Por Vanessa Vidal Durán
Entrevistamos al cofundador de la compañía teatral nacional Tryo Teatro Banda, presentes en la versión número XII de Identidades Festival.
Conversamos sobre el festival, el trabajo de la compañía, importantes hitos en sus más de 20 años de trayectoria, su presente, proyectos, entre otros importantes aspectos, tal y como su obra Capac Ñac: El camino del Inca.
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¿Qué significa para ustedes, Tryo Teatro Banda, ser parte de Identidades Festival en su versión número XII, un festival que invita este año a valores como la memoria, el legado y la trayectoria, que se lleva a cabo en Antofagasta?
Para nosotros es estupendo porque es un festival de 12 años. Ya es un señor festival y siempre está vinculado con el tema de la identidad, de la memoria, de lo que estás diciendo tú y eso es lo que nosotros como compañía trabajamos. Es muy bueno que podamos participar con nuestro trabajo e ir a Antofagasta nuevamente. Ya hemos ido varias veces. Siempre los festivales significan la conexión también con los pares y con el público. Un festival es una fiesta, es una celebración. Por todos lados es bueno.
He visto sus montajes, así como hay aspectos que los caracterizan a ustedes ¿Qué aspectos caracterizan a Identidades Festival y qué poseen en común ambos?
El deseo de reforzar la identidad, que en el caso de los chilenos pasa por reconocer y admitir nuestro mestizaje. Antofagasta es una zona de Chile que está más expuesta que Santiago, por lo menos, a las diferentes raíces que tiene la identidad de las distintas partes de Chile. Nosotros hacemos un teatro que rescata historias antiguas de Chile en conexión con el mestizaje, o sea, la unión de pueblos que somos nosotros. Tomando en cuenta que la vertiente indígena de nuestra identidad ha sido discriminada por nosotros mismos, hacerlo en un festival y en una obra de teatro son esfuerzos distintos y complementarios de que a través del teatro y de la diversión escénica se puede reforzar ese aspecto en el público.
Tryo Teatro Banda es descrito en su página web como teatro, música, historia e itinerancia ¿Cuáles crees que son los hitos que han marcado estos más de 20 años de carrera?
Hay muchos hitos. Hay hitos que son más visibles, otros menos visibles. Durante mucho tiempo, al comienzo por ejemplo, hacíamos itinerancia por la región de la Araucanía, Bío Bío, Los Ríos, haciendo teatro para los niños en verano. Eso es algo muy desconocido, pero es un hito. Es un hito para nosotros haber trabajado con obras de Juan Radrigán en un comienzo; cuatro obras después las primeras que nosotros hicimos. Otro es nuestra presencia en Bolivia desde los inicios.
Creo que Cautiverio Feliz es una obra que es un hito porque es la primera obra que hicimos sobre una historia de Chile, justamente del Chile mestizo, que llegó a un teatro profesional, el Teatro de la Universidad Católica, y que abrió la puerta a Tryo Teatro Banda a otras plataformas, a otros circuitos. Pedro de Valdivia también, La Gesta Inconclusa, es una obra hito, porque es como la consagración del lenguaje, del juglar, una obra que ha tenido muchos premios.Tragicomedia del Ande porque es una obra que ya tiene una dimensión más operática, incluso con escenografía operática, con una orquesta en escena.
Pienso que hay un hito que fue cuando hicimos el Teatro Itinerante del Ministerio de Educación, en el año 2018. Cuando nos hicimos empresa en el 2015. Es difícil la respuesta. Gabriela Mistral Cantacuentos, que también es una obra con orquesta y que nos lleva a otro lenguaje. Capac Ñan es un hito también.
Y debido a esta misma itinerancia que tiene la compañía ¿Cuáles han sido aprendizajes que guardan sagradamente ustedes consigo mismos?
El producto que tú le ofreces al público tiene que ser siempre el mismo, si vas a un súper teatro, nos tocó actuar en el Espacio Barbican, en Londres, que es súper top, y también nos ha tocado actuar en una escuela de la Isla de Chaulinec, en el Archipiélago Chiloé, con ninguna condición técnica y ambas funciones es la misma. Aunque haya diferencias técnicas, la entrega de la calidad artística es la misma.
Otro aprendizaje, que los artistas y los gestores chilenos tenemos que esforzarnos por itinerar, por llevar el arte a todos los rincones de Chile para que crezca la actividad artística y que crezca el público. Eso sí supone algunas veces incomodidades y situaciones que no es el ideal, pero yo creo que si los artistas hacemos ese esfuerzo, el país crece. También un aprendizaje es que Chile no está en Santiago, que Chile es un país rico culturalmente, étnicamente.
¿Cuáles son sus objetivos y proyectos a mediano y largo plazo, y qué los motiva a continuar después de tanto tiempo?
Hay varios proyectos en carpeta, uno de los cuales nos vincula con la ópera, otro con el Teatro Clásico del Siglo de Oro, otro con una coproducción con una compañía en Brasil. Son tres proyectos interesantes para el próximo año.
Ustedes se apodan “juglares contemporáneos”. ¿Podrías profundizar en esta idea, por favor?
Lo que pasa es que desde un comienzo, ya desde el nombre, Tryo Teatro Banda, supone que hay una banda de músicos actuando. Teatro y banda juntos supone que está la música de por medio. Por la formación que todos los que tenemos en la compañía recibimos de teatro y música, siempre estaba presente el hecho de cantar y tocar en escena. Y que sea uno mismo el que toca, no un músico acompañante, sino el mismo artista: actor y músico. Entonces, cuando creamos el Cautiverio Feliz en el Teatro de la Universidad Católica tuvimos que definir lo que hacíamos y la palabra que más se adecuaba eran los juglares. Cuando uno googlea la palabra juglar, lo primero que sale en la imagen en internet es un artista que está tocando un instrumento y está cantando y bailando. Es como un multiartista que cuenta historias usando varios recursos, como por ejemplo, tocar, cantar, bailar, recitar, hacer pantomima. Eso es lo que nos gusta hacer a nosotros: combinar distintas destrezas escénicas, contar historias que son importantes para nosotros y creemos que para el público que las ve. Historias locales, historias de identidades e itinerando, llevándolas de un lugar a otro, y eso es precisamente lo que hacían los juglares. Eso fue una identificación que en realidad nos estimula. Es un estímulo más que una definición cerrada.
Los juglares antiguos son un ideal de artista para nosotros, donde tiene mucha fuerza la poesía además, la tradición oral. El compromiso del juglar con lo que está contando, un compromiso político de lo que está diciendo. La Juglaría por lo menos en Europa, estaba en boga hace mil años atrás. Es una interesante inspiración de mil años. Es muy rico poder sentir que hay una tradición antigua, que ahora, obviamente, uno lo relaciona con el juglar europeo, pero la juglaría es mundial, de todas las culturas. Pero no es solamente representar un personaje, crear y representar un personaje, sino contar historias, dentro de lo cual la actuación es uno de los elementos importantes. Pero uno, como juglar, mezcla elementos y mezcla lenguajes, donde tiene mucha fuerza la poesía, el canto, el baile, la música, la pantomima, contemporáneo, porque somos de esta época, porque usamos elementos tecnológicos. Porque no somos los de mil años atrás, somos de ahora.
¿Podrías extender una invitación a estar atentos al festival y su participación en este tan importante y necesario espacio artístico y cultural?
Por supuesto. En estos tiempos que estamos viviendo, donde tendemos a aislarnos pensando que en realidad no estamos comunicando, que no estamos conectando, en realidad nos estamos atomizando, aislando. El teatro es un espacio único, donde uno se junta con gente desconocida, a ver artistas que están en carne y hueso contando una historia en el presente. Yo creo que no hay espacio más seguro y sagrado que el teatro. Fíjate que a veces en las obras de teatro se hacen conversatorios con el público, y no hay ningún espacio donde haya más respeto por la opinión ajena y anónima que el teatro. Nadie te va a interrumpir, nadie te va a juzgar, nadie te va a insultar, tienes derecho a hablar. Esos son los conversatorios. Entonces, yo invito al público de Antofagasta a aprovechar que además tienen un festival que lleva 12 años, que es un patrimonio de la cultura de la región, acercarse a Identidades, a ver la programación y a ver Capac Ñan, El Camino del Inca, que Tryo Teatro Banda presenta.
Coméntanos sobre la obra que van a presentar.
El Capac Ñan en realidad es una cantata escénica, porque nosotros teníamos muchas ganas de abordar el tema del Camino del Inca y cuando llegó la pandemia vimos que teníamos que hacer algo a la distancia. Entonces decidimos investigar El Camino del Inca y para eso trabajamos nosotros; cada uno investigó. Trabajamos con una antropóloga del Cuzco que se llama Frida Cañañaupa y un musicólogo chileno que se llama José Pérez de Arce e investigamos El Capac Ñan. Cada integrante de la compañía estudió un capítulo. Por ejemplo, la religión inca o la cartografía o la música de la época, todo por Zoom, y exponía al resto de la compañía lo que había investigado. Luego inventamos una historia ficticia de una familia de Renca, de una comuna de Santiago, del Valle del Mapocho, que va al Cuzco porque la madre de la familia es una Machi que hace llover tocando el Kultrún y el inca Huayna Qhapaq la llama para que haga llover allá porque hay sequía. Ella no quiere ir porque encuentra que los incas son imperialistas, pero los maridos y los hijos quieren ir porque les gusta el Cuzco como a quien le gusta ir a Miami hoy en día. Entonces hacen este viaje al Cuzco por El Capac Ñan, y después se tienen que devolver.
No voy a contar toda la historia, pero la dividimos en seis capítulos y cada actor o actriz investigó uno de los capítulos y los expuso y creó escenas, textos, música, canciones. Se creó el espectáculo como un radioteatro primero. Después cuando ya se podía actuar en vivo un poco, decidimos mantener el formato radioteatro pero teatralizarlo un poco más, y quedó como una cantata escénica, como una obra de teatro donde el canto y la música tienen una fuerza especial. No es una obra de teatro tradicional, es una cantata escenificada. Es hija de la pandemia totalmente. De hecho las primeras funciones que hacíamos todavía los actores podíamos actuar sin mirarnos de frente, frente a frente. Había que actuar solo mirando al público. Entonces pusimos seis mesas en el escenario y cada actor tenía su mesa, su instrumento y actuaba mirando para adelante. No nos podíamos mirar de lado, era una de las leyes, de las reglas. Eso le imprimió al Capac Ñan una característica particular como espectáculo. También la obra tiene unas proyecciones. Nosotros nunca usamos audiovisuales en las obras porque el juglar no necesita porque lo tiene todo en su cuerpo. Trabajamos con un diseñador que dibuja muy bien, Pablo de la Fuente, quien hizo unas ilustraciones para el montaje. La obra acompaña a esta cantata, con unas ilustraciones preciosas sobre el mundo precolombino de Chile y Perú. Es una reliquia porque en su propia morfología se ve la pandemia.
Ficha técnica
Título: Capac Ñan
Compañía Tryo Teatro Banda
Dramaturgia Francisco Sánchez
País: Chile
Disciplina: Teatro
Duración: 50 minutos
Recomendación: +8 años
Idioma: EspañolCoordenadas
Identidades Festival
5 al 12 de octubre
Ruinas de Huanchaca, Antofagasta
Reserva entradas http://carpaidentidades.cl
Presencial exclusiva para adultos mayores en el Teatro Municipal de Antofagasta.
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