. Lo que me pone triste es que el 90% ya están muertos y no podrán ver el documental.

¿Cómo llegó hasta esta historia tan increíble?

Acababa de tener un fracaso con un proyecto, la adaptación de El Extranjero de Albert Camus, que, pese a tener el visto bueno de la hija de Camus no tuve el dinero para comprar los derechos, yo solo tenía 22 años. Decepcionado, comencé a errar por las calles y llegué hasta una librería donde vi un libro sobre el Che, lo leí y al final había una frase que decía: “Fue aquí donde cayó el Che, la historia se termina aquí, pero 6 hombres escaparon con vida”. Entonces para mí la historia no terminaba allí. Poco a poco fui encontrando a los sobrevivientes. Quise hacer un documental sobre uno de ellos, escribí su biografía, pero había sido condenado a muerte por Fidel Castro, entonces los otros no me querían hablar porque estaba con el traidor. Por su lado, él decía que la revolución lo había traicionado. Yo traté de no ser dogmático, escuché los puntos de vista de todos, incluso de la armada boliviana.

Cuando el Che murió, muchos dijeron que parecía Jesucristo y esto generó todo un pensamiento: había que encontrar a Poncio Pilatos, Judas, los romanos. Sin embargo, cuando te pones a entrevistar a los diferentes personajes, te das cuenta que no siempre quienes son acusados de traición son los traidores. Cuando me encontré con la Armada Boliviana me di cuenta que no era una entidad que tuviera un solo pensamiento. El hombre que detuvo al Che tenía una cierta inclinación de izquierda, pero según él, solo había cumplido con su deber de defender su territorio. Sinceramente traté de darle la palabra a todo el mundo sin juzgar.

Como lo ha dicho anteriormente, la vida y la muerte del Che tiene una noción un tanto crística ¿Cómo se explica esta aura que se le atribuye al Che?

Esta imagen de Cristo es la que le dan las personas que no lo conocieron. Con la muerte del Che, los tres bolivianos perdieron a un jefe, pero los tres cubanos perdieron mucho más, porque ellos lo conocieron cuando eran unos jovencitos de 14 años. Para Benigno y Urbano era una figura paterna, para Pombo era algo más político, lo veía como un hermano mayor. Era como una figura paterna severa. Cuando el Che muere, lo único que desean es sobrevivir y llegar Cuba para contarle a Fidel lo que sucedió y continuar la lucha.

¿De qué manera pensó la estética del documental ya que mezcla imágenes reales con dibujos animados y un relato?

Al principio estaba muy interesado en las entrevistas, sin saber qué es lo que iba a salir de ahí, pero como estaban viejitos los protagonistas, en el momento en que uno tenía acceso a ellos, debía grabar de inmediato, a veces tenía una cámara y a veces tres porque había entrado a Cuba como turista simplemente.

Luego me dije: ¿Cómo hacer para que el público se ponga en los zapatos de los personajes? Personalmente yo puedo pasar horas escuchando hablar a los viejitos, pero sabía que eso iba a reducir mucho mi público y no iba a conseguir hacerlos vivir la experiencia que yo quería. Sentía que el paisaje era como un personaje más; la jungla, el desierto, la ciudad. Al imaginarlo y hacer este camino de la memoria sentía que faltaba algo, un elemento que le permitiera al público sumergirse en la historia.

Al momento de entrevistarlos ellos esperaban que les preguntara: ¿Qué fue lo último que te dijo en Che? Lo que, por supuesto, hice, pero también les pregunté qué había pasado antes y después de la muerte del Che, pero ellos pensaban que lo que pudieran contar no era interesante. Al insistir, ellos me fueron contando, pero pasaban al relato de la acción rápidamente.

Yo soy un apasionado de los cómics y teníamos el presupuesto para hacer 18 minutos de animación, entonces, lo que quise hacer fue recrear la estética, el grano de las fotos analógicas que para mí representan la memoria. Me parece que eso funciona muy bien para que el público entre por completo en la historia.

La historia está hecha por todos estos pequeños personajes que han hecho posible las revoluciones, cambios, etc. ¿Por qué era importante para usted recuperar la memoria de estos personajes y hacerlos parte de la historia?

Es una pregunta que tendría que discutir con mi psicóloga. Tengo miedo de morir y no haber vivido ciertas cosas, no haber servido para nada. Me mueve una cierta urgencia de vivir las cosas antes de que desaparezcan. Perdí a mi madre muy joven y durante toda su vida ella se puso en segundo plano y cuando ya pudo disfrutar, murió.

Sin esos hombres no hubiese existido el Che Guevara. Lo mismo sucede con un equipo de fútbol o con una película, todo el mundo habla de los actores o los directores, pero si no tienes un buen editor o ingeniero de sonido, incluso, si no tienes buena comida, las cosas no funcionan. Me interesan las personas simples, creo que es mucho más heroico. Todos dicen: “Ah, pero el Che iba a cortar caña”. Sí, pero él lo hacía sabiendo que luego haría otras cosas. Lo que me fascina es la gente que va a cortar caña porque cree en la revolución y que lo hace de manera anónima y durante 30 años. A ellos los llamo los sacrificados de la historia porque son quienes realmente hacen la revolución y que desafortunadamente muchas veces son traicionados cuando la revolución gana.

¿Cómo piensas que tu película será vista por las nuevas generaciones ya que el Che representa una ideología, pero también su imagen es utilizada en este sistema capitalista para vender cosas?

Yo creo que mi generación lo conoce, pero a un joven de 14 años no le interesa para nada. Creo que los pro y los anti Che Guevara no van a apreciar la película porque traté de no ser dogmático. No oculté que se ejecutó a gente cuando la revolución cubana ganó, no oculté que Castro se quedó 50 años en el poder, al mismo tiempo debemos preguntarnos si la situación de Cuba se debe a que Castro estuvo en el poder o al bloqueo ejercido por Estados Unidos. Por mi parte creo que es la responsabilidad de Estados Unidos, pero no voy a hacer pasar a Castro por un ángel.

Si hay algo que rescatar de esta película, es lo que dice uno de los guerrilleros: “Lo importante no son los “ismos”: comunismo, capitalismo, socialismo, lo que importa es la justicia”. Era importante ese lado humano, me interesó mucho esto de no abandonarse, resonó mucho con mi propia vida. Yo no soy un guerrillero, soy un privilegiado, pero yo estuve perdido y al ver que hay personas que viven peor que uno y consiguen darle un sentido a su vida luchando por otros, es algo que me interpela.

Los personajes de la historia tienen algo de quijotesco. Además de vivir experiencias increíbles, llama profundamente la atención su enorme perseverancia.

Sí, viendo el documental parece una cosa de locos. Pienso en la anécdota del perro, que me la contaron una vez, pero que habíamos decidido no incluirla porque era muy fantasiosa, hasta el día en que entrevistamos a los militares y nos dijeron: “Ah, ellos tenían un perro y saben qué, se devolvieron a rescatarlo”. No lo podía creer.

Otro ejemplo, es cuando Pombo relata que vieron la frontera chilena, pero que estaban los militares y cuenta todo esto riéndose. La verdad es que ellos nunca creyeron que iba a salir vivos de esta aventura.

¿Cuánto tiempo le llevó hacer el documental?

22 años. Comencé en diciembre de 2004. Hoy todo el mundo me dice que tuve razón en tomarme mi tiempo, pero si no hubiésemos sido seleccionado por el Festival de Cannes y no hubiese encontrado productores que creyeron en mí, me hubiese estrellado contra un muro. Cuando uno trabaja durante 22 años, en un momento uno dice que debe terminar la película. Cuando solo me faltaba una o dos entrevistas me puse a mover todos mis contactos. Sin embargo, 90% de todo el material no está en el documental, por eso voy a publicar un libro con la información que no pude incluir, como quién mató al Che, qué sucedió, lo que dijo el médico, etc.

También quise ser muy exacto con la traducción. Me preocupé que se tradujera exactamente lo que se estaba diciendo, por ejemplo, cuando un agente de la CIA dice: “It was a specifical order”. No podía aceptar que se tradujera “recibimos la orden”, no, porque durante todo ese tiempo la CIA quiso hacer creer que ellos no tenían nada que ver. Para mí era muy importante ser preciso.

¿Cuál fue el desafío más grande que encontró al hacer el documental?

Cada etapa fue compleja. Lo primero fue reunir a todos los personajes. Lo segundo fue encontrar productores adecuados porque tuve la oportunidad de firmar con varios, pero al momento de decirles lo que yo quería me decían no, vamos a hacer esto otro, así que me iba. La tercera fue conectarme con mis productores que son más jóvenes que yo. Personalmente yo no hubiese trabajado con una persona más vieja que yo, que está haciendo un documental hace 17 años, pero ellos creyeron en mí. Me dieron mucha libertad, me venían a ver cada dos meses, me decían: «¿Estás seguro de tal cosa?» y por lo general tenían razón.

¿Cuáles son sus proyectos futuros?

Estoy trabajando en una película que se llama La révolution n’aura pas lieu (La revolución no sucederá) que voy a dirigir en conjunto con Julien Schickel y en el que va a participar Nina Meurisse, Carmen Castillo, Régis Debray y Swann Arlaud.

Ficha técnica

Título: Les Survivants du Che / Che Guevara: The Last Companions

Género: Documental

País: Francia

Año: 2026

Duración: 98 minutos

Director: Christophe Réveille

Festival de Cannes / Funciones Especiales

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